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EL HORNERO
MATERIAL DE DIFUSIÓN DE LA
EMISORA EDUCATIVA "El HORNERO"
Nº XVII - 2000
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ORDEN COMO ESTÁN PRESENTADOS LOS TEMAS
PRIMERA PARTE DE LA REVISTA
SEGUNDA PARTE
Ø SALUD
Ø NATURALEZA Y MEDIOAMBIENTE
Ø CIENCIA Y TECNOLOGIA
Ø EDITORIALES
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LA DIRECCIÓN
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EDITORIALES
TEMARIO
· ANAFABETISMO Y DESARROLLO EN AM. LAT.
· JUEGOS PELIGROSOS
· MODO DE VIDA
· GERENCIA SOCIAL (Colombia)
· CAMPAÑA GLOBAL CONTRA LA DEUDA
(Senegal)
· ¿CÓMO REFORMAR EL ESTADO?
· LA FUGA DE CEREBROS
· GLOBALIZACIÓN Y EN GOBERNABILIDAD PARAGUAY
· REFLEXIONES SOBRE ESPACIO PÚBLICO Y DEMOCRACIA
· LA TERCERA OLA
· CONCERTACIÓN EDUCATIVA Y GOBERNABILIDAD DEMOCRÁTICA
· DIALOGO CON GUY SORMAN
La paradoja de Aquiles y la tortuga:
ANALFABETISMO Y DESARROLLO EN AMÉRICA LATINA DURANTE EL SIGLO XX
autores: César Yáñez, Felipe Abbott y Mario Matus (*) fuente PNUD PRIMERA PARTE
1. Planteamiento del problema
La invención de la escritura da inicio a la Historia; las personas analfabetas están viviendo aún su prehistoria.
El objetivo de nuestro trabajo es poner en contraste los conceptos básicos del Desarrollo Humano formulados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) hace diez años, con las evidencias históricas de largo plazo. El "desarrollo" es de por sí un fenómeno de larga duración, imposible de medir en cortos períodos, y por lo tanto, solamente observable y medible en los largos trazos de la historia. De la misma manera, la superación del atraso comparativo que da lugar al planteamiento desarrollo/subdesarrollo -lo que los especialistas llaman la "brecha" del desarrollo- tampoco se consigue en unos pocos años.
La historicidad de los temas del desarrollo nos pone sobre aviso de la importancia de la variable "tiempo", privilegiando en el análisis, lo estructural por encima de lo coyuntural, a sabiendas, eso sí, de que los largos trazos de la historia se pintan con las pinceladas de cada día. Asimismo, el método histórico también implica aceptar el desafío del conjunto de variables estructurales que están afectando la evolución de corto plazo, lo que nos hace privilegiar lo complejo y multicausal, sobre las interpretaciones simples y deterministas. En consecuencia, las constricciones históricas propias de nuestro objeto de estudio nos impiden desentendernos de las variables económicas, sociales, demográficas e institucionales.
Para nuestro objetivo, hemos decidido comenzar el análisis por el estudio de los indicadores de analfabetismo, siguiendo su evolución a lo largo del siglo XX y remontándonos al siglo XIX cuando la información disponible nos lo ha permitido. El interés de trabajar el analfabetismo, surge de la relevancia que este indicador tiene para dos corrientes teóricas de amplia aceptación en la actualidad; por un lado, como uno de los elementos constitutivos del Indice de Desarrollo Humano del PNUD (IDH); y por otro, por su importancia en la formación de Capital Humano (1) . En ambos casos, se plantea que el progreso de las personas en su capacidad para desarrollar procesos intelectuales más o menos complejos, dependen en última instancia de la adquisición y utilización de la destreza de leer y escribir. De allí la importancia de mirar con más detenimiento las regularidades históricas del proceso de reducción del analfabetismo en América Latina y su incidencia sobre el desarrollo humano.(2)
El principal mérito del PNUD al crear el Índice de Desarrollo Humano, ha sido ofrecer a los interesados en el desarrollo, un indicador elaborado a partir de la combinación de variables sociales y económicas, abandonando, de una vez por todas, la tentación de medir el progreso humano sólo como una cuestión de tipo económico pecuniario, y poniendo de relieve, la existencia de múltiples formas de dar satisfacción a las necesidades de las personas, sin pasar necesariamente por una valoración monetaria del progreso.
No se trata de proponer un desarrollo sin mercado, eso sería tan poco atinado como creer posible un desarrollo sin especialización e intercambio, sino de comprender que el "dinero" no es la única medida de la riqueza; y que, incluso así, cada sociedad construye de hecho mercados con pautas de consumo diferentes, dando lugar a una variedad de formas de valorar la riqueza, la que no se puede reducir, a una única y arbitraria vara de medir. Por eso, es meritorio que el PNUD haya tenido la capacidad durante estos diez últimos años, de ir adaptando sus mediciones, incorporando las observaciones realizadas al primer IDH, incluyendo indicadores de género, de pobreza y de seguridad humana (3), para de esta manera, finalmente, ir aceptando, como un dato de la realidad, el carácter multifacético del desarrollo.
Desde las primeras publicaciones del Informe del Desarrollo Humano, se puso en evidencia que los logros humanos del desarrollo no dependían de forma directa del Producto Interior Bruto (PIB). Muchas sociedades, entre ellas un número importante de latinoamericanas, mostraban buenos resultados en materia de Desarrollo Humano, a veces equiparables a los que presentaban los países avanzados, que en desarrollo estrictamente económico (PIB por habitante a Paridad de Poder Adquisitivo). Ahora bien, el desarrollo no es nada indiferente a los desempeños económicos. Los primeros lugares en Desarrollo Humano los han ocupado siempre los países que cuentan con un alto nivel económico. Parte de esta especie de paradoja (alto desarrollo humano con bajo desarrollo económico) podría atribuirse a la relativa superficialidad de las variables escogidas para examinar y mensurar una realidad tan compleja. Pero aún abstrayendo esa posibilidad, no nos convencía del todo la idea de que fuera posible conseguir un nivel aceptable de desarrollo humano, sin que fuese indispensable un desempeño económico igualmente bueno, afirmación que se viene reiterando, constantemente, en los informes del PNUD de los últimos años:
"Las comparaciones ponen de manifiesto tendencias interesantes. Todos los países han logrado adelantos sustanciales en materia de desarrollo humano ... En ningún país disminuyó el IDH en este periodo (1960-1992), a diferencia del PIB, que ha disminuido en varios países. El Capital Humano, una vez que se ha consolidado tiene mayores posibilidades de ser sostenido" (4)
De hecho, no somos nosotros los primeros en llamar la atención sobre este optimismo. Es el mismo PNUD el que ha tratado de cubrir las insuficiencias y la visión relativamente optimista que brota del IDH, con la aportación de nuevos índices, como son el Indice de Pobreza Humana (IPH), el Indice de Desarrollo Relativo al Género (IDG) y el Indice de Potenciación de Género (IPG)
.
