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de Gorostiaga Nora Elsa
No te Olvides
¡Cuanto miedo se siente la primera vez!
¡Cuantas ideas fluyen en nuestra imaginación!
Es el temor a lo desconocido.
Es la fuerza y el deseo por saber qué se siente.
Es el embrujo de tenerte entre los brazos
más cerca que en un baile.
Es la curiosidad por conocer
¡qué más se ha de entregar en esos momentos,
que ha de ocurrir y cómo?
¡Cuanto nerviosismo recorre nuestro cuerpo!
Tiemblan las sienes y
cuanta ansiedad contenida
que deseamos ver cumplida
y a su vez que el momento no llegue nunca
y que llegue pronto.
Una vez consumado ese sentir
tan puro y perfecto del hombre,
cuanta paz y calma se respira,
cuantas más son las preguntas
que se agolpan en nuestra mente,
que alborotadas frente a la boca
pujan por salir;
cuantas respuestas positivas esperamos
y cuanto mayor temor suponemos de ellas.
¡Qué alegría nos oprime el corazón
cuando una sonrisa tierna nos confiesa
una satisfacción desmedida!
¡Qué delirio saber
que pese a la inexperiencia
uno ha fracasado!
¡Qué placer saberse protegida y amada!
¡Qué deleite poder expresarse
con la pasión digna de una dama
dando la sensación que el alma
es muy limitada
para acunar tanto sentimiento
que ahoga pero te mantiene viva!
Pero...
ese pero surge después,
cuando hay que saber alimentar esa pasión,
y no se logra;
entonces la tristeza te rodea y penetra,
para decirte, para hacerte saber,
que hoy sí has fracasado,
pues no has sabido mantener
con todas las armas
la defensa de tu castillo, y
ante el primer ventarrón,
las murallas se han vencido.
Demasiada felicidad junta
No es posible mantenerla viva, vos sola,
por lo menos para ti, niña,
que no has sabido mantener el calor,
y los leños húmedos de rocío
lo han apagado para siempre
y sus momentos no han de volver jamás.
Por ello,
no te equivoques,
no te enceguezcas con el resplandor
que ilumina un camino
que no es el tuyo.
No despiertes hacia un sueño
que no te pertenece.
No viajes en la golondrina equivocada.
No bebas las burbujas de otra copa.
Cerciórate de que tu cuento
y tu príncipe,
existen,
y el tiempo
sea tu hora.

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