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de Mendoza Teresa
Gracias a la Vida
Todas las mañanas,
Cuando te levantas de la cama,
Corres a mis brazos,
Al cálido refugio de mis manos.
Pequeño dulce y travieso,
Apenas abres los ojos,
Buscas a tu madre.
Y corres, con los brazos tendidos
Hacia el vasto universo
De mis besos.
Ven, hijo mío,
A sumergirte en este océano,
De ternura, que es mi pecho.
Ven a mis brazos,
Mi corazón es un nido
Que espera a su polluelo.
Todas las mañanas,
Doy gracias a la vida,
Por esta alegría incomparable:
La dicha de ser Madre.
Tejiendo Alas
Sé que un día los veré partir
Y me dolerá ese hecho.
Mi alma sufrirá los dolores del parto,
Los verá irse felices y contentos.
Me quedaré sola, con mis recuerdos.
Entonces comprenderé con dolor,
Que solo los recuerdos son nuestros;
Sangre de nuestra sangre,
Carne de nuestros sueños.
"Tus hijos no son tus hijos,
son los hijos de las ansias de la vida".
Dijo una vez el poeta.
Mi corazón comprende
Pero llora igual en silencio.
Y día a día les teje alas
A los sueños, que algún día
A "mis" hijos los llevará lejos...
Lejos... de estas paredes: nido
De sus sueños,
Que alimenta la vida, con empeño.
Quiero enseñarles a volar,
Aún sabiendo que no puedo,
Acompañarlos en el vuelo...

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