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EL HORNERO
MATERIAL DE DIFUSIÓN DE LA
EMISORA EDUCATIVA "El HORNERO"
Nº XVIII - 2000
Esta revista ha sido preparada especialmente para ser remitida por E Mail a los interesados en el trabajo de nuestra emisora u obtenerla en las siguientes páginas web:
www.interdia.org/hornero
ó www.RADIOHORNERO.itgo.com
ORDEN COMO ESTÁN PRESENTADOS LOS TEMAS
PRIMERA PARTE DE LA REVISTA
NOTA DE LA REDACCIÓN
Si Ud. está interesado en leer con más comodidad, recomendamos copiar con ampliación los artículos que desee. Lea los artículos con las pausas, tiempos y circunstancias características de los buenos lectores.
Si desea hacer comentarios, ampliar los temas o tiene inquietud de brindar otros conocimientos, lo invitamos a que nos escriba. Si lo hace manuscrito, hágalo con letra de imprenta o reconocible.
Agradecemos a quienes han remitido notas por las distintas vías. Todas han sido respondidas en el orden que fueron llegando. Los pedidos de ampliación y nuevos artículos han quedado en estudio de factibilidad.
LA DIRECCIÓN
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BREVE RESEÑA DE LA EMISORA:
Inició sus transmisiones el 27 de noviembre de 1983 con objetivos tendientes a "EDUCAR AL NÚCLEO FAMILIAR" siendo la familia la célula básica y orientadora de las nuevas generaciones. Fue distinguida en distintas oportunidades, como también sus componentes, con Diploma de Honor en los Congresos Nacionales e Internacionales "El Niño y la Televisión" y la "Liga Pro Comportamiento Humano", por aportar sana comunicación para el niño y la familia, y Mención de Honor "Premio Rosa de Plata 1998" -Inscripta en el Comité Federal de Radiodifusión con los Nos. 232/89 - 1212/94 y en CNC Nº 447/97 S.C. -
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COMUNICACIONES
TEMARIO
· JORNADAS DE COMUNICACIÓN
· PUBLICIDAD COMPARATIVA
· TELEVISIÓN Y CALIDAD
· COMO MIRAMOS LA TELE
· VOCES DE PROXIMIDAD
· LA RADIO Y LA IMAGINACIÓN
· PREPARANDO AL CONOCIMIENTO
· FUNDAMENTOS DEL LENGUAJE
· JOVENES. COMUNICACIÓN E IDENTIDAD
· PREPARÁNDOSE PARA LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN
· INTERNET Y LA CULTURA DEL CONSUMO
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Jóvenes, comunicación e
Identidad
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2. Visibilidad social y cultural de la juventud en la ciudad
Lo que el rápido mapa trazado avizora es tanto la des-territorialización que atraviesan las culturas, como el malestar en la cultura que experimentan los más jóvenes en su radical replanteamiento de las formas tradicionales de continuidad cultural: más que buscar su nicho entre las culturas ya legitimadas por los mayores se radicaliza la experiencia de desanclaje (5) que, según A. Giddens, produce la modernidad sobre las particularidades de los mapas mentales y las prácticas locales. Los cambios apuntan a la emergencia de sensibilidades "desligadas de las figuras, estilos y prácticas de añejas tradiciones que definen 'la cultura' y cuyos sujetos se constituyen a partir de la conexión/desconexión con los aparatos" (6). En la empatía de los jóvenes con la cultura tecnológica, que va de la información absorbida por el adolescente en su relación con la televisión a la facilidad para entrar y manejarse en la complejidad de las redes informáticas, lo que está en juego es una nueva sensibilidad hecha de una doble complicidad cognitiva y expresiva: es en sus relatos e imágenes, en sus sonoridades, fragmentaciones y velocidades que ellos encuentran su idioma y su ritmo. Estamos ante la formación de comunidades hermenéuticas que responden a nuevos modos de percibir y narrar la identidad, y de la conformación de identidades con temporalidades menos largas, más precarias pero también más flexibles, capaces de amalgamar, de hacer convivir en el mismo sujeto, ingredientes de universos culturales muy diversos.
Quizá ninguna otra figura como la del flujo televisivo (7) para asomarnos a las rupturas y las formas de enganche que presenta la nueva experiencia cultural de los jóvenes. La programación televisiva se halla fuertemente marcada, a la vez, por la discontinuidad que introduce la permanente fragmentación -cuyos modelos en términos estéticos y de rentabilidad se hallan en el videoclip publicitario y el musical- y por la fluida mezcolanza que posibilita el zapping, el control remoto, al televidente, especialmente al televidente joven ante la frecuente mirada molesta del adulto, para armar "su programa" con fragmentos o "restos" de deportes, noticieros, concursos, conciertos o films. Más allá de la aparente democratización que introduce la tecnología, la metáfora del zappar ilumina la escena social: hay una cierta y eficaz travesía que liga los modos de ver desde los que el televidente explora y atraviesa el palimpsesto de los géneros y los discursos, con los modos nómadas de habitar la ciudad -los del emigrante al que le toca seguir indefinidamente emigrando dentro de la ciudad a medida que se van urbanizando las invasiones y valorizándose los terrenos, y sobre todo con el trazado que liga los desplazamientos de la banda juvenil que constantemente cambia sus lugares de encuentro a lo largo y ancho de la ciudad.
