C o r r e O
E x t r e m a f i c c i o N

mensual de ficciones/aparece el día 5 de cada mes

Beer-Sheva/Israel/Nro. 7 del tomo II 
 6 de agosto del 2001


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Sumario    
1/Heinrich Hoffmann: Tres poemas de "Pedro el desgreñado" (poemas para niños) en dos versiones:

* Versión 1: traducción al castellano desde la traducción al hebreo, por David Wapner
* Versión 2: traducción automática del buscador Google (inglés al castellano, a partir del original alemán)

2/Mario Arteca: La infección (nueva entrega)
3/Ana Camusso: Antianimales: Pteroplástico

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1/Heinrich Hoffmann (Alemania, 1809-1904):

Tres poemas de "Pedro, el desgreñado"
(libro para niños) en dos versiones.
(Ilustración original, abrir archivo adjunto)
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* Versión 1: traducción al castellano desde la traducción al hebreo, por
David Wapner (*)


PEDRO, EL DESGREÑADO

Sucesos cómicos y alegres escenas
con viñetas en colores agradables,
no menos para tiernas niñas
que para niños graciosos


Por el rimador, amante de los niños,
Heinrich Hoffmann



1/Pedro, el desgreñado

¿Quién es aquel niño imposible?
Aquel desastrado es Pedro, el horrible.
Con uñas como garras,
pelambre como matas,
que no corta ni peina,
sólo da problemas.
Le advierten: ¡ojo, Pedrito! ¡Aj!
Pedro desgreñado, ¡puaj!



2/Federico el cruel

¡Ah, Federico! ¡Puaj, Federico, basura!
¡Tan cruel, matón, granuja!
Arranca las alas a los bichos,
una por una, ¡maldito!
Aterroriza a pollos y patos,
la tira la cola a los gatos,
y hace tan sólo una hora
propinó veinte golpes a Dora.


***

Un perro se acerca al estanque,
busca beber y saciarse.
Entonces, munido de fusta,
llega Federico y lo azuza
Llora el perro, le suplica,
pero Federico lo azota, le castiga
Hasta que toma coraje el perro,
le muerde en la pierna hasta el hueso
--¡epa!-- hasta que mana la sangre
Gime Federico, y no es en baldeŠ
el perro de un salto el rebenque arrebata
y rápido, rápido, escapa a su casa.


Una semana Federico permanece en cama
y entre suspiros, "¡ay, dueleŠ!", clama.
Viene el doctor y lo examina:
"pociones amargas", su medicina


Mientras, el perro le hace honor
a una mesa digna de un señor:
panecillos, buen fiambre, jugos,
tortas, cubiertos de lujo.
Y come hasta la hartura, con placer,
porque ahora el látigo cuida de él.




3/Trágica historia con fósforos

Mamá y papá han salido esta mañana
y Paulina quedó sola, jugando en casa.
Se pasea por las habitaciones,
canta y baila canciones

En el cuarto de los padres, de pronto,
encuentra una caja de fósforos.
"¡Vean!" --exclama-- "¡qué locura este juguete!
¡Me embriaga, me estremece!
Cuánta alegría, ya no doy más:
¡Voy a encender uno, como lo hace mamá!

Pero Minz y Maunz, los gatos,
alzan al unísono sus manos
y claman: "¡Ay, miau, miau, no, no, Paulina!
¡No lo hagas! ¡Prohibido mil veces! ¡Por tu vida!"

Se ríe y raspa el fósforo Paulina
que enseguida saca chispa
y entra en combustión
tal cual se ve en la ilustración;
la niña goza y ,¡viva!,
como cabra brinca

Y Minz y Maunz, los gatos.
de nuevo alzan sus manos
y claman: "¡Ay, miau, miau, no, no, Paulina,
más claro que el agua que es cosa prohibida!
¡No hagas acto insensato!
¡Apaga ese fósforo de inmediato!

De pronto, ¡desdicha!, el fuego se aviva,
y abrasa el vestido de la niña,
y del vestido se extiende al cuerpo:
manos, piernas, rostro, peloŠ

Y Minz y Maunz, los gatos
piden a gritos, desesperados:
"¡Auxilio, ayuda, por favor,
arde la niña, oh, pavor!
¡Miau, miau, traigan agua,
qué espanto! ¡Miagua, miagua!

