Boletín electrónico Casa de las Américas

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Boletín electrónico Casa de las Américas
No. 16, Año 2

Del 12 al 18 de marzo del 2001



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En esta edición...

 

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SEGUNDO COLOQUIO IBEROAMERICANO "DEL PAPIRO A LA BIBLIOTECA VIRTUAL"

El próximo 19 de marzo/01 la Casa de las Américas abrirá sus puertas al coloquio "Del papiro a la biblioteca virtual", segundo que se celebra sobre el destino del libro y las bibliotecas. Respondiendo a la propuesta de reunirse cada dos años, acordada en el evento de 1999, numerosos bibliotecarios y profesionales de la información se darán cita en la Casa hasta el viernes 23 de marzo, con la loable intención de que este nuevo encuentro sea el espacio propicio para dialogar, entre otras temáticas, sobre el rol que desempeñarán el libro y las bibliotecas ante el cambio de soporte comunicacional que se impone en nuestros días. 


El comité organizador del coloquio ha confirmado hasta la fecha la presencia de un centenar de participantes que desde México, Brasil, Colombia, Estados Unidos e Inglaterra se sumarán a los delegados cubanos para compartir sus experiencias y reflexiones. El programa del evento incluirá ponencias, mesas redondas y talleres, y alternará las sesiones de trabajo con actividades de índole cultural. 


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VEJARA, RESCATE Y TRANSFORMACIÓN DE LO POPULAR.

Por: Werner Westerman

La primera mitad del siglo XX, la música popular de raíz folklórica, una de las corrientes más importantes de en el desarrollo de la música popular chilena, estuvo ligado a una muestra fotográfica y paisajística de la cultura tradicional del valle central chileno. A partir del esfuerzo, primero, de investigadores y folkloristas del ámbito académico y segundo, músicos, se comenzó, desde la década de los 40 y 50, el esfuerzo de recopilar y desenterrar el patrimonio cultural de nuestro territorio a partir de un trabajo de campo directo en diversas zonas del país. Los trabajos recopilatorios de Margot Loyola, Gabriela Pizarro, Violeta Parra y Héctor Pavéz demostraron que la chilenidad no sólo era patrimonio de la cueca y la tonada del valle central. Comenzaron a aparecer distintos paisajes y distintos personajes, muchos de ellos desconocidos hasta entonces, o más bien ignorados: aparecen los personajes errantes reflejo de la pobreza y la desigualdad del campo chileno, las etnias, como la andina y la mapuche, sumidas en el olvido y la marginación.

Durante los años sesenta, a partir de la obra de Violeta Parra, numerosos compositores y músicos profundizarán esta tendencia de música de raíz folklórica ligada a la reivindicación de los sectores sociales marginados y explotados, no sólo chilenos sino de toda latinoamerica, hasta formar lo que se ha llamado la Nueva Canción Chilena. Los Víctor Jara, los Rolando Alarcón, los Patricio Manns, los hermanos Ángel e Isabel Parra, los Inti-Illimani, los Quilapayún y muchos otros con una actitud desafiante y desprejuiciada fundieron un canto influenciado e inspirado en ritmos, instrumentos y géneros musicales de la música popular latinoamericana, la música folklórica-tradicional e incluso, la música docta. 

Ligada al proyecto político de izquierda del gobierno de Salvador Allende, la casi totalidad de este movimiento fue exiliada, presa o asesinada tras el Golpe de Estado de las Fuerzas Armadas aquel 11 de septiembre de 1973. Este movimiento que reorientó su actividad hacia la actividad solidaria y de renovación la hizo totalmente desde el exilio. Muchos fueron los años que en Chile el sólo hecho de portar un charango o una quena andina era un delito.

Han existido algunas instancias de retomar esta rica tradición en la escena musical chilena, pero con un tinte imitativo y reivindicativo de un pasado perdido. El trío VEJARA es una de las propuestas musicales que retoma los aspectos de renovación y transformación de la tradición popular, tal como lo hiciera la Nueva Canción Chilena. Basado en un trío de rock, VEJARA se nutre de rítmos folklóricos tradicionales chilenos y latinoamericanos, fruto de su labor investigativa, rehaciéndolos al adaptarlos a su formato logrando una sonoridad novedosa. Es aún más meritoria tal mixtura si consideramos que el sonido rock y la Nueva Canción Chilena siempre se han estado divorciado ya que desde los años setenta, el rock ha llevado la estampa de ser un producto alienante y pervertidor del imperialismo cultural de Estados Unidos para la intelectualidad de izquierda. VEJARA logra una rica mezcla a partir de incoorporar la instrumentación del rock y de paso desprejuicia la guitarra eléctrica frente a la tarka (instrumeto de viento andino).

Sumado a la preocupación temática en torno a la protesta y la reivindicación social que también heredan de la Nueva Canción Chilena, VEJARA encarna como nadie los principios y valores que están detrás de Chileradio.cl y su viaje de colaboración a Cuba. Hemos considerado importante sentar la primera instancia de un permanente intercambio de expresiones culturales que permitan divulgar los valores de la solidaridad, justicia y dignidad de los pueblos latinoamericanos. Estamos seguros que VEJARA puede ser un aporte importante y agradecemos desde ya todo esfuerzo que permita incluir a este grupo musical en el marco de nuestro viaje y poder divulgar su novedosa propuesta musical.



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PREMIO DE FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA 2001 ANUNCIA LOS RESULTADOS DE SU PRIMERA EDICIÓN

El jurado reunido en la Casa de las Américas entre los días 1ro. y 2 de marzo del 2001, compuesto por Paolo Gasparini (Venezuela), Miguel Río Branco (Brasil) y José Manuel Fors (Cuba), decidió por mayoría otorgar el Premio de Fotografía Contemporánea a:


Manuel Piña, de Cuba, por la serie De construcciones y utopías II.


