El Hornero

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EL HORNERO

MATERIAL DE DIFUSIÓN DE LA
EMISORA EDUCATIVA "El HORNERO"
Nº XVII - 2000

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ORDEN COMO ESTÁN PRESENTADOS LOS TEMAS
PRIMERA PARTE DE LA REVISTA

SEGUNDA PARTE
Ø SALUD
Ø NATURALEZA Y MEDIOAMBIENTE
Ø CIENCIA Y TECNOLOGIA
Ø EDITORIALES


NOTA DE LA REDACCIÓN
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LA DIRECCIÓN

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CIENCIA Y TECNOLOGÍA

TEMARIO CIENCIA Y TECNOLOGIA

· SISTEMAS DE INFORMACIÓN
· LA CIENCIA Y LA BIOINGENIERÍA
· NOTICIENCIA INTERDIA
· EL BUEN USO DEL REFRIGERADOR
· ASTRONOMIA
· VISADO PARA OTRA TIERRA
· COSMOS


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LA CIENCIA DESDE OTRO ANGULO

VISADO PARA OTRA TIERRA
Autor: Jacques Bergier Editorial Plaza & Janés S.A. - PRIMERA PARTE

I- EL <PUDDING MÁGICO>
Nuestra imagen de la ciencia es, la mayor parte de las veces, la de Pascal: una vasta esfera que se extiende a lo lejos. En el interior de esta esfera y a plena luz, está lo que es conocido. En el exterior, en la tiniebla exterior, se halla lo desconocido. Cuando el radio de la esfera aumenta la superficie de la esfera aumenta a su vez y, con ello, el número de puntos de contacto con lo desconocido.

