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de Villalba Darío Alfredo
Antes de morir pido silencio
Antes de morir pido silencio.
Quiero ver la flor en su rocío.
Una silueta de nube
en el color azul de los recuerdos.
Quiero una mirada perdida en el vacío,
entre cielo y mar atormentados.
Quiero escuchar el vuelo de unos pájaros
cuando el ocaso, carcomido por boca de fuego
atraviesa el otoño y deja tendida la nostalgia.
Quiero al beso de mi Madre
Llevar conmigo.
Pido brisa de cualquier mar en mi cara
que cierre mis ojos, que apriete mis manos
que junte alma, piel y lluvia.
No quiero irme sin la sensación
de ver sonreír a un niño.
Sin pedirle al árbol, que con sus hojas
me devuelve la canción de mi infancia.
Quiero la sencillez de un campo verde
enmarcado en el abrazo de lluvia
Quiero que un arroyo claro,
sediento de pies cansados,
me devuelva el sol que se llevó el olvido.
Pido el brillo de varias lunas
sobre el pétalo de un beso
que ha caído en invierno.
Antes de morir pido un momento
con sabor a tristeza, con sabor a alegría
con sabor a vida.
Te recuerdo callada
Te recuerdo callada, casi triste
En tu alma vaga la timidez
que tienen las hojas
cuando ha cesado la lluvia.
Te recuerdo mía, a veces mía.
Se hace triste el atardecer.
Un pájaro herido atraviesa el firmamento de mi alma.
En la copa de los árboles se mece con furia
esa nostalgia que nos deja la tarde
cuando ha pasado el tren.
La luna besa callada mi alma mientras,
se desata un trágico silencio de campana herida.
Podría decir que aún te quiero
cuando un nudo de aromas
pone en mi garganta
la seducción del vino y la primavera.
Cuando la naturaleza toda
nace en un ala de tu mejilla.
No voy solo. Voy sin ti. Sin mí. Sin nosotros.
Me recuerdas el temblor del viento
golpeando sobre las hojas de mi alma.
Entonces, entonces ahí te quiero.

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