Y cuando el incendio se apaga
y al fin se extinguen las llamas
quedan allí sólo cenizas
y, huérfanas, dos zapatillas

Y Minz y Maunz, los gatos
se lamentan, largas horas, sentados
"¡Qué tragedia, miau, miau!
¿Cuando vendrán, papáu, mamáu?"
Lágrimas febriles hacen charco en el suelo,
a lo mejor, quién sabe, traigan consuelo




* Versión 2: traducción automática del buscador Google (inglés al
castellano, a partir del original alemán)


1/STRUWWELPETER    

por Heinrich Hoffmann

(traducido por Mark Twain)

Vea este " cratur frowsy "
Pah! es Struwwelpeter
En sus dedos oxidados,
En su dos-pista mohosa,
La tijera viene raramente;
Deja sus garras crecer un año
Cualesquiera lo detestan? Algunos!
Lo granizaron " satyr moderno -
Struwwelpeter De Disgusto."



2/La historia de Frederick cruel

Este Frederick! este Frederick!
Un muchacho travieso, travieso era él;
Él cogió las moscas, pequeñas cosas pobres,
Y entonces rasgó apagado sus alas minúsculas;
Él kill'd los pájaros, y rompió las sillas,
Y lance el gatito abajo de las escaleras;
Y oh! lejos peor y peor,
Él whipp'd su enfermera buena y apacible!


El canal era bandeja llena, y fiel
Salió beber un día bochornoso;
Él wagg'd su cola, y mojó su labio,
Cuando snatch'd cruel de Fred encima de un azote,
Y bandeja pobre del whipp'd hasta que él era dolorido,
Y kick'd y whipp'd él más y más;


En esto, la buena bandeja crece muy roja,
Y growl'd y mordido le hasta que él sangró;
Entonces usted debe solamente haber estado cerca,
Para ver cómo Fred gritó y gritó!


Frederick tuvo que irse a la cama tan;
Su pierna era muy dolorida y roja!
El doctor vino sacudarir su cabeza,
Y hecho un muy grande a-,
Y le dio physic amargo también.


Pero la buena bandeja del perro es feliz ahora;
Él no tiene ningún tiempo para decir la " arquear-ululación!"
Él se asienta en la silla de Frederick,
Y risas para ver las cosas agradables allí:
La sopa que él traga, sup por el sup, -
Y come las empanadas y los pudines para arriba.



3/La historia terrible de Pauline y de los emparejamientos

Mamma y la enfermera salieron un día,
Y Pauline izquierdo solamente en el juego;
Alrededor del cuarto ella gayly soltada,
Clapp'd ella manos, y bailado, y cantado,
Ahora, en el cierre del vector actual,
Una caja de cerillos chanced para estar parado,
Y Mamma bueno y la enfermera le habían dicho,
Que si ella los tocara la reganarían;
Pero Pauline dijo, " Oh, una qué compasión!
Para, cuando se queman, es tan bonito;
Ellos crackle así pues, y escupida, y llama;
Y Mamma se quema a menudo igual.
Apenas encenderé un emparejamiento o dos
Pues he visto a menudo a mi madre."

Cuando Minz y Maunz, los mininos, oyeron esto
Soportaron sus patas y comenzaron a silbar. -
" Meow!!" dijeron, " yo-ow, yo-o!
Usted se quemará a la muerte, si usted así pues,
Sus padres le han prohibido, usted sabe."

Pero Pauline no tomaría consejo,
Ella encendió un emparejamiento, él era tan agradable!
Crackled así pues, él se quemó tan claro, -
Exactamente como el cuadro aquí.
Ella saltó para la alegría y se ejecutó alrededor,
Y estuvo satisfecho también para ponerla hacia fuera

Cuando Minz y Maunz, los pequeños gatos, vieron esto,
Dijeron, " Oh, Srta. traviesa, traviesa!" "
Y estirado sus garras,
Y levantado sus patas;
" Tis muy, muy mal, usted sabe;
Yo-ow, yo-o, yo-ow, yo-o!
Usted será quemado si usted así pues,
nuestra madre le ha prohibido, usted sabe "

Ahora vea! oh! vea, una qué cosa terrible
El fuego ha cogido su delantal-cadena;
Su delantal se quema, ella los brazos, su pelo;
Ella se quema todo encima, por todas partes.