Y es que por la ciudad es por donde pasan más manifiestamente algunos de los cambios de fondo que experimentan nuestras sociedades: por el entrelazamiento entre la expansión/estallido de la ciudad y el crecimiento/ densificación de los medios masivos y las redes electrónicas. "Son las redes audiovisuales las que efectúan, desde su propia lógica, una nueva diagramación de los espacios e intercambios urbanos" (8). La diseminación/ fragmentación de la ciudad densifica la mediación y la experiencia tecnológica hasta el punto de sustituir, de volver vicaria, la experiencia personal y social. Estamos habitando un nuevo espacio comunicacional en el que "cuentan" menos los encuentros y las muchedumbres que el tráfico, las conexiones, los flujos y las redes. Estamos ante nuevos "modos de estar juntos" y unos nuevos dispositivos de percepción que se hallan mediados por la televisión, el computador, y dentro de muy poco por la imbricación entre televisión e informática en una acelerada alianza entre velocidades audiovisuales e informacionales. Los ingenieros de lo urbano ya no están interesados en cuerpos reunidos, los prefieren interconectados. Mientras el cine catalizaba la "experiencia de la multitud" en la calle, pues era en multitud que los ciudadanos ejercían su derecho a la ciudad, lo que ahora cataliza la televisión es por el contrario la "experiencia doméstica" y domesticada: es desde la casa que la gente ejerce ahora cotidianamente su conexión con la ciudad. Mientras del pueblo que se tomaba la calle al público que iba al cine la transición era transitiva, y conservaba el carácter colectivo de la experiencia, de los públicos de cine a las audiencias de televisión el desplazamiento señala una profunda transformación: la pluralidad social sometida a la lógica de la desagregación hace de la diferencia una mera estrategia del rating: es de ese cambio que la televisión es la principal mediación. Pues constituida en el centro de las rutinas que ritman lo cotidiano, en dispositivo de aseguramiento de la identidad individual, y en terminal del videotexto, la vídeo compra, el correo electrónico y la teleconferencia, la televisión convierte el espacio doméstico en el más ancho territorio virtual: aquel al que, como afirma certeramente Virilio, "todo llega sin que haya que partir".
A la inseguridad que ese descentramiento del modo de habitar implica, la ciudad añade hoy la expansión del anonimato propio del no-lugar (9): ese espacio -centros comerciales, autopistas, aeropuertos- en que los individuos son liberados de toda carga de identidad interpeladora y exigidos únicamente de interacción con informaciones o textos. En el supermercado usted puede hacer todas sus compras sin tener que identificarse, sin hablar con, ni ser interpelado por, nadie.
Mientras las "viejas" carreteras atravesaban las poblaciones convirtiéndose en calles, contagiando al viajero del "aire del lugar", de sus colores y sus ritmos, la autopista, bordeando los centros urbanos, sólo se asoma a ellos a través de los textos de las vallas que "hablan" de los productos del lugar y de sus sitios de interés. No puede entonces resultar extraño que las nuevas formas de habitar la ciudad del anonimato, especialmente por las generaciones que han nacido con esa ciudad, sea agrupándose en tribus (10) cuya ligazón no proviene ni de un territorio fijo ni de un consenso racional y duradero sino de la edad y del género, de los repertorios estéticos y los gustos sexuales, de los estilos de vida y las exclusiones sociales. Enfrentando la masificada diseminación de sus anonimatos, y fuertemente conectada a las redes de la cultura-mundo de la información y el audiovisual, la heterogeneidad de las tribus urbanas nos descubre la radicalidad de las transformaciones que atraviesa el nosotros, la profunda reconfiguración de la sociabilidad
3. Tecnologías y palimpsestos de identidad
Utilizo la metáfora del palimpsesto para aproximarme a la comprensión de un tipo de identidad que desafía tanto nuestra percepción adulta como nuestros cuadros de racionalidad, y que se asemeja a ese texto en que un pasado borrado emerge tenazmente, aunque borroso, en las entrelíneas que escriben el presente. Es la identidad que se gesta en el movimiento des-territorializador que atraviesan las demarcaciones culturales pues, desarraigadas, las culturas tienden inevitablemente a hibridarse.
Ante el desconcierto de los adultos vemos emerger una generación formada por sujetos dotados de una "plasticidad neuronal" y elasticidad cultural que, aunque se asemeja a una falta de forma, es más bien apertura a muy diversas formas, camaleónica adaptación a los más diversos contextos y una enorme facilidad para los "idiomas" del vídeo y del computador, esto es para entrar y manejarse en la complejidad de las redes informáticas. Los jóvenes articulan hoy las sensibilidades modernas a las posmodernas en efímeras tribus que se mueven por la ciudad estallada o en las comunidades virtuales, cibernéticas. Y frente a las culturas letradas - ligadas estructuralmente al territorio y a la lengua- las culturas audiovisuales y musicales rebasan ese tipo de adscripción congregándose en comunas hermenéuticas que responden a nuevas maneras de sentir y expresar la identidad, incluida la nacional. Estamos ante identidades más precarias y flexibles, de temporalidades menos largas y dotadas de una flexibilidad que les permite amalgamar ingredientes provenientes de mundos culturales distantes y heterogéneos, y por lo tanto atravesadas por dis-continuidades en las que conviven gestos atávicos con reflejos modernos, secretas complicidades con rupturas radicales.