Por otra parte, ese optimismo "sui generis" que se lee en el IDH, también se observa en el tratamiento que se da al tema de la alfabetización. Por ejemplo, en el Informe del Desarrollo Humano de 1985 , se describen los avances en este aspecto del desarrollo humano, recurriendo a los calificativos de progreso "acelerado" o "lento", según la rapidez con que se incremente la tasa de personas alfabetizadas. En este caso, los analistas miden el progreso recurriendo al porcentaje de incremento de las tasas de alfabetización y observan que hay un grupo de países en desarrollo que tienen un porcentaje de progreso "acelerado" que va entre un 380 y un 142 por 100 en 1995 respecto a 1970; y otro grupo de progreso "lento", que incrementa su alfabetización sólo entre un 15 y 68 por 100. En lo que no se repara, es en el estricto hecho "estadístico", donde se advierte que todos los casos de progreso "acelerado" tienen un punto de partida más bajo que los de progreso "lento"; (6) y en que ningún país puede tener más del 100 por 100 de su población alfabetizada. Siempre que se comparen países con un punto de partida muy distante de 100, aquellos que arranquen de un valor menor, tendrán un progreso mayor. Por lo tanto, un progreso acelerado no es necesariamente señal de un mayor progreso, el que se puede confundir con una simple cuestión estadística.
Es paradójico que ningún país latinoamericano alcance un progreso "acelerado" en su tasa de alfabetización de adultos y que a la vez sean señalados como países de alto desarrollo humano, y que los diez países de lento progreso en 1995, sigan teniendo tasas de alfabetización de adultos, que en promedio superan los diez de progreso acelerado (55 por 100 los primeros y 44 por 100, los últimos).
Antes queremos llamar la atención sobre una publicación reciente que nos ha ayudado a replantearnos las preguntas básicas sobre la relación existente entre la Tasa de Analfabetos y el desarrollo en América Latina, al mismo tiempo que nos ha impuesto la obligación de buscar nuevas alternativas para medir el progreso. Nos referimos al libro de Rosemary Thorp, Progreso, pobreza y exclusión. Una historia económica de América Latina en el siglo XX (Nueva York, BID-Unión Europea, 1998). Se trata, sin lugar a dudas, de un aporte sustantivo al conocimiento de la región y de su historia económica, con el que compartimos la convicción de que el enfoque histórico es fundamental, para comprender los procesos económicos y sus consecuencias. Igualmente, coincidimos con la opción de utilizar la tasa de analfabetismo como indicador, en vez de la tasa de alfabetismo. Aunque se trata de las dos caras de la misma moneda, son dos caras bastante diferentes y que nos conducen a conclusiones divergentes.
Nuestra opción por el estudio de la tasa de analfabetismo se justifica, al margen de la razones de Thorp - no explicitadas por lo demás- en que el problema central para las sociedades que sufren el atraso económico y social, es la persistencia en el tiempo, de situaciones contrarias al progreso. En ese sentido, la existencia de una proporción más o menos elevada de analfabetos en una sociedad, es, a la vez, un síntoma de baja capitalización humana y un factor que retroalimenta la ausencia de la capacidad de desarrollo en las personas. De hecho, las transformaciones producidas en las dos últimas décadas, han obligado a los países desarrollados a caracterizar de modo más exigente las capacidades y habilidades básicas de comprensión de textos y expresión escrita -alfabetización de prosa, alfabetización de documentos y alfabetización cuantitativa, o los también llamados "códigos de la Modernidad7 "- las que en la actualidad se están considerando para un nuevo concepto de alfabetismo. De ahí se deduce la gravedad que tiene para los países en desarrollo, su actual atraso en el concepto tradicional de alfabetismo.
El elemento de progreso, entonces, lo medimos mejor por el esfuerzo en reducir la proporción de personas analfabetas, más que por la rapidez del proceso de alfabetización. Lo importante para nosotros, es que las sociedades reduzcan a su menor expresión la tasa de analfabetismo, y por lo tanto, que la inmensa mayoría de la población adquiera la capacidad de aprender y comunicar su aprendizaje a las demás personas; y no tanto lo rápido en que se incrementa la tasa de alfabetización, ya que se dan casos como el de Mali, en el que el incremento es del 340 por 100 en veinticinco años, pero eso sólo les permite empinarse al 31 por 100 de los mayores de 14 años que saben leer y escribir; o el de Burkina Faso, con un incremento del 146 por 100, y que no logra llegar al 20 por 100 de los adultos alfabetizados.
Volviendo a Rosemary Thorp, encontramos la siguiente argumentación: América Latina en promedio ha reducido sistemáticamente su tasa de analfabetismo en el siglo XX, rebajándola un 58,8 por 100 entre 1900 y 1990; pero, en comparación con Estados Unidos, Latinoamérica recién a finales del siglo XX alcanza los niveles de Estados Unidos en 1900. Es decir, Estados Unidos lleva a América Latina un siglo de adelanto en la reducción del analfabetismo, con todo lo que ello implica. En ese punto, Thorp daba en el clavo, al evaluar el retraso latinoamericano en referencia a la mayor potencia económica del mundo. A pesar de ello, nuestra autora decide echar un salvavidas a América Latina, y calcula la brecha en la reducción del analfabetismo con Estados Unidos midiendo la distancia "absoluta" entre las tasas respectivas de cada año, y extrae como conclusión que la brecha se ha reducido de un 59,7 a un 11,6 por 100 , recuperando con ello un discurso optimista que no tiene plena justificación.