Es ésta una bella imagen que forma parte de las ideas generalmente recibidas. Pero se me aparece como falsa. El objeto de este libro es demostrarlo. Desde hace cuarenta años, tengo experiencia en dos campos donde los hechos cuentan antes que nada: la investigación científica y la información. Tengo también cierta experiencia, menor que en los dos terrenos citados anteriormente, aunque no despreciable, en la Policía. Y puedo afirmar que la imagen de Pascal es falsa porque lo conocido y lo desconocido aparecen mezclados A riesgo de disgustar a los filósofos, diría que la imagen del mundo es la de un pudding que contuviera frutas confitadas. En la gran masa de lo conocido, aparecen de pronto fragmentos de lo desconocido que no se pueden desalojar y que son muy diferentes de la estructura general del Universo.
La ciencia, que no gusta de ese género de cosas, trata de eliminarlos. En general, aduce excelentes razones para ello. Así, afirma que no pueden caer piedras del cielo, porque en el cielo no hay piedras. Esto no impide que los meteoritos caigan.
En la prefectura de la Policía, el teléfono puede sonar tanto para denunciar un crimen, un chantaje o un rapto, como para denunciar una posesión diabólica, un embrujamiento o una manifestación de espíritus inquietos.
En el laboratorio, lo inexplicable puede manifestarse tanto como lo conocido. Los mismos instrumentos sirven para detectar partículas bien identificables, algunas de las cuales son, por otra parte, fabricadas en nuestros propios instrumentos, y acontecimientos cósmicos excepcionales que son quizá partículas procedentes de otra galaxia de estrellas y que han atravesado millones de años luz, y tal vez astronaves extranjeras viajando a una velocidad próxima a la de la luz y que se han contraído a la dimensión de una partícula.
Todos los días, científicos oficiales, en las ciencias exactas y naturales, me aportan experiencias impublicables porque contradicen todas las leyes aceptadas.
Y en las ciencias de observación como la Astronomía o la Etnología, el pudding es sumamente rico en inclusiones que contienen lo desconocido y que no se pueden desechar. Corno dice el escritor americano Robert Bloch: "Un saber espantoso es súbitamente revelado a una persona entre un millón".
Todo esto vuelve a encontrarse más tarde en documentos de circulación restringida, en folletos oscuros, en conversaciones que tienen lugar en los pasillos de los congresos científicos y que con frecuencia son casi más apasionantes que los propios congresos.
Esos fragmentos de desconocido, insertados en nuestra realidad, son evidentemente desconcertantes. Los grandes sabios han emitido opiniones al respecto. El biólogo inglés J. B. S. Haldane ha escrito: "El Universo es, no sólo más curioso de lo que habíamos imaginado, sino también más curioso que todo lo que podemos imaginar."
Y Arthur C. Clarke, el inventor de los satélites artificiales, premio Kalinga de vulgarización científica, escribe: "Una ciencia superior a la nuestra debe necesariamente aparecérsenos como una magia."
Encontramos corrientemente en las publicaciones científicas comunicaciones puramente mágicas que los autores han logrado introducir ante las propias barbas de comités distinguidos que supervisan todas las publicaciones.
Encontramos también en los informes de las doctas academias de ciencias y en las revistas científicas un sabio que cría ratas telépatas, otro que demuestra la posibilidad de viajar físicamente por el tiempo, otro cuyos pacientes hipnotizados le describen el futuro y muchas otras riquezas.
Evidentemente, yo no lo leo todo. Pero tengo corresponsales repartidos por todo el mundo, que me envían referencias, y hago sacar inmediatamente fotocopias. La investigación científica más seria es un pudding mágico, y la realidad cotidiana aún más. Basta con hacer la clasificación. Pero, entonces, ¿usted lo cree todo?, se me dirá.
No. Pongo límites.
Chesterton decía, con mucha razón, que no le importaba admitir violaciones de leyes desconocidas ya que, por definición, ignoraba tales leyes, pero que se sentía muy escéptico acerca de la violación de leyes que conocía bien. Y citaba este excelente ejemplo: "Si me dicen que Gladstone, en su lecho de muerte, era asediado por el fantasma de Disraelis lo admitiré con mucho gusto. Se trata en este caso de leyes desconocidas. Pero si me decís que Gladstone, recibido en su cámara por la reina. Victoria, tenía el cigarro en la boca y escupía en el suelo, no lo creeré ni por un momento Porque eso viola las leves que yo conozco bien".
Incluso en las leyes de lo desconocí me parece que hay que colocar pretiles A titulo de ejemplo, voy a contar una historia en la que yo no creo, pero conozco a personas que sí creen. La escena ocurrió muy recientemente en la ciudad brasileña de Sao Paulo. 
Una muchacha encuentra a un guapo mozo en un baile. Al salir hace un poco de fresco y el joven le pone su esclavina sobre la espalda diciendo:
-Esto me proporcionará un excelente pretexto para volverla a ver.
Pero el muchacho no vuelve. La esclavina contiene una dirección. La muchacha va a la casa y encuentra en ella una dama que le dice:
-Es la esclavina de mi hijo, que murió hace dos años.
Y le enseña una foto que la muchacha reconoce.
Pues bien, yo no lo creo.
Cabe que me pregunten cómo explico este hecho.
Mi explicación es muy simple.
El muchacho en cuestión era un ladrón que había robado la prenda y que no volvió por-, que estaba en la cárcel o había muerto,
En cuanto al hecho de que la joven lo re-, conociera, se explica simplemente porque todos los guapos muchachos brasileños de tipo gigoló, con bigotes a lo manillar de bicicleta, se parecen.
¿Que esta explicación parece demasiado prosaica?. Lo lamento. Pero mi objetivo no es lo sensacional por lo sensacional, Mi objetivo en este libro es encontrar hechos que permitan realizar eventualmente investigaciones. Estas hipótesis las he elegido entre otras porque son estimulantes para la mente y hacen soñar.
En mi opinión, la ciencia no debe en absoluto ser separada del sueño y de lo fantástico. Sólo qué como la mezcla de ciencia y sueño es explosivo, debe ser manejada con precaución Esto es lo que trataré de hacer.
Ocurre a menudo que lo fantástico puede ser aclarado a través de otra cosa fantástica. Así, el misterio del navío Mary Celeste, que fue encontrado en el siglo XIX abandonado por su tripulación con todas las lanchas de salvamento en su sitio, fue explicado en el siglo xx por el escritor inglés Frank Russell a partir de un misterio más reciente, el de Pont-Saint-Espirit. En esta ciudad francesa, la gente se volvía loca tras Sufrir unas horribles alucinaciones. Se estableció que ello se debía al pan que contenía un parásito denominado cornezuelo del centeno. Este parásito contiene una droga alucinógena. Ahora bien, Eric Frank Russell estableció que en Gibraltar el proveedor de la Mary Celeste le había vendido pan podrido, que de seguro llevaba cornezuelo del centeno. Dicho proveedor 'fue condenado posteriormente. La tripulación del Mary Celeste se volvió, así pues, loca y saltó al mar. Y la explicación de un misterio como el de Pont-Saint-Espirit puede ser aplicada a otros misterios Es el método que yo pienso utilizar en este libro.
Cuento también con respetar al lector en la medida de lo posible. No hablaré de cosas que sé que son falsas: curanderos, médiums, radiestesia, platillos volantes. Eso deja aún un terreno de caza muy vasto. -
A través de mi experiencia personal, a través de los datos que me aportan algunos lectores Y a través de las revistas científicas y de los informes de academias, voy a tratar de cazar lo desconocido que se encuentra muy cerca de nosotros. Algunas de mis hipótesis parecerán fantásticas. Pero, como dijo Teilhard de Chardin, a la escala del Cosmos, sólo lo fantástico tiene la posibilidad de ser verdadero.
¿Quién habría creído, antes de Pasteur, que somos carcomidos por seres vivientes demasiado pequeños para ser vistos? Aún después de Pasteur y, hasta 1912, ese punto de vista fue combatido, e incluso en nuestros días a los biólogos no les place mucho Pasteur.
¿Quién habría creído que hombres de Neandertal sobreviven aún en nuestros días?
Y, sin embargo, se ha encontrado recientemente un cadáver de Neandertal en los Estados Unidos, y unas excavaciones en Australia han demostrado que una tribu de hombres de Neandertal vivía allí solamente hace nueve mil años.
¿Quién habría podido creer que era posible vacunar a las máquinas? Pues bien, se hace: se inyecta en una máquina un error, que ella no volverá a cometer jamás.
¿Quién habría creído que era posible una pila atómica natural? No obstante, se acaba de encontrar una en Gabón.
Existen excelentes obras que son catálogos de misterios de este tipo. Citaré, por ejemplo, Invitación al Castillo de lo Extraño, de mi amigo Claude Seignolle.
El objetivo del presente libro es diferente.
Se trata de escoger, entre los granos de extraño que he podido recoger, aquellos que puedan servir para defender algunas de mis ideas, preconcebidas. Estas ideas pueden parecer sorprendentes, como por ejemplo la existencia de seres inmortales entre nosotros o la idea de que la Tierra tiene quizá secretos en varias dimensiones insospechadas. Seré franco: defiendo esas ideas porque eso me divierte y porque pienso distraer al lector y darle, una vez cerrado el libro, algunas buenas ocasiones de soñar.
Pero creo también que algunas ideas de ese género son verdaderas. El progreso de la ciencia se realizará del lado de lo increíble. Tras la ciencia del siglo xx, habrá la ciencia del siglo xxi, y después de la ciencia del siglo XXI estará la del siglo XXX que nos parecerá absolutamente incomprensible.

