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de Krisch Isabel Victoria
El hombre del esfuerzo
Se observa en el espejo del mar
el hombre del esfuerzo
el que lleva entre sus manos la soga
y hunde la mirada en las formas sinuosas del espanto.
Se turba - a veces - si eleva los ojos
y es que necesita de la sal del agua para avanzar en la costa.
Gime - y parece -
que el esfuerzo no es en vano
que el aire no le es indiferente.
Y el olor a salitre se dispersa en solemnidades.
Su espalda se curva
pero no abandona el rictus
ni la soga.

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