¿Es realista decir que la brecha del desarrollo entre América Latina y Estados Unidos se ha reducido a una dieciseisava parte en los últimos noventa años, aunque sea refiriéndose solamente a la tasa de analfabetismo? En nuestra opinión, la respuesta es negativa, ya que cuando decidimos calcular la brecha "relativa", midiendo cuántas veces está contenida la tasa norteamericana en la de latinoamérica (en vez de restar, dividimos; en vez de una diferencia, un cuociente) tenemos ante nosotros un incremento de la brecha, que contradice la conclusión de Thorp.
Los resultados están a la vista y son más verosímiles, teniendo en cuenta la pauta de desarrollo de cada una de las regiones. Estados Unidos, además de partir desde un mejor punto de inicio, ha reducido más rápidamente el analfabetismo que América Latina. Esa es la razón central de los problemas del desarrollo. En términos "relativos" la brecha ha aumentado, multiplicándose por cuatro. Sólo se nota una tendencia inversa en la década de 1980 a 1990, una vez que Estados Unidos dejó de avanzar. (8)
Podemos ir un poco más allá, el planteamiento del problema no se reduce a corregir la impresión injustificadamente optimista de la evolución del analfabetismo en América Latina. Tenemos la apreciación de que detrás de algunos casos en que se ha reducido la tasa de analfabetismo se esconde otra realidad, tanto o más peligrosa para alcanzar los objetivos del desarrollo humano. Se trata del número absoluto de analfabetos en América Latina. Basta mirar los datos de los últimos veinte años para sorprendernos con la evidencia: en 1990 América Latina tiene los mismos 40 millones de analfabetos de 1970; con países como Brasil, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana, e incluso Costa Rica, -que para el índice de desarrollo humano es un país de alto nivel-; donde el analfabetismo en cifras brutas ha aumentado; y países como Colombia y México, Perú y Venezuela, en los que los analfabetos se cuentan por millones de personas, aunque las cifras han disminuido.
¿Qué significa esto? Primero, que hay un bloque de países latinoamericanos que en vez de progresar retrocede. Segundo, que este retroceso no es solamente relativo, con respecto a Estados Unidos o los países con más desarrollo, sino que se ha profundizado el subdesarrollo dentro del subdesarrollo. Tercero, son pocos los casos en que hay avances significativos y en la mayoría de éstos la situación ya era favorable a comienzos del siglo XX. Cuarto, que la formación de capacidades para superar el atraso está detenida en muchos países y en casos importante, está en proceso de reversión.
Escudriñar en las causas de este fenómeno, comparándolo con otros indicadores de desarrollo y descubrir las diferentes pautas que ha tenido en América Latina la lucha contra el analfabetismo, será nuestro objetivo en las páginas siguientes.
NOTAS
1. Becker, G (1983), El capital humano: un análisis teórico y empírico referido fundamentalmente a la educación, Alianza, Madrid. Schultz, T.W. (1960), "Capital formation be education", en Journal of Political Economy (68) diciembre, y (1961), "Investment in Human Capital", en American Economic Review (1) marzo, (1985) Invirtiendo en la gente: la cualificación personal como motor económico, Ariel, Barcelona,
2. Esta elección a favor del analfabetismo se justifica, además, por razones estrictamente metodológicas, como es la disponibilidad de información estadística seriada para un gran número de países en un periodo de tiempo más que secular.
3. Varias observaciones se le han hecho al IDH en sus diez años de existencia. Por ejemplo, que las variables que se han utilizado para su composición es incompleto, ya que no incluye un indicador de distribución del ingreso para relativizar la influencia del PIB (a paridad de poder adquisitivo) en el desarrollo, o que no contempla la capacidad de retención del sistema escolar o mediana de escolaridad frente a analfabetismo; y mortalidad infantil, frente a esperanza de vida, en el caso del alargamiento de la vida. La justificación argüida es bastante sólida, en todo caso, ya que el requisito de estandarización obliga a trabajar con los datos disponibles, aunque estos no sean los más acertados desde el punto de vista de lo que se desea medir.
4. PNUD (1994), Informe sobre el Desarrollo Humano 1994, Fondo de Cultura Económica, México D.F., pp. 108.
5. PNUD (1998), Informe sobre el Desarrollo Humano 1998, Mundi Prensa, Madrid, pp. 22-23.
6. Entre los países de progreso "acelerado" el PNUD coloca a la República Centroafricana (69), Mali (31), Benin (37), Côte d'Ivoire (49), Burkina Faso (19) Sierra Leona (31) y otros países que en 1995 tienen tasas de alfabetización de adultos más bajas que los países de progreso "lento", entre los que se encuentra Nicaragua (66), Malawi (56), Guatemala (65), Botswana (70).
7. CEPAL (1992);Educación y Conocimiento: Eje de la transformación Productiva con Equidad, Santiago; Germán W. Rama (1995), "La educación y los cambios en la estructura social de América Latina", en José Luis Reyna (compilador), América Latina a fines de siglo, F.C.E, México D.F.
8. La idea de que los logros en desarrollo humano, y en este caso particular la alfabetización, son "más sostenibles", es también una idea irreflexivamente optimista. Estados Unidos, en la década de 1990 ha incrementado su tasa de analfabetos y en muchos países de América Latina el número de analfabetos tiende a crecer y no a disminuir
(*)* César Yáñez, doctor en historia, es profesor de Historia Económica Mundial e Historia Económica de América Latina en la Universidad de Barcelona; Felipe Abbott, licenciado en historia, profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez (Valparaiso, Chile), cursa el doctorado en Historia Económica en la Universidad de Barcelona; Mario Matus, licenciado en historia, es profesor de historia en la Universidad de Chile y cursa el doctorado en Historia Económica en la Universidad de Barcelona.
Este trabajo ha sido escrito en el contexto de la asignatura de Historia Económica de América Latina contemporánea, del programa de Doctorado en Historia Económica de la Universidad de Barcelona. Los autores agradecemos a Marc Niubó y al Instituto Internacional de Gobernabilidad por la recopilación de las estadísticas de la Unesco.