Los grandes negocios de 1979, los que proporcionan más dinero, están erigidos alrededor de productos cuyo nombre no existía siquiera en el lenguaje en 1905: transistor, tranquilizante, píldora anticonceptiva. En el año 2000, el 80 por ciento de la cifra de negocios de la industria se producirá en torno a productos y servicios que hoy no existen más que en pequeños laboratorios y cuyos nombres son totalmente desconocidos.
Algunos de esos productos, que comienzan a ser difundidos ya, son más fantásticos que la ciencia-ficción, El diodo-túnel por ejemplo 1 el un dispositivo en estado sólido donde los electrones pasan de un punto a otro sin franquear los puntos intermedios. El eminente físico George O´Smith, cuyo equipo venció durante la Segunda Guerra -Mundial a los kamikazes inventando el cohete de aproximación que hacía explotar a distancia los proyectiles de D.C.A., piensa que el diodo-túnel contiene el germen de la futura conquista del espacio.
O el frigatrón, dispositivo donde el paso de la corriente eléctrica produce frío y no calor. 0 las drogas psicomiméticas, medicamentos que se dan al médico en lugar de al enfermo y que permiten comprender los estados de ánimo de los enfermos mentales sufriéndolos en uno mismo.
Muchas invenciones tan extraordinarias pudieron ser hechas en el pasado y llegar hasta nuestros días solamente en las manos de pequeños grupos que no las dan a conocer.
Ecos de esas invenciones llegan a veces hasta nosotros.
Contaré simplemente la historia de Sir John Evelyn, memorialista inglés de comienzos del siglo XVII
Las memorias de Sir John Evelyn son abundantemente utilizadas por los historiadores y nunca se le ha podido pillar en flagrante delito de error o de imaginación. Veamos, pues, lo que cuenta Sir John Evelyn.
Un mediodía, encuentra en Roma un italiano, o al menos un meridional o un oriental, que le muestra un anillo. En el engaste de aquel anillo, hay un punto de fuego deslumbrador. El desconocido aplica un anillo a la pipa de Evelyn encendiéndola. Luego le dice a Evelyn que el anillo está en venta y le propone un precio. Como buen escocés de viaje, siempre dispuesto a regatear con los indígenas, Evelyn hace una contrapropuesta. El desconocido dice: "Milord, nunca regateo." Y se pierde entre la multitud. Evelyn corre detrás de él, pero no logra alcanzarlo.
Regresemos a 1979. Aun don las técnicas más modernas, incluso con los electrets, dispositivo que refuerza la electricidad estática tal como los imanes refuerzan el magnetismo, incluso' con los isótopos radiactivos, desafío -a cualquiera a que meta en el engaste de un anillo una fuente de energía que pueda encender una pipa, Un cigarrillo, tal vez; pero una pipa... ¿Entonces? ¿Dónde aquel inventor -admitiendo que fuera el propio inventor el que Evelyn hubiera visto- guardaba su dispositivo? No lo sabemos.
Otro ejemplo, Cromwell organiza sus matanzas en Irlanda (antes de Hitler no se conoce un genocidio semejante) y hace reinar el terror en Inglaterra. Organiza una policía, implacable y secreta, modelo para la Gestapo. Confía esa policía a su cuñado Thurloe. Éste crea un gabinete negro. Y recibe la visita de un personaje que ha venido a hacerle una proposición:
-Sir, el gran cuello de botella de vuestro gabinete negro es el tiempo que necesitáis para copiar las cartas. Cuando es una carta normal podéis resumirla. Pero cuando se trata de una carta en lenguaje cifrado, no es posible y es preciso copiarla totalmente. Ahora bien, yo puedo hacer copias para vos instantáneamente. Dejadme solo con las cartas, y en pocos minutos os traeré algunas Copias.
Eso es lo que hace el personaje en cuestión. Las copias se borran al cabo de unas horas, pero ello basta para llevar a cabo su estudio, Se trataba indiscutiblemente de un sistema de fotografías o de reproducciones electrostáticas. ¿Pero cómo un desconocido tenía semejante material en tiempos de Cromwell? Nadie lo sabe.
Y hubo inventores que desaparecieron porque sabían demasiado...
El caso más sorprendente es el de Rudolph Diesel el inventor del motor del mismo nombre, que tomó el paquebote con destino a Inglaterra a comienzos de siglo, para vender al Gobierno inglés el secreto de un Diesel lo suficientemente ligero como para ser utilizado en la aviación. Desapareció, con un mar tranquilo, y* su cuerpo no fue hallado nunca. Nadie pudo construir jamás un motor Diesel lo bastante ligero como para ser utilizado en la aviación. Se dijo que los servicios secretos de la Alemania imperial habían suprimido a Diesel para que no proporcionara a Inglaterra una ventaja que le permitiría ganar una eventual guerra.
Quizá... Pero esto no fue demostrado nunca.
Los enclaves de lo desconocido influyen en nuestra vida. A través de ellos, podemos influir en otros universos, y esos otros universos pueden hacerlo en nosotros. El mecanismo es bastante parecido a lo que ocurre en el juego de ajedrez con un alfil que puede recorrer solamente las casillas blancas y un alfil que puede recorrer las negras. No pueden influirse directamente y ésta es exactamente la situación de dos universos diferentes. Pero sí pueden influirse, y se influyen, por intermedio de las otras piezas.
Así es como los universos diferentes al nuestro influyen sobre nosotros, y nosotros ejercemos influencia sobre ellos. Se puede dar de la cosa una representación matemática rigurosa, que yo me guardaré bien de infligir a mis desgraciados lectores.
¿Hasta dónde llegan estas influencias?
Pienso que no es necesario caer en ideas paranoicas. Somos dueños de nuestro destino, y éste no es regido ni por el "sentido de la historia" de los marxistas, que no existe (véase a este respecto la brillante demostración del profesor Jacques Monod, premio Nobel de Medicina y Biología, en El azar y la necesidad, edición "Du Seuil"), ni por las sociedades secretas.
Es probable que, para permanecer indetectables, esas sociedades secretas no deben precisamente intervenir en nuestras vidas.