Quizás sea el fenómeno del rock en español el que resulte más sintomático de los cambios que atraviesa la identidad en los más jóvenes. Identificado con el imperialismo cultural y los bastardos intereses de las multinacionales durante casi veinte años, el rock ha adquirido, desde los años 80, una capacidad especial de traducir la brecha generacional y algunas transformaciones claves en la cultura política de nuestros países. Transformaciones que convierten al rock en vehículo de una conciencia dura de la descomposición de los países, de la presencia cotidiana de la muerte en las calles, de la sin salida laboral y la desazón moral de los jóvenes, de la exasperación de la agresividad y lo macabro (11). El movimiento del rock latino rompe con la mera escucha juvenil para despertar creatividades insospechadas de mestizajes e hibridaciones: tanto de lo cultural con lo político como de las estéticas transnacionales con los sones y ritmos más locales. De Botellita de Jerez a Maldita Vecindad, Caifanes o Café Tacuba en México, Charly Garcia, Fito Paez o los Enanitos verdes y Fabulosos Cádillac en Argentina, hasta Estados Alterados y Aterciopelados en Colombia. "En tanto afirmación de un lugar y un territorio, este rock es a la vez propuesta estética y política. Uno de los 'lugares' donde se construye la unidad simbólica de América Latina, como lo ha hecho la salsa de Rubén Blades, las canciones de Mercedes Sosa y de la Nueva Trova Cubana, lugares desde donde se miran y se construyen los bordes de lo latinoamericano" afirma una joven investigadora colombiana (12). Que se trata no de meros fenómenos locales/nacionales sino de lo latinoamericano como un lugar de pertenencia y de enunciación específico, lo prueba la existencia del canal latino de MTV, en el que se hace presente, junto a la musical, la creatividad audiovisual en ese género híbrido, global y joven por excelencia que es el videoclip.
Atravesado por los movimientos que le impone el mercado, desde las disqueras a la radio, en el rock latino se superan las subculturas regionales en una integración ciertamente mercantilizada pero en la que se hacen audibles las percepciones que los jóvenes tienen hoy de nuestras ciudades: de sus ruidos y sus sones, de la multiplicación de las violencias y del más profundo desarraigo.
Sin olvidar ese otro fenómeno cultural que son las mezclas de las músicas étnicas y campesino-populares con ritmos, instrumentos y sonoridades de la modernidad musical como los teclados, el saxo y la batería. Ahí el "viejo folklor" no se traiciona ni deforma sino que se transforma volviéndose más universalmente iberoamericano. Aunque producto en buena medida de los medios masivos y de la escenografía de tecnológica de los conciertos esas nuevas músicas vuelven definitivamente urbana e internacional una música cuyo ámbito de origen fue el campo y la provincia.
4. Nuevos lenguajes y formación de ciudadanos
La aparición de un ecosistema comunicativo se está convirtiendo para nuestras sociedades en algo tan vital como el ecosistema verde, ambiental (13). La primera manifestación de ese ecosistema es la multiplicación y densificación cotidiana de las tecnologías comunicativas e informacionales, pero su manifestación más profunda se halla en las nuevas sensibilidades, lenguajes y escrituras que las tecnologías catalizan y desarrollan. Y que se hacen más claramente visibles entre los más jóvenes: en sus empatías cognitivas y expresivas con las tecnologías, y en los nuevos modos de percibir el espacio y el tiempo, la velocidad y la lentitud, lo lejano y lo cercano. Se trata de una experiencia cultural nueva, o como W. Benjamin lo llamó, un sensorium nuevo, unos nuevos modos de percibir y de sentir, de oír y de ver, que en muchos aspectos choca y rompe con el sensorium de los adultos. Un buen campo de experimentación de estos cambios y de su capacidad de distanciar a la gente joven de sus propios padres se halla en la velocidad y la sonoridad. No solo en la velocidad de los autos, sino en la de las imágenes, en la velocidad del discurso televisivo, especialmente en la publicidad y los videoclips, y en la velocidad de los relatos audiovisuales. Y lo mismo sucede con la sonoridad, con la manera como los jóvenes se mueven entre las nuevas sonoridades: esas nuevas articulaciones sonoras que para la mayoría de los adultos marcan la frontera entre la música y el ruido, mientras para los jóvenes es allí donde empieza su experiencia musical.
Una segunda dinámica, que hace parte del ecosistema comunicativo en que vivimos, se anuda pero desborda el ámbito de los grandes medios, se trata de la aparición de un entorno educacional difuso y descentrado en el que estamos inmersos. Un entorno de información y de saberes múltiples, y descentrado por relación al sistema educativo que aun nos rige, y que tiene muy claros sus dos centros en la escuela y el libro. Las sociedades han centralizado siempre el saber, porque el saber fue siempre fuente de poder, desde los sacerdotes egipcios hasta los monjes medievales o los asesores de los políticos actualmente. Desde los monasterios medievales hasta las escuelas de hoy el saber ha conservado ese doble carácter de ser a la vez centralizado y personificado en figuras sociales determinadas: al centramiento que implicaba la adscripción del saber a unos lugares donde circulaba legítimamente se correspondían unos personajes que detentaban el saber ostentando el poder de ser los únicos con capacidad de leer/interpretar el libro de los libros. De ahí que una de las transformaciones más de fondo que puede experimentar una sociedad es aquella que afecta los modos de circulación del saber. Y es ahí que se sitúa la segunda dinámica que configura el ecosistema comunicativo en que estamos inmersos: es disperso y fragmentado como el saber puede circular por fuera de los lugares sagrados que antes lo detentaban y de las figuras sociales que lo administraban.
