Ernesto Sábato     | volver |

 

“Soy un desmemoriado” —dice, mientras camina por el parque de su casa, con uno de esos calores que le dan a uno ganas de quedarse bajo la sombra de un árbol próximo y no moverse jamás—. Ernesto Sábato, el escritor vivo más importante que tiene Argentina, es, curiosamente, un escritor que escribe poco. Y que asegura, además, que no lee desde 1979.

 “La falta de memoria, era para mí una dura y triste angustia —continúa—, que se revelaba en los exámenes de historia y geografía, en mi época de estudiante. De hecho, un caso grotesco fue cuando en una prueba escrita debía contestar sobre Catalina de Médicis y lo hice sobre la virgen María”

Pasó 25 años sin publicar un libro. Y asegura que lejos de ponerse triste, dejar de escribir fue una bendición para él. “sentí una gran alegría interna. Tuve que dejar, porque si no lo hacía, me quedaba ciego. Pobre oculista. Todavía recuerdo su rostro, impresionado, al darme la noticia.  Me dijo que no había nada que hacer”

¿Y entonces?

En ese tiempo tuve que encontrar otro camino para mis energías. Entre otras cosas me dediqué a pintar, todo el día... y de esa manera pude sentir que no perdía el tiempo.  Pero ahora, si, he vuelto a volcarme a la literatura.

¿Puedo ser insolente?

Eso depende.

¿Escribir ahora es un último esfuerzo, antes de morir?

Mire, yo pienso en la muerte. Me puede llegar en cualquier momento... y eso me produce desazón. Pero a esta altura de mi vida pienso mucho en la reencarnación del espíritu. En algo tenemos que transformarnos, ¡caray!.  En ese sentido el arte es salvador.

¿Qué va a pasar cuando usted muera.?

Yo tengo mucha fé en lo que es capaz de hacer la juventud. Y por eso sé que, aunque yo no logré verlos, los jóvenes de este país lograrán reconstruir esta nación en ruinas. Entiendo que el alma humana es eterna. Asi es que los voy a seguir desde un lugar enigmático. Y para quién serás sus libros, su casa. Será un museo, una biblioteca pública. Mi familia sabe que yo he decidido esto. Y lo entiende. Porque los libros de un escritor, tienen que ser para el pueblo. Pero, además, la muerte tiene su lado positivo. Porque a veces uno está muy cansado. Y, en ese sentido, la muerte tranquiliza. Yo soy un perfecto oscurantista, que da más importancia a los sentimientos que a la razón.

¿Para nada sirve la razón?

La razón no sirve para sobrevivir. Volvamos a encontrar las verdades esenciales en el arte y el corazón. La razón pura sirve nada más para fabricar tanques y aviones, demostrar teoremas... Pero nada más.

(En efecto, Sábato había publicado su último trabajo literario en forma de libro que se llamó “Abbadon, el exterminador” en 1974.  Y, desde entonces, aunque el trabajo “Nunca Más”, sobre la desaparición de personas en Argentina, recorrió el mundo y hasta llegó a conocerse como “Informe Sábato”, no era precisamente una expresión literaria, sino, casi periodística, como resultado del trabajo de mucha gente. “Fueron 282 días de horror”, recuerda)

 

¿Los contó con tal exactitud?

Sí, porque fue un tiempo en el que me la pasé reconstruyendo la calamidad. Y tuve dudas respecto de si ese trabajo tenía, en realidad, algún sentido. Más tarde me convencí de que valía la pena dejar sentado, de una vez y para siempre, que “Nunca Más”. En mi cargo de Presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, entregué una investigación de 50 mil páginas. En esas páginas quedó determinada la existencia de cientos de campos clandestinos de detención y torturas. Además de la figura fantasmagórica y hasta entonces inexistente del “desaparecido”.

(Tal vez por esos momentos duros que le tocó transitar es que Ernesto Sábato tiene ese gesto pesimista)

Juguemos a la máquina del tiempo, Don Ernesto.

El tiempo no es un juego, muchacho.

Seguro. Pero sin duda hay algo del pasado que a usted le gustaría cambiar.

Creo que no, que no cambiaría nada.

Cuando uno crece, los sueños le cambian, ¿cómo cambiaron los suyos?

Los míos siguen siendo los mismos, las mismas ilusiones de siempre, como si todavía fuera una niño. Quizás, por eso mismo, tengo yo ese halo pesimista. Porque esos sueños, la verdad, casi nunca se cumplen.

