Entrevistas a Raúl Castro Cruz, General de Ejército y Ministro de las FAR - por Pablo Kilberg 28/5/01 

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De: PABLO KILBERG pkilberg@rcc.com.ar 


Si la Revolución perdura, viviremos 
Alina Perera Robbio


"¿Le puedo hacer una pregunta?", me aventuré a decir al General de Ejército y Ministro de las FAR, Raúl Castro Ruz, en un instante en el cual, de pronto, quedé justo frente a él. Lancé la interrogante sin muchas esperanzas, casi convencida de que mi interlocutor, por más de una razón incuestionable (solo mencionemos ahora la de una responsabilidad enorme, absorbente) no dispondría de tiempo.

Pero hubiera perdido el sueño de no intentar el diálogo. Primero porque el periodista que en verdad ama y respeta su profesión nunca debe autocensurarse, jamás debe decirse "no" a sí mismo. Y en segundo lugar, porque como cubana que ha vivido todos sus días dentro de la Revolución, guardo una lista infinita de preguntas para quienes, en la interminable línea de la Historia, son la raíz, la causa de lo que mis contemporáneos y yo somos.

Para mi asombro, una vez hecha la propuesta, no encontré un hombre distante o poco familiar. A solo metros del teatro donde tuvo lugar la Asamblea Provincial de Balance de la UJC en Ciego de Ávila, Raúl, como un padre, me tendió su brazo derecho por encima del hombro, echó a andar como quien decide dar un paseo sin destino fijo, y así nació esta conversación inusual que trajo a mi memoria el método de los pedagogos de la antigüedad, esos que solían regalar a sus discípulos máximas de la vida mientras caminaban por los quietos jardines de las escuelas.

Bajo el sol quemante del mediodía, apartando piedras y algunos gajos secos que nos salían al paso, el Ministro de las FAR, sin dejar de protegerme con su brazo derecho, respondía todas las preguntas. Hablaba despacio, saludaba a la gente que azarosamente nos íbamos cruzando en el camino, me hacía olvidar la lógica tensión que uno sufre en circunstancias como estas. Me salvaba de la noción del espacio y el tiempo, de tal modo, que vagamente pude responderle cuando me preguntó al final del encuentro, cuánto nos habíamos alejado del lugar en que comenzó este diálogo.

—¿Qué impresión tiene de nuestras más recientes generaciones en los tiempos que vive Cuba?

—La apreciación que yo tengo de nuestros jóvenes es la misma que tiene el Comandante en Jefe y nuestro Partido. Sentimos por ellos una gran admiración, muy especialmente en estos momentos, aunque siempre se la hemos tenido porque ellos, especialmente su vanguardia que es la Juventud Comunista, han estado todo el tiempo junto a la Revolución.

"Esa lealtad ha sido incluso en los peores momentos, de ahí que el Partido y especialmente Fidel, le presten gran atención a la juventud y a sus organizaciones estudiantiles, políticas, etcétera.

"La orientación directa que el Comandante en Jefe está dando ahora a la Juventud en un conjunto de actividades cada día más importantes y que abarcan un universo mayor de la sociedad, demuestra el valor que damos a las nuevas generaciones.

<%-4>"Ya estamos en el Tercer Milenio. Nuestra generación, la que inició este proceso, cumplirá prácticamente dentro de unos meses medio siglo de participación en toda la lucha de estos largos años. Como es natural vamos pasando, y es lógico que pongamos, hoy más que nunca, atención en nuestra Juventud Comunista.

"Le conferimos mucha importancia a su funcionamiento, a su vida interna, a su crecimiento constante, porque cada vez que hemos tenido baches como resultado de las deficiencias del trabajo interno de la Juventud, poco tiempo después eso se ha reflejado en el Partido y todos hemos pagado las consecuencias.

"Esto es una escalera. Si la Organización de Pioneros, por quien también sentimos admiración, funciona bien en su trabajo que abarca el universo de todos los niños; si la UJC como segundo escalón obtiene resultados en una lucha que abarca un terreno cada vez mayor en la batalla de ideas; los logros, inevitablemente, se reflejarán en el Partido.

