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de Kreimis Sofía
Corazón
Corazón, no sufras
nada nos separa, tú eres yo,
siento piedad en quienes ríen
ensordeciendo la tierra.
Irrefrenable deseo de esperanza
urge en mi alocada imaginación,
abrir y cerrar los ojos en paz,
antes que pálidos fantasmas despierten
y estériles besos rocen mis labios,
La media noche se acerca,
y una brisa de alquitrán juega en las ventanas
y la lluvia cesa
satisfaciendo a quienes la detestan.
Corazón, serena los latidos,
en la búsqueda de lo imposible
bebe frescura del amanecer.
Siete de la mañana
dentro de una hora no será las siete
el tiempo único y fugaz,
más allá de un paréntesis breve.
Tú eres yo, siento piedad de mí.
Anillo de junco
Esta noche sin que la luna nos espíe
nos comprometeremos,
te esperaré sencillamente vestida
de tacones altos y las piernas desnudas
antes que el sol verás mi piel
abrazarás mi cuerpo
te sorprenderá mi cintura
mis suspiros buscarán tu aliento.
Esta noche amor mío pondrás en mi dedo
una fina cinta de junco
del oro no tendrá color ni brillo,
de las cosas humildes tendrá el valor
ésta noche cuando el río baje el caudal
seremos golondrinas de un nuevo cielo.

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