C o r r e O
E x t r e m a f i c c i o N

mensual de ficciones/aparece el día 5 de cada mes

Beer-Sheva/Israel/
Nro. 9 /5 de Octubre del 2000


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Sumario

1/Ezequiel Alemian: Dos veces lo mismo
2/De los anales del movimiento osterliz
3/Tomás Astelarra: Un viaje por los anagramas de Mario Cacarulo (Segunda y última entrega)
4/Mario Arteca: La impresión de un folleto (Primera parte, primera entrega)
5/Edna Gur/Memorias
6/Ana Camusso: Moscas chinas

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1/Ezequiel Alemian: Dos veces lo mismo
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La mujer recibe al hermano.
El martillo reposa sobre la mesa y un lagarto se esconde entre los yuyos.
El fotógrafo ha dejado la ciudad.
Atardece.
El cielo es blanco y puro, pequeño, vacío de pájaros y señales, como un cuenco.
De ver en la oscuridad, ciego, otro ha llenado su casa de monedas.
A metros del chiquero, la fachada de una iglesia se tambalea con el viento.
El cura ya no juega con las niñas de los campesinos.
Bocadillos fríos, pan negro, remolacha, sopa.
Entre los juncos de la laguna emergió el cuerpo de un traidor.
Ha bebido la sangre de las tripas de un caballo.


El coche ha subido la montaña, y el hombre observa a los turistas.

"No. ¿Por qué? Si está viva..."
.............

"¡Qué tengas suerte!"


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2/De los anales del movimiento osterliz
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1

"¿Y cómo?
¡Con un mono!"

2

En ese nivel están los escritores osterliz, y tienen gran éxito en su
pequeño círculo.

3

Timo Kramer es de aquellos que se conforman con un fulgor, y ahora en cama,
algo no le fue bien.

4

Tiene dos grados de fiebre, más que su amigo Hans Bruguer, quien sin
embargo anda de fiesta en fiesta.

5

Karl Bauer, mientras tanto, extraña a su gato Tom, y se compró un perro
Harperkruner.

6

Helga Rutens-Harrel no se desnuda, dijo el representante del movimiento.

7

Mal le va a Otto Pesky, quién era Otto Pesky.

8

Piensa el más lúcido de los osterliz, "el lugar de la palabra está en el
esternón, y si me preguntan por qué, me abro la camisa y les muestro".

9

Hubo reunión en el Lotha Club, son todos indignos, no hay peligro.

10

"Dejen un espacio entre ella y yo", así comienza un poema de Manfred
Werger, y que no supo continuar.

11

¿Y por qué le dicen zurda a Margaret Linger? Porque solo oye la letra u.

12

¡Uuuuu!, oye cuando duerme, porque le zumban los oídos, y así el movimiento
gana.

13

Osterliz se presenta, como de costumbre, para nadie.

14

Para Gustav, para Hans, para Werberg, para Fiona, para Lotte, para Albert,
para Solve, y algunos más.

15

"¿Hay algo más estático que ese libro, o me hablás de todos los libros?"
¿Eso dijo Gherard Fridman desde el suelo, el día en que resbaló?

16

Un movimiento al unísono, gran error en la presentación de Liza Arremburg.

17

Corazón arrancado de cuajo no se venderá.

18

No será leído el libro de Marc Steimberg, qué desgracia.

19

¿Será posible pedirle un préstamo a Ube Lockermann?

20

Han dicho de Moritz Sparnau "es un regreso al muro de concreto"; pobre
Moritz, de veras.

21

Van defenestrando al grupo poco a poco, eso le conviene al grupo.

22

Se ha desmayado Lorrein Bething-Hover; nadie, al parecer, se dio cuenta.

23

Hagan de cuenta de que Jurguens Rauf se disfraza de Polgard Markus, ¿no
notan que algo se mueve?

24

Rock era lo que intentaba Ruthman, pero se quebró una cervical.

25

August, el volumen; August, el volumen.

26

Frederik Marketsen va a presentar una queja porque le dijeron "pórtese bien".

27

Van a protestar todos, y se van a querer agarrar de la cabeza, "mal dicha
está la esposa"

28

Cuando Rina Strauss escribió "tenía la angustia de un perro", se equivocó y
todos se dieron cuenta. Los perros no la dejaban dormir y Rina ya pensaba
como un perro.