Entonces cómo maullaron los mininos
Qué más, gatitos pobres, podía él hacer?
Gritaron para la ayuda, los ' twas todos en inútil,
I tan entonces, dijeron, " gritaremos otra vez.
Dése prisa, dése prisa! yo-ow! yo-o!
Ella se quemará a la muerte, - le dijimos tan."

Ella fue quemada tan con todo el ella las ropas,
Y brazos y manos, y ojos y nariz;
Hasta que ella no tenía nada más perder
Excepto sus pocos zapatos del escarlata;
Y no se encontró nada sino éstos
Entre sus cenizas en la tierra.

Y cuando gallina que los buenos gatos se sentaron por otra parte
Las cenizas que fuman, cómo gritaron!
" yo-ow yo-o! Yo-ow, yo-oo!
Qué la voluntad Mamma y Nursy hace?"
Sus rasgones se ejecutaron abajo de sus mejillas tan rápidamente.
Hicieron una pequeña charca en el último.


(*) "Shúa ha'parúa" (original, "Der Struwwelpetter"), versión al hebreo de
Uriel Ofek.


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2/Mario Arteca: La infección (nueva entrega)  

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"A wound gapes from its kneecap, wide as the wind
And horizons gush blood-springs revealing birds and palmtrees.
Peace, it stays until nightfall . . . Peace
The river women rise:
Anklets of grass twist circlets of
Silver and silt, desire wet with the water's foam;
The river women call to the birds,
With shawls wipe the glass horizon.
They weep, they shed newly warmed sorrow.
Peace, it stays until nightfall . . . Peace.
The fields folded their knees.
The ploughsocks softened, relaxed".

(comienzo de un texto del poeta Mohammed Afifi. Volcado del árabe,
el poema aún no tiene traducción definitiva del inglés al castellano)


I

Creyó escuchar la dicción de la alimaña, pero no.
Tratábase de la única manera en que el tiempo
sugería el trastorno de la abulia, dentro y fuera,
en el asma de aquellos guijarros derretidos, confusos,
apabullados por la psiquis, circulares al desierto.
La piedra donde descansan los requechos de la linguae
todavía ambulatoria de los hijos de Isis, en las espaldas
de Naguib el Nobel, se hunden las narices bajo el sopor
de un palimpsesto. Luego, tramoya de diez fuoriclasi
para asestar el golpe mayor: una cartera sudada
durante un letal ardor de meridiano; además de efectos
personales se secuestran dos instantáneas de damas
dispares en edad. La menor, refugiada dentro de las costuras
internas de aquel estuche imitación pellejo de crótalo,
aún sonreía. Un camuflaje destripado sin ambages (sonríe).
¿Y olía a francés? Non. También hubo otra incautación:
una instamátic pasada de vueltas, aún sin rebobinar.
Pero ninguna cosa verificó un linaje napoleónico
que justifique cualquier tarea pendiente de remoción.





II

La proverbial manera de trozar un pollo, es sabido,
no tiene secretos, y menos para el curtido pueblo egipcio.
Las articulaciones deben ser sajadas de un solo golpe,
sin echar retumbos. Sólo así podrán evitarse
futuros desgarros en piel y huesos. Es ley no escrita.





III

Antes de expirar, el cuerpo decía mucho menos de lo que fue
en su agonía, mientras un grupo de chicos arrojaba al polvo
de la calle las pocas pertenencias del americano. Todo hecho trocitos,
menos una. Un agente de seguridad hacía visera: 33 años de bigote espeso
y un rostro adiestrado por un sol a plomo, tan molesto como resaca de litio;
el otro, más profesional (edad: imposible), aspiraba a descifrar el reverso
de una fotografía echada junto al hombre, ya boqueando por reflejo.
Seguido, la lengua de Dante cayó desafectada
bajo un balbuceo de naturaleza por demás inaudita:

"Caro mío: cuanto te decidas, avísame.
Te espero en Gizeh, al pie de nuestras pirámides.
Recuerda: la una del mediodía del martes 18.
Y no olvides afeitarte, que te sienta más joven.
Extraño ese olor tuyo, no sabes. Eso sí: sólo
por esta vez, te ruego máxima puntualidad,

tu Rossetta".

Fin de la lectura. El oficial aún frotaba su barbilla.