Insistiré en un próximo capítulo sobre la' noción de la iniciación y de las sociedades secretas. Por el momento, me limitaré a contar una historia que he imaginado con todos sus detalles a partir de hechos reales y que muestra claramente lo que habría podido ser una verdadera sociedad secreta.
A finales del siglo xix, el matemático alemán Cantor inventó (o descubrió, sí es que las entidades matemáticas existen realmente aparte de nosotros) los números mayores que el infinito. En el acto, los otros matemáticos se encarnizaron con él, los ataques mezquinos e injustos le quebrantaron los nervios y finalmente se volvió loco. Es poco probable que algún otro hubiera imaginado nunca los números mayores que el infinito, y es sobre todo esto que se basa mi historia.
Imaginemos que Cantor hubiera sido advertido por un presentimiento de las desgracias que iban a sucederle si hablaba. Habría guardado, en tal caso, para sí esos números, y no los habría confiado más que a algunos amigos. Y a su muerte, habría subsistido una verdadera sociedad secreta que se reuniría para hablar de los números transfinitos, no cobraría cuota alguna, no publicaría revistas y no contrataría espacio publicitario en la Radio ni en la Televisión. Siendo inconcebible para el resto de la Humanidad la idea de las discusiones en la base de tales sociedades, éstas no correrían ningún peligro de ser detectadas, ni siquiera en la sociedad más policíaca.
Pienso que existen sociedades de ese género. Por definición, semejantes grupitos, trabajando en campos ignorados en su época, no corren peligro de hacerse notar. El abad Tritemo parece que poseyó un medio de comunicación por radio que él y sus amigos -podían practicar sin riesgo de ser detectados. Sólo Cyrano de Bergerac captó sus ecos, lo que le permitió describir un aparato de radio en Les états de la Lune et du Soleil. Existe actualmente, en un país del Este, donde las investigaciones sobre la telepatía están prohibidas, una sociedad secreta de telépatas. Como la Policía no dispone de telépatas, no corren peligro de ser descubiertos. Muy recientemente, la comisión de energía atómica americana ha publicado la descripción de un sistema de comunicación no electromagnético, utilizando los mesones mu. Si este sistema ha sido utilizado antes que ellos, las diversas Policías que utilizan detectores electromagnéticos no han podido detectarlo nunca.
Si los taquiones, partículas hipotéticas que van más de prisa que la luz, que han sido propuestos por Gerald Feinberg, un colega mío de la Academia de Ciencias de Nueva York, existen, y si agrupaciones secretas se sirven de ellos para comunicar con los extra terrestres, no estamos en absoluto en condiciones de detectar esas comunicaciones, Si incluso nos visitan algunos extraterrestres, aunque sea únicamente para mantener contacto con pequeños grupos de iniciados, el fenómeno sigue siendo indetectable. Todo este libro está basado en la idea de que el mundo en que vivimos es mucho más extraño de lo que se pueda creer. Ésta es' la opinión de los sabios. Al menos de aquellos que llevan a cabo realmente investigaciones, y no se ocupan únicamente -dé-' la administración Muy recientemente. las ediciones "Doubleday" de Nueva York publicaron un libro titulado Ahead of Tíme, escrito por auténticos sabios y compuesto, por lo demás, en gran parte de los artículos aparecidos en la prensa científica, En él encontramos entre otras cosas:
- La descripción de una máquina para predecir el futuro;
- la descripción de planetas artificiales;
- la teoría de una astronave interestelar;
- métodos para comunicar con los* extraterrestres.
Y me quedo corto.
La investigación científica auténtica se realiza en el mundo real, y constantemente encuentra esas microbolsas de desconocido qué yo he comparado con las pasas de un pudding. Este libro no tiene la ambición de estar al nivel de la investigación científica, pero pretende tener el mismo espíritu.
Sí extrapola frecuentemente, si a veces da motivos para sorprender y disgustar al lector, esta extrapolación no está hecha a partir del delirio, y no es mi objetivo fabricar lo sensacional únicamente para sorprender. Yo trato de imaginar el Universo tal como es.
Mis ideas parecerán de una timidez desoladora dentro de un siglo o dos. Mientras tanto, intento proponer unas hipótesis, menos extraordinarias ciertamente que la realidad, pero originales, que yo sepa, con relación a lo que está escrito. Trato de llevar a cabo una obra de pionero, con riesgo dé correr todos los peligros de un pionero. He sido ya considerablemente atacado, pero tengo los nervios sólidos. Como, Cantor, que descubrió los números transfinitos, otros, Semmelweis que descubrió la asepsia y Wells que inventó la anestesia con éter, fueron perseguidos hasta que se volvieron locos. Yo no corro el peligro, creo, de volverme más loco de lo que lo estoy ya. Y tengo la costumbre de golpear muy duramente a mis adversarios, como lo demuestran por ejemplo mis pequeños ensayos:
- La vérité sur la girafe (1) y Du crépuscule des magiciens au matins des anes.
Aprovecho la ocasión que se me ofrece en este, capítulo de introducción para precisar que, si bien estoy quizás un poco loco, no soy un timador consciente.
Este libro está basado en informaciones obtenidas en gran parte en bibliotecas. Por esto, el último capítulo está dedicado a los libros fáciles de encontrar pero poco conocidos, y en los que se pueden obtener informaciones completamente extraordinarias.
Yo no formo parte de ninguna sociedad secreta, lo que me permite hablar de un modo totalmente libre de la iniciación en el capítulo dedicado a este tema.