El jurado fundamenta su fallo en la solución estética que ofrece el autor ante el trabajo con el documento y el tiempo del documento, juntando de forma coherente la imagen virtual y la materialidad del objeto fotográfico que se deshace en el tiempo y crea un resultado pictórico donde los colores de la decadencia cambian y construyen una pieza en constante transformación.


Asimismo el jurado acordó, por unanimidad, otorgar dos menciones:


Alberto Contreras, de México, por el ensayo Simulacros, "viaje en la oscuridad realizado con un original nivel de expresión, que demuestra una madurez en su trabajo". 


Evando Teixeira, de Brasil, por el ensayo Canudos 100 años, "perseverante búsqueda en profundizar, desde un punto de vista documental, las huellas de la revuelta de Canudos en el Sertao".


Luego de varias sesiones de trabajo con los 166 conjuntos de fotografías de 20 países que participaron en el concurso, el jurado seleccionó una muestra final de 16 artistas que será expuesta en la Galería Latinoamericana de la Casa de las Américas. Además del premio y las menciones, la exposición incluye a los argentinos Luis Martí, Paulo Horacio Ravarino, Carolina Furque y Guadalupe Miles; los brasileños Marcelo Prates y Luzia Simons; los cubanos Marta María Pérez, Luidmila Velasco y Nelson Ramírez; los mexicanos Margarito Pérez Retana (Pablo Laín) y Jerónimo Arteaga – Silva; el colombiano Álvaro Ricardo Herrera; la ecuatoriana Vivian Bibliowicz y la guatemalteca Lissie Habie.


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NO SOY UN FOTÓGRAFO


(Entrevista a Manuel Piña, Premio de Fotografía contemporánea 2001)

El título de la obra premiada es De Construcciones y utopías II ¿cuál es el antecedente de esta serie?

La primera parte de la serie, Deconstrucciones y utopías I, aludía al tema del movimiento de microbrigadas. Eran fotos fragmentadas del proceso de construcción de estos edificios. Se expuso en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, en el año 96. Me interesa el destino que muchas veces corren esas utopías, cuando son manipuladas o se frustran. Creo que una utopía está siempre destinada a no ser realizada.

¿Porqué las paredes de los edificios como protagonistas de esta serie de fotografías?

Visualmente, la forma de retícula en que las piezas han sido instaladas hace referencia al trabajo de unos fotógrafos norteamericanos: Volf y Gina Bell Webels, que hicieron cátedra en Alemania y son profesores de la Academia de Artes de Dusseldorf -no muy conocidos en Cuba, quizás-, cuestionando la manera en que ellos y todo el movimiento estético que representan asumen el género cuando abogan por el papel inapelable de la fotografía como documento. Con estas imágenes tan rígidas, frontales, frías, entre paréntesis, quiero hacer referencia a estos conceptos, no a modo de crítica, sino haciendo un guiño a una fe en la que no creo. En otras piezas he jugado con el mismo tema.

Hablando de las obras premiadas específicamente, ¿puedes hacer referencia a la técnica empleada? 

Las fotos están preparadas en el laboratorio de forma que irán deteriorándose a medida que transcurre el tiempo de la exposición. Trabajo con los edificios de Alamar porque para mí éste fue un proyecto paradigmático dentro de muchos otros que impulsó la Revolución, como el Cordón de La Habana, la zafra del '70 o el sueño de convertirnos en uno de los grandes productores de leche del mundo. Utopías que al final nunca funcionaron. Las fotos se deterioran por eso, simbolizando el deterioro de esos sueños con que fueron construidos los edificios multifamiliares, que perseguían el objetivo de terminar con los problemas de vivienda en la ciudad.

Eres muy radical cuando afirmas no creer en el valor documental de la fotografía. ¿Cuáles fueron tus primeros pasos en el género?

Salía los domingos con una cámara a buscar fotos. Hacía instantáneas.

¿Has trabajado un ensayo?

No tengo muy claro lo que es un ensayo. Hago más bien series. Medito mucho antes de iniciar un proyecto de trabajo, y las fotos las hago en un tiempo bastante corto. Lo más importante para mí es el proceso de creación.
La fotografía es un término extremadamente resbaloso; muchos artistas están haciendo fotografía en estos momentos. No pienso que mi trabajo sea intrínsecamente fotográfico, aunque la fotografía tenga en él un papel importante y generalmente protagónico. Pero no soy un fotógrafo. Mi técnica es bastante pobre; es un problema cuando voy a hacer un retrato y las fotos de cumpleaños a algún amigo siempre quedan malas. Soy un fotógrafo regular, lo que pasa es que la fotografía tiene la característica de ser un medio muy democrático, asequible. Empecé como cualquier aficionado, luego me di cuenta que había algunas ideas que supuestamente no tenían relación con esta forma de expresión y resultó que sí, que era posible hacer fotos de esos temas que me obsesionaban: la historia y las utopías como mecanismo que el poder manipula para lograr comportamientos rígidos en las personas. No hablo solo del poder político, sino de los mecanismos de consumo, la fe religiosa, entre otros.

¿Podría, entonces, decirse que eres un artista plástico más que un fotógrafo?
Podría decirse.




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MÁS MEMORIA PARA EL SIGLO

Del 5 al 9 de marzo sesionó en Casa el Encuentro Internacional Memoria Iconográfica de un Siglo. A continuación se sintetizan algunas ponencias presentadas, especies de resúmenes del siglo que cerró según la visión de los especialistas y su trabajo por áreas, temáticas, movimientos o períodos epocales. 

Fotografía cubana: últimas tendencias. Ileana Cepero Amador (Especialista de la Fototeca de Cuba)


Durante los últimos años la fotografía cubana ha experimentado cambios lingüísticos significativos a causa de su interacción con las corrientes contemporáneas del arte internacional, y por otra parte ha asumido temas centrados en problemáticas universales que trasladan su marco de referencia desde materias locales para alcanzar un rango mayor de enunciados.

La fotografía cubana de los 90 inició un recorrido conceptual, muchas veces de carácter performático, relacionado con los nuevos presupuestos con que la filosofía postmodernista ha tratado de explicar la realidad y especialmente el tono ficticio que permea toda representación. En los primeros años de la década resultó preponderante la temática del cuerpo, acompañada de contenidos religiosos, feministas u homoeróticos, sin obviar la importancia de otros temas como la migración y las implicaciones de la ciudad y la naturaleza como sitios arqueológicos.

A finales de la década una nueva generación de artistas emerge, consciente de la importancia que ha adquirido la imagen fotográfica en el mundo contemporáneo y de su utilidad conceptual. Emplean recursos contemporáneos de lenguaje y abarcan un nuevo espectro temático que va desde las connotaciones del espacio privado, la preponderancia de la memoria o las relaciones de poder, hasta las manipulaciones de que es víctima la historia. Esta nueva generación también proyecta su discurso desde un basamento filosófico e incorpora nuevas tecnologías al medio.

Fotografía y ficción. Imágenes de la nación moderna. Paulette Silva Beauregard (Profesora del Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad Simón Bolívar, Caracas, Venezuela)


Vale la pena preguntarse cuánto le debe la modernidad en Latinoamérica a la fotografía y a las nuevas técnicas de reproducción que permitieron la aparición de una gran cantidad de revistas ilustradas desde finales del siglo XIX, encargadas de construir la imagen de una nación moderna. En Hispanoamérica se destacó, entre otras, El Cojo Ilustrado (Caracas, 1892-1915), no sólo por la calidad de los materiales que puso en circulación, sino también por el cuidadoso trabajo de reproducción de fotografías, grabados o dibujos.

Esta ponencia intenta trabajar tanto las fotografías como las ficciones: los relatos y leyendas que las acompañaban. No está de más recordar que era una práctica común acompañar las imágenes con relatos, títulos o leyendas que intentaban darles sentido. La fotografías narraban historias que quiero retomar, relatos que conjugaron ciencia y arte, respetabilidad y exhibición, para hablar del progreso y de la nación (como las famosas exposiciones del siglo XIX, las revistas ilustradas funcionaron como vitrinas del progreso). Ese diálogo entre imágenes y ficciones permitirá un acceso privilegiado al proyecto de modernidad, de nación civilizada, que se planteó la élite ilustrada hispanoamericana de la época del modernismo. 



Manuel Gómez Miralles: Memoria y fotografía 
Lic. Sussy Vargas Alvarado (Costa Rica) 


Desde hace aproximadamente una década vienen ocurriendo en la fotografía costarricense una serie de manifestaciones que han desencadenado un gran proceso de renovación. Este interés se manifiesta no solo en el alto porcentaje de exposiciones de fotografía pura y experimental, sino también en la fundación de centros especializados, la organización de conferencias o la filiación de artistas plásticos a la fotografía como un medio contemporáneo de expresión. Sin embargo, el desconocimiento y el escaso estudio sobre el desarrollo histórico de la fotografía en Costa Rica han hecho pensar erróneamente que se trata de un movimiento nuevo sin antecedentes importantes.

El caso de Manuel Gómez Miralles merece especial atención. Su obra, realizada entre 1911 y 1963 aproximadamente, nos brinda uno de los registros más valiosos sobre la vida en Costa Rica durante la primera parte de este siglo. Nacido en España en 1876, Manuel Gómez Miralles llega a Costa Rica en 1884. Discípulo de Harrison Nathaniel Rudd (fotógrafo norteamericano radicado en Costa Rica de 1873 a 1913) aprende todos los secretos de la fotografía. En 1911 establece su negocio propio y en 1916 tiene ya un Taller Cinematográfico y Fotográfico, lo que lo convierte en uno de los pioneros del cine en Costa Rica. Su obra, dispersa en colecciones privadas, se calcula en más de 65.000 placas; sin embargo, el estudio de su trabajo y su vida aún permanecen en la sombra de la historia del Arte Costarricense. La obra de Manuel Gómez Miralles se equipara a la de otros artistas latinoamericanos como Agustín Víctor Casasola, Jesús Yan o José Noriega, quienes con su trabajo y dedicación recopilaron para siempre la memoria visual de nuestros pueblos. 


Habitaciones propias o apropiadas. El Cuerpo en la fotografía actual en Costa Rica.*
Adela Marín Villegas (Costa Rica)


Breve mención de los autores y propuestas fotográficas que actualmente abordan el uso del cuerpo como recurso iconográfico en Costa Rica. En la producción de la fotografía como objeto de arte (y en este contexto geográfico) se trata de un tema muy importante. Algunos fotógrafos lo abordan desde áreas y lenguajes muy diversos que van desde lo documental, con tratamientos técnicos puros sin ninguna intervención, hasta propuestas intimistas con una gran carga experimental en cuanto a materiales y técnicas. Además de esto, se concibe la fotografía no como un lenguaje único sino como un recurso más, inseparable de otros objetos o disposiciones espaciales. Algunas de estas producciones tienen como ingrediente común una búsqueda o interpretación de la realidad por medio de la introspección, lo que conlleva a una interpretación de sí mismos y de su contexto (en algunos casos se recurre incluso a fotografiar el propio cuerpo del artista). Esta realidad se plantea en diferentes ámbitos: su relación más íntima desde el recuerdo familiar, la relación de pareja, los roles sexuales y sociales, el dolor y el ser finito e infinito, mezclada a su vez con la iconografía popular. Se refleja sobre todo lo que se siente como individuo inmerso dentro de un contexto social específico, en cuyo orden impuesto por el colectivo hay que encajar. Artistas como Fernando Acuña, Jorge Albán, Mirtha Castro, Karla Solano, Jaime David Tischler, Sussy Vargas son algunos que han logrado una producción importante en cuanto al tema se refiere. Y es precisamente en ellos en quienes hace se énfasis.


*La ponencia completa puede consultarse en el sitio www.casa.cult.cu 

Modos y formas del quehacer fotodocumental en México. Antecedentes y consecuencias. 
Dra. Rebeca Monroy Nasr (México). 



Revisión sintética de la escuela de fotoperiodismo mexicano que surgió en los años cincuenta, para encontrar a finales de los sesenta una manera de realización del discurso visual que documentaba la vida social y política del país. Lejos de los foros convencionales surgieron importantes fotógrafos teórico-prácticos que conformaron una mirada distinta en la forma de retratar la realidad manifiesta, procurando encontrar los medios más adecuados a esta expresión social. Los diarios y revistas de vanguardia lograron forjar un espacio editorial que dio cabida a nuevos fotógrafos, y surgió una generación de importantes fotoperiodistas que mostraron con sus cámaras una realidad que se había ocultado durante varias décadas. Asimismo, estos fotógrafos se alimentaron de las innovaciones artísticas, de las experimentaciones plásticas y renovaron su discurso, de manera que surgió un puente entre fotodocumentadores y fotoartistas con un compromiso social más serio. Así la fotografía mexicana de los años ochenta fue creando un espacio entre el arte y el periodismo, cumpliendo su cabal labor informativa pero permitiendo que las innovaciones estéticas también se permearan en el ambiente. Aunque muchos de estos experimentadores plásticos fueron desdeñados y condenados en su momento, actualmente se han reunido las características gráficas y estéticas, y comparten espacios de exhibición, publicación y difusión. Son ahora los jóvenes fotógrafos quienes aparentemente dejan de lado estas preocupaciones estético-sociales para remitirse a un mundo más autocomplaciente y globalizante.

Colección Procesos antiguos de la Fototeca de Cuba.

Lisette Ríos Lozano (Conservadora de la Fototeca de Cuba) 


La Fototeca de Cuba, institución que desde 1986 tiene a su cargo la tarea de promover, exhibir y conservar la fotografía cubana contemporánea, ha ido al mismo tiempo conformando su propia colección de procesos antiguos a partir de compras a particulares y donaciones tanto de particulares como de instituciones. Cuenta en sus fondos con ejemplares de diversos procesos fotográficos producidos en la segunda década del siglo XIX y en los primeros años del XX en distintos formatos de presentación y soportes. La intención de este trabajo es dar a conocer estos procesos, formatos de presentación y soportes que coexistieron en estos años, destacar personalidades y estudios fotográficos reconocidos en el mundo del retrato (tanto en el ámbito nacional e internacional), colecciones y principales coleccionistas. De esta manera podríamos mostrar cómo el cubano desde el instante mismo en que se da a conocer la fotografía se siente motivado y va en busca de este nuevo medio de inmortalizar instantes, bien por conservar su propia memoria, la del país y la de otras culturas (se fotografía él, su familia, su entorno o colecciona imágenes venidas del extranjero), o bien con el único interés de incursionar dentro del mismo. 


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PAOLO GASPARINI A TRAVÉS DEL AUDIOVISUAL

Cómo me siento yo... La ciudad de las columnas, fue el título del primero de tres audiovisuales que presentó el 5 de marzo en la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas el prestigioso fotógrafo venezolano Paolo Gasparini, que este año formó parte del jurado del Premio de Fotografía.

La casa está en la calle, una mirada sobre el ser cubano, tan de "puertas afuera", entre los años '61 y '65 del siglo pasado, cuando se vivía a fondo en La Habana la emoción del triunfo revolucionario. La pupila avisada de Gasparini registró el cambio de actitud en los que hasta ayer eran víctimas y de pronto se sentieron protagonistas, pero también de las roturas y miserias de un tiempo difícil que arrastraba demasiadas heridas del pasado reciente. Sobre toda la dureza de las imágenes se levanta, sin embargo, una pasión de vivir, subrayada por la música cubana de fondo, que sólo puede ser captada por quien se mete en la realidad arremangado, para dar testimonio participando.

Tras la relativa euforia de este comienzo, llegó la gravedad reflexiva de dos audiovisuales que son meditaciones casi dolorosas sobre la naturaleza y el fin último del arte fotográfico. 

El primero, La identidad de un malentendido: el fotógrafo y la fotografía (1982-84) intenta responderse dos preguntas básicas, una que no tiene respuesta clara y definitiva, otra que tiene muchas y contradictorias: ¿qué es la fotografía?, y ¿para qué sirve?, que por supuesto se conecta con ¿a quién o quiénes sirve? Es un tejido de razones ontológicas y sociológicas, de imágenes que contienen otras (fotos fotografiadas en el contexto de su uso, fotos dentro de fotos, fotos con espejos, cristales, reflejos, la imagen de la imagen de la imagen). Las funciones: ¿para qué se inventó la fotografía? ¿Para que el hombre conserve la memoria, para que la Kodak gane millones, para que el poder construya a su antojo la memoria histórica? ¿No es la fotografía otro instrumento de dominación? La crisis de la representación veraz por los ambiguos juegos de la manipulación, vistos con desgarradora lucidez por un productor de representaciones. Un ojo consciente. Y todo dicho a través de unas pocas palabras y una sucesión extraordinaria de imágenes que se repiten, se recombinan, se dicen y se contradicen. Aquí los dos "discursos" han cambiado de signo: las palabras reflejan, las imágenes hablan, una emulsión con la música como aglutinante (o fijador, diría el fotógrafo). "La imagen fotográfica siempre es ambigua", dice la voz. ¿Tal vez eso la hace tan crudamente humana, tan precariamente libre? La libertad siempre camina, y debe caminar, por el filo de una navaja. ¿Tal vez es un reflejo, no sólo de nuestra exterioridad significante, sino de nuestra propia insegura condición?

El lugar de la fotografía, último de la serie, es el complemento casi obligado del ensayo anterior (los llamo ensayos en el sentido literario del término, eso son con independencia de su soporte). Si el tema de aquél era la imagen fotográfica con sus dilemas éticos y metafísicos, la imagen casi humanizada, ahora el centro de la cuestión es el fotógrafo mismo, Gasparini usado como caso ejemplar. Una reflexión íntima del ojo consciente, y la pregunta es: ¿vale la pena seguir fotografiando, seguir registrando lo real con medios tan imperfectos, insuficientes, manipulables? Es una diatriba como la del amante contra la amada, construida sobre imágenes que muchas veces se repiten del material anterior, citas que con frecuencia adquieren un sentido diferente, ilustración clara de la volubilidad del significado. Pero si esa es su debilidad, ¿no es también su riqueza y hasta su problemática grandeza? ¿No es parte de su razón utópica existir para un futuro en que los intereses creados no la ensucien, un futuro que en parte depende de ella, por cuanto va a tener necesidad de testimonio honesto? ¿No es también humano el caballeresco impulso de defender lo débil, de arrancar a la dama de manos de sus captores? Hay que estar bien despiertos para no convertirse sin querer en cómplices. "Una imagen que no forma parte de un todo es una imagen rota", o sea, indefensa frente a quien quiera negarla, invertirla, pervertirla. Por eso hay que intentar un discurso cuya coherencia la abrigue.

No se trata, por supuesto, de la persecución de una imposible pureza que nos convertiría en censores. Puede el fotógrafo renegar cuanto quiera de la fotografía, de sus usos prostituidos, de su pobreza como documento. ¿Vale la pena seguir fotografiando? Esta pregunta se hace, y debe hacerse, en un momento de desesperación o de duda, pero es en el fondo una pregunta retórica. Porque ¿qué puede hacer un enamorado de la fugacidad de las cosas, de sus cambios, de su futuro? Dice la Locura de Erasmo que sólo el enamorado puede besar con placer las verrugas de su novia. Este material nos lleva hacia los límites territoriales de la fotografía, allí donde linda sin confundirse con la poesía y combina todos los ámbitos: privado y público, filosófico, sociológico, psicológico, artístico, pero siempre en función de la ética, de la idea de mejorar el mundo y las cosas, a pesar de reconocer y deplorar su impotencia para esto, lo único que debería importar. 

Es cierto que la polisemia de la imagen la prepara para ser desvirtuada. Pero también es una garantía, la única quizás, de su libertad. Es por naturaleza un tipo de pensamiento que se resiste a volverse unívoco, que se mantiene siempre abierto para miradas más claras. Por eso hay que seguir, "aunque se llenen los ojos de arena."


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BORIS KOSSOY, DE MUNDOS Y REPRESENTACIONES 

Pensar la fotografía latinoamericana actual a partir de metodologías y conceptualizaciones desde la propia América Latina, fue una de las problemáticas abordadas en la ponencia "De la representación del mundo al mundo de la representación"*. Esta exposición inaugural del Dr. Boris Kossoy se convirtió en una muestra de los diversos trabajos teóricos que se realizan sobre la fotografía en nuestro continente. La historia de los fotógrafos anónimos junto a una crítica de los enfoques externos o positivistas que se acercan a la historia de la fotografía en América Latina, condicionan, como objetos de investigación del Dr. Kossoy, una revalorización de los discursos construidos en torno nuestro.


La fotografía viene a funcionar como el instrumento idóneo para registrar la realidad latinoamericana, transformándose en documento, representación, registro, memoria, creación, ficción y construcción, a un tiempo que destino.


La imagen fotográfica contiene en sí misma una naturaleza ficcional vulnerable a los cambios de sus significados y esconde detrás la trama que sobrevive como referente. Boris Kossoy incursiona en el desmontaje hermenéutico del proceso fotográfico, rescatando desde un ejercicio de intelectualización aquellas interpretaciones ausentes del discurso fotográfico, ya sea como estética o tecnología. La fotografía, por tanto, se sitúa también como un importante portavoz de nuestra historia.


La representación que del mundo logra realizar la fotografía se ve entonces multifragmentada por las disímiles historias que pueden construirse a partir de las visiones de los creadores, artesanos de la imagen sumergidos en una realidad velada. Lo representado intenta entonces reivindicar su lugar en el mundo a partir de su veracidad como imagen. Credibilidad que no pone en tela de juicio la representación sino los sustratos latentes de la ideología que la construye.


Boris Kossoy hace volver la mirada del mundo fotográfico hacia la génesis de una imagen movilizadora de experimentaciones y contenidos éticos, rescatando no ya una memoria sintética para las nuevas sociedades, sino la arraigada experiencia de lo que hemos sido.

* La ponencia del Dr. Boris Kossoy puede consultarse en el sitio www.casa.cult.cu 


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MIGUEL RÍO BRANCO Y EL PAPEL DE LA FOTOGRAFÍA EN LATINOAMÉRICA
La sesión de la mañana del martes 6 de marzo se inició con la muestra de fotografías del brasileño Miguel Río Branco. Esta obra, vista en conjunto, nos enfrenta a la línea del tiempo, como bien apreció el Dr. Boris Kossoy. Una evolución que es posible seguir. El tema indígena -tan llevado y traído- marca en Río Branco un cambio en la manera de acercarse a la fotografía: el principio de una verdadera preocupación formal. La cuestión del color, elemento tan arduo de conciliar en la estética de la fotografía artística y documental, es una cuestión simbólica en este autor. El simbolismo se expresa en sus búsquedas internas. Él retrata aquello que tiene un referente cromático en su interior. La oscuridad, los tonos rojos y tierra, la luz anaranjada hasta el delirio, constituyen una poética del submundo retratado (las prostitutas, las cicatrices, los personajes anónimos y representativos de una ciudad, por ejemplo).

Esta presentación dio paso al debate sobre el papel actual de la fotografía en Latinoamérica. La realidad del arte fotográfico contemporáneo, en nuestros países, necesita de más puertas y ventanas abiertas. Las tendencias de vanguardia en la fotografía apuntan por esta apertura formal que ya hemos verificado en otras manifestaciones. Los estancamientos conceptuales de la teoría del arte acerca de lo permisible en materia artística parecen no tener salidas inmediatas. Y el artista por su parte no puede esperar. Su experiencia vital transforma su percepción de la realidad y, por extensión, su expresión creadora. El problema del colonialismo cultural, y las estrategias del poder para manipular la imagen de las masas marginadas y marginales, han de ser resueltos, creemos, en más de un ámbito. También la fotografía "artística" podría reflejar suficientemente nuestras realidades internas y externas. Estos y otros tópicos estuvieron en la base del diálogo.

Paolo Gasparini se mostró a favor de preservar la importancia del ensayo fotográfico dentro del certamen. En su opinión el ensayo constituye una reflexión más amplia y profunda de la realidad y dependerá entonces del fotógrafo la forma de plasmar el tema y su voluntad de estilo. En las intervenciones del público presente el consenso pareció inclinarse, precisamente, hacia la necesaria apertura que mencionamos antes. La cantidad y la calidad de las obras enviadas al premio este año hablaron por sí solas.



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FOTOGRAFÍA VENEZOLANA, COSTARRICENSE Y BRASILEÑA
El miércoles 7 de marzo asistimos a un feliz encuentro. Las muestras de fotografía venezolana, costarricense y brasileña dejaron en nosotros el sentimiento de una revelación esperada, pero imprevisible.

María Teresa Bulton nos ofreció una síntesis de la fotografía de autor venezolana en el siglo XX y la presentación del nuevo número de la revista Extra Cámara. Imágenes desde las primeras décadas del siglo, donde el énfasis de los fotógrafos estuvo en el paisaje y en el renacer del hombre americano en la conciencia socio-cultural, hasta los últimos trabajos de la fotografía documentalista y los ensayos fotográficos. El material incluía también un paso breve a través de la labor de las mujeres, en la cual el ojo femenino se descubre en una mirada más que erótica solidaria hacia las prostitutas. Detrás del discurso de la Bulton se hace patente su esfuerzo, y aquel del colectivo con el que labora, por la preservación del patrimonio iconográfico venezolano y la difusión de la cultura fotográfica latinoamericana. 

El video que siguió - "Fotografía venezolana"- y la charla sobre la descentralización de los procesos y las técnicas de conservación de la fotografía llamaron bastante la atención. Ser conscientes de la necesidad de preservar la memoria histórica y visual de nuestros pueblos, ya sea de una comunidad o de una familia, significa brindarle herramientas a aquellas personas o instituciones encargadas de ello y, por supuesto, encontrar soluciones que abaraten los costos de este empeño.

"El amor es un espacio ilusorio entre dos soledades que se encuentran", esta frase de Jaime David Tischler no es solo el aforismo de una fábula. Relata también la angustia del creador que intenta captar ese espacio ilusorio en una fotografía pura, en un fotomontaje, en una instalación plástica, en la arquitectura pictórica de su mundo interior y exterior. Del cuerpo y de su uso como recurso iconográfico, de la relación entre la vida, la materia, el tiempo y la memoria, de una -otra- interpretación de la realidad, donde los roles sexuales y sociales se transgreden, del drama individuos inmersos dentro de un contexto social específico que les impone un orden "irrefutable", de las relaciones familiares y el imaginario religioso popular, de estas y otras verdades nos habló Adela Marín Villegas. Su intervención titulada "Habitaciones propias o apropiadas" mostró diapositivas de la obra artística de un grupo de fotógrafos y plásticos costarricences en la década de los 90: Fernando Acuña, Jorge Albán, Mirtha Castro, Karla Solano, Jaime David Tischler y Sussy Vargas.

De esta nómina que acabamos de mencionar se encontraban presentes Jorge Albán y Sussy Vargas. "El desconocimiento y escaso estudio que sobre el desarrollo histórico del mismo existen, han hecho pensar erróneamente, que la fotografía es un movimiento nuevo en Costa Rica y que no tiene antecedentes importantes o que valga la pena considerar." Estas palabras de Sussy Vargas suenan aun más contundentes después que hemos visto la serie de instantáneas de Miralles, en las que aparece el desastre Virilla, en 1926. Este autor que los conocedores de su obra han apodado con familiaridad "el fotógrafo sin rostro". Miralles, que dedicara una parte importante de su vida a la fotografía documental, allá por los años veinte, cuando aún los fotorreporteros en su mayoría andaban a la caza de un suceso sensacionalista o el perfil de un personaje de moda, ha legado de un archivo visual que permite asomarse a la vida de Costa Rica durante la primera parte del siglo pasado.

La muestra de Jorge Albán recupera fotografías documentales de tres autores que han tomado escenas de la cultura afrocaribeña costarricence. Los estilos son distintos, pero el interés con que los tres fotógrafos se han apropiado de la realidad de estos hombres y mujeres trasciende las miras folklóricas de simples turistas de paso. Es evidente que celebran la riqueza y las esencias de una comunidad étnica que ha defendido su acervo cultural. En los comentarios de Albán se mezclaron reflexiones teóricas, anécdotas y juicios sobre el papel que las instituciones deberían desarrollar en la conservación y difusión del arte y la memoria iconográfica de su país.

Una revisión del mito clásico de la modernidad se presentó en la tesis de la Dr. Fraya Freshe. La obra del fotógrafo Milton Augusto de Azevedo al reseñar fotográficamente la evolución arquitectónica de la ciudad de Sao Paulo, en un período de 25 años, nos deja intuir las contradicciones del proceso histórico que ha tenido lugar. El análisis de la doctora Freshe es antropológico. Durante mucho tirempo fue un lugar común excluir de la interpretación de estos documentos la presencia y la actuación de los habitantes de la urbe que crecía y se "adecentaba". La investigación que tuvimos la oportunidad de escuchar se dirige precisamente hacia la dinámica socio-cultural que no contradice el progreso, pero que se desenvuelve a otro ritmo que la pavimentación de la calles y el trazado urbanístico. ¿Quiénes y cómo son las personas que transitan por las aceras? ¿De qué maneras se comportan? ¿Qué tipo de transporte utilizan? Estas y otras preguntas se destacan en la lectura comparativa de la investigadora brasileña.

Es difícil resumir en tan poco espacio el cúmulo de impresiones positivas que nos dejó la jornada del miércoles. Quizás la más importante haya sido constatar que las expectativas de este evento sobre imagen y memoria en América han sido superadas. 



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EXPOSICIONES

Se mantienen en Casa todo el mes de marzo las exposiciones que fueron inauguradas durante el Premio de Fotografía Contemporánea:

FREE JAZZ


Muestra colectiva de Roberto Álvarez, Tessio Barba, Alejandro González y Alfredo Ramos.

Exposición que reúne a cuatro jóvenes fotógrafos cubanos con una idea común: hacer un paralelo entre su fotografía y el free jazz. Para eso toman características de esa música como la improvisación, la experimentación y la libertad formal, y las utilizan como paradigmas de su creación. Free Jazz en la fotografía representa el derecho del artista a dejarse llevar por el encanto de la forma sin pensar en tendencias ni en estilos de moda, y la posibilidad de reflexionar sobre la libertad de expresión en la producción artística.

Sala Contemporánea (3ra. y G, El Vedado. Abierta de lunes a viernes, entre 10:00 a.m. y 5:00 p.m.).

ENSAYOS

Antología de obras de Niurka Barroso, ganadora de la última edición del Premio Ensayo Fotográfico en el año 1998. La muestra retrospectiva, todo un canto a la tolerancia y la solidaridad humanas, ilustra el proceso de apropiación del oficio por el que ha transitado la vocación de esta artista. Recoge 33 imágenes de los ensayos En mi propia guerra (1998), Vestidos de ilusión (1998), Génesis (1998), Mujeres cubanas (1998-200), Modos de vivir en la Cima (2000) y Las estaciones de Mabel (1999-2000).

Sala Manuel Galich (3ra. y G, El Vedado. Abierta de lunes a viernes, entre 10:00 a.m. y 5:00 p.m.).

DIÁLOGO CON LA FOTOGRAFÍA 

Por primera vez se expondrán en la Casa de las Américas gran parte de los fondos fotográficos de su Colección de Arte Haydee Santamaría. Nombres imprescindibles de la fotografía latinoamericana y caribeña como Graciela Iturbide, Luis González Palma, Sebastián Salgado, José Medeiros, Luis Brito, Sandra Reiss, Annemarie Heinrich, Fernell Franco y Luis Carlos Bernal estarán presentes en esta muestra que también incluye obras de los artistas cubanos Raúl Corrales, Korda, Juan Carlos Alom, entre otros.


Un total de 154 autores y 207 obras que integran la muestra, ofrecen un panorama de esta manifestación en el siglo XX. La curadora de la exposición, Lesbia Vent Dumois refiriéndose a este devenir opina: "la fotografía, por el riguroso y universal tratamiento de sus temas y significados, ha resultado en poco tiempo una hazaña creadora."

Galería Haydee Santamaría (G y 5ta., El Vedado. Abierta de martes a viernes de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. y los sábados de 10:00 a.m. a 3:00 p.m.).


GASPARINI, RÍO BRANCO Y FORS
Obras de los jurados del Premio de Fotografía Contemporánea: Paolo Gasparini (Italia, 1934), Miguel Río Branco (España, 1946) y José Manuel Fors (Cuba, 1956).

Galería Haydee Santamaría. (G y 5ta., El Vedado. Abierta de martes a viernes de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. y los sábados de 10:00 a.m. a 3:00 p.m.).


PREMIO DE FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA 2001

Selección final de 16 artistas, entre los 166 participantes de 20 países, que conforman la muestra Premio de Fotografía Contemporánea 2001. Incluye a los fotógrafos argentinos Luis Martí, Paulo Horacio Ravarino, Carolina Furque y Guadalupe Miles; a los brasileños Evando Teixeira (Mención), Marcelo Prates y Luzia Simons; a los cubanos Manuel Piña (Premio), Marta María Pérez, Luidmila Velasco y Nelson Ramírez; a los mexicanos Alberto Contreras (Mención), Margarito Pérez Retana (Pablo Laín) y Jerónimo Arteaga – Silva; al colombiano Álvaro Ricardo Herrera; la ecuatoriana Vivian Bibliowicz y la guatemalteca Lissie Habie.

Galería Latinoamericana (3ra. y G, El Vedado. Abierta de lunes a viernes, entre 10:00 a.m. y 5:00 p.m.).


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CONVOCATORIA:
PREMIO LA JOVEN ESTAMPA 2001


(Del 19 al 29 de noviembre)


La Casa de las Américas convoca a los jóvenes grabadores latinoamericanos y caribeños a participar en la sexta edición del Premio la Joven Estampa. Este premio de carácter bienal tiene como objetivo posibilitar el conocimiento y la divulgación de la obra de los jóvenes grabadores, propiciando un acercamiento, sin limitaciones de estilo o técnica, a la más reciente producción de esta expresión de gran arraigo en el Continente.

El Premio La Joven Estampa se otorgará en la Casa de las Américas en el mes de noviembre del 2001, de acuerdo con las siguientes bases:

1. Podrán participar los grabadores nacidos o naturalizados en Latinoamérica y el Caribe no mayores de 35 años.

2. Se enviarán no más de tres obras por artista, de igual o diferente técnica. Se admitirán propuestas experimentales y montajes tridimensionales.

3. Las obras bidimensionales se enviarán sin enmarcar, no podrán imprimirse en soportes mayores de 75 x 110 cm y la edición estará debidamente firmada y numerada. Las tridimensionales no deberán exceder en su montaje de 3 metros cuadrados.

4. Los participantes deberán enviar con la obra la siguiente documentación:

- Ficha biográfica

- Ficha técnica, a lápiz y al reverso de las obras, con los siguientes datos:

- Nombre del autor

- Título de la obra

- Técnica

- Medidas y fecha de realización

- Indicaciones para el montaje de la obra 

5. Ningún autor podrá participar con obras que hayan obtenido algún premio nacional o internacional. 

6. La Casa de las Américas se hará responsable de la conservación y seguridad de las obras una vez recibidas y hasta su devolución.

7. Las obras deberán ser remitidas a la Casa de las Américas, 3ra. y G, El Vedado, La Habana, Cuba; o a la misma dirección por intermedio de las Embajadas de Cuba.

8. Las obras deberán ser enviadas o entregadas en los lugares mencionados en el punto 7, antes del 30 de septiembre del 2001.

9. El jurado, que tendrá carácter internacional, estará integrado por tres personalidades de reconocido prestigio en la manifestación y tendrá la responsabilidad de otorgar el premio y seleccionar las obras para la muestra.

10. El mejor conjunto recibirá 1 000.00 dólares o su equivalente en la moneda nacional correspondiente. El artista premiado realizará una muestra personal en La Habana durante la séptima edición del Premio La Joven Estampa. La obra premiada pasará a integrar los fondos de la Colección Arte de Nuestra América Haydee Santamaría, que atesora la institución.

11. El Premio podrá ser declarado desierto pero no dividido.

12. Los jurados podrán otorgar menciones a las obras que en su consideración lo ameriten.

13. El premio se dará a conocer el 29 de noviembre, en la inauguración de la muestra resultante del evento, que integran el premio, las menciones y otras obras seleccionadas por el jurado. La exposición se exhibirá en la Galería Latinoamericana de la Casa de las Américas durante tres meses a partir de la fecha inaugural.

14. La Casa de las Américas comercializará las obras exhibidas en caso de que el artista lo autorice, reservándose el 40 % del valor establecido por el autor.

15. Las obras no seleccionadas serán devueltas por correo aéreo a partir del mes de febrero del 2002. El autor que desee utilizar otra vía para la devolución de sus obras, deberá consignarlo y abonar la cantidad requerida para ello.


El premio y las menciones conformarán una exposición itinerante, junto a las obras seleccionados de los países que soliciten la muestra. Las instituciones interesadas en exhibir esta exposición pueden hacer la solicitud a la Dirección de Artes Plásticas de la Casa de las Américas .

La Casa de las Américas agradece a los artistas la donación de sus obras a la Colección Arte de Nuestra América Haydee Santamaría, que atesora una valiosa representación gráfica.

TALLER INTERNACIONAL SOBRE TÉCNICAS SERIGRÁFICAS EXPERIMENTALES

(La Habana, del 19 al 29 de noviembre del 2001)

La Dirección de Artes Plásticas de la Casa de las Américas convoca a grabadores, pintores, dibujantes, escenógrafos, y otros artistas visuales, a un taller intensivo sobre las nuevas técnicas experimentales de la serigrafía, impartido por el prestigioso artista plástico argentino-israelí Tuly Bauman.

La serigrafía es una técnica que amplía continuamente sus áreas de aplicación. Sin embargo, con frecuencia se piensa que para obtener impresiones de calidad se precisan equipos sofisticados y costosos. Tuly Bauman demostrará que se trata de un mito. En su propia obra, ha conseguido efectos y texturas sorprendentes con la utilización de materiales sencillos y eficaces, y compartirá sus experiencias con los alumnos en este taller de corte eminentemente práctico. Juntos, experimentarán las posibilidades de impresión sobre diversos materiales, como textiles, metal, cerámica, vidrio, y otros.

Otro de los objetivos del curso será mostrar las relaciones de la serigrafía con otros medios de impresión, como la litografía y la xilografía, y los resultados de esta mixtura de técnicas. 

El curso tendrá una duración de 10 días y 60 horas lectivas, y como atracción adicional incluirá clases magistrales de los artistas que integrarán el jurado del Premio La Joven Estampa.

La cuota de inscripción es de 100 USD, y será abonada a su llegada a las Casa de las Américas. Al concluir el curso los participantes obtendrán un certificado acreditativo. Los interesados deberán enviar su solicitud de matrícula antes del 30 de octubre del 2001.

A fin de facilitar su traslado y estancia en Cuba, diríjase a su Agencia de Viajes o a:

CASA DE LAS AMÉRICAS
3ra y G, El Vedado, La Habana, Cuba
Tels.: (537) 552712, 552706 al 09. Fax: (537) 334554, 327272
Telex: 511019 c amer cu
plastica@casa.cult.cu 
La Casa de las Américas cuenta con una residencia académica, con precios económicos que ponemos a su disposición. Dada la capacidad limitada debe solicitar su reservación 30 días antes de su arribo a La Habana.


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Dirección de Comunicación e Imagen
Tel./fax: (53 7) 55-2717
e-mail: prensa@casa.cult.cu 

Casa de las Américas
3ra. y G, El Vedado
La Habana 10400 
Cuba
Tels.: (53 7) 55-2706 al 09
Fax: (53 7) 33-4554
e-mail: casa@casa.cult.cu 
www.casa.cult.cu 
 

  

 

 

 

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