La temática de la convivencia es
considerada por la Ley Federal de Educación como un contenido
transversal básico en todos los niveles de enseñanza. El Estado
impulsa así desde esta Ley a las Instituciones escolares a revisar
su manera peculiar de convivir y a la búsqueda de un orden propicio
para el desarrollo armónico de la tarea pedagógica. Convoca a
construir entre todos una metodología adecuada y coherente para
enseñar la convivencia como parte del contrato educativo que la
escuela debe cumplir.
La escuela se ve convocada a enseñar a su alumnado a convivir y
sólo podrá hacerlo desde su propio modelo adulto de convivencia.
Requiere para su cumplimiento de la gestación ordenada de espacios
donde ejercer la reflexión sobre sus propias conductas, de un gran
deseo de transformación y de una certera convicción en que
convivir es un aprendizaje esencial para poder crecer con equilibrio
y logra vivir en sociedad sin sometimientos ni anarquías.
La estructura escolar y la convivencia:
La escuela, presenta por su estructura organigramática y por su
distribución temporo - espacial zonas débiles en las que se suelen
manifestar situaciones que afectan la armonía vincular y una
enseñanza de calidad.
La observación detallada de estas zonas requiere de un
análisis de la comunicación intra e interinstitucional:
1-Nos referimos a comunicación intrainstitucional a la forma y
estilo con que interaccionan: docentes y alumnos; docentes y
docentes; docentes y equipo de conducción; docentes de grado y
docentes especiales; cooperadora y docentes; cooperadora y equipo de
conducción; personal de maestranza y docentes; personal de
maestranza y equipo de conducción.
2-Nos referimos a comunicación interinstitucional a la forma y
estilo con que interaccionan la escuela y otras instituciones:
Entre: la escuela y la comunidad; el equipo de conducción y la
comunidad; docentes y padres; escuela y otras instituciones.
¿Cómo detectar la debilidad articular en esta trama vincular?
La debilidad comunicacional o las fracturas en estas
articulaciones comunicacionales, se expresan en la dinámica de la
convivencia con comportamientos que erosionan el impulso necesario
para el sostenimiento armónico de éstos vínculos y el
cumplimiento de la tarea pedagógica. Se hace evidente en estos
casos un desnivel entre el esfuerzo realizado (por docentes y
alumnos) en la tarea pedagógica y el nivel de logros obtenidos
(resultados) en el aprendizaje escolar.
Estos comportamientos se manifiestan en los diferentes actores
institucionales (docentes, cuerpo directivo, alumnos, padres) como:
. Sensaciones de malestar emocional, falta de contacto,
tensión vincular, dificultad de hablar entre todos de las
situaciones institucionales que afectan a la
institución.(evitación y /o negación del conflicto)
. Clima de agresión y discusiones reiteradas. Primarización
de los vínculos
. Problemas de “malos entendidos” entre los diferentes
roles.
. Estados de indiferencia, falta de afectividad y efectividad
en la tarea.
Un análisis del estilo comunicacional de las zonas mencionadas
permitirá al cuerpo directivo y docente un diagnóstico más
objetivo de la dinámica institucional; punto de partida para la
transformación propuesta por la Ley Federal de Educación
El diagnóstico inferido de las observaciones que dan
cuenta de la forma en que se articulan los diferentes roles
institucionales, deberían ser en toda institución educativa, la
plataforma sobre la cual se diseña la planificación
institucional-pedagógica. Consideramos a ésta como un verdadero
instrumento transformador y corrector de las desviaciones en el
orden institucional en el que se desarrolla la tarea educativa.
¿Cuándo podemos hablar de indisciplina institucional?
Cuando pasan a ser situaciones cotidianas y o reiterativas
algunas conductas sociales tales como:
Situaciones de agresión verbal,
social o corporal.
. Desobediencias que perturban la tarea. y o se expresan con
rupturas de los encuadres que enmarcan el acto educativo
(interrupciones, suspenciones, ausencias)
. Disolución de normas y pautas instituídas en la escuela.
o demasiada distancia entre las normas instituídas e instituyentes,
“esto se debería hacer de una manera pero en esta escuela
ésto no se cumple“;“acordamos en algo pero no se
mantiene“
. Explosiones emocionales u otras acciones perturbadoras que
alteran el funcionamiento escolar. Resoluciones de tipo emocional o
anárquico de las situaciones problemáticas “acá las cosas se
resuelven como en una familia”.
. Falta de respeto o desvalorización entre los miembros (de
padres a docentes, de docentes entre sí, de alumnos a docentes, de
docentes a directivos)
. Superposición, confusión e indiscriminación de roles.
. Ausentismos de maestros y de alumnos, frecuentes enfermedades
en el personal.
. Agresiones físicas y accidentes.
. Roturas en el edificio, abandono (evidencian
desafectivización y bajo nivel de pertenencia) etc..
¿Cómo abordar las situaciones problemáticas que se hacen
evidentes en la convivencia institucional?
Una vez que la situación que afecte la convivencia institucional
y el aprendizaje escolar se ha definido, es necesario indagar:
- El grado de concientización del personal docente en relación
con la situación problemática detectada en la escuela.
- La revisión de las situaciones problemáticas similares que
sucedieron en el curso de la historia escolar.
- El estilo con que han sido tratadas en momentos anteriores.
- La modalidad o estilo de conducción de quienes dirigen en ese
momento en el que se manifiestan las situaciones problemáticas y
ver de qué forma esta modalidad promueve la evolución o
rigidización del problema.
- Las normas, pautas y valores de los docentes y de la comunidad,
ya que para una comunidad puede ser natural resolver las diferencias
personales y profesionales en largos y pautados debates, mientras
que para otra éstos pueden ser considerados actos de indisciplina y
falta de respeto a la autoridad (comprensión contextual del
problema detectado).
Este cuerpo de valores es el producto del manejo que se haya
tenido de las situaciones cotidianas a lo largo de la historia de
cada institución escolar, influidas por la política imperante en
determinado momento histórico y la concepción de aprendizaje que
se valore en la escuela. y en la comunidad.
La manera en la que los actores accionan en la convivencia
institucional va a estar influida por:
- Los aprendizajes que cada ser ha realizado a lo largo de su
historia personal y profesional.
- Las responsabilidades prescritas para el propio rol en el grupo
en que lo ejerce.
- La manera en que el grupo institucional ha asumido sus
funciones en la vida de la escuela.
- El estilo de participación que se ejerce en la dinámica
grupal de las personas que conforman dicho grupo institucional y en
la sociedad en la que éstas se encuentran.
Considerar todos estos aspectos permitirá un buen diagnóstico
de la situación, un pronóstico de sus posibilidades de
mejoramiento y un diseño adecuado de la planificación
institucional tendiente a provocar el cambio.
¿Quiénes son los responsables de trabajar en el mejoramiento de
la convivencia institucional y en la construcción de estrategias
para enseñar a convivir?
La Ley Federal de Educación explicita en detalle la necesidad de
que todos los actores institucionales intervengan responsablemente
en el mejoramiento de las cuestiones inherentes a la vida
institucional.
La aplicación del criterio dos (“Democracia escolar”)
implica la democratización de las propuestas pedagógicas
facilitadoras del aprendizaje y de la labor en el aula, es decir que
los profesionales responsables de la escuela (directivos y docentes)
fomentarán el intercambio de opiniones, propuestas y alternativas
entre los diferentes actores de la población vinculada al
establecimiento, especialmente en los procesos de diseño e
implemementación de los proyectos pedagógicos - institucionales
(los alumnos, los padres, las fuerzas vivas, los sectores de la
producción y los servicios, los legisladores y los funcionarios
locales etc). De esta forma, el proyecto pedagógico - institucional
y la gestión directiva y docente estarán en condiciones de
incorporar las demandas de los diferentes actores sociales”
La necesidad de aprender a convivir está planteada, las
condiciones no favorecen la propuesta. Es necesario generar las
condiciones, ganar espacio para reflexionar, fundamentar las
necesidades y lograr acuerdos que permitan una enseñanza a partir
del modelo vincular institucional, y a través de actores adultos
que desarrollen sus diseños de clase apoyados en un cuerpo docente
orientador de su tarea y contenedor de las inquietudes propias de
todo cambio real.
“Las instituciones pueden ser definidas independientemente de
los individuos particulares que ocupan roles y manejan una cultura.
Pero la labor real de las instituciones tiene lugar a través de
personas reales que emplean mecanismos culturales dentro de una
estructura social; y las funciones implícitas o inconscientes de
una institución están determinadas por los individuos particulares
asociados en la institución, que ocupan roles dentro de una
estructura y manejaban cultura” (J. Elliot)
Fuente: “La institución escolar: Convivencia y disciplina”,Ester
Lafont Batista, Tesis Norma, 1994.
Participación de los docentes en la distribución de
responsabilidades.