De una forma general, cuando se me pide una promesa de secreto, rompo el contacto. De modo que si bien mi información es limitada, puedo, por el contrario, mostrarla enteramente en un libro. Me ha sucedido que me, envíen cartas amenazadoras personas que estiman que he revelado demasiado, especialmente sobre la alquimia La experiencia demuestra que las gentes que amenazan nunca son peligrosas. No tengo, pues, ningún escrúpulo en publicar ciertas cosas. No desvelo ningún secreto que me haya sido confiado, sino que emito hipótesis sobre resultados de investigaciones. En el fondo, se trata de un método que está muy cerca de la ciencia-ficción y, por lo demás, ha sucedido ya más de una vez tanto en Francia como en el extranjero, que los autores de ciencia-ficción utilicen mis ideas. Tanto mejor. Esto permite que se propaguen. Formo parte, por el contrario, de sociedades científicas que me proporcionan la mayor parte de mi documentación, así como de un cierto número de grupos más especialmente consagrados a lo extraño y especialmente el grupo americano Info que continúa los trabajos de Charles Fort. La revista Info, publicada por este club, es una fuente sumamente seria de documentación, así como un cierto número de revistas extranjeras tales como Il Giornale del Misteri, Vía Massaia, 98, Florencia. En cuanto a la prensa científica más oficial, la revista más accesible a las ideas expresadas en este libro es la revista inglesa New Scientist. Citemos, en la misma colección, mi obra Le Livre de TInexplicable (2). Por último, como tampoco lo hacía Charles Fort, no d descuido la Prensa cotidiana. En ella es posible encontrar informaciones muy extraordinarias, como por ejemplo, en el momento en que estas líneas son escritas, "El lobo (¿quizá fantasma?) (3) de Seine-et-Marne)>.
Por desgracia, como los lectores no se interesan suficientemente por estos problemas, los grandes cotidianos raras veces insisten en las informaciones extrañas o pintorescas que han publicado. Como decía Arthur Machen, "hay cosas extrañas profundamente enterradas en los rincones oscuros de los periódicos". Y Machen citaba esta información de la agencia Reuter en 1930:
El gran lama subió a continuación a la cumbre de la montaña K2 en los Himalaya y allí se transfiguró.
Y Machen hace notar que nunca Reuter insistió en esta información, que- por lo visto les parecía del todo normal. Al parecer, ningún lector les pidió detalles.
Las indicaciones encontradas en el periódico pueden, pues, conducir a pistas interesantes para el investigador. Lo mismo ocurre con los anuncios por palabras en periódicos y revistas. En capítulos próximos veremos los curiosos anuncios por palabras en los que algunas personas solicitan refugios para escapar a la Tercera Guerra Mundial, Y no es más que un ejemplo.
Aun cuando es fácil seguir un gran número de periódicos y revistas, es mucho más difícil prestar atención continuada a los otros mass media especialmente la Radio y la Televisión. Algunos Gobiernos lo hacen, pero esto no está' al alcance de un particular.
- Con frecuencia se encuentran, al registrar todas las comunicaciones de Radio y todas las emisoras de Televisión, y al escucharlas, porciones considerables del pudding mágico. Desgraciadamente, la mayor parte de estas informaciones quedan como propiedad de los Gobiernos al nivel de los expedientes F.F. Estas letras, en inglés, se refieren a Fil and forget, es decir: "Clasificar esta información y olvidarla." Yo tengo acceso a algunos de esos F.R.., y los hay muy interesantes, muy singulares. Por ejemplo, en materia de Radio, están los L.D.E. Son las iniciales de un término anglosajón (en electrónica, como en aviación, se imponen muy a menudo los términos anglosajones) que quiere decir: Long delay echo, lo que se traduce por "Eco con largo retraso". Esto quiere decir que se ven reaparecer emisiones de Radio, y a veces emisiones de Televisión, al cabo de un plazo que oscila desde algunos minutos hasta cuatro años. No existe ningún Objeto sobre el que tales emisiones puedan reflejarse, No hay ninguna teoría de propagación de las ondas que pueda explicar que éstas persistan en la atmósfera sin extenderse muy rápidamente. El profesor Bracewell, eminente radioastrónomo australiano, y yo mismo, hemos propuesto, independientemente, la hipótesis de que tales emisiones son recogidas por satélites de origen no humano instalados alrededor de la Tierra por extraterrestres. Estos satélites retransmiten las emisiones hacia su planeta de origen cuando las condiciones son favorables. Mientras tanto, las conservan en memorias quizá no muy diferentes de nuestra banda magnética. Evidentemente, se trata de una hipótesis, Se pueden concebir otras. Se puede imaginar, por ejemplo, que el tiempo no es tan simple como creemos y que puede haber entrecruzamientos de los períodos temporales. Es posible también imaginar otras hipótesis. En cualquier caso, basta con pasar la noche al lado de un buen aparato de radio "de tráfico", es decir, que pueda captar las comunicaciones comerciales, los barcos y las bandas de frecuencia de la Policía además de las emisiones corrientes para tener la impresión de penetrar en un mundo desconocido.
La Televisión tiene también sus misterios. 
Mi llorado amigo George Langelaan me contaba la historia de una proyectada emisión de la BBC que nunca se realizó. Se trataba de filmar un castillo encantado y se utilizaban dos cámaras. Una de ellas, así como todos los espectadores presentes vio cómo la otra cámara empujada por unas manos invisibles, iba a estrellarse en el hueco de la escalera estando a punto de matar a un técnico. El registro existe, pero nunca se ha pasado: da demasiado miedo.
Por último, y para terminar este capítulo con una nota de agradecimiento, mis lectores me transmiten frecuentemente historias extraordinarias o inicios de pistas que se pueden seguir. Este género de cartas constituye incluso el 90 por ciento de mí correspondencia con sólo un 5 por ciento de las cartas de locos y otro 5 por ciento de las cartas amenazadoras. Las cartas de locos van a la papelera y en cuanto a las cartas amenazadoras, que sus autores encuentren aquí la célebre respuesta del doctor Watson, en un caso semejante: "Si sigo siendo amenazado cuando cuente las aventuras de Sherlock Holmes, diré toda la verdad sobre el político y el cormorán domesticado."