CONTINUARÁ
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JUEGOS PELIGROSOS
Autor: Dr. Carlos Besanson - Director del semanario "Diario del Viajero"
Cuando el desorden mantiene una vigencia prolongada, se genera una forma de adicción que se torna crónica. Las sociedades que se integran con altos índices de desamparados morales e intelectuales, pierden objetivos y por lo tanto niveles de crecimiento.
De nada sirve el desarrollo tecnológico si el mismo no está a disposición de la mayoría de los ciudadanos. La república no es una realidad sí la población no tiene acceso rápido a la justicia, y sí la protección no la da esencialmente el Estado, en lugar de grupos mafiosos que pueden tener personería jurídica, pero no fundamentos éticos morales.
Se podrá festejar ruidosamente el ingreso al tercer milenio, como parte de un show que busca en el espectáculo el mero gasto de la gente; pero eso no significa que la mayoría de la población que integra este planeta Tierra, haya progresado en su nivel de vida y en su equilibrio emocional. La escala de valores sigue siendo tergiversada por falsos profetas de la política, o por vendedores de ilusiones masivas.
El honor de muchos está constantemente en juego. También el sentido común se atrofia que hay momentos en que las sociedades despiertan de su letargo y terminan aprendiendo de sus errores.
Paguemos nosotros los fracasos, y demos a nuestros hijos el legado de nuestra dura experiencia.
DEUDAS DE JUEGO, DEUDAS DEL DESHONOR
Autor: Dr. Carlos Besanson - Director del semanario "Diario del Viajero"
Cuando él Derecho Civil considera a las deudas de juego como obligaciones naturales no exigibles, pero que si se pagan no dan derecho al reembolso, tiene en cuenta una serie de situaciones ponderables como que el acto de jugar es un acto voluntario, en el cual el individuo puede perder el control de su conducta, mediante procesos psicológicos compulsivos.
Desde la obra tan mencionada como El Jugador de Dostoievsky, hasta las descripciones de las salas de juego de Las Vegas, en donde la carencia de ventanales y de relojes dan la sensación de pérdida del valor tiempo, existen estudios exhaustivos sobre la personalidad del jugador y sobre la ambientación necesaria para llevarlo a reincidencias crónicas en el descontrol de su conducta.
Pero cualquiera sea el encuadre psicológico o sociológico del jugador, generalmente se lo considera responsable de su accionar; de ahí el tan difundido prejuicio -no siempre éticamente defendible- de que la deuda de juego es siempre una deuda de honor.
Pero ¿cuál es el calificativo que corresponde dar a quienes obligan a jugar tramposamente? ¿Puede invocarse el honor frente al deudor defraudado? Y ésto, que está tan claro frente a los individuos aislados, ¿no tiene también su correlato en una sociedad que engañosamente fue tentada y empujada a jugar en una timba, en la que el cálculo de probabilidades estaba arteramente falseado?
Cuando pensamos en el ahorro previsional, y vemos la enorme cantidad de jubilados frustrados en sus expectativas previas. Cuando sufrimos por la mala atención sanitaria de los habitantes, pese a los aportes presupuestarios mal aplicados y la existencia de obras sociales q adecuadamente el riesgo de enfermedad. Cuando los hijos de nuestra sociedad no se nutren culturalmente y no reciben realmente la instrucción que el mundo moderno requiere. Cuando la sed de Justicia tarda años en apagarse. Cuando a la seguridad de las personas y de sus derechos nadie la garantiza en los hechos, Cuando ocurre todo esto nos damos cuenta que estamos sentados frente a una mesa de pequeros que nos impiden retirarnos de ella y pretenden que sigamos apostando, no ya el pasado que hemos perdido, sino el presente Y, el futuro que aún es nuestro y nos pertenece.
Pero los ciudadanos están descubriendo que el deshonor consiste en continuar en esa mesa, obligados a un juego que a veces se parece mucho a la ruleta rusa.
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NO ES CUESTIÓN DE MEDIOS SINO DE MODO DE VIDA
Autor: Prof. Ángel Fausto Di Risio E-mail: faustodr@bancaria.com.ar
En el oficio de aprender a vivir, los sufrimientos son los que nos ayudan a madurar y crecer más rápidamente. Entre estos, la enfermedad de los seres queridos ocupan un lugar de preferencia. Pero también contribuyen a evaluar la calidad de vida de la comunidad en la que nos encontramos insertos. Y no son las cosas o servicios en si lo significativo, sino el modo que usan los que administran las cosas y servicios, sean estos abundantes o no.
A este propósito querría relatar dos experiencias, que hube de vivir recientemente. La primera tiene que ver con la asistencia tiene que, ver con la asistencia que demandó mí madre, en sus últimos años de vida. Estaba en los umbrales de los noventa años y al proceso de, envejecimiento que todos sufrimos, a ella se le agregó una anemia que exigía transfusiones sanguíneas una o dos veces durante el año. Cuando ello se hacía imprescindible, concurría a la guardia médica de un hospital público. Además de tener que enfrentar la crónica escasez de limpieza y material, me veía sometido a un maltrato por parte de algunos médicos. Estos no toleraban preguntas y menos aun observaciones, aunque ello redundara en una mejor atención para la paciente. Más de una vez hube de soportar la descortesía de cierto practicante, al que se le había trepado a la cabeza la futura profesión. Todo, frecuentemente, se presentaba difícil y lento e incierto. Al final le practicaban las transfusiones, no sin antes tener que superar la inquietud de, ciertas vejaciones. MÍ preocupación constante fue la de tratar de llegar a mantenerla viva sin sufrimientos y con la mayor lucidez y alegría posibles. Todo concluyó el día que el Señor decidió llamarla a su presencia.
Cada vez que recuerdo aquellas concurrencias a los hospitales me invade una profunda tristeza sobre todo por la incomprensión que había sufrido,
La segunda experiencia me tocó vivirla lejos de mi país. Otra espina que me produce dolor es que desde hace más de una década mí hijo mayor íntegra las huestes de jóvenes profesionales emigrados con esposa e hijos, en busca del trabajo que no encontraban en su país. Por lo cual, cuando los hados me son propicios tomo a mi esposa del brazo, cargo con una valija y vamos a visitar hijo, nuera y nietos.