29

¿Quién era el más animal del Osterliz? Ninguno, de otro modo no hubieran
persistido tanto.

30

¿Y que hacía Gruber allí?


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3/Tomás Astelarra: Un viaje por los anagramas
de Mario Cacarulo (Segunda y última entrega)
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En sólo un minuto San Juan, Onetti y Torral se habían desmontado de la
borrachera. Sólo me quedaba Ortega que en un arranque de filosofía oriental
se había desentendido de la conversación a la cual volvió un par de minutos
después, en la parte en que el gallego González traía la cuenta, abultada
previo guiño de Onetti, que después de aquel incidente temía lo peor con
respecto a Ana Grama.
Descaradamente, pero con la sombra de duda que me caracteriza, me ofrecí a
llevar al contador Ortega a su cabaña, un paraje alejado sobre el río que
había escogido para su temporal residencia con la excusa de cierta afición
a la pesca pero con el ojo disimuladamente posado sobre el sueño de una
maravillosa fiestita con aquellos aborígenes morenos que nadaban desnudos
por el Uruguay.
Antes de irme le susurré al gallego mi preciado encargo de la despensa. Una
bolsa de patatas, laurel, pincho moruno, pimentón y una olla express. Y
vino de cuarenta pelas. Era todo lo que necesitaba para que el contador
largara la lengua y me introdujera en los misterios de aquella alocada
obsesión periodística a la que fui catapultado por los acontecimientos.
Y mi olfato no falló. Salvo por el hecho de que Ortega no sabía nada del
susodicho Cacarulo salvo que semejante individuo podía tener algo que ver
con el club de la Rancia Le Decce II. Aquello y una descripción detallada
de aquel grupo vanguardista y olvidado. Detallada por el esmero de Ortega
en cada una de sus historias, porque entre su borrachera, el bolo de
patatas a la riojana y su escasa memoria (además de sus trances
filosóficos) no supe del grupo más que los nombres de sus ocho integrantes
y dos o tres pistas de su paradero tras la muerte de la duquesa Le Decce.
Con dos de ellos me había topado aquella noche, otros dos llegarían durante
el transcurso de la semana y un quinto resultó ser un viejo compañero de
viaje.
Por pasos. Uno y dos: Toldo y San Juan, los excéntricos fundadores de Ana
Grama. Tres y Cuatro: Iñigo Borgez (Ojo Nac. de Oz) y su señora esposa, la
bella Igrit "ro" Guerrero (Madama de Oz). Lo de "ro" es una absoluta
carcajada, un insulto, desprecio, falta de respeto, escupitajo a la nobleza
y a ese ridículo invento de los burgueses del intelectualcapitalismo que
tras ser permitido por la NONU y las grandes potencias escandinavas terminó
por desarropar a este mundo de ese poco (ese cacho) de cultura que nos
había dejado el modelo imperante. ¿Y a que venía ese cargo de ojo
nacionalista? ¿Y a que venía esa dictadura de la ciencia y el arte
capitaneada por un grupo de hijos de la popular peripecia de las
democracias de centro que terminó por enmascarar al cruel capitalismo, el
déspota destino del mundo globalizado?. Y ahora que el rojo es un color
demodé ¿Quien podrá ayudarnos?.
"Ro" era el cariñoso apodo del Ojo Nacionalista a su querida y bella Igrit.
El problema (y ahí la insolencia) es que "ro" puede ser tanto Rosa como
Rodrigo. Borgez (aunque zezeozo, descendiente directo del escritor
argentino (lo cual hace más gracioso, paradógico y contradictorio su puesto
de Ojo Nacionalista 2x) llegó (Borgez, Iñigo) durante el transcurso de la
semana (como ya he anticipado) con su señora esposa Igrit ("ro"). Llegó en
calidad de autor de la obra que había servido de base para el guión de la
primera película de Ana Grama, acompañado por Saragoza (h) - Stop. Dado que
ni ustedes ni yo conocemos al padre, prescindamos de la H-, el flamante
director de la primera película de Ana Grama, su chica francesa y un
séquito conformado por dos lesbianas, una especie de clown amanerado y un
artista loco integrante y fundador del último movimiento vanguardista del
siglo. El Caca Art. Debo decir que los cuatro hacían un grupo mucho más
agradable y culto que el Ojo Nacionalista, su Madama, el director y su
chica francesa. Mientras unos se dedicaban a pavonearse y hablar de una
cultura fachista y teledirigida desde Oz, los otros daban la serie de
espectáculos más dantesca y agradable que jamás hubiera presenciado el
astillero. El gallego bailaba amaneradamente al compás de sus tonos y
agitaba su bufanda colorinche rodeado de imaginarias mujeres y sosteniendo
un puro de importación. Los bailes orientales estaban a cargo de Zunar
Fabe, ateo enano de circo que llegó remando bambúes perdidos una noche
antes de la llegada del séquito de Oz. Hasta Fernando Báez y sus perros
guardianes de la agencia Sej acabaron seducidos por el magnetismo sexual de
los convidados.
Las noches terminaban en la cabaña del contador Ortega en fiestas
sadomasoquistas condimentadas por los aborígenes y con juegos eróticos que
giraban en torno a las patatas a la riojana. Mentiría si no dijera que
salvo la obsesión cacarulesca que me perseguía con claro insomnio aquellas
fueron las noches más felices de mi vida.
Joel Luiz, día dada el que lo conocí. Como un impulso infantil y