NOTAS
(1) Aparecido en Visa pour I'humour ("Ediciones Denolil").
(2) Él libra de lo inexplicable, publicado en esta misma colección y en la 'colección "Otros Mundos". (Nota del Traductor.)
(3) Juego de palabras intraducible entre loup: lobo y loupgarou: fantasma, coco (N. del T.)
CONTINUARÁ

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COSMOS
Autor: Carl Sagan - fuente: COSMOS - Editorial Planeta
El hombre empezaba a aventurarse, en el sentido casi exacto de la palabra, por otros mundos.

CIELO E INFIERNO 

LATIERRA ES UN LUGAR ENCANTADOR Y MÁS o MENOS PLÁCIDO. Las cosas cambian pero lentamente. Podemos vivir toda una vida y no presenciar personalmente desastres naturales de violencia superior a una simple tormenta. Y de este modo nos volvemos relajados, complacientes, tranquilos. Pero en la historia de la naturaleza los hechos hablan por sí solos. Ha habido mundos devastados. Incluso nosotros, los hombres, hemos conseguido la dudosa distinción técnica de poder provocar nuestros propios desastres, tanto intencionados como inadvertidos. En los paisajes de otros planetas que han conservado las marcas del pasado, hay pruebas abundantes de grandes catástrofes. Todo depende de la escala temporal. Un acontecimiento que sería impensable en un centenar de años, puede que sea inevitable en un centenar de millones de años. Incluso en la Tierra, incluso en nuestro propio siglo, han ocurrido extraños acontecimientos naturales.

En las primeras horas de la mañana del 30 de junio de 1908, en Siberia Central, se observó una gigantesca bola de fuego moviéndose rápidamente a través del cielo. Cuando tocó el horizonte se produjo una enorme explosión que arrasó 2 000 kilómetros cuadrados de bosque e incendió con una ráfaga de fuego miles de árboles cercanos al lugar del impacto. La consiguiente onda de choque atmosférica dio dos veces la vuelta a la Tierra. En los dos días siguientes, el polvillo presente en la atmósfera era tan abundante que se podía leer el periódico de noche, en las calles de Londres, a 10 000 kilómetros de distancia, por la luz que este polvillo dispersaba.
El gobierno de Rusia, bajo los zares, no podía molestarse en investigar un incidente tan trivial, el cual después de todo, se había producido muy lejos, entre los retrasados tunguses de Siberia. Hasta diez años después de la Revolución no se envió una expedición para examinar el terreno y entrevistar a los testigos. He aquí algunas de las crónicas que trajeron consigo:
A primera hora de la mañana todo el mundo dormía en la tienda cuando ésta voló por los aires, junto con sus ocupantes. Al caer de nuevo a Tierra, la familia entera sufrió ligeras magulladuras, pero Akulina e Iván quedaron realmente inconscientes. Cuando recobraron el conocimiento oyeron muchísimo ruido y vieron a su alrededor el bosque ardiendo y en gran parte devastado.
Estaba sentado en el porche de la caseta de la estación comercial de Vanovara a la hora del desayuno y mirando hacía el Norte. Acababa de levantar el hacha para reparar un tonel, cuando de pronto el cielo se abrió en dos, y por encima del bosque toda la parte Norte del cielo pareció que se cubría de fuego. Sentí en ese momento un gran calor como sí se hubiese prendido fuego a mi camisa... quise sacármela y tirarla, pero en ese momento hubo en el cielo una explosión y se oyó un enorme estruendo. Aquello me tiró al suelo a unos tres sayenes de distancia del porche y por un momento perdí el conocimiento. Mi mujer salió corriendo y me metió en la cabaña. Al estruendo le siguió un ruido como de piedras cayendo del cielo o de escopetas disparando. La Tierra temblaba, y cuando estaba caído en el suelo me cubrí la cabeza porque temía que las piedras pudieran golpearme. En aquel momento, cuando el cielo se abrió, sopló del Norte, por entre las cabañas, un viento caliente como el de un cañón. Dejó señales en el suelo.
Estaba sentado tomando el desayuno al lado de mi arado, cuando oí explosiones súbitas, como disparos de escopetas. Mi caballo cayó de rodillas. Una llamarada se elevó por el lado Norte, sobre el bosque... Vi entonces que los abetos del bosque se inclinaban con el viento y pensé en un huracán. Agarré el arado con las dos manos para que no volara. El viento era tan fuerte que arrancaba la tierra del suelo, y luego el huracán levantó sobre el Angara una pared de agua. Lo vi todo con bastante claridad, porque mi campo estaba en una ladera.
El rugido aterrorizó de tal modo a los caballos que algunos salieron galopando desbocados, arrastrando los arados en diferentes direcciones, y otros se desplomaron en el suelo.
Los carpinteros, tras el primer y el segundo estallido, se santiguaron estupefactos, y cuando resonó el tercer estallido cayeron del edificio sobre la madera astillada. Algunos estaban tan aturdidos e intensamente aterrorizados que tuve que calmarlos y tranquilizarlos. Todos dejarnos el trabajo y nos fuimos hacía el pueblo. Allí, multitudes enteras de habitantes estaban reunidos en las calles, aterrorizados, hablando del fenómeno.
Yo estaba en el campo;... acababa de enganchar un caballo a la grada y empezaba a sujetar el otro cuando de pronto oí que sonaba como un fuerte disparo por la derecha. Me volví inmediatamente y vi un objeto llameante alargado volando a través del cielo. La parte frontal era mucho más ancha que la cola y su color eran como de fuego a la luz del día. Su tamaño era varías veces mayor que el sol pero su brillo mucho más débil, de modo que se podía mirar sin cubrirse los ojos. Detrás de las llamas había una estela como de polvo. Iba envuelto en pequeñas humaredas dispersas y las llamas iban dejando detrás otras llamitas azules. Cuando hubo desaparecido la llama, se oyeron estallidos más fuertes que el disparo de una escopeta, podía sentirse temblar el suelo, y saltaron los vidrios de las ventanas de la cabaña.
... Estaba lavando ropa en el bancal del río Kan. De pronto se oyó un ruido como el aleteo de un pájaro asustado... y apareció en el río una especie de marea. Después se oyó un estallido único tan fuerte que una de las mujeres trabajadoras... se cayó al agua.
Este notable caso se conoce por el Acontecimiento de Tunguska. Algunos científicos han sugerido que lo causó la caída de un trozo de antimateria que se aniquiló al entrar en contacto con la materia ordinaria de la Tierra, desapareciendo en un destello de rayos gamma Pero la ausencia de radiactividad en el lugar del impacto no apoya esta teoría. Otros postulan que un mini-agujero negro atravesó la Tierra entrando en Siberia y saliendo por el otro lado. Pero los datos de las ondas de choque atmosféricas no muestran indicios de que aquel día saliera proyectado un objeto por el Atlántico Norte. Quizás fuese una nave espacial de alguna civilización extraterrestre increíblemente avanzada con un desesperado problema técnico a bordo, que se estrelló en una región remota de un oscuro planeta. Pero en el lugar del impacto no hay ni rastro de una nave de este tipo. Se han propuesto todas estas ideas, algunas con más o menos seriedad. Ninguna de ellas está firmemente apoyada por la evidencia. El punto clave del Acontecimiento de Tunguska es que hubo una tremenda explosión, una gran onda de choque, un enorme incendio forestal, y que, sin embargo, no hay cráter de impacto en el lugar. Parece que sólo hay una explicación consecuente con todos los hechos: en 1908 un trozo de cometa golpeó la Tierra.