IV

Hasta allí, gran sacrificio morse en el deletreo simplista del enigma.
Dos vidas desquitándose de un seguro destino, ahora
en pleno alivio. Aunque.

Pregunta: ¿si la muerte completa siempre fue así,
entonces nunca-nadie-jamás
testificará en favor de la víctima?
Caso bien cerrado, desde el vamos.

1) Archívese el expediente.
2) Póngase en autos cada una de las partes en cuestión.



Mala praxis

Empero, el no tomar con severidad estos intentos significaría
quedar librado a la inepcia de una consideración.
Lucien Sebag dijo: "en el fondo el marxismo es una filosofía
de la subjetividad". Se traduce: "la conciencia no es sólo conciencia
de la realidad, sino de la propia existencia" (Jean Paul). Se trata
entonces de suprimir lo existente. Bien. En las obras de arte, sería:
"el rechazo de un pacto a viva voz con la ilusión" (perdón). Perdonalo.
Y por lo que: "sólo el mundo entendido es real". Y no como Adorno,
al decir: "hay que esforzarse por salir de la barbarie. Es preciso
acabar (Iím sorry, again) con la ceguera". Entonces: "el objetivo
de la praxis acertada consiste en suprimirla". Así referimos,
y luego preguntamos: "¿Acaso no hay una total exclusión?".
Suficiente.

No aceptar lo dado como supuesto (Urs Jaeggi)
--incluso cuando no exista una verdadera vida en la falsa--
y por ende sigan alineados los primeros términos
de una sola proposición. Estamos enfocados.
Y cada cosa en sus comillas.

En cuanto al arte, comienza (allí) donde cesa
la utilidad directa, mientras el universo
abre y se cierra --existe-- a pesar de su intervención.

Pero concluyamos así: Ernst Fischer opina
que los medios de expresión artísticos eluden
tanto naturaleza como origen, al reparo de las ideas.
Tomado como premisa, esto no sólo es ideológico,
sino que además está mal razonado. Pensemos
sobre esto último: en cómo se produce, cuáles
son sus callejones sin salidas, o por qué,
con llamativa frecuencia, rebasan la tolerancia
de su propio discurso? Si supiera.

Así de visible la diferencia, próxima al detalle.





II. Venéreas


"Zbigniew Herbert"

I (versículo)

Maneras de llegársele antes de abandonarlo todo.
Muy bien: música de piedra, rasguido
sordo de uñas en la base calcárea,
bien por aquello ofrecido donde callaban las asperezas
en el muslo de la palabra. Todo eso, en solapas
reducido un acierto.

Pero ¿a quién le ocurriría una cosa así,
someterse a esa diáspora de la sinfonía,
la polka progresiva basculando en la alambrada,
ausente de fascinación, ya puesto el núcleo del sentido
donde concierna? Y no porque se ahueque
en oxígenos de cierto tono menor.





II (la guarida)

Diríamos: una madrugada de aquellas,
en la sensatez afable del ghetto y cuando menos
se atrasa la juiciosa, solemne noche,
un ser de entrecanas a perpetuidad demoraba la llegada a casa,
recién afeitado, poniendo sobre aviso la aparente
reunión entre gobierno y estilo, justo en el momento
en que un zorzal solfeaba a un trino promedio
las facultades de una hoja de pino enano, racional
e insuflando el pecho, próximo a despanzurrarse
bajo la genética de la puntería por desgracia pueril.

Se encontraba exhausto por la baja performance
conquistada en desmedro suyo y a la vez retenía
la acumulación articulada de los carrillos,
con los que dócil confiaba brindarse ánimos, de preferencia tardíos.
Ella no conocerá cosa alguna en Varsovia. Para qué.
Supuso una respuesta pero era temprano para pronunciarla:
indicios demasiado fuertes, encimados por el ruido,
a modo de alarma antes repasada por los ámbitos,
eran siglas semejantes.

Ahora la fidelidad se acicala y enjuaga la memoria
de un invierno típico en la zona. Aquel hombre, resistente,
juraba tener el toro por las astas y sólo reproducir
con voz horrísona una tentativa más de balbuceo.
Existen esos dones de la inercia, en todo sitio o lugar,
y trazamos mojones depresivos de perros dañados por la supresión
terapéutica de la sarna, igual si atravesásemos un lecho de monotonía.
Trayecto del canal profundo desde los surcos de un caudal,
y reunido más adelante: el Kristallnacht.