surrealista me acerqué a él aquella tarde en la redacción del Ace Town
vasco. Buscaba información sobre cierta afamada cocinera que al final
resultó ser su madre. Desde ese entonces nuestra amistad se basó en las
mejor de las virtudes: no volver a encontrarnos. Él era el quinto elemento.
Nunca me hubiera imaginado ni lo hubiera encasillado dentro de las locas
experiencias nocturnas del club de la Rancia Le Decce II. Supongo que
tampoco a Nicolás Mapacio y Rosario Bert (o Vert, Ortega no especificó la
ortografía del apellido (tampoco pregunté (en ninguno de los casos (¿Eso
quiere decir que nada de lo dicho tiene certezas ortográficas? (mejor no
indaguemos y sigamos adelante (OW sabrá perdonarnos?). Mapacio y VBert
fueron los primeros en dejar el club de la Rancia Le Decce II, aún antes de
su misteriosa e irresoluta muerte. Ortega no precisó nada al respecto, pero
si le hubiera preguntado a Joel Luiz (con quien no me escribo ni hablo
desde el 72), me hubiera dicho que son una feliz pareja de agentes de viaje
en un sitio equidistantes entre Sestao y Barakaldo.
Agarrarum sillones volandum tremendus notice. El octavo pasajero no es otro
que Mario Eráclito Cardoso. Ortega me lo confesó sólo porque era el último
de la lista y un dilatado tiempo después de que me hubiera develado el
resto, un par de semanas por encima de la llegada de Borgez y su séquito.
El día antes de que San Juan, Toldo y todos los vestigios de Ana Grama se
marcharan con el anecdótico sabor del camalote, de la subida de río. Tuve
que amenazarlo con denunciar cada uno de su pasos en la selva aborigen en
la oficina del sheriff Juanan. Soy consciente de mi crueldad. Pero sepan
comprender mi obsesión, mi tiránica lucha por la verdad periodística, la
redentora salvación del mundo, el fajo de billetes que me daría el V Ace
Town delle Socorro si conseguía la primicia sobre el génesis, el bing bang,
la verdadera esencia cacarulesca del mundo. Además, puedo esgrimir
atenuantes. Yo mismo le pague a Ortega su visita al psicólogo del pueblo.
Por más que el buen José Luis nunca hubiera ejercido y todos supieran que
no se dedicaba a otra cosa que la pesca de moluscos bibalbos con
mediomundo, Juanan tampoco era peligroso. Aunque temible, toda su ira
furibunda se perdía mientras se pasaba el día chateando en internet. Onetti
ni siquiera tuvo que sobornarlo para convertir en prostíbulo el astillero,
sólo le prometió que se trataba pura y exclusivamente de putas
cybernéticas. Como la definición no existía en el diccionario, Onetti
pronto la moldeo a su antojo y semejanza.
El gran paladín del mundo subterráneo, el poeta de los desvalidos, el
inventor del carajo globalizado, la reencarnación del Che Guevara, el
profeta descalzo, el maestro velero, el gran Mario Eráclito Cardoso había
sido parte del club de la Rancia Le Decce II. No sólo eso. No es que
hubiera compartido noches de insomnio y debate neoliberal con el ojo
nacionalista de Oz, Iñigo Borgez, con la bella Igrit y con ese par de
productores de pacotilla, cuya película, finalmente desenmascarada por un
anónimo al sheriff Juanan, había resultado un manifiesto gatesiano. Mucho
más que eso. Todas mis investigaciones me llevaban a asegurar que Mario
Eráclito Cardoso había sido el verdadero autor del libro original de la
película. Más investigaciones. El salvador del universo social era un niño
pijo de San Isidro que nunca había dejado de estar vinculado y confabulado
con la aristocracia de Oz. Sus pies descalzos eran borceguíes de color
piel, la más alta tecnología del monopolio tecnológico a sus servicios.
Amante de Almodovar, admirador de Ricky Martin, consumista empedernido,
asiduo comensal del Mitote, confidente de Woody Allen e ideólogo de
Crónicas Marcianas. Mario Eráclito Cardoso era un estafador.
Y las más aterradora de las verdades. Mario Er(ac)(l)it(o) (Ca)(r)doso,
podía ser el mismísimo Mario Cacarulo. Sólo una u funcionaba como llave
milenaria y secreta para la escena más acojonantemente devastadora.
¿Cardoso era Oz?¿Cardoso era Cacarulo? ¿Cacarulo era Oz?. Un sólo cable
para que el televisor muestre la imagen tomada por la cámara que enfoca el
mismo televisor con su imagen, un televisor dentro de una televisión que
encuadra un televisor con un televisor abrazando un televisor que besa un
televisor que pare un televisor que es una radiografía de un televisor
encuadrando un televisor que ve una televisión con ojos de televisor con
alma de televisión, estómago de televisión, tripas de televisor, diarrea
televisiva.
¿Es que el mundo esta preparado para semejante viaje? ¿Es que tiene que ser
un periodista, un humilde miembro del decimoquinto poder, un emulo de Jerry
Thompson, un lustrabotas mal pago y vicioso, un masterizable errático y
desordenado, el encargado de semejante pilotaje? ¿Cuanto se paga esta
noticia si lo único que hace es desmembrar el concepto mismo de noticia?
¿En qué loca religión se ha convertido el periodismo?. ¿Cómo comunicar el
fin del mundo, de las creencias, de las cañitas en el bar de la esquina, de
las tortas fritas y las malas películas?. Estaba desesperado, así que sólo
atine a hacer una cosa:
- Gallego, servíme otra copa que esta vez la hicimos gorda.