A la semana de nuestra llegada, mi esposa sufrió un terrible accidente automovilístico en una ruta provincial, a poco más de un kilómetro de una vieja e importante ciudad del norte de Italia. Salvó su vida porque había tomado la precaución de viajar con el cinturón de seguridad colocado Dicho accidente se resolvió con fracturas de clavícula, esternón, varias costillas y una considerable herida en la pierna izquierda. En menos de diez minutos de acontecido el hecho, fue trasladada, en ambulancia, a la guardia de un hospital público. Allí se le brindaron los primeros auxilios. Le practicaron una serie de radiografías, ecografías y análisis, a fin de determinar el daño sufrido y proceder a su curación. Durante todo este proceso la estuve acompañando llevando de la mano a nuestro nietito menor de seis años que, como yo, había presenciado el accidente, pues nos encontrábamos en otro vehículo. Cada vez que requerí un informe a los profesionales que intervenían en las fases de esta asistencia, no sólo me trataron afablemente, sino que me explicaron cada anormalidad que iban descubriendo y cuáles serían los pasos sucesivos.
El hecho había ocurrido a las tres de la tarde y se habían hecho las seis, cuando encontrándome junto a la camilla de mi esposa, mientras reposaba bajo los efectos de sedantes, mi nietito se había desprendido de mí mano y no sabía dónde encontrarlo. Empiezo la búsqueda por los consultorios próximos y en uno de ellos lo encuentro, sentado frente a una mesita, comiendo arroz con manteca de un tazón, en una bandeja que a su vez contenía un plato, con dos fetas de carne estofada, un poco de puré de papas, un pan, una manzana y una botellita de agua mineral Me pareció tan insólito que casi como una admonición le dije ¿qué estas haciendo?. A su lado estaba de pie una joven médica que lo disculpó inmediatamente: dijo que tenía hambre..
Se agolparon en mí cabeza las experiencias que había vivido con mi madre en mi país. Estaba tan bien en un hospital público... y pude menos que, preguntarme ¿ a ésta la diferencia entre primer y segundo inundo?
Más de uno debe estar pensando que es cuestión de medios... pero no es así. Aquí, ni aun en el ámbito de la medicina privada de primer nivel, se preocupan por los acompañantes de los enfermos... muy por el contrario parecería que son extraños admitidos sólo durante breve tiempo, el de visita, pero que en realidad entorpecen la atención del paciente No es la abundancia de medios que mejora la calidad del servicio sino el modo de quienes deben administrarlos.
Querría concluir esta reflexión citando las palabras de un eminente científico, argentino, médico parasitólogo, el Dr. Pedro Garaguso, que en una conferencia dictada en el último congreso de su especialidad, abordando el tema de Humanizar la medicina, dijo: Tener auténtica vocación médica sígnífica AMAR A LA MEDICINA, como se ama a Dios, por encima de todas las cosas, a pesar de todo, sin condicionamientos.
Cabe observar que lo que, en este caso, se dice para la medicina, vale, también para todas las profesiones, oficios y ocupaciones humanas.
La vocación médica genuina diríamos ideal es algo muy parecido al amor religioso y debe tener como él, exclusividad en el objeto y en el servicio, desinterés absoluto por otra cosa que no sea la curación y bienestar del enfermo.
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CAMPAÑA GLOBAL CONTRA LA DEUDA
(Dakar, Senegal)
RESUMEN INICIAL, CONCLUSIONES Y PROPUESTAS
CONSULTA SUR-NORTE SOBRE LA CAMPAÑA GLOBAL CONTRA LA DEUDA, MÁS ALLÁ DEL 2000
Dakar, Senegal - 15 y 16 de diciembre de 2000
Enviado por José Luis Dell´Ordine
La CONSULTA SUR-NORTE reunió una centena de delegados/as de más de 50 países y articulaciones regionales del mundo entero, incluyendo las más importantes coaliciones nacionales que durante los últimos años, han impulsado las campañas de Jubileo 2000. Desde América latina y el Caribe, participaron representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Haití, Nicaragua y Perú, además de la Alianza de los Pueblos del Sur Acreedores de la Deuda Ecológica.
Convocada por Jubileo Sur, junto con el Consejo Mundial de Iglesias, el Comité por la Abolición de la Deuda Externa del Tercer Mundo de Bélgica, y las Coaliciones Jubileo 2000 de Canadá, Holanda, Irlanda y Suecia, tuvo el propósito de realizar un balance de lo alcanzado y sentar las bases para la ampliación y profundización de la acción global contra la Deuda, en un marco de solidaridad Norte-Sur. Fue la culminación de una serie de diálogos Sur-Norte que Jubileo Sur había iniciado en mayo del corriente, a partir de una resolución adoptada por la Cumbre Sur de Johanesburgo (noviembre de 1999), y que arrojó como insumo introductorio para la Consulta, la identificación de significativos puntos de consenso en los objetivos, análisis y propuestas estratégicas de las diversas campañas Norte y Sur.1
Durante la Consulta Sur-Norte, se compartieron evaluaciones de los resultados de las campañas de Jubileo, a niveles nacionales tanto como regionales y mundiales. Si bien no se intentó arribar a ninguna conclusión representativa del conjunto, la gran mayoría de las reflexiones expresadas pusieron hincapié en los alcances concientizadores y educativos de la movilización realizada, destacando a la vez la ausencia de respuestas contundentes y positivas desde los centros de poder, sea las instituciones financieras internacionales, los gobiernos acreedores o los gobiernos y elites de los propios países endeudados. También se remarcó con gran insistencia, el cambio de clima general pos-Seattle, y las posibilidades y necesidades que significa para la lucha contra la Deuda, la creciente movilización mundial anti-globalización neoliberal.
