Rafael Squirru

                                 


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EL POETA, FIEL AL AMOR

El mayor regalo que se le hace a una generación, según Carlyle, es un poeta, aquel que imparte sabiduría a través de su palabra exacta. Aceptemos el calificativo de poeta, también para la imagen exacta o el sonido exacto. (ni una nota de más ni una nota de menos, como le dijo Mozart al archiduque).
Lo curioso y paradógico es que éste, el más grande de los regalos, difícilmente es aceptado por la generación obsequiada.
El pensamiento inicial es expresado en un ensayo sobre el bardo escocés Robert Burns, muerto a los 37 años, reducido a la pobreza y rodeado de una indiferencia total, lo que quizá aceleró su muerte, ocurrida casi a la misma edad en que desapareció Mozart y Rafael Sanzio, aunque éste último rodeado del mayor de los reconocimientos y cuya procesión fúnebre fue una de las más fastuosas de las que se tienen memoria. Recordamos que Rafael acababa de terminar los aposentos del Vaticano para el Papa Médici León X de quien nos dejó un maravilloso retrato.
El tema del reconocimiento pasa por las épocas.
En períodos luminosos renacentistas (siempre pensamos en el Hombre Nuevo de San Pablo) se da la luz, en medio de la luz.
En épocas oscuras se entroniza lo banal y lo mediocre, lo espiritual queda relegado al último plano.
Aquellos que pueden tomarse algún tiempo para distraerse de la adoración del becerro de oro, lo dedican al aplauso de eso que hoy se llama el mundo cholulo y que abarca la nadería en todas sus posibles esferas, desde las "artísticas" hasta las políticas y sociales.
Ese hambre de nadería bien merece el calificativo de nihilista.
Ya lo apuntó William Blake: Lo opuesto al bien es la nada. Lo malo, contrario del bien, implica lucha, una categoría que por su naturaleza activa ofrece posibilidades de crecimiento a la bondad.
Lo verdaderamente triste es la nada, el vacío, el retorno al caos primigenio del que fuimos rescatados por el primer acto de la creación.
¿Y qué son los poetas, artistas plásticos o músicos, sino creadores?
Esto es, aquellos que a partir de sus respectivas probabilidades artesanales establecen los valores, las categorías de la vida espiritual.
Valores son la honestidad, la belleza, la solidaridad y sosteniéndolos, el amor y la fe. Por ello Unamuno apuntó el estrecho parentesco entre CRECER Y CREAR.
Al referirnos a la fe, no pensamos en ningún credo en particular; pensamos en todos ellos y muy especialmente en lo específicamente humano.
No olvidemos que humano viene de "homo romanus", un término empleado en el círculo de Escipión, el joven, por Cicerón y que hacía referencia de modo especial al valor de las PIETAS, una piedad no sólo para con los demás seres humanos sino también para con los dioses, algo que distinguiría a quienes poseían esos valores de los bárbaros; hoy más que bárbaros diríamos salvajes o bestias.
Ya lo apuntamos en un artículo sobre Política y Cultura. Si la cultura es hacer a los humanos cada vez más humanos, mal podemos pensar que la política se aparte de esa idea, lo que equivaldría a suponer que pretende hacer a los humanos cada vez más animales. 
Por lo contrario hemos de exigir a la política y a las demás esferas de lo social que se humanicen cada vez más.
No debemos permitir que lo político, lo social y por cierto lo económico, se deshumanicen progresivamente. Ello implicaría el fin de la cultura, el fin de todos aquellos valores que están sostenidos por el amor.
Y esto es lo que constituye la misión del poeta: enarbolar esos valores; alertar a los humanos para que no se dejen deshumanizar.
Cuando se habla de lo salvaje, sabemos muy bien los excesos que pretenden acallar la voz del poeta, del humanista, de quien pone en práctica los mandatos del amor. "Ama a Dios por encima de todas las cosas y al prójimo como a tí mismo". Así sintetizó el Maestro la doctrina evangélica.
Recuerdo una litografía de Daumier. El juez dice: "que se defienda el acusado", que aparecen agarrado por dos hombres y amordazado.
No debe extrañarnos que en épocas oscuras el poeta, el vate, el gran artista no sean bienvenidos. Aún así nada excusa de seguir proclamando el amor.
"Fideli d´amore" eran aquellos poetas provenzales. No abandonemos esa tradición.

Rafael Squirru.


Gentileza de CMP. 


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