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4/Mario Arteca: La impresión de un folleto
(Primera parte, primera entrega)
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El Instituto Di Tella fue fundado el 22 de julio de 1958, como homenaje al
ingeniero Torcuato Di Tella, en el décimo aniversario de su fallecimiento.
La entidad cultural porteña inició sus actividades el primero de agosto de
1960 y fue durante casi 10 años el referente de la vanguardia artística de
la Argentina, con muestras de pinturas, escultura, música y literatura
nacional e internacional. Las actividades allí desarrolladas renovaron,
como un distingo también de época, la mirada del argentino medio sobre los
modos de reproducción artística en la sociedad nacional. El Di Tella, así
se lo llamaba, funcionaba en la calle Florida al 900, de Capital Federal.
Este trabajo se basa, con diferencias de oficio, en el catálogo publicado a
fines de 1963, más un "apéndice de ejercicio".




PRIMERA PARTE: El operativo Di Tella



"Esa vaga sensación de ingravidez, que produce el uso del yo, como si fuera
un él"

Héctor Bianciotti
Sans la miséricorde du Christ





1. Premio Internacional de Pintura
Instituto Di Tella, 1963
(catálogos/críticas/collages)




LARRY RIVERS por John Ashbery
Galería Rive Droite, 1962.

Larry pinta todo lo que se presenta
a su alcance.
En esto pensaba Lautréamont
cuando escribió sobre la lógica sublime
del hacer el amor a la primera persona
que sale al paso.