La participación del cuerpo docente, tan valorada por las
políticas educativas actuales, encuentra obstáculos generados por
variables estructurales que expresan la resistencia social a la
distribución responsable del poder.
a) La distribución de los tiempos y de los espacios no toma en
consideración la necesidad de encuadres formales para las reuniones
de trabajo sobre la tarea pedagógica del cuerpo docente.
b) Las responsabilidades legales que sobrecargaban al equipo de
conducción pueden consolidar las modalidades autocráticas, dada la
presión que sobre él se ejerce para resolver con rapidez
situaciones de la cotidianidad institucional.
La participación del equipo de conducción
a) Una dirección con características autoritarias promoverá en
los docentes (y ellos en sus aulas) sistemas en los que el poder de
las decisiones será ejercido por la autoridad que los conduce.
Tal estilo no entra en conflicto con las características
estructurales mencionadas (a y b) y sí con las propuestas polieducativas
que impulsan a la participación protagónica de sus miembros.
Esta modalidad de liderazgo afecta la autonomía e iniciativa de
los integrantes de la escuela, los trabajos en equipo y la
articulación significativa de los roles institucionales.
b) Una dirección con características lazzer-faire impulsará al
cuerpo docente a abordar los conflictos con criterios
individualistas y posiblemente incoherentes y contradictorios entre
sí. Este estilo de liderazgo favorece comportamientos
desorganizados y aislados que fracturan la comunicación profesional
y debilitan las articulaciones necesarias para lograr los acuerdos
imprescindibles en toda tarea institucional.
c) Las escuelas cuyos miembros directivos ejercen un estilo
democrático y trabajan en la apertura de los canales formales de la
comunicación institucional, entran en “choque” con la
organización temporal y la sobrecarga de tareas del equipo de
conducción. Estos aspectos dificultan el seguimiento y la
evaluación de sus acciones institucionales.
Es en este estilo de conducción en el que se inscribe la
modalidad de trabajo que propone este texto. El equipo de
conducción es, desde este enfoque, el responsable de promover la
construcción de encuadres en la escuela (espacios pautados) con el
propósito de estimular la participación reflexiva y resolutiva en
las cuestiones que afecten la vida institucional.
Esta propuesta de trabajo requiere equipos de conducción que
confronten sus diferencias profesionales y actitudinales, y
construyan criterios mínimos y flexibles en relación con aspectos
tales como:
- La tarea escolar (contenidos disciplinares, procedimentales y
psico-sociables).
- El perfil de desempeño que se desea alcanzar.
- La metodología de aprendizaje y enfoque general de las áreas
curriculares.
- El estilo de tratamiento con que se aborden las situaciones
problemáticas.
- El estilo comunicacional esperado intra e interinstitucional.
- El grado de participación de los docentes en las decisiones de
la escuela (niveles de poder).
La ausencia de esta instancia de trabajo en el equipo de
conducción, si bien lo preserva de la difícil tarea de realizar
acuerdos y de enfrentar las diferencias, provoca en la vida de la
escuela una fractura comunicacional de vital importancia que afecta
su funcionamiento, sus resultados y su inserción social.
Es a partir del conocimiento personal y profesional, de la
construcción de acuerdos mínimos y del respeto por las
diferencias, que el equipo de conducción operará como un verdadero
grupo coordinador de las acciones pedagógicas de la su escuela.
El rol de coordinación permite a los directores la
posibilidad de facilitar la articulación de las singularidades de
los docentes con los lineamientos político-educativos del momento.
El directivo podrá
en el ejercicio de esta función una forma de trascender
saludablemente en el espacio social de la escuela y facilitar de
esta manera el crecimiento de todos los miembros constitutivos
(alumnos, docentes y padres)
“Las instituciones pueden ser definidas independientemente de
los individuos particulares que ocupan roles y manejan una cultura.
Pero la labor real de las instituciones tiene lugar a través de
personas reales que emplean mecanismos culturales dentro de una
estructura social; y las funciones implícitas o inconscientes de
una institución están determinadas por los individuos particulares
asociados en la institución, que ocupan roles dentro de una
estructura y manejaban cultura” (J. Elliot)
Lic. Ester Lafont
e-mail. alfalafont@arnet.com.ar
Fuentes:
Ester Lafont Batista “ La institución escolar; Convivencia y
disciplina”, Tesis Norma, Grupo Editorial, Bs. As. 1994.
Ester Lafont Batista. “ El Juego en el Proceso de Aprendizaje
“ Ed. Humanitas (ahora Lumen ) Bs As , Argentina.
http://www.psinet.com.ar/usuarios/Lafont-Alfa.html