Otro insumo clave para la Consulta fue la socialización de diversas propuestas de contenido regional o mundial. Desde Jubileo Sur, se presentaron los Planes de Acción global y regionales que habían sido discutidos y acordados en la Consulta realizada el día 14.2 A nivel global, los planes consisten en:
* fortalecer la base del trabajo nacional, regional y globalmente a partir de la consolidación de las articulaciones regionales, la agilización de las comunicaciones y funcionamiento del Comité Internacional de Coordinación, la capacitación inter e intra-regional y el desarrollo de programas conjuntos de investigación;
* preparar una nueva Cumbre Sur-Sur, para el año 2002; y desarrollar campañas durante los próximos dos años para:
* generar la base y situación política que permiten transformar los reclamos estratégicos por la "cancelación/anulación total y repudio de la deuda" en llamados tácticos y a otorgar fuerza al desafío colectivo desde el Sur a los agentes internacionales de la globalización así como también a los gobiernos y elites del Sur;
* priorizar el desarrollo de una campaña global frente a la ilegitimidad de la Deuda;
* promover los reclamos de "no condicionalidad", "no ajuste estructural", "anulación inmediata de las Deudas ilegítimas", "auditorías públicas, suspensiones del pago mientras no se aclare y no-pago de las deudas ilegítimas"; y
* desarrollar y difundir el concepto de la Deuda Ecológica en relación a otras formas de deuda social y histórica , en alianza con los grupos, movimientos y sectores sociales que surgen en relación.
Conclusiones y propuestas
En términos generales, los/las participantes en la CONSULTA SUR-NORTE ratificaron una modificación significativa en el marco global de las campañas, resumida en la sustitución de la denuncia fundamentada en la "impagabilidad" de la Deuda por una basada en la "ilegitimidad" de la Deuda, entendida ésta, en primer término, en función de las consecuencias inmorales y genocidas para los pueblos del Sur, de la dominación que se instrumenta a través de la Deuda. Por lo tanto, endosaron una estrategia que vincula el fortalecimiento nacional y articulación regional de campañas orientadas hacia la anulación y repudio de la Deuda, con los movimientos y redes sociales que en cada continente están resistiendo las políticas neoliberales de ajuste y globalización y aportando en lo cotidiano, a la construcción de alternativas de inclusión, solidaridad y justicia.
Hubo gran consenso, además, en asignar prioridad al trabajo de base, junto con los sectores, movimientos y organizaciones que representan a los excluidos y oprimidos de este modelo, tanto Norte como Sur, y al objetivo de construir una ciudadanía mundial capaz de ejercer control sobre y transformar los centros de poder y violencia.
A nivel más específico, se trabajó extensamente en talleres conformados a partir de los intereses temáticos expresados: ilegitimidad de la Deuda; ajuste estructural y los planes estratégicos para la reducción de pobreza; condicionalidad; y deuda ecológica. Los informes de los debates y las propuestas concretas de cada taller fueron luego socializados en plenario con la oportunidad de nuevo debate y/o la expresión de cualquier desacuerdo. Cabría destacar la riqueza de los debates producidos y el empeño demostrado por todos para llegar a conclusiones concretas en la cual todos se sintieron representados y que abrieran líneas claras para la colaboración solidaria Norte-Sur. Entre ellas:
* Impulsar una campaña mundial por la Anulación de la Deuda ilegítima, promoviendo entre otras acciones concretas, la realización de Tribunales éticos y populares locales, nacionales y regionales con miras a su convergencia internacional; Auditorías públicas sobre las deudas/créditos; y consultas populares.
* Promover el estudio y preparativos solidarios Sur y Norte, frente a la generación de escenarios de repudio y/o suspensión de pagos sobre deudas ilegítimas.
* Promover el desarrollo, difusión y apropiación del concepto de Deuda Ecológica, en relación a otras expresiones de las Deudas Sociales y Históricos por las cuales los pueblos del Sur reclaman restitución y reparaciones, en un marco de apoyo y promoción de la "Alianza de los Pueblos del Sur Acreedores de la Deuda Ecológica", lanzada formalmente en Praga, en setiembre de 2000.
* Impulsar una Semana Global de Acción contra la Deuda, del 15 al 22 de julio de 2001, coincidiendo y abarcando una nueva jornada de movilización mundial contra la globalización, el 20 de julio, cuando el G7 se reúne en Génova. Se acordó además poner en marcha un proceso para identificar, para los años sucesivos, una fecha para la acción global que no surgiera del poder sino de la lucha de los pueblos. Por ahora, toda propuesta debe dirigirse a la secretaría de Jubileo Sur (
jubileesouth@skyinet.net ).
* Respaldar y participar en el Foro Social Mundial, a realizarse en Porto Alegre, Brasil, del 25 al 30 de enero de 2001. Desde Jubileo Sur se organizará un taller de tres tardes, para dar a conocer las conclusiones y propuestas de esta Consulta Sur-Norte, estimular el debate e intercambio acerca de la ilegitimidad de la Deuda, su relación con las iniciativas de "comercio libre" y la globalización y las deudas ecológicas y sociales, en general.
* Promover el tratamiento de nuestras propuestas frente a la Deuda en los diversos foros de Naciones Unidas, entre ellos la próxima Conferencia sobre Racismo y Discriminación (setiembre 2001, Sudáfrica), la Conferencia sobre el Financiamiento para el Desarrollo (2002), la Cumbre Rio + 10 (2002), la Conferencia sobre los Países Menos Desarrollados (mayo 2001, Bruselas), la Cumbre Mundial para la Seguridad Alimenticia y la Comisión y Comités de Derechos Humanos.
* Asegurar la intercomunicación y promover nuevos espacios de encuentro e intercambio Sur-Norte, con vistas a favorecer el desarrollo y coordinación de las distintas líneas de acción común identificadas.
En un plano más operativo, se acordaron además los siguientes pasos:
* Conformación de un grupo internacional de trabajo sobre la campaña contra la Deuda ilegítima en general y específicamente, de respaldo a los Tribunales populares. Contactos iniciales: Diálogo 2000 Argentina y Freedom from Debt Coalition Filipinas.
* Conformación de un grupo internacional de trabajo sobre mecanismos de arbitraje, teniendo presente sobre todo, su posible funcionamiento con relación a Deudas ilegítimas. Contactos iniciales: Jubileo 2000 Alemania.