Larry pinta a su suegra
porque se quedaba en la casa. No pretendía
conferirle algún significado universal,
ni su opuesto. Actualmente (1962)
está pintando paquetes de cigarros
con la graciosa seriedad del Tiépolo.
No intenta decirnos que los objetos
comunes tienen su lugar
en el sistema de las cosas.
O que nada sea más importante
que ninguna otra cosa.

Resulta difícil decir qué hace.
Es una máquina como Mozart
- que ha enloquecido - y no puede
parar de diseñar sinfonías, sonatas,
todo ello maravillosamente revestido
en colores, sin que sea tampoco eso,
con exactitud.

Como se comprende, no es posible
colocarse en una posición
respecto de su trabajo que él mismo
no haya terminado de tomar, alejándose
hacia alguna llamativa inferencia
de sombra o de pastel.

Está respirando algún oxígeno
inevitable, expeliendo burbujas
en distinta luz y pudiendo
de una vez romperse.

Pero a quién le importa.

Existen sin duda hermosos accidentes
en su obra (no golfos, los geográficos;
no de carretera, los más humanos):
se pueden disfrutar si uno lo desea.
Sólo que él no podrá esperar mucho
porque está moviéndose de prisa
hacia algún sitio. ¿Qué podrá haber
de más hermoso y conmovedor
que el retrato a color de Napoleón
sobre un billete de banco francés;
qué podrá haber de más atractivo
que la propia mujer del artista?

Y sobre esto: cuidado:
señalará todas las partes de su cuerpo
incluyendo aquellas que interesarán más,
porque realmente tiene mucha prisa.
Y de paso, ¿sabía usted que se vendrá
con él? Seguro que lo hará.

Y ya no queda tiempo
para ponerse a pensar
sobre cómo es su trabajo,
porque el tren está partiendo
lentamente de la estación,
y yo aún en sus andenes.

Prémier service au départ.




ANTONIO SAURA pour lui méme
Trois notes




1. París, 1955

Hablando como San Juan de la Cruz
se entiende que las condiciones
del pintor solitario son cinco:
volar en lo más alto;
ser amigo del silencio;
colocar los ojos en el infinito;
no hacinarse en un solo color.

La quinta: gritar la simpatía
de un lenguaje, vacante de él.





2. Cuenca, 1957

Hundirse en lo demoníaco.
Goya, Van Gogh, Picasso.
En lo angélico. Vermeer,
Zurbarán, Rothko.
No imponerse a las contradicciones.
Duchamp. Autodestruirse
hasta la muerte. Pollock,
De StaÎl, James Dean.
Ahogarse en el fatalismo
de la necesidad de existencia.
Percatarse de que realmente
se vive.






3. Madrid, 1959

A lo que sea llenar una superficie
blanca, siendo obsesivo, elemental,
fluyente como un río orgánico continuo.

Para no perder pie, no llegar
al suicidio. Un cuerpo,
un objeto o un paisaje podrían
volverse fuente constante
siempre que no fueran más
que esto.

Soporte endotérmico mediante
llevaré a feliz término
un cumplimiento de acción.

Somos ya el testimonio de un época,
pero es necesario ir más lejos.





JANEZ BERNIK por Zoran Krzisnik
Magma. 1,53 x 1,02 m. Obra expuesta. Primera Trienal de Belgrado, 1961.

Materia sola
o desnuda; ni accesorio
ni aún atributo. Otro sentimiento
es objeto joven para la representación.

Janez no es impulsivo, sino lírico.
Los campesinos de Gunclje
le cedieron esa mirada
para que fuese madera neta
entre sus dedos; inmaterial
también. Roca fluida, y notación.

Un día quiso quitar la cáscara
terrestre, estando profanada,
y caer en la materia (otra vez)
allí donde está virgen e intacta.
Y ahora desplegado, no intenta
negar el cielo encima de ella.

Obtiene de todo esto masas
negras - quemadas -, un sitio
detrás del espesor del futuro;
el contenido interno de su trabajo
se extiende en todas direcciones.

Y sin embargo hay una especie
de poder en Janez, semejante
a aquel que permitió
a los maestros del medioevo
dominar cualquiera de las apariciones
con sus íconos. O en otro orden,
las fuerzas terrenales con sus ídolos.

Todo esto fue previsto por algunos
profesionales de Ljubljana, y en París,
lo mismo testificaron aquellos
del taller de Friedlander.