La escuela ha dejado de ser el único lugar de legitimación del saber, pues hay una multiplicidad de saberes que circulan por otros canales y no le piden permiso a la escuela para expandirse socialmente. Esta diversificación y difusión del saber, por fuera de la escuela, es uno de los retos más fuertes que el mundo de la comunicación le plantea al sistema educativo. Frente al maestro que sabe recitar muy bien su lección hoy se sienta un alumno que por ósmosis con el medio-ambiente comunicativo se halla "empapado" de otros lenguajes, saberes y escrituras que circulan por la sociedad. Saberes-mosaico, como los ha llamado A. Moles (14), por estar hechos de trozos, de fragmentos, que sin embargo no impiden a los jóvenes tener con frecuencia un conocimiento más actualizado en física o en geografía que su propio maestro. Lo que está acarreando en la escuela no una apertura a esos nuevos saberes sino un fortalecimiento del autoritarismo, como reacción a la pérdida de autoridad que sufre el maestro, y la descalificación de los jóvenes como cada día más frívolos e irrespetuosos con el sistema del saber escolar.
Y sin embargo lo que nuestras sociedades están reclamando al sistema educativo es que sea capaz de formar ciudadanos y que lo haga con visión de futuro, esto es para los mapas profesionales y laborales que se avecinan. Lo que implica abrir la escuela a la multiplicidad de escrituras, de lenguajes y saberes en los que se producen las decisiones. Para el ciudadano eso significa aprender a leer/descifrar un noticiero de televisión con tanta soltura como lo aprende hacer con un texto literario. Y para ello necesitamos una escuela en la que aprender a leer signifique aprender a distinguir, a discriminar, a valorar y escoger donde y cómo se fortalecen los prejuicios o se renuevan las concepciones que tenemos de la política y de la familia, de la cultura y de la sexualidad.
Necesitamos una educación que no deje a los ciudadanos inermes frente a las poderosas estratagemas de que hoy disponen los medios masivos para camuflar sus
intereses y disfrazarlos de opinión pública.
De ahí la importancia estratégica que cobra hoy una escuela capaz de un uso creativo y crítico de los medios audiovisuales y las tecnologías informáticas. Pero ello sólo será posible en una escuela que transforme su modelo (y su praxis) de comunicación, esto es que haga posible el tránsito de un modelo centrado en la secuencia lineal - que encadena unidireccionalmente grados, edades y paquetes de conocimiento- a otro descentrado y plural, cuya clave es el "encuentro" del palimpsesto y el hipertexto. Pues como ante afirmé el palimpsesto es ese texto en el que un pasado borrado emerge tenazmente, aunque borroso, en las entrelíneas que escriben el presente; y el hipertexto es una escritura no secuencial, un montaje de conexiones en red que, al permitir/exigir una multiplicidad de recorridos, transforma la lectura en escritura. Mientras el tejido del palimpsesto nos pone en contacto con la memoria, con la pluralidad de tiempos que carga, que acumula todo texto, el hipertexto remite a la enciclopedia, a las posibilidades presentes de intertextualidad e intermedialidad. Doble e imbricado movimiento que nos está exigiendo sustituir el lamento moralista por un proyecto ético: el del fortalecimiento de la conciencia histórica, única posibilidad de una memoria que no sea mera moda retro ni evasión a las complejidades del presente. Pues sólo asumiendo la tecnicidad mediática como dimensión estratégica de la cultura es que la escuela puede hoy interesar a la juventud e interactuar con los campos de experiencia que se procesan esos cambios: desterritorialización / relocalización de las identidades, hibridaciones de la ciencia y el arte, de las literaturas escritas y las audiovisuales: reorganización de los saberes y del mapa de los oficios desde los flujos y redes por los que hoy se moviliza no sólo la información sino el trabajo, el intercambio y la puesta en común de proyectos, de investigaciones científicas y experimentaciones estéticas. Sólo haciéndose cargo de esas transformaciones la escuela podrá interactuar con las nuevas formas de participación ciudadana que el nuevo entorno comunicacional le abre hoy a la educación.
Por eso uno de los más graves retos que el ecosistema comunicativo le hace a la educación reside en planearle una disyuntiva insoslayable: o su apropiación por la mayoría o el reforzamiento de la división social y la exclusión cultural y política que él produce. Pues mientras los hijos de las clases pudientes entran en interacción con el ecosistema informacional y comunicativo desde el computador y los videojuegos que encuentran en su propio hogar, los hijos de las clases populares - cuyas escuelas públicas no tienen, en su inmensa mayoría, la más mínima interacción con el entorno informático, siendo que para ellos la escuela es el espacio decisivo de acceso a las nuevas formas de conocimiento- están quedando excluidos del nuevo espacio laboral y profesional que la actual cultura tecnológica ya prefigura.