III (sentido de la prudencia)

Amasa con ortodoxia una ambivalencia
de moras estampándose en el ciclo del barrio,
aumentativo de mundo. ZH amplía su catálogo
Pan Cógito y nasal de espanto apresura las tretas
con que evacuará el sitio, dejando reunido un simulacro de hojas
en seguimiento, y a la vez montando un remolino a su nombre.

Sigue el frío en ralenti, miscelánea de detenciones de Lwów,
bajo el escapulario de Santa Sofía la Grande
dos cabellos de lluvia repesan gambetos pendientes en caída libre.
Un gran abanico de parafinas de nuevo descubre entre síntesis
cualquier marca polonesa. Y se encienden como, casi automáticas.
Mejor se recomienda: observar el número y nombre de los vagones.
Recobrar por otro recorrido los rostros idos.
Si es menester, tornar al elemento porque se trata siempre
de eso, en principio, aunque fuese mera propensión
o nada más apego a una limitación del género, ahora caduco
antes vacilante. Más bien cercano a su fin. Studium przedmiotu.





"John Ashbery"

I (lectura veloz)


El río Hudson lidera los mayores porcentajes
de retención de superficie helada
después de la temporada invernal.
Todo un acontecimiento. Y también
que significativas parcelas de hielo
logren unir la familia norteamericana
alrededor de una pista de patinaje, incógnita
y simultánea a la estación, aunque más bien
puede tratarse de un coletazo final de rondín,
comenzado a principios de noviembre
y ahora puro impulso de negación ante el instante.
Y encima, colores para nada al tono abundan
entre los nuestros.

La primera negación de este pueblo son sus espejos
(y tal cual los conocemos): excesivos en su duplicidad,
abriendo sin tapujos cualquier ocasión del hombre
de reír (y cómo) en forma inorgánica. Además,
la idea de parecerse a sí mismos
arrasaría con sólo inocularse. La negación:
imposible atinarle segunda o tercera.

Pero qué fragilidad fotográfica, ya que vivimos para decirlo,
deshaciendo índices Fahrenheit ante la inminente aparición
de nueva vida, cosa que viene ocurriendo a menudo.
O año tras año por lo menos.
II (miedo a los aviones)

Rochester-Albany, atravesando Concord
durante el vuelo hacia Montreal, revisando papeles,
tarjetas, dispositivos de unidad de sentido,
aliteraciones, nada que decir ante la sostenida adecuación
de un público, ya por conocido.

Así fastidia a la almohada de viaje (pequeña, insuficiente,
con ese aroma a laverap surtido entre sus muelles),
aplica breves, didácticos golpes a los costados
para distender la resistencia del centro.
Está impresionado. "¿Más café?" Ningún café:
la cafeína extiende el ritmo cardíaco en segundos;
las pupilas tragan tanta luz que a poco se tornan
lente de microscopio, porque ahora pretenderá
el mayor descanso posible en medio de un aire
que es pura premonición, a quince mil metros de altura.

Si tuviese un mapa de ese momento, seguro alteraría su visión
exacta de las cosas, desde el cúmulo de nubarrones que ahora
ocupa máximos estados de atención. Ese mapa, siendo mejoría
en el vuelo, es al mismo tiempo un horror de frente,
donde toda válvula de escape se encuentra otra vez vulnerada.

Lee en voz baja mecido por el gruñido intrascendente
de las turbinas: "If they are to become classics
They must decide which side they are on".
Una leche tibia, aún con la nata asomando, sus pliegues
tan confusos de enagua, reemplaza con coherencia a la ordinaria cafeína.
Se llama Catherine, pero algunos pasajeros prefieren
chistarla "Cathy", vaya a saberse. Habíamos dicho:
dos turbos en la carroza de cabotaje; pero uno de ellos
parece bostezar hasta inmovilizarlo todo
en una tos de engranajes sin control.


Primer momento donde un café sería de suma utilidad,
pero de inmediato se aplaza la sugerencia.
La frase regresa a su cabeza mientras revuelve
el tazón algo templado ("...which side they are on").
Sin decir agua va, mosquitas de leche consiguen una firmeza
de doxa y al mismo tiempo emergen en mitad del líquido
lo mismo que un hato de marsupiales en su bolsa
o un ramillete de pimientos lejos del achaque industrial.
Entonces vuelve a lo suyo. Debiera echarse atrás,
no expresarla, así como los animales inteligentes
retoman el sendero cuando sospechan algún error de cálculo,
el verso puede caer en inconvenientes
y ceder a una totalidad sin derecho a la respuesta.