Grandes telas suyas tienen esos nombres:
Campos de nómades
La cantera
Eco

y la ganadora: Zapis - Notación (0,90 x 1,28 m. 1962).




PINCHAS BURSTEIN (MARYAN) por Dennis Adrian
Uniformes irreconocibles. Oleos.

Le dieron a luz en Nowy-Sacz,
1927 (¿Polonia?).
Hasta los veinte años
mantuvo (sin voluntad propia)
la concentración y un sentido
innato de refugio.
Sus "personajes" (óleos
sobre tela) asienten
en actividades banales
fondos imprecisos. Después
Jerusalén, luego Galería
Breteau, Fenestra (Helsinki);
más tarde Chicago, NY.

Uniformes reconocibles,
corazas de toda la vacía
oficialidad, otra Comedia
Humana destila en la ingle
de los tótems de Maryan.

Al parecer existe una ausencia
de obstáculos entre su mano
y la visión propia, la media-
sombra por la que escapan
esos seres modelos.

En ellos puso insignias: emblemas.
Y comiendo helados, chupetines,
pequeñas piezas de ensamblado posible,
proyecciones golosas llamando
una sensualidad sin sentido.

Un juego de horror
cuando éstos dulces ríen.

¿Pero qué otra cosa nacida
y muerta entre los dedos
hacía su propia imagen?





PIERRE ALECHINSKY con Jacques Putman
Conversación en el Taller

- "No se elige un contenido:
uno se esclaviza a él"

- "Al principio tuvimos los monumentos
a los muertos. Estamos progresando"

- "De un momento a otro
espléndidas manchas al tono
encuentran una ilusoria justificación
en el horror de Hiroshima"

- "El artista es él mismo su tema
y permanece siéndolo a través
del acontecer"

Pero no existe regla para ese juego.
Aunque sí una: que la imagen salga,
incluso la más siniestra. Y bien:

- "son tiempos desmesurados,
de una enorme fatiga"

"Les suffisances matamoresques
apellent la finale crevaison grenouillere"
decía Ensor, luego Pierre;
y después Jacques, mi pequeño yo.

La tinta, una hoja de papel,
una tela,
un poco de color,
el pincel habitual, la mano.

Dos veces nada, pero suficiente.

La emoción puede depender
de un solo trazo.





PAUL REBEYROLLE por Herbert Read
Malborough Fine Ltd, Londres, 1961.

Paul es un realista, sin embargo
ahora el rótulo se licuó
en algo salvaje, erótico,
por qué no hacia la armonía.

Estamos cansados de la batalla
de los estilos. Cada uno de nosotros
reacciona, si es que somos
capaces de ello.

Paul es polémico hasta el realismo.
Lo respeto, incluso
en sus convicciones políticas.
Pero no necesito conocer
el nombre de su amante
o la dirección
de su proveedor de pinturas.

El arte opera en él
en forma invisible: sólo
imágenes. Pierde su poder
con ningún tipo de rigor.
Es espejo vegetal de la naturaleza
(Blake); un reflejo fugaz,
una belleza remota
en eso inmediata.

Un búho, una rana, una trucha;
un paisaje, camas revueltas,
duetos exhaustos. Todo eso
fueron bienes
de un prolongado remanente.

Pero todavía prospera
un tormento en sus composiciones:
Jacob contra el Angel,

y su abrazo se cancela
en aquella quietud
(indigesta) con sólo
mirarse a los ojos.





ACHILLE PERILLI por Achille Perilli
Témperas sobre tela

Efecto de shock
en mis razones narrativas.

Originar de la pintura una novela:
tendencia a abarcarlo todo,
devolución de lo viviente
en el exceso, lo ilimitado,
aspectos que operan por doquier,
describe Altheim, en Gesicht
vom Abend und Morgen:
von der Antike
zum Mittelalter.

Los temas se diluyen
cada vez más. Tramas,
continuidades, pausas
en la cristalización.
Encima hay poesía
donde antes había música.

Una historia resuelta en trazos
- testimonio del motivo -
es también industria.

Y mi soporte es la témpera,
elemento adicto a los mitos,
hasta ahí.

Me permito recomendar:
"Los diálogos de las sombras",
"Los amores de Cleopatra",
y si es posible: "La expansión del alma",
en el mismísimo Di Tella.