En los vastos espacios que separan a los planetas hay muchos objetos, algunos rocosos, otros metálicos, otros de hielo, otros compuestos parcialmente de moléculas orgánicas. Son desde granos de polvo hasta bloques irregulares del tamaño de Nicaragua o Bhutan. Y a veces, por accidente, hay un planeta en su camino. El Acontecimiento de Tunguska fue provocado probablemente por un fragmento de cometa helado de cien metros aproximadamente -el tamaño de un campo de fútbol-, de un millón de toneladas de peso, y moviéndose a treinta kilómetros por segundo aproximadamente.

Sí un impacto de este tipo acaeciese hoy en día podría confundirse, sobre todo en el momento inicial de pánico, con una explosión nuclear. El impacto cometario y la bola de fuego simularían todos los efectos de una explosión nuclear de un megatón, incluyendo la nube en forma de hongo, con dos excepciones: no habría radiaciones gamma ni precipitación de polvo radiactivo. ¿Es posible que un acontecimiento, raro aunque natural, el impacto de un considerable fragmento cometario, desencadene una guerra nuclear? Extraña escena: un pequeño cometa choca contra la Tierra, como lo han hecho ya millones de ellos, y la respuesta de nuestra civilización es la inmediata autodestrucción. Quizás nos convendría entender un poco mejor que hasta ahora los cometas, las colisiones y las catástrofes. Por ejemplo, un satélite norteamericano Vela detectó el 22 de septiembre de 1979 un doble e intenso destello luminoso procedente de la región M Atlántico Sur y de la parte occidental de Océano índico. Las primeras especulaciones sostenían que se trataba de la prueba clandestina de un arma nuclear de baja potencia (dos kilotones, la sexta parte de energía de la bomba de Hiroshima) llevada a cabo por Sudáfrica o Israel. En todo el mundo se consideró que las consecuencias políticas eran serias. Pero, ¿y si los destellos se debieran a un asteroide pequeño o a un trozo de cometa? Se trata de una posibilidad real, porque los reconocimientos en la zona de los destellos no mostraron ningún vestigio de radiactividad anormal en el aire. Esta posibilidad subraya el peligro que supone, en una época de armas nucleares, no controlar mejor los impactos procedentes del espacio.

Un cometa está compuesto principalmente por hielo de agua (H20) con un poco de hielo de metano (CH4). y algo de hielo de amoníaco (NH3). Un modesto fragmento cometario, al chocar con la atmósfera de la Tierra, produciría una gran y radiante bola de fuego, y una potente onda explosiva que incendiaría árboles, arrasaría bosques y se escucharía en todo el mundo. Pero no podría excavar en el suelo un cráter grande. Todos los hielos se derretirían durante la entrada. Del cometa quedarían pocas piezas reconocibles, quizás sólo un rastro de pequeños granos provenientes de las partes no heladas del núcleo cometario. Recientemente, el científico soviético E. Sobotovich ha identificado un gran número de diamantes diminutos esparcidos por la zona de Tunguska. Es ya conocida la existencia de diamantes de este tipo en meteoritos que han sobrevivido al impacto y cuyo origen último pueden ser los cometas.