* Conformación de un grupo internacional de trabajo sobre estrategias y materiales educativos. Contactos iniciales: Coalición Ecuménica de Jubileo de Canadá, Coalición Jubileo 2000 de Nicaragua, CADTM, FDC-Filipinas.
* Apoyar el Encuentro sobre Deuda Ecológica a realizarse en agosto de 2001, en Benín, por parte de la Alianza de los Pueblos del Sur Acreedores de la Deuda Ecológica. Contactos iniciales: Aurora Donoso y José Augusto Padua, por la Alianza.
* Encargar a los co-convocantes de esta Consulta Sur-Norte, la elaboración de una propuesta para un nuevo Encuentro durante el año 2001 o bien, vinculado a la realización de una nueva Cumbre Sur, proyectada para 2002.
Próximamente estará a disposición un Informe completo de la Consulta, incluyendo las propuestas regionales y globales socializadas, los resúmenes de los Talleres y el debate en plenaria. Mientras tanto, invitamos sus comentarios y/o preguntas, así como las correcciones o adiciones que a cualquier de los/las participantes, le pueda parecer pertinente.
1 Ver la sistematización circulada durante la Consulta, "South/North Dialogue Consensus Points".
2 Ver "Jubilee South Plans September 2000 to December 2002", "Asia Pacific Movement on Debt and Development, sumary of Plans for 2001", y propuestas regionales de América latina y Africa, en proceso de elaboración.
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GERENCIA SOCIAL Y PROCESOS DE COMUNICACIÓN COMUNITARIA
(Bogotá , Colombia)
Autor Carlos Alberto Vélez Venegas fuente: PNUD
Bogotá, mayo del 2000
PRESENTACIÓN
Se viene hablando en el país en los últimos años de renovar el abordaje de la gerencia social, la cual, como movimiento de reflexión, ha crecido en el sector social y, por supuesto, en el académico y el universitario. En este último su desarrollo es ostensible, gracias a los innumerables postgrados que sobre la materia existen actualmente en Colombia.
Las páginas que siguen incluyen tanto una aproximación teórica al tema, como una estrategia para enlazar la gerencia social con los procesos de comunicación comunitaria. Dicha relación, a mi juicio, está por construirse, de modo que me he propuesto establecer su cercanía y sus fortalezas, esperando contribuir a convertir la gerencia social en un escenario de encuentro entre la comunicación comunitaria orientada a procesos de desarrollo y su principal aliado, es decir, la gerencia social misma.
Para comenzar, señalaré que el concepto de gerencia social se da en un tiempo y en un lugar determinados, previo conocimiento de la situación social que afecta a los países, en este caso a los de América Latina en general y, en especial, a Colombia. A tal efecto me detendré en la estrecha relación entre la gerencia social y la política social y económica materializada en los planes de desarrollo regional o nacional. A continuación mostraré que el concepto de comunicación se halla íntimamente ligado al de comunidad y trataré su relación con la gerencia, teniendo en cuenta el efecto multiplicador que esta última tiene en el campo de la participación de la comunidad en la planeación de los programas y proyectos de desarrollo social. Por último, esbozaré una estrategia de comunicación para el desarrollo, concebida desde la práctica social, que sea fruto del consenso y de la identificación sociocultural de grupos humanos que dirigen sus esfuerzos a apoyar los procesos gerenciales de desarrollo social.
FORMULACIÓN Y CONTEXTO DE LA PROBLEMÁTICA
La gerencia social no puede separarse del contexto económico y sociocultural, ni del patrón de desarrollo vigente hoy en el mundo. A pesar del modelo económico hegemónico centrado en la lógica del mercado (neoliberalismo) y de la agudización de la pobreza en América Latina, surgen instrumentos y conocimientos que permiten actuar con mayor eficiencia y eficacia en el terreno social para avanzar hacia una forma de desarrollo más humana y sostenible.
Una de las preocupaciones en Latinoamérica para resolver los grandes déficits sociales es elevar los presupuestos destinados al desarrollo social. Tales inquietudes, compartidas por la banca multilateral y el sector financiero internacional, apuntan a hallar fórmulas para optimizar las inversiones en educación, vivienda, salud y seguridad social, entre otros. Los países en vías de desarrollo se ven abocados a establecer nuevos pactos y nuevas alianzas con la banca multilateral a fin de conseguir recursos frescos mediante los cuales iniciar programas de inversión social. Uno de los requerimientos centrales del Fondo Monetario Internacional y de la banca multilateral es que dichos países reduzcan las funciones del Estado para que garantice los derechos sociales y civiles, y se inserte en una "onda eficientista". En aras de reducir el déficit fiscal, se impone así la privatización de las principales empresas del Estado que prestan servicios básicos (agua, luz y energía) y, lo que es aún más grave, se exigen reformas del sistema de seguridad social para que entre a competir en el terreno del mercado libre.
El modelo neoliberal se introdujo en Colombia a mediados de los ochenta, en medio de una grave crisis social atravesada por una guerra agraria no declarada oficialmente y del ascenso evidente de nuevos agentes de conflicto, como las mafias del narcotráfico que se habían empezado a instalar en los años setenta. Según indica Sarmiento.
A finales de los ochenta se inician las primeras medidas de cambio del modelo económico. Durante los gobiernos de Virgilio Barco (1986-1990) y de César Gaviria (1990-1994) se impulsó el proceso de apertura e internacionalización económica, la flexibilización de los mercados laborales, el mayor protagonismo del sector privado, la imposición de programas sociales asistencialistas y la reducción del Estado, en respuesta a los cambios de la economía mundial y a las directrices del Banco Mundial.(1)
Las preocupaciones del sector financiero internacional se tradujeron en un diagnóstico contundente en torno a la administración de los recursos que los estados latinoamericanos dedicaban a combatir la pobreza y sus consecuencias inmediatas fueron un notable crecimiento de la corrupción administrativa, la ausencia de indicadores de resultados concretos en la inversión social y la carencia de mecanismos de seguimiento y control de la gestión social, por citar algunas. Hoy por hoy, el Banco Interamericano de Desarrollo (2) exige profundizar la reforma del Estado para combatir la corrupción y la ineficiencia de las instituciones (que son causa del retraso económico de la región), reducir el nivel de pobreza del 40% al 20% de la población y duplicar la tasa de crecimiento económico promedio a un mínimo del 6% anual regional durante esta década.