HANS PLATSCHEK por Carlo Giulio Argan
Blatter & Bilder

El berlinés no abandona
el hilo de Ariadna. Pero
no mira hacia atrás,
arrepiente del retorno.
Hilo que es gesto
y quehacer en la tela.
Es suyo.
Y más allá de su cuerpo
- enfermo - que convive
bajo la noción
de la tortura de lo físico.

Hans, la figura no es objeto
ni símbolo y menos que menos
delación de la fantasía. El sentido
común da igual forma acerca
de la experiencia: tan sólo
fragmentos de inapetencia
en la conjetura.

Entonces: no tiene sentido
rechazarlo por falso o precario.

Un paso delante de Wols,
de De Kooning, de Hässerl.
No Mondrian, que cedió todo
el poder a la razón y su punto
de vista anuló sustancias
así de vitales.

Leer página tal, renglón cual,
de Blatter & Bilder, o Neue
Figurationen. Desde allí
regresa la Señora Blandish,
Shitomir: de lo mejor
de sus perras preferidas.

(Oleo, 1,63 x 1,20 m. Sin fecha conocida)





B. KITAJ por R. B. Kitaj
Tres rapsodias psicológicas

I

Un mediodía del desprecio, yendo
a almorzar junto con la plana mayor
del Cooper Union Institute of New York,
miré sin motivo al suelo, los faroles
en fijada, un manojo
de papeluchos,
y no sólo eso percaté:
una serie de listas de compras de almacén
(yogur de Ohio, no. De New York sí,
que es más estacionado); también diarios del 49,
donde Di Maggio aturdía el pasmo del público
con sus lanzamientos y curvas, delante del disidente.
Una gran fotografía, al punto que dejó congelada
la mano de Joe. Su forma de modelar la altura,
con dos dedos apenas el sentido principal del efecto,
-su manera de infundir similitudes-
conformaba una lengua de todos modos.

El listín de almacén y los requechos de diario
estaban como añadidos a la superficie
de una pancarta de publicidad
hace mucho abandonada al garete (Canada Dry).
Una tela, superficial a mi estómago perezoso,
cabría ofrecerla hacia todos los sentidos.
Una apariencia tal de cosa ordenada
en favor del arte:
desde ese instante
una vez dentro en la periferia.

Entonces de pronto
cancelé el almuerzo,
sin antes rogarle a Grace
y a Billy, que guardasen bien
el comprobante de pago de su ingesta.

Si sólo pudiera sacársele provecho.


II

Ahora existen roturas, estallidos, arreglos
en el aire violáceo. Un collage cuadrado
de un metro veintitrés centímetros
debe alejarme de toda responsabilidad:
que se incorporen. Me rebasa todo.
Algunos libros tienen ilustraciones.
Algunos cuadros tienen libros.

Y bien, qué sucede conmigo.
Pura asociaciones. En el 62
tengo esto: óleo y lápiz. También
intenciones. He llegado al punto
en el que un relicario dice nuevamente
de sí lo que in eternum de él ya fuera dicho.
No hay más que traducción contemporánea.

Como mis títulos:
Ni pisar los bulbos de flores
plantados Una rapsodia
psicológica La pobreza
ridiculiza al hombre

Desde un punto, a muchos miles
de kilómetros de la obra a que pertenece,
se puede cambiar después de concluida.
Demasiado fortuito todo esto.
Y simple, igual que perseguir el sentido
tras abandonarlo.


III

Luces delanteras de automóviles hacen frente
a las mías. Qué es deshacer y balbucear
al modo de un búfalo blanco, into the dreams.
Preparo mi terreno, si llego hasta mañana.
De cortarme, y con sólo un primer contacto
del flujo de esta sangre con los vahos,
volará en pedazos este lindo Oldsmobile 62.
Otra que el Hindenburg, 1933.
Y que mi Valiant 53,
su chasis enfermo por el bromo.

Temprano estaré en el Ealing School, y luego
en el Camberwell. Pensar en eso
agravia el sabor a qué tragos en los labios.