Mucha gente sigue soñando, a pesar de las aparentes desilusiones. Los zapatistas del EZLN, por ejemplo.

Es verdad. Ellos sueñan. Y gracias a sus sueños es posible la lucha.

Hace unos años, el diario mexicano La Jornada publicó su apoyo al EZLN, ¿sigue pensando lo mismo?

Sí, porque su lucha propicia una democracia basada en la libertad y la justicia. El grito de los zapatistas es el grito desgarrador de los humillados indígenas, como si en él se resumiera el milenio de inequidades que soportaron en sufrido silencio. Los que no conocieron el régimen que imperó en México pueden sorprenderse. Pero no los que conocemos la verdad: burdos remedos de palabras sagradas.

¿La  cultura lo es?

Mire, cada vez es más difícil definir a la cultura.  Pero de algo estoy seguro: no es un adorno secundario, como creen muchos, en estos tiempos en los que prevalece la economía.  Como usted sabe, yo no pertenezco a ningún partido, soy un francotirador que trabaja por su cuenta y denuncia lo que le parece corrupto, sucio, deleznable.  Y apoyo todo lo que me creo sano para este mundo enfermo. Soy un sujeto casi siempre incómodo, porque sufro el atroz descalabro de esta patria. Esas son cosas que nunca puedo dejar de ver, aunque viva en esta casa tranquila, con árboles centenarios y con Roque, mi perro que ladra pero no muerde.

Don Ernesto, muchas personas ven en usted a un pesimista incurable.

Y tienen razón. Soy incurable. Tengo 91 (Acaba de cumplirlos el 24 de junio) años. Asi es que lo más probable es que me muera sin hallar una salvación para mi ánimo, lo sé.

(No hay misterio. Para llegar a la casa de Ernesto Sábato, basta con preguntarle a cualquier vecino del barrio de Santos lugares —a media hora del centro de Buenos Aires—. La vieja casa esta rodeada de árboles y jardines, por donde corre Roque, un perro inútil que, según su dueño, come demasiado. “Venga que le muestro donde vivo”, dice don Ernesto. Y entonces muestra su casa impecable, con un orden que parece difícil de mantener. Cada cosa en el mismo lugar en el que parece haber nacido. “Es que necesito el orden absoluto porque tengo un terrible desorden interior”, dice. Y enseña su estudio y su dormitorio. Unos cuartos pequeños y  más bien oscuros, que está pegados al atelier donde pinta. “Es que no necesito mucha luz —dice— porque yo ya no leo, por culpa de la vista. Pero creo que no me pierdo de mucho”

Unos cuantos escritores contemporáneos podrían ofenderse, con justa razón.

Podrían. Es verdad. Pero yo mismo debo haber copiado inconscientemente algún maestro del pasado. Y, siguiendo esa teoría, los del presente hacen lo mismo. Así es que, hagamos de cuenta que lo que ellos escriben yo ya lo leí.

¿Y cree usted en el castigo de Dios?

Me parece que soy ateo (dice, con una leve sonrisa). Pero, igual, todo el tiempo me estoy quejando y diciendo “ay Dios”. Finalmente, uno se queja de un tipo que no existe. Mi fe en Dios cambia de acuerdo al día, el año y las noticias del mundo exterior que me hayan llegado. Fíjese  que no sé nada de internet y leo los titulares de los periódicos sólo a veces, porque con eso me basta para amargarme.

Bueno, se arrepentirá de algo, por lo menos en su vida literaria.

Muchas veces me dicen si no me arrepiento de haber escrito “Informe sobre ciegos”. Es un libro que en la ficción narra, de una forma muy despectiva, que los ciegos vivin en cloacas y forman parte de una secta maligna. Es cierto: es una barbaridad lo que escribí.

Y está usted casi ciego.

Sí, pero no puedo traicionar lo que sale del inconsciente. El arte no se explica, sólo es.

¿Le parece que la gente del barrio lo quiere?

Creo que sí. Y yo también los quiero a ellos. Y no es demagogia. Seguramente la mayoría de ellos nunca leyó un libro mío. Sin embargo, me han dicho que los vecinos comentan que soy bastante más alegre de lo que parezco.

Y tampoco han visto su pintura (figuras humanas deformadas por el dolor, en su mayoría) que se expuso sólo un par de veces y fuera de Argentina.

Es que no la muestro aquí porque ya bastantes enemigos tengo en la literatura como para buscarme otros nuevos.