"El propio Machado me decía que cuando el Partido se nutre con cuadros jóvenes procedentes de la Juventud, sucede que los que llegan suelen tener ventajas mayores que los que proceden de otros espacios porque vienen más entrenados. Desde jóvenes han estado en la actividad política y sus resultados son indudablemente mejores. Esto no quiere decir que los que no procedan de la Juventud no sean buenos cuadros. Pero la generalidad es que los que proceden de la UJC estén más preparados.

"Por eso para nosotros es de vital importancia el buen funcionamiento de la Juventud Comunista y también de los Pioneros, porque lo que ellos hagan, a la larga, se reflejará en la sociedad."

—Los más jóvenes entre los jóvenes no vivieron el capitalismo, pero tampoco fueron testigos del socialismo que yo conocí, ese que más o menos equilibraba el mundo y que para nosotros significó una etapa de cierta holgura. Ahora la sociedad está impactada por una realidad nueva, muy compleja. ¿A su modo de ver, cómo deben asumir los más jóvenes ese desafío?

—Del modo que lo están haciendo. Las generaciones actuales, posteriores a la nuestra, no conocieron el capitalismo, pero cuando han tenido ocasión —y han sido por miles— de salir al extranjero y visitar países capitalistas, ¿cómo vienen?, ¿qué pasa con nuestros médicos, con los maestros, con los que han ido a eventos internacionales, con quienes han visitado otros países donde hay un régimen social diferente del nuestro?, ¿cómo vienen?: más revolucionarios por lo que han visto. Ahora bien, me preguntas cómo deben los jóvenes enfrentar esta etapa. Yo en cambio plantearía la pregunta así: ¿cómo la están enfrentando?

"Desde luego hay factores adversos, y algunos serán transitorios. Antes vivíamos —y Fidel ha hecho referencia a eso en algunas ocasiones— protegidos en una campanita de cristal, con una asepsia absoluta. Esa campana, o esa urna, ya no existe. Ahora estamos expuestos a todas las contaminaciones posibles, entre otras cosas por la creciente globalización del planeta, esa que encabeza el imperialismo norteamericano.

"Pienso que, a juzgar por la manera en que se está llevando a cabo nuestra lucha, aunque algunos se contaminen la mayoría se va a inmunizar contra los problemas que tú mencionas.

"Hasta en los pioneritos más pequeños se manifiesta un entrenamiento como fruto de la batalla de ideas que se está librando. Yo tengo ocho nietos, algunos chiquitos, de cuatro, seis años, los que ocasionalmente he llevado a alguna Tribuna Abierta, y a veces me preguntan: `Abuelo, ¿cuándo hay otra Tribuna Abierta?'. Con sus padres ellos han ido a las marchas del pueblo combatiente en diferentes ocasiones, han pasado frente a la Oficina de Intereses Norteamericanos, y esas experiencias han quedado grabadas con fuerza en sus mentes infantiles, como un orgullo, como algo que también expresan con orgullo.

"Pienso, además, que lo que están haciendo el Partido y muy especialmente Fidel con la juventud, va a ser el mejor antídoto para enfrentarse a ese mundo complicado que se nos viene encima. Yo pienso que nuestro pueblo, como Fidel nos ha ido enseñando y ha demostrado en múltiples ocasiones, se va creciendo frente a las dificultades.

"El pueblo de ahora no es el pueblo del año 89, ni el del 90 o el 94. Entonces el espectáculo era complicado en muchos sentidos, por el estado que tenía la economía del país, por la caída de una tercera parte del Producto Interno Bruto, porque cientos de fábricas y centros de trabajo tuvieron que cerrarse.

"Recuerda que fue la época en que hubo 80 000 asambleas de los trabajadores, sin contar las que tuvieron los jóvenes, los estudiantes, para explicar la situación que estábamos atravesando y cómo enfrentarla. En 1994, año muy difícil, recorrí todo el país con varios dