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MAFALDARESISTE!...
A - R - R - E - M - E - T - E
"Más modelo; más resistencia"
CASINO EUTANASIA
"la verdadera dificultad para modificar cualquier emprendimiento no se encuentra en desarrollar nuevas ideas, sino en escapar de las
viejas" (John M. Keynes).
Cavallo se comparó con Keynes...
Dice Cavallo: "Mi intención es que se abandonen las ideas equivocadas. Un poco me veo haciendo lo que hizo Keynes cuando alertó que la ortodoxia monetaria y fiscal provocaron la Gran Depresión del 30". Así, Cavallo quiere ser como Keynes quien "observó y analizó la realidad del 30. Eso no es ideología. Es buen ejercicio de la capacidad política y profesional de quienes gobiernan" (Clarín, 8/04/2001).
No se entiende bien a qué llama Cavallo "ideología", pero Keynes no es un parche para justificar cualquier medida económica en un momento dado, por haber "observado y analizado la realidad". Keynes es una teoría económica distinta y opuesta a todo a lo que ha hecho Cavallo en el "buen ejercicio de la capacidad política y profesional" al gobernar. Y la teoría económica de Keynes tiene un fundamento de filosofía política y social que era el respetar la libertad de opinión y decisión de los demás; por eso, nada más opuesto a Keynes que pedir y solicitar "superpoderes". Si había algo contra lo que Keynes con seguridad luchaba, eran formas autoritarias y totalitarias de gobierno. Es decir: Cavallo pretende presentarse como cumpliendo el rol de Keynes en los 30; pero está cumpliendo el rol opuesto.
Como manifestara Skidelsky, biógrafo de Keynes, la teoría keynesiana se basaba en que "se necesitaba una nueva ideología para un capitalismo que estaba evolucionando hacia formas más organizadas. Esto era bastante diferente respecto al robusto enfoque liberal o socialista sobre tener que reformar las instituciones para adecuarlas a la teoría". Así, también nada está más alejado de Keynes que la implementación de "reformas estructurales", como se hiciera en la Argentina con Cavallo a la cabeza, con el objeto de generar una realidad acorde a una teoría de mercado metafísica.
Es que el primer embate de Keynes fue desmistificar la teoría de "libre mercado" que tomó preeminencia en los 90. "El mundo no se gobierna desde arriba, de manera que no siempre coinciden el interés privado y el social. No es dirigido aquí abajo de manera que coincidan en la práctica. No es una deducción correcta de los principios de la economía que el interés propio ilustrado produzca siempre el interés público. Ni es verdad que el interés propio sea generalmente ilustrado, más a menudo, los individuos que actúan por separado persiguiendo sus propios fines son demasiado ignorantes o demasiado débiles incluso para alcanzar éstos. La experiencia no demuestra que los individuos cuando forman una unidad social, sean siempre menos clarividentes que cuando actúan por separado".
Si había algo que predomina en la teoría de Keynes es que en un sistema capitalista, a mayor libre mercado, más dificultad para generar empleo: "Las fallas sobresalientes de la sociedad económica en la que vivimos son sus incapacidad para proveer pleno empleo y su arbitraria e inequitativa distribución de la riqueza y del ingreso". Así, para Keynes, todo lo que ha hecho Cavallo sólo podría generar desempleo y concentración de riqueza. Keynes no responsabilizaría a "los políticos", más que por haber aceptado el mito de que estos resultados podían evitarse con libre mercado. Así como Keynes combatió fervientemente el mito del libre mercado, se opuso a cualquier tipo de dogma o fetichismo económico en el cual la sociedad depositara ciegamente sus esperanzas, como Cavallo hace con la convertibilidad. En su época tal instrumento fue la convertibilidad de la libra esterlina con el oro (el patrón oro); hoy sería la convertibilidad. Sólo hay sustituir convertibilidad por patrón oro para comprobar la validez de la teoría keynesina:
"El patrón otro, dependiente del puro azar, creyendo en los 'ajustes automáticos', y despreciando en general las cuestiones sociales, es esencialmente un emblema y un ídolo de aquellos que se sientan en la cima del sistema. Creo que son demasiado apresurados... en su cómoda creencia de que nada realmente serio jamás ocurre. Nueve veces de cada diez, realmente nada sucede - meramente un poco de malestar a algunos individuos o grupos. Pero corremos el riesgo de la décima vez (y uno estúpido dado el beneficio), si continuamos aplicando los principios de una economía, basada en la hipótesis de laissez - faire y libre competencia, a una sociedad que está rápidamente abandonando estas hipótesis".
Además, Keynes colocaba como el factor más destructor de la sociedad capitalista el predominio de la especulación financiera por sobre el establecimiento político del pleno empleo como objetivo directo. "Cuando el desarrollo del capital de un país se transforma en un sub- producto de las actividades de un casino, lo más probable es que la empresa esté mal hecha. La medida de éxito obtenida por Wall Street, considerada como una institución con el propósito social de conducir inversiones nuevas hacia los canales más lucrativos en términos de retorno futuro, no puede ser sostenida como uno de los grandes éxitos del capitalismo de libre mercado". Pero Cavallo ha sido el impulsor en la Argentina de la apertura financiera, de la libre entrada y salida de capitales sin ningún tipo de exigencia, registro o control, la bimonetización contractual, y otras medidas que han derivado que la economía argentina se encuentre a merced cotidianamente del "Casino Wall Street".
La visión keynesiana es siempre social; Keynes siempre se preocupa por las consecuencias sociales detrás de las ideas. Cavallo toma la postura del beneficio individual. Por eso, es que Keynes en lugar de otorgarle a la especulación financiera un sitio predominante, la rechaza firmemente: "Entre las máximas de la ortodoxia financiera ninguna, con seguridad, es más anti-social que el fetichismo de liquidez, la doctrina de que es una virtud positiva por parte de la institución inversora el concentrar sus recursos a través la tenencia de la activos "líquidos". Se olvida que no hay tal cosa de inversión liquida para la comunidad como un todo". La inversión financiera sólo es tal desde el punto de vista individual. Socialmente no existe, porque las ganancias y pérdidas individuales se compensan. Por eso, afirma su postura ideológica en un debate entre "dos teorías de la sociedad económica. La primer teoría mantiene que los salarios deberían estar fijados de acuerdo a lo que es 'justo' y 'razonable' entre las clases. La otra teoría - la teoría del poder ciego económico - dice que los salarios deberían determinarse por la presión económica, también llamada 'los duros hechos', y que nuestra amplia maquinaria debería chocar también, considerando sólo el equilibrio como un todo, y sin prestar atención a las consecuencias en el camino a los grupos individuales".
En cambio, la inversión productiva es social porque incrementa la capacidad de producción y genera empleo y consumo. Por eso, en la confrontación social de su época, Keynes apoyó la larga huelga de los mineros, porque éstos "representaban carnalmente los 'ajustes fundamentales' monitoreados por el Tesoro y el Banco de Inglaterra para satisfacer la impaciencia de los padres de la City para cubrir 'la moderada brecha' entre $4.40 y $4.86. Ellos (y los otros que seguirán) son el 'moderado sacrificio' aún necesario para asegurar la estabilidad del patrón oro". Hoy esta "moderada brecha" es la que existe, al mantener la convertibilidad, en el necesario aumento de productividad que debe realizar la economía argentina; Cavallo calcula que "en diez a veinte años tendríamos que lograr aumentos de productividad equivalentes al doble, triple o cuatro veces, de los de las economías maduras".
El eclécticismo que Cavallo pueda implementar llamando "keynesianas" algunas de sus medidas no sorprendería a Keynes aún si en el corto plazo o en el inmediato hiciera una reactivación corta como en 1991/94. Tampoco lo sorprendería el estado del "después": "Es seguro que el mundo no tolerará por mucho más tiempo el desempleo que, dejando de lado breves intervalos de excitación, está asociado - y, en mi opinión, inevitablemente asociado - con el actual capitalismo individualista. Pero puede ser posible a través de un análisis correcto del problema curar la enfermedad mientras se preserva la eficiencia y la libertad". Ni tampoco se dejaría impresionar por "los hombres prácticos, que se creen exentos por completo de cualquier influencia intelectual,(que) son generalmente esclavos de algún economista difunto", ni por los habituales exabruptos de entusiasmo de éstos, como por ejemplo sucedió en la Inglaterra de su época, como cuenta Galbraith: "En 1925, Churchill cometió el error más desastroso en que haya ocurrido un Gobierno en toda la Historia de la Economía moderna. Keynes lo hizo famoso. (
) El país respondió bien al anuncio de Churchill
El New York Times dijo, en un titular, "EL PARLAMENTO Y LA NACIÓN EN LA CIMA DEL ENTUSIASMO". En cambio, Keynes escribió preguntando por qué había hecho Churchill 'semejante tontería'". El persistente elevado desempleo inglés durante más de una década le dio la razón.
Así, la verdadera solución keynesiana es abandonar las ideas o la ideología del mito del mercado, enarbolada por Cavallo, y adoptar una teoría económica que en lugar de negar que el desempleo elevado es una consecuencia intrínseca al capitalismo y/o de responsabilizar a "los políticos", lo acepte y partir de esa base para encontrar mecanismos y acuerdos sociales para eliminarlo, antes de que la sociedad se destruya a sí misma. Sabiendo que la búsqueda el interés individual monetario está impregnado en el sistema capitalista, la función gubernamental es limitarlo en lugar de exaltarlo ya que "aún puede ser sensato y prudente para un estadista permitir que se practique el juego, bien que se sujete a reglas y limitaciones en tanto que el común de los hombres, o por lo menos una parte importante de la comunidad, se adhiera de hecho y fuertemente a la pasión de hacer dinero"
Solamente en la medida que éste esté encauzada y limitado, el individualismo económico podría incrementar el nivel de producción, empleo, consumo e inversión. Pero "aunque este estado de cosas sería perfectamente compatible con cierto grado de individualismo, significaría, sin embargo, la eutanasia del rentista y, en consecuencia, la del poder de opresión acumulativo del capitalista para explotar el valor de escasez del capital. Hoy el interés no recompensa ningún sacrificio genuino como tampoco lo hace la renta de la tierra. El propietario del capital puede obtener interés porque aquél escasea, lo mismo que el dueño de la tierra puede percibir renta debido a que su provisión es limitada; pero mientras posiblemente haya razones intrínsecas para la escasez de la tierra, no las hay para la del capital..... Veo, por tanto, el aspecto rentista del capitalismo como una fase transitoria que desaparecerá tan pronto como haya cumplido su destino".
Por lo tanto, la ideología keynesiana es conducir el Casino hacia la eutanasia; La eutanasia del Casino. Porque el "Casino Eutanasia" implica primero la eutanasia de la sociedad.
"Las ideas de los economistas son más poderosas de lo que habitualmente se cree. En verdad el mundo está gobernando por poca cosas más" (John M. Keynes)
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