Piensa, tacha con lápiz la convulsión de unas hélices.





III (resaca de la lectura)

¡rea de Chelsea, Manhattan, cien mil lámparas de oxígeno
reintegran la luz al desvío de la tarde, por si fuera poco.
Impresiones del sexenio mexicano vuelven austera
la propensión hacia el relevo de los pájaros. No son más exóticos
que una tetera fundiéndose en el ciclo de la ebullición,
la pereza arrasada al comentario, y al mismo tiempo el tenor
de las frases afloja un mínimo de sopor bienvenido en hora.

De seguir enumerando atraería al poema.
De no hacerlo, llegaría a él con mayor facilidad.
Las dos opciones rayan igual la muñeca de un hombre
cuando deja de oponerse de puro huérfano al suceso de los hechos,
e incluye itinerarios donde buenos sorbos de café en granos
y carne picada saltada con cebolletas más ajíes cercados en aliento,
y además: una base de puerro y oliva, fast food sin más etiqueta
que la llamada "promoción" o su glosa de "precios razonables",
sustituyen la calidez por el hambre.

Y al poner el pie en el suelo, otra vez con su molécula de abulia
fue a recibirlo David Shapiro. Sin embargo, ahí nomás, cuenta
a tragos de rebuznos la enorme reserva de la afición en Montreal,
cuando daba lo mejor de sí en voz alta. Sus viejos pentámetros
yámbicos, y los actuales alambiques, sin responder de buena gana
preguntas fuera de la apuntación:
"¿Qué quiso decir en What
is Poetry,
con aquello de las flores, su último verso?"
(un ejemplo).
O la repregunta, enseguida: "¿Lo recuerda?". Y él en voz alta, ante Shapiro,
dijo que aquella fue su lógica oportunidad de oro,
de quilates, y entonces así posarse con cierto encanto en la cuestión.
Lo mismo debía una respuesta.

Que no lo recuerda. O mejor: su trabajo nunca podrá regirse
bajo los efectos de la memoria. Pero jamás,
incluso él, estaría trazando con escuadra y tiralínea el peritaje del desdén,
si apenas reanimaba cuando la presión de diez mil caballos
de fuerza (siempre es menor la cantidad) cesara, o la solución impuesta
por tres abscesos especulativos en las hélices
influyera sobre el encierro que destila el Ontario.

Pero esta mañana, mientras las luces de la gran ciudad
ganaban en fuerza plagiando el aire de cosquillas en la gárgara,
el hombre sintió de veras cuánto prefiere los aviones, y así perderse
entre pozos ya negados donde se trastorna la eficacia en rotación.
Bebe un bourbon, y es regla: en ese estado no se escribe.
Después ojea cada uno de sus libros y encuentra más allá de las cosas
tiempo de sobra para avivar el fuego, llamar su secretario por el nombre
(justo en su día libre), dictarle impresiones, apuntes, angulares
de cada porción vivida en otra tierra. De nuevo la arrogancia."Tomas
Transtr–mer"



"Vasko Popa"

I (digesto)

Dos castaños (tres) dan aspecto, coreografía de acuerdo
al sitio donde fuimos y colocamos varios guijarros: cualquier baratija.
A juzgar por su juego de parálisis aliada a los ojos, y marcando
la aptitud de desplazarla, aquello es nada comparado con nuestra alfarería.

Tres zorzales (cuatro) dan el trino, la composición
acerca del escombro de un puesto de flores, frente a un mercado
de hortalizas y al pie de una mezquita, entre el puente de hierro
forjado en el que descansa la eventualidad de un estallido,
ya simulado en cajas de UNPROFOR, tal vez de la ACNUR,
virus troyano debajo del cual pisará sus orines
el embuste cesante de una hemeroteca, vuelta atrás
por los hijos de los siglos.

Eso, el puntaje ad hoc, y las secuencias de un tableteo
cayendo sobre viejas murallas de abalorios. Pazi snaiper.