Todo esto, sin embargo, sólo será posible si se piensa en nuevos abordajes de lo social en los que prevalezca el concepto del desarrollo para la gente. Es indispensable, por consiguiente, diseñar y planear formulas más reales de administración, gestión y control de programas sociales, con lo cual la gerencia social se configura como un nuevo esquema integral de intervención.
Pero antes de proseguir vale la pena hacer un poco de historia sobre el alcance y el contenido de estos planteamientos. En 1962 las Naciones Unidas allanaron el camino indicando que "el problema de los países subdesarrollados no es mero crecimiento sino desarrollo... el desarrollo es crecimiento más cambio. El cambio a su vez es social, cultural tanto como económico, y cualitativo tanto como cuantitativo. El concepto clave debe ser mejorar la calidad de vida de la gente".(3) Pobreza, inequidad y marginalidad han sido constantes en América Latina. Entidades internacionales como la ONU, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Comisión Económica para América Latina coinciden en que la pobreza no puede resolverse mediante un modelo centrado solamente en el crecimiento económico y en que es preciso avanzar hacia soluciones más integrales. En un documento preparatorio para ser llevado a la Cumbre Mundial de Desarrollo Social realizada en 1995, se afirmaba:
Los años transcurridos entre los 80 y principios de los 90 fueron un momento muy dramático para la región que implicó duplicar la cantidad de pobres existentes. En este período se fabricaron, por así decirlo, cien millones de pobres adicionales, lo que hace que uno de cada dos habitantes de la región sea pobre y uno de cada cuatro sea indigente.(4)
En 1995 tuvo lugar en Copenhague, Dinamarca, la Primera Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, en la cual los ciento ochenta y seis delegados de países participantes adoptaron una declaración, diez compromisos y un programa de acción.(5) Algunos de los compromisos fueron:
· Crear un entorno económico, político y sociocultural que permita el logro del desarrollo social.
· Lograr el objetivo de erradicar la pobreza en el mundo.
· Promover el objetivo del pleno empleo como prioridad básica de las políticas económicas.
· Fomentar sociedades más estables, seguras y justas basadas en la promoción y la protección de los derechos humanos, así como en la no discriminación, la tolerancia y el respeto.
· Promover la educación de calidad y el acceso de todas las personas a la atención básica en salud.
· Aumentar la participación y fortalecer la función de la cultura en el desarrollo.
Si bien en la cumbre se reafirmaron principios universales respecto a los derechos económicos, civiles y políticos, también se expresaron críticas acerca de la presión que ejerció sobre ella el capital financiero transnacional. Los organismos no gubernamentales firmaron una declaración alternativa que se sintetiza en lo siguiente:
Reconocemos que las relaciones de poder existentes no permiten la realización de nuestros objetivos. Solicitamos de los gobiernos y de los líderes políticos que reconozcan que el actual sistema ha abierto la más peligrosa fisura en la historia de la humanidad entre una minoría rica que consume demasiado y una mayoría empobrecida en el sur y también de manera creciente en el norte.(6)
Algunos investigadores sostienen que la cumbre sirvió para ratificar aún más las lógicas de mercado existentes y que las recomendaciones son las de siempre: "La realidad muestra que las políticas de ajuste estructural y la especulación financiera lo que vienen provocando es mayor pobreza, desempleo y desintegración social".(7) Sea como sea, la situación actual de América Latina y de Colombia en particular no da espera. Es necesario actuar midiendo las acciones y evaluando de manera integral los procesos de intervención social. Kliksberg hace una breve radiografía de la problemática social de la región al presentar estadísticas sobre un fuerte crecimiento demográfico que significa un aumento considerable de la pobreza: "El número de pobres -dice- habría aumentado en 60 millones de 1980 a 1990".(8)
Sobra agregar que el carácter discriminatorio de la pobreza se centra en poblaciones vulnerables sobre las cuales recae todo el peso de la inequidad social, como son los niños y las mujeres. Según la Directora Ejecutiva de UNICEF, Carol Bellamy, de un total de 237 millones de niños menores de 16 años, 118 millones son pobres. La tercera parte de ellos se halla en la indigencia y 600.000 mueren por causas que podrían evitarse.(9) Los hogares con jefatura femenina van en aumento. Se agudiza la discriminación salarial y ocupacional contra las mujeres, y ellas registran el mayor impacto de la pobreza. La irrupción de los nuevos pobres se debe al franco deterioro de las clases medias, ya que son éstas las que sufren el rigor de la inestabilidad en la ocupación y los ingresos.
La creciente globalización, caracterizada por una nueva economía que impulsa las cosas inmateriales y está altamente interconectada, como expresara recientemente en Colombia Kevin Kelly (10), al igual que el capitalismo salvaje, están llevando a niveles de desempleo preocupantes y estimulando la emigración hacia otras fronteras. La OIT se pronunció hace poco sobre el particular, sosteniendo que los flujos de bienes y capitales entre los países ricos y pobres no serán suficientemente amplios para satisfacer la necesidad de empleos en las naciones de desarrollo. Por ello se calcula que el total de emigrantes en todo el mundo sobrepasa los 120 millones, en comparación con los 75 millones de 1965. Como es de esperar, esto lleva a la aparición de una industria de la migración y al desarrollo de un tráfico ilegal.(11)
Las más importantes instancias del continente, como el Grupo de Río (Chile, 1993) y la Asamblea Extraordinaria de la OEA dedicada a la pobreza extrema (México, 1994), han hecho observaciones similares a las del actual presidente del BID, Enrique Iglesias, según quien:
No cabe duda que la situación social de América Latina constituye un peligroso detonante que alimenta inestabilidades sociales y políticas que podrían minar los resultados mismos de las reformas económicas. (...) Si nosotros no logramos la calidad de nuestros recursos humanos, incorporar la ciencia y la tecnología, modernizar la capacidad de entrar en los campos sofisticados de la producción, estaremos condenando a la América Latina al furgón de cola del progreso económico y social del mundo.(12)
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