Dios,
mañana será un día pesado,
y encima Paolozzi. Y este fernet-cola
(ahora lo recuerdo) deshaciendo mis entrañas.
Qué querrá ahora el Eduardo,
con esos monóculos polarizados
en un modo tan Ray Charles.
Šl fue mi ayuda en la por entonces
desértica Londres. 1958-1961.
Me recuerdo comiendo costillitas de zorro
embebidas en vinagre de vino, mientras
en el Ruskin School se ofrecían depurados
purés de arenques para estudiantes avanzados;
mi estómago, de ahí en más sacudió su pereza.

Y Eduardo pagaba mi alimento, por entonces,
pero el agradecimiento tiene un límite;

y en cuyo caso no se podría decir
a pesar de lo sucedido
que lo he abandonado a su suerte.

La mía, a modo de diario íntimo,
fue puesta en mi última tela
camino a Buenos Aires.
Regresé allí después de seis años,
como constará en los textos de rigor.
Un par de años antes, según dice la época,
estuvo el Che junto a un señor escuálido,
con cierta relevancia, y que no supo
cómo mantenerla después de la visita.

Me dediqué a la noticia
con lo único que tenía a mano:

Roturas,
arreglos y estallidos,
en el aire violáceo.
Oleo y collage.
1,23 x 1,23 m.


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5/Edna Gur/Memorias
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I

Diálogo de manos:

--Por fín llegamos...
Le dijo una mano a la otra.
Y luego agregó:
--Al borde de la taza.


II

Diálogo de hojas:

"¡Qué absurdo!", dijo la hoja verde a la hoja seca que estaba a punto de caer.
"¿Qué es absurdo?, preguntó la hoja seca, y la verde le contestó:
"Que te hayas secado antes que yo".


III

Cuento ruso

Yo Ivgueni Stanislavsky, nacido en la ciudad de Grazna, del otro lado del
río, limpio los pisos de la Facultad de Física, aquí, en la Gran
Universidad del Desierto. Busco entre las baldosas las fórmulas físicas que
llevan mi nombre, porque fuí el mejor promedio de mi promoción y llegué a
Profesor Emérito de la Facultad de Física de la Ciudad de Leningrado.
También, saco brillo a las baldosas y allí observo las pequeñas partículas
de arena y polvo que se arrastran por la superficie de la loza con el
movimiento zigzagueante de mi cepillo. Mis títulos y diplomas los olvidé,
o quizás descansan en alguna caja aún empacada en la casa que se ubica
junto a la estación de ferrocarril. Allí desembarcan los más relevantes
físicos de este nuevo país; ésos que se sentarán en las sillas a las que yo
saco brillo todos los días. Nerviosos, casi siempre con las gafas puestas,
transportan sus discursos en maletines de cueros gastados por sus viajes.
Mis ojos, que todo lo ven, traspasan el débil obstáculo del cuero, y pueden
leer las secretísimas fórmulas que los académicos coleccionan. Pero, ¿dónde
está el asombro que aún conmueve a los humanos?, ¿dónde la pregunta que nos
mantiene con los ojos abiertos mirando hacia los astros? Ya no lo sé. Y es
por eso que barro y limpio cada rincón de este espacio santo, con la
esperanza de encontrar algún indicio. Y así es que me esmero, con paciencia
filosofal, como si se tratase de la gran prueba llevada a cabo todos los
días, con prolijidad y paciencia, por el discípulo que quiere ganar el pan
del que vive. Esta es mi faena. Y que nadie, nadie me diga que no es ésto
lo que yo, Ivgueni Stanislavsky, me merezco.

(Traducción del hebreo: Sharona Avidor)


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6/Ana Camusso: Moscas chinas
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Chino perdió su perfil, o las moscas encontraron el suyo.

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C o r r e O
E x t r e m a f i c c i o N

Es un envío mensual de ficciones

Idea y dirección:
David Wapner

Equipo:
Israel: David Wapner, Ana Camusso, Chiflón. Argentina: Ezequiel Alemian,
Sebastián Bianchi.
Colaboran en este número: Tomás Astelarra (España); Pablo Cruz Aguirre
(Argentina).

Usuarios de Windows: Correo Extremaficción está generado en un procesador Mac de vieja manufactura, por lo tanto, es probable que en lugar de caracteres acentuados con tilde, letras "ñ" y signos de expresión, se visualicen signos o combinaciones curiosas. Si esta transformación les resultare molesta, háganoslo saber y veremos, veremos.

Colaboraciones, enviar a:

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© 2000 David Wapner






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