En muchas noches claras, mirando pacientemente hacia el cielo, puede verse en lo alto algún meteorito solitario brillando levemente. Algunas noches puede verse una lluvia de meteoritos, siempre en unos mismos días del año; es un castillo natural de fuegos artificiales, un espectáculo de los cielos. Estos meteoritos están compuestos por granos diminutos, más pequeños que un grano de mostaza. Más que estrellas fugaces son copos que caen. Brillan en el momento de entrar en la atmósfera de la Tierra, y el calor y la fricción los destruyen a unos 100 kilómetros de altura. Los meteoritos son restos de cometas Alexander von Humboldt propuso por primera vez que los aerolitos y los meteoritos están relacionados con los cometas. Lo hizo en una gran obra de popularización de toda la ciencia, publicada entre los años 1845 y 1862, llamada Kosmos. El joven Charles Darwin decidió embarcarse en una carrera que combinara la exploración geográfica y la historia natural estimulado por la lectura de la obra temprana de Humboldt. Poco tiempo después aceptaba un puesto de naturalista a bordo del barco H.M.S. Beagle, hecho que desembocó en el Origen de las especies.) . Los viejos cometas, calentados por pasos repetidos cerca del Sol, se desmembran, se evaporan y se desintegran. Los restos se dispersan llenando toda la órbita cometaria. En el punto de intersección de esa órbita con la de la Tierra, hay un enjambre de meteoritos esperándonos. Parte del enjambre está siempre en la misma posición en la órbita de la Tierra, y la lluvia de meteoritos se observa siempre el mismo día de cada año. El 30 de junio de 1908 fue el día correspondiente a la lluvia del meteorito Beta Tauris, relacionado con la órbita del cometa Encke. Parece que el Acontecimiento de Tunguska fue causado por un pedazo de cometa Encke, un trozo bastante más grande que los diminutos fragmentos que causan estas lluvias de meteoritos, resplandecientes e inofensivas.

Los cometas siempre han suscitado temor, presagios y supersticiones. Sus apariciones ocasionales desafiaban de modo inquietante la noción de un Cosmos inalterable y ordenado por la divinidad. Parecía inconcebible que una lengua espectacular de Rama blanca como la leche, saliendo y poniéndose con las estrellas noche tras noche, estuviera allí sin ninguna razón, que no trajera algún presagio sobre cuestiones humanas. Así nació la idea de que los cometas eran precursores del desastre, augurios de la ira divina; que predecían la muerte de los príncipes y la caída de los reinos. Los babilonios pensaban que los cometas eran barbas celestiales. Los griegos las veían como cabelleras flotantes, los árabes como espadas llameantes. En la época de Tolomeo los cometas se clasificaban laboriosamente, según sus formas, en "rayos", "trompetas", "jarras" y demás. Tolomeo pensó que los cometas traían guerras, temperaturas calurosas y "desórdenes". Algunas descripciones medievales de cometas parecen crucifijos volantes no identificados. Un "superintendente" u obispo luterano de Magdeburgo llamado Andreas Celichius publicó en 1578 una Advertencia teológica del nuevo cometa, donde ofrecía la inspirada opinión según la cual un cometa es "la humareda espesa de los pecados humanos, que sube cada día, a cada hora, en cada momento, llena de hedor y de horror ante la faz de Dios, volviéndose gradualmente más espesa hasta formar un cometa con trenzas rizadas, que al final se enciende por la cólera y el fuego ardiente del Supremo Juez Celestial." Pero otros replicaron que si los cometas fuesen el humo de los pecados, los cielos estarían ardiendo continuamente.

El dato más antiguo sobre la aparición del cometa Halley (o de cualquier otro cometa) aparece en la obra china Libro del príncipe de Huai Nan, participante en la marcha militar del rey Wu contra Zhou de Yin. Fue en el año 105 7 a. de C. La aproximación del cometa Halley a la Tierra en el año 66 es la explicación más probable del relato de Josefo sobre una espada que estuvo colgando un año entero sobre Jerusalén. En 1066, los normandos presenciaron un nuevo regreso del cometa Halley. Pensaron que debía de presagiar la caída de algún reino, y así el cometa incitó, y en cierto modo precipitó la invasión de Inglaterra por Guillermo el Conquistador. El cometa fue notificado- a su debido tiempo en un periódico de la época, el Tapiz de Bayeux. En 1301 Giotto, uno de los fundadores de la pintura realista moderna, presenció otra aparición del cometa Halley y lo introdujo en una escena de la Natividad. El Gran Cometa de 1466, de nuevo el Halley, atemorizó a la Europa cristiana; los cristianos temieron que Dios, que envía los cometas, pudiera estar de parte de los turcos que acababan de apoderarse de Constantinopla.

Los principales astrónomos de los siglos dieciséis y diecisiete estuvieron fascinados por los cometas, e incluso a Newton le daban un poco de vértigo. Kepler describió los cometas precipitándose a través del espacio como "peces en el agua", pero disipados por la luz solar, pues la cola cometaria siempre señala en dirección contraria al Sol. David Hume, en muchos casos un intransigente racionalista, jugó por lo menos con el concepto de que los cometas eran las células reproductoras -los óvulos o el esperma- de los sistemas planetarios, y que los planetas se producían practicando una especie de sexo interestelar. Cuando Newton era estudiante y no había inventado aún el telescopio reflector, pasó muchas noches seguidas en vela explorando a simple vista el cielo en búsqueda de cometas, con un fervor tal que cayó enfermo de agotamiento. Newton, secundando a Tycho y a Kepler, concluyó que los cometas vistos desde la Tierra no se mueven en el interior de nuestra atmósfera, como Aristóteles y otros habían pensado, sino que están bastante más lejos que la Luna, aunque más cerca que Saturno. Los cometas brillan, al igual que los planetas, porque reflejan la luz solar, "y están muy equivocados quienes los sitúan casi tan lejos como las estrellas fijas; pues si así fuese, los cometas no podrían recibir más luz de nuestro sol que la que nuestros planetas reciben de las estrellas fijas. " Demostró que los cometas, como los planetas, se mueven en elipse: "Los cometas son una especie de planetas que giran en órbitas muy excéntricas alrededor del Sol." Esta desmitificación, esta predicción de las órbitas cometarias regulares, permitió a su amigo Edmund Halley calcular en 1707 que los cometas de 1531, 1607, y 1682 eran apariciones del mismo cometa a intervalos de 76 años, y predecir su regreso en 1758. El cometa llegó a su debido tiempo y le dedicaron, póstumamente, su nombre. El cometa Halley ha jugado un importante papel en la historia humana, y puede que sea el objetivo de la primera sonda espacial hacía un cometa, durante su regreso en 1986.

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