Abarcando la educación expandida por el ecosistema comunicativo y la que tiene lugar en la escuela, el chileno Martín Hopenhayn traduce a tres objetivos básicos los "códigos de modernidad" (15). Esos objetivos son: formar recursos humanos, construir ciudadanos y desarrollar sujetos autónomos. En primer lugar, la educación no puede estar de espaldas a las transformaciones del mundo del trabajo, de los nuevos saberes que la producción moviliza, de las nuevas figuras que recomponen aceleradamente el campo y el mercado de las profesiones. No se trata de supeditar la formación a la adecuación de recursos humanos para la producción, sino de que la escuela asuma los retos que las innovaciones tecno-productivas y laborales le plantean al ciudadano en términos de nuevos lenguajes y saberes. Pues sería suicida para una sociedad alfabetizarse sin tener en cuenta el nuevo país que productivamente está apareciendo. En segundo lugar, construcción de ciudadanos significa que la educación tiene que enseñar a leer ciudadanamente el mundo, es decir tiene que ayudar a crear en los jóvenes una mentalidad crítica,
cuestionadora, desajustadora de la inercia en que la gente vive, desajustadora del acomodamiento en la riqueza y de la resignación en la pobreza. Es mucho lo que queda por movilizar desde la educación para renovar la cultura política, de manera que la sociedad no busque salvadores sino genere sociabilidades para convivir, concertar, respetar las reglas del juego ciudadano, desde las de tráfico hasta las del pago de impuestos. Y en tercer lugar la educación es moderna en la medida en que sea capaz de desarrollar sujetos autónomos. Frente a una sociedad que masifica estructuralmente, que tiende a homogeneizar incluso cuando crea posibilidades de diferenciación, la posibilidad de ser ciudadanos es directamente proporcional al desarrollo de los jóvenes como sujetos autónomos, tanto interiormente como en sus tomas de posición. Y libre significa jóvenes capaces de saber leer/descifrar la publicidad y no dejarse masajear el cerebro, jóvenes capaces de tomar distancia del arte de moda, de los libros de moda, que piensen con su cabeza y no con las ideas que circulan a su alrededor.
Si las políticas sobre juventud no se hacen cargo de los cambios culturales que pasan hoy decisivamente por los procesos de comunicación e información están desconociendo lo que viven y cómo viven los jóvenes, y entonces no habrá posibilidad de formar ciudadanos, y sin ciudadanos no tendremos ni sociedad competitiva en la producción ni sociedad democrática en lo político.
Notas:
1. F.Cruz Cronfly, La sombrilla planetaria, p.60, Planeta,Bogotá,1994
2. M.Mead, Cultura y compromiso, ps 105 y 106, Granica, Buenos Aires,1971.
3. Ph.Ariés, L'enfant et la vie familial sous l'Ancien Regime,Plon,Paris, 1960;
4. M-Mead, Chlidwood in Contemporary Cultures, University of Chicago, Press,1955
5. J. Meyrowitz, No Sense of Place,p. 447, University of New Hamsphire,1992
6. A.Giddens, Consecuencias de la modernidad, p.32 y ss, Alianza, Madrid,1994
7. S. Ramirez/S. Muñoz, Trayectos del consumo, p.60, Univalle, Cali, 1995;
8. S.Ramirez, "Cultura, tecnologías y sensibilidades juveniles",
Nomadas, Nº 4, Bogotá,1996
9. G.Barlozzetti (Ed.), Il Palinsesto: testo, apparati y géneri della televisione, Franco Angeli, Milano, 1986
10. N. Garcia Canclini, "Culturas de la ciudad de México: símbolos colectivos y usos del espacio urbano", in El consumo cultural en México p.49,
Conaculta, México, 1993
11. M.Augé, Los "no lugares". Espacios del anonimato, Gedisa, Barcelona, 1993 Ver a ese respecto: M. Maffesoli, El tiempo de las tribus, Icaria, Barcelona,1990; J.M. Perez Tornero y otros, Tribus urbanas: el ansia de identidad juvenil, Paidos, Barcelona, 1996 L. Brito Garcia, El imperio contracultural. Del rock a la postmodernidad, Nueva sociedad, Caracas, 1994
12. A.Rueda,Representaciones de lo latinoamericano: memoria, territorio y transnacionalidad en el videoclip del rock latino", Tesis,Univalle,Cali, 1998
13. J. Martín Barbero, "Heredando el futuro. Pensar la educación desde la comunicación", Nomadas N· 5, Bogotá,1996
14. A. Moles, Sociodinámica de la cultura, Paidos, Buenos Aires, 1978
15. M. Hopenhain, "La enciclopedia vacía. Desafíos del aprendizaje en tiempo y espacio multimedia", Nomadas N· 9, ps.10-18, Bogotá, 1998
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PREPARÁNDOSE PARA LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN:
Autor: Joan Oriol Prats Comentario por: Andrea Costafreda, Analista del IIG - ( Colección de Reseñas Instituto Internacional de Gobernabilidad)
Frase escogida:"La participación en el mundo en red puede proveer nuevas vías a los países en desarrollo para mejorar su bienestar social, político y económico. Estas oportunidades para el cambio positivo son cada vez más relevantes y alcanzables a medida que las tecnologías de la información y el conocimiento son más asequibles y poderosas". (Readiness For a Networked World. A Guide for Developing Countries. CID: 2000)
Introducción
Recientemente han surgido varios trabajos analizando los factores básicos determinantes de la capacidad de una comunidad para aprovechar las ventajas y oportunidades que ofrece la sociedad de la información. En este breve artículo se pretende mostrar los parámetros valorativos y los indicadores utilizados por los principales estudios (especialmente el realizado por el Centro para el Desarrollo Internacional de Harvard) agrupándolos en cinco grandes categorías que permitan evaluar el nivel de preparación de un país para aprovechar las numerosas oportunidades que ofrece la sociedad de la información.