(Después de  tantos años de ausencia literaria, los dos últimos libros publicados por Sábato fueron un suceso editorial. A fines de 1998 salió a la venta “Antes del Fin”, un libro que pretende ser autobiográfico y que el escritor dudo tanto en publicar, justamente por sus problemas de memoria. “Lo retardé tanto porque lo miraba y pensaba que no valía la pena”, dice. Así estuve seis años en los que trabajó sin demasiada prisa. Hasta que por fin fue publicado por Seix Barral y e las dos primeras semanas había vendido ya 60 mil ejemplares. Y a comienzos del ´99 habían sido comprados más de 90 mil copias. Lo que siguió fue “La resistencia”, un ensayo bastante cargado de lecciones de moral cuya tirada inicial fue de 100 mil ejemplares)

Tengo una duda respecto de su formación.

Yo también tengo dudas respecto de mi formación (dice Sábato envuelto en la única carcajada de esta charla)

¿Es usted Físico matemático?

Sí, si lo soy. y no me pregunte por que estudié eso. Lo único que le digo es que haberme metido tan adentro de la razón, me hizo creer más en el corazón.

Pero el corazón y la razón a veces se juntan le hacen trampas y lo deprimen, como cuando murió su esposa Matilde (Kuminsky, el 30 de agosto de 1998)

Estuve encerrado, ni siquiera pude ir al cementerio el día de su entierro. No lo pude soportar. Ella sufrió... mucho. En los últimos tiempos tenía ateroesclerosis. (hace una pausa, se traga ese mazacote de emoción que le anuda la garganta)... habíamos tenido una relación muy intensa. Ella también era escritora y tenía un gran criterio. Muchas veces Matilde salvó del fuego los manuscritos de mis libros. Yo siempre he creído que el fuego purifica. Así es que si algo que escribo no me gusta, lo quemo. Pero Matilde se enojaba mucho (dice con ternura)

(esa obra literaria salvada por su esposa, es la que le valió en 1997 haber ganado el premio español de literatura Menéndez Pelayo, por el que le otorgaron 50 mil dólares que a Sábato le vinieron muy bien. Algunos años antes, había recibido el Cervantes; más alto galardón para la lengua española)

En esto tiempo de triunfalismo, ¿cómo se gana un premio , Don Ernesto?

Ah, eso sí que no lo sé.  Pero sí se que debemos valorar el esfuerzo de los seres anónimos que, en su cotidiana lucha, sostienen este mundo en ruinas, impidiendo que se derrumbe.

¿Es verdad que usted miente mucho?

Todos los que han leído mis ensayos, saben que yo sostengo que es justamente en la ficción donde se encuentran las grandes verdades existenciales: sobre la vida y la muerte, sobre el destino y la libertad, sobre los dilemas metafísicos de la compleja condición humana.

Pero, no me contestó.

La mayoría de los hombres somos mentirosos durante el día. Pero, por las noches, en el sueño, nos acercamos a la verdad.

¿Qué va a hacer cuando acabemos esta charla?

Voy a dormir la siesta, a la antigua. Yo duermo la siesta mientras los empresarios trabajan. Que se jodan... ¿Ya está?

 

-(2000)-

     | volver |

 

 

    Imprimir   paginadigital

 

 

 

© Copyright 1999-2010 Paginadigital®. - Hecho el depósito que marca la Ley 11723 - Derechos reservados  




|Pon a paginadigital en tu sitio | Sugiere esta página a un amigo | Responsabilidad |
info@paginadigital.com.ar
   |  Ayuda |

Web diseñado y producido por paginadigital®, Copyright 1999 - 2015, todos los derechos reservados. Los nombres e íconos de: paginadigital, Kids, art, pinturas, grabados, dibujos, objetos. Todos los derechos reservados. Hecho el depósito que marca la Ley 11723 - Derechos reservados | Términos y condiciones

| Home | Cursos y talleres | Servicios de Internet |Agenda de Ferias y Exposiciones | Exposiciones de arte y galerías | Becas, maestrias y posgrados | Programación de teatro, cartelera | Centros culturales | Concursos de pintura, literatura, arte, video, television, tv, teatro, casting | | Conferencias, seminarios, jornadas | cartelera de cine, tv, fotografía | Música, recitales, bandas, música clásica | Libreria, venta de textos y libros | Museos | Coros, operas, conciertos | Noticias, notas y artículos | Música de tango, cena show | Textos, poesía, prosa, cuentos, poemas | Solidaridad | Tarot, astrología | Mapa del sitio | Foro | Not | Cart | Salas | Tel | Taller | Taller literario | Enlaces útiles