Cuatro (cientos) miles de proyectiles aire-tierra lanzados
hacia un blanco móvil, ahora que se colecta la última
tentación de Dubrovnik: pesca en agua revuelta.



II (lobo)

Un zigzag debajo de la planta de los pies, área de huella,
antes el humo en la cóctel de tufos bajo una resina de flashes
venido del Holiday Inn. Fotosíntesis de los muertos suponen

la renguera de esos animales eludiendo mal que le pese deshechos
y hojalatas en la Gazi Husnev Bey. Es cuando la pata del animal
encuentra la horma de una trampera, víctima de un mordisco anterior

a la cacería, mientras un disco de plata se torna mero patrimonio.
Entonces un temperamento de clase prevalece entre vivos y muertos,
igual de satisfecha brilla la bestia entre las hojas del pino de Selva Negra,

importado de origen contra la voluntad. Apenas apoya el miembro
fracturado, dos lágrimas convierten en papel secante la piel que también
huye, a costa de un invierno de a poco atascándose en la orilla del Dina.

Ahora une las garras al pie de las fauces, armando un cuenco donde llenar
un mínimo de aire caliente. Dos, tres pujos de aliento y luego un sonido
tan característico, similar al aullido, dirigido hacia la presa.




III (memoricidio)

Dos versiones de la Sertum Papale de Venenis (la misma
que facturó Miguel Angel Speroni en su tarántula, de 1948;
segunda edición --1972--, Ediciones Noé): inhallables,
aunque también célebres lo mismo de raro aquellos códices,
y conforme los arácnidos en simpatía con sus dispepsias.
Ignición de cien mil o más volúmenes
a la larga darán carburante necesario,
mientras cubiertas de leche y vaho,
a propósito de una sisada, anulaban más de lo debido
a esos chetniks entre Pale y Belgrado.

Esos tomos I, II y III, originales, numerados
--aunque uno muy especial: Responsabilities--,
fueron bajo combustión sueño en la simpleza
tanto como analgésico del instante, y donde siempre
se acumula gente reclamando mayor actividad
al núcleo de las llamas. Pasan inadvertidos.
Love lost as soon as won.

Around the hell.
Ad usum Delfini.
Risum teneatis.

Después de administrar tanta caloría
los recursos sobran, la memoria (bosnia,
turca / persa) se disipa, el caudal
nuestro se hace polvo, ración, milímetro.
Reimpresiones arribarán consecutivas --adónde si no--
desde partículas globales, del porvenir incineradas.

Y así Europa descree de los beneficios de la industria del papel;
más tarde será zumo, carne de qué importación, ruina
de otra Alejandría que no conforma tragedia sino un zarandeo
ahora periódico, sólo eje en movimiento: nutación.
Jasenovac.

Guglielmo de Marra --también Leonardo--, ya lo había admitido:
todo pensamiento en el instante de ser picado (por un bicho
de aquellos) se volverá igual de infecto. Y se sabe: tanto
en la ciudad de Padua (año de mil y trescientos y cincuenta),
como en la actualidad, agosto (mil novecientos noventa y dos),
tal antídoto jamás tuvo existencia.

Así la paga del veneno, después de la inyección.


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3/Ana Camusso: Antianimales: Pteroplástico

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El pteroplástico es chino pero el molde original fue robado un día, y
apareció en Ecuador, donde prospera. Pese a su consistencia, es resistente
al sol y sólo se derrite cuando se lo hierve a propósito.

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C o r r e O
E x t r e m a f i c c i o N

Es un envío mensual de ficciones

Idea y dirección:
David Wapner

Equipo:
Israel: David Wapner, Ana Camusso, Chiflón.
Argentina: Sebastián Bianchi, Fulvio Franchi.
Colaboran en este número: Mario Arteca (Argentina).

Usuarios de Windows: Correo Extremaficción está generado en un ordenador
Mac de nueva manufactura; aún así, es probable que en lugar de caracteres
acentuados con tilde, letras "ñ" y signos de expresión, se visualicen
signos o combinaciones curiosas. En época de vigencia del antiguo Mac, no
hubo quejas al respecto; aún así, consideramos conducente la advertencia.

Correspondencia, enviar a:

vafner@shani.net 
basty72@hotmail.com 

Números atrasados:

http://www.paginadigital.com.ar/index/lectura.html 
(Cliquear "CorreoExtremaficción" en el menú principal)






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