No se pretende pues analizar las ventajas y obstáculos que impone y supone la nueva sociedad de la información en la que nos encontramos sino describir y mostrar aquellos indicadores, parámetros y categorías evaluativas que pueden ayudar a las comunidades -independientemente de su amplitud, nivel de desarrollo y ubicación-, a detectar carencias clave y descubrir líneas de acción futuras. Tampoco se pretende analizar las diferencias que puedan existir dentro de la comunidad y que respondan a brechas culturales, económicas o étnicas. De esta forma, únicamente se presentan una visión general sobre las cuestiones centrales que afectan a la capacidad de las comunidades, independientemente de su alcance territorial o competencial, para aprovechar las ventajas de la sociedad de la información y solventar las desventajas que supone quedarse fuera de la misma.
Los indicadores del nivel de preparación de una comunidad para sumarse a la sociedad de la información pueden clasificarse en cinco grandes categorías, dentro de cada cual existirán varios parámetros evaluativos que agruparán uno o varios indicadores reveladores de aspectos concretos del estado de la sociedad de la información y la implantación de las nuevas tecnologías en la comunidad. En función de estos indicadores pueden establecerse niveles concretos o fases dentro del proceso de adopción de las nuevas tecnologías en las que se encuentra una comunidad tal y como hace el estudio de Harvard. Sin embargo, dado que el establecimiento de fases y niveles implica concretar numéricamente el indicador (p.e. porcentajes de población con acceso a redes inalámbricas inferiores al 0,5% indican que el país se encuentra en la fase inicial, mientras que el 3% es el techo de la segunda fase y el 14% de la tercera, siendo la cuarta la de inserción avanzada y de máxima disponibilidad para aprovechar las potencialidades de la sociedad de la información) y puesto que nos podemos encontrar con que unos indicadores sitúan a una comunidad en unas fases de desarrollo tecnológico y otros la sitúen en otras, se ha creído pertinente aquí únicamente presentar una sistematización de indicadores y no establecer niveles numéricos que respondan a fases pre-catalogadas de desarrollo tal y como hace el trabajo realizado por Harvard. Por dicha razón y por considerar que son muchos los indicadores de tipo cualitativo que responden a cuestiones menos ordenables únicamente se avanzan criterios de evaluación y no se escalonan fases de desarrollo en función del grado de avance en indicadores concretos.
Conviene también indicar que la clasificación que seguidamente se avanza no responde a ninguna de las establecidas sino utiliza y sintetiza las elaboradas por diversas instituciones a la vez que se aportan nuevos indicadores y parámetros. Dichos criterios de evaluación y su desarrollo en parámetros e indicadores son los siguientes
Acceso
El acceso es la condición necesaria mínima para participar en la sociedad de la información, pues su inexistencia niega cualquier aprovechamiento de las oportunidades ofrecidas por la misma. El acceso, en última instancia, hace referencia a los medios físicos al alcance del individuo y a las características de los mismos. Los parámetros e indicadores para la catalogación de los mismos son:
a) Infraestructuras de Información y Comunicación: principalmente de telecomunicaciones, pero también energéticas y de transportes en general. Algunos de los indicadores concretos sobre la calidad de las infraestructuras son los siguientes:
· Número de las líneas telefónicas alámbricas e inalámbricas
· La Teledensidad (que mide las líneas troncales por cada 100 personas)
· El número de ordenadores por cada 100 habitantes
· Redes energéticas fiables: Kw por habitante.
· Redes de Transporte terrestre y marítimo: km de carreteras y autopistas por habitante.
b) Disponibilidad de Acceso a Internet: Más allá de las infraestructuras, la sociedad de la información exige la conexión de una comunidad a la "red de redes" pues las principales ventajas tanto informacionales como de gestión del conocimiento pasan por la conexión y velocidad de procesamiento que permiten la interactividad e interconexión.
· Número de proveedores de acceso y de servicios de Internet: la existencia de operadores y proveedores de servicios y contenidos de Internet (e-mail, transferencia de archivos y ficheros -servicos FTP, Gopher, etc-, albergue de páginas web, ...); la competencia y la calidad de estos servicios; el ritmo de crecimiento del mercado; y la utilización, reflejada en los beneficios o ingresos de estas empresas.
· Número de ordenadores conectados y de población con acceso a Internet (en casa, en escuelas, en Telecentros, en Cibercafés, ...)
· Número o Posibilidad de conexión mediante el bucle local.
· Prácticas de alquiler de líneas de acceso y grado de liberalización de la interconexión.
c) Asequibilidad de los Servicios de Internet: la política de precios es un factor clave para la utilización y penetración de las nueva tecnologías en la sociedad y, por tanto, del avance de la sociedad de la información. La política de precios deberá sin duda adaptar-se a las capacidades adquisitivas de la población cosa que dependerá fuertemente del liderazgo de la acción colectiva.
Formalmente la asequibilidad se expresa en los indicadores siguientes:
· Tipo de tarifa aplicada a la conexión de internet: local, nacional o internacional.
· Cuál es la incidencia de la competencia en los precios de acceso a la red.
· ¿Existe la Tarifa Plana?,¿Se adapta a la capacidad adquisitiva de la población?¿Está fijada por el mercado o por algún ente estatal?
· Existen grandes diferencias entre los precios de la banda corta y los de la banda ancha.
d) Velocidad y Calidad de las Redes: las infraestructuras, la disponibilidad y los precios se deben predicar de redes y conexiones rápidas y que permitan tratar un gran volumen de información complejo. Con dicha finalidad conviene observar los siguientes indicadores:
· Porcentaje de las llamadas telefónicas realizadas con éxito y calidad del sonido de las mismas.
· Velocidad de transferencia de los módems.
· Paquetes de información enviados y perdidos.
· Número y velocidad que soportan las redes troncales. ¿Se han de conectar a un nodo extranjero las empresas de un país?
e) Desarrollo de las industrias del hardware y del sofware: la existencia de empresas sobre todo nacionales pero también extranjeras de hardware y software son un elemento clave en cuanto, junto a su tamaño, calidad y nivel de competitividad, determinan el nivel de los equipos, de las prestaciones y de los precios. Los indicadores que hay que observar a este respecto son:
· Puntos de Distribución de equipos y aplicaciones informáticas.
· Nivel de precios de los ordenadores en relación a la capacidad adquisitiva de la población.
· Importancia del mercado del harware y del software en el PIB, nivel de competencia en el mercado y influencia de ésta en la fijación de precios.
· Variedad de productos de hardware y software.
f) Servicios de Atención y de Apoyo: la instalación de redes, la adquisición de ordenadores y de programas, así como el mantenimiento de las infraestructuras dependen fuertemente de los servicios de atención y apoyo a su utilización. Estos son y viene reflejados por los siguientes indicadores:
· Tiempo requerido para la instalación de líneas telefónicas, cables de acceso y aplicaciones informáticas.
· Tiempo requerido para la resolución de problemas surgidos en los servicios, infraestructuras y aplicaciones instaladas.
· Número de técnicos y administradores de redes.
· Canales y facilidad para demandar servicios de apoyo.
Capital Humano
El capital humano es una segunda condición necesaria básica cuya inexistencia niega el aprovechamiento de las infraestructuras mismas. Para transformar los medios en fines y explotar sus potencialidades se requiere adaptar, aplicar y avanzar en los conocimientos que los individuos de una comunidad tienen sobre las nuevas tecnologías. Dicha adaptación y aplicación de las tecnologías requiere de conocimientos tácitos y teóricos previos por parte del principal sujeto y objeto de dichas políticas: el ciudadano. La evaluación de este segundo criterio valorativo debe pues comprender los siguientes parámetros e indicadores:
a) Acceso en la Educación a Internet: este parámetro es básico para hacerse una idea de los medios a disposición de los alumnos, los indicadores que nos proporcionan una aproximación a la evaluación de la incorporación de las nuevas tecnologías en las escuelas son:
· Número de ordenadores en escuelas de primaria, secundaria y universidades conectados a Internet
· Calidad de los ordenadores disponibles en las escuelas de primaria, secundaria y en las universidades.
· Existencia de redes entre los distintos centros de estudio y utilización de las mismas.
b) Utilización en la Educación de Internet: más allá de la existencia de medios, éstos deben involucrarse y formar parte del proceso educativo tanto para introducir a las personas en el mundo de las nuevas tecnologías, como para fomentar la cultura virtual. Dicha utilización puede evaluarse mediante los siguientes indicadores.
· Número de asignaturas en las que se introducen los ordenadores como soporte a su desarrollo (p.e. en la búsqueda de documentos complementarios, en la captación de información estadística, ...) .
c) Desarrollo de Conocimientos sobre Nuevas Tecnologías: los medios y su utilización deben verse complementados por la existencia de conocimiento especializado en nuevas tecnologías es decir, por una fuerza de trabajo especializada en tecnología. Éste viene expresado por los siguientes indicadores:
· Conocimientos de los Profesores de las Nuevas Tecnologías.
Número de estudiantes cursando carreras de tipo técnico y número de especialidades y carreras de tipo técnico.
· Número de asignaturas en la educación primaria y secundaria de contenido tecnológico.
· Cursos de contenido tecnológico.
Sociedad en Red
Aparte de los conocimientos y del acceso, una comunidad debe fortalecer y agilizar sus vínculos mediante las nuevas tecnologías. Las organizaciones, al igual que los individuos, deben aprovechar las facilidades de articulación y de llegada que proporcionan las nuevas tecnologías tanto en términos de economización de costes como de tiempo y esfuerzos. Los diferentes parámetros bajo los que convendría examinar el grado de penetración de las nuevas tecnologías en la sociedad en su conjunto son:
a) Organizaciones en red: la participación de éstas en Internet, así como en otros tipos de comunidades virtuales es de vital importancia para el desarrollo de la sociedad de la información, su propio desarrollo y el fomento de la cultura digital. Los indicadores que expresan la utilización por las diversas organizaciones de los medios virtuales son.
· Número de nombres de dominio registrados.
· Número de organizaciones con presencia en Internet.
· Calidad de las páginas y de los servicios ofrecidos por las organizaciones con presencia en la web.
· Utilización de los ciudadanos de dichos servicios.
b) Contenidos Locales en la Red: este parámetro hace referencia a la adecuación de los contenidos de la red a los intereses y a la realidad de la comunidad. Sus indicadores son:
· Presencia del idioma de la comunidad en la red
· Cantidad de Información relacionada con la comunidad en la red
· Grupos de noticias relacionados con la comunidad.
c) Utilización cotidiana de Internet: quizás sea el parámetro más difícil de evaluar, una aproximación se puede obtener mediante los siguientes indicadores.
· Número y calidad de los Teléfonos públicos
Utilización de Internet y de las nuevas tecnologías en el Trabajo (e-mails por trabajador, ordenadores en las empresas, ...)
· Tipo de comunicaciones más utilizadas entre las personas (correo, teléfono, e-mail, fax, etc...)
Economías y Negocios en Red
La implicación de los sectores económicos en las nuevas tecnologías es de vital importancia para la expansión de la sociedad de la información. Los parámetros presentados muestran diferentes facetas en las que las nuevas tecnologías cambian la forma tradicional de pensar y hacer negocios:
a) Oportunidades de empleo en los sectores de nuevas tecnologías: las posibilidades de incorporarse a puestos de trabajo de contenido tecnológico recogen aquellos indicadores directamente relacionados con la capacidad de la economía en los sectores de la nuevas tecnologías.
· Número de empleados en cargos de contenido tecnológico como % del total de empleados.
· Ritmo de creación de empleo de las empresas tecnológicas.
b) Comercio electrónico: las empresas deben empezar a gestionar, vender, comprar y operar mediante las nuevas tecnologías. Para evaluar en qué medida las empresas incorporan las nuevas tecnologías a en sus prácticas diarias conviene tener presente los siguientes indicadores:
· Volumen de comercio B-C en relación al PIB o a otra macro o micromagnitud
· Volumen de comercio B-B en relación al PIB o a otra macro o micromagnitud
· Volumen de comercio B-G en relación al PIB o a otra macro o micromagnitud
Contexto Político y Calidad del Liderazgo de la Acción Colectiva en el Fomento de las Nuevas Tecnologías.
La expansión de la sociedad de la información, pese a que tiene su base en el impulso del sector privado depende fuertemente del liderazgo público, sobre todo allí donde el sector privado es débil y no se dispone de los recursos y habilidades necesarias para la puesta en marchaa de la sociedad de la información. No obstante, el rol del sector público debe ser diferente al del sector privado pues no hay que olvidar que los fundamentos de la sociedad de la información residen en la libertad individual y en la libre competencia.
a) Estructura Regulatoria de las Telecomunicaciones: pese a que no existe una estructura regulatoria óptima ya establecida sí que parece existir un cierto consenso acerca de determinados elementos de la misma.
· Existencia de una Agencia Independiente con cierto poder normativo y sancionador en el sector de las telecomunicaciones y que salvaguarde la privacidad y los derechos de intimidad.
· Grado de liberalización y competencia del mercado y facilidad de entrada al mercado.
· Esfuerzo gubernamental por garantizar la universalidad en el acceso medido en términos de "gasto social" en telecomunicaciones en relación al PIB.
b) Política de Comercio Electrónico: referida a la incentivación gubernamental de las empresas y sectores de las telecomunicaciones así como a la importancia que se da a los mismos dentro de los presupuestos del Estado.
· Subvenciones, créditos y otras facilidades a las iniciativas en materia de nuevas tecnologías.
· Cantidad y Calidad de los partenariados entre el Estado y las empresas en materia de sociedad de la información.
· Fomento de la Inversión Extranjera Directa en nuevas tecnologías.
· Política tarifaria de las nuevas tecnologías debe respetar la capacidad adquisitiva de los trabajadores.
· Importancia de las restricciones formales e informales a las importaciones de equipos tecnológicos.
Bibliografía y Fuentes
La clasificación elaborada se fundamenta en los siguientes trabajos:
McConnell International (2000), Risk E-Business: Seizing the Opportunity of Global E-Readiness- (2000), Readiness for the NetworkedWorld. A guide for Developing Countries, en
www.cid.harvard.edu/ciditg
NTIA (1999) Falling Through the net: Defining the Digital Divide, national Telecommunications and Inforamation Administration, Dept. of Commerce, Washington, DC en
http://www.ntia.doc.gov/ntiahome/fttn99/contents.htm
De Miguel Asensio, P (2000) Derecho Privado de Internet, Civitas, Madrid
Heeks, R. (2000) "Gevernment Data: Understanding the Barriers to Citizen Acces and Use" en Working Papers Series on Information Systems for Public Sector Management, Institute for development Policy and Management, University of Manchester,
Comisión Europea, Dirección General XIII (1997) Green Paper on the Convergence of the Telecommunications,Media and Information Technology Sectors, and the Implications for Regulation, Towards an information society approach. COM(97)623, Bruselas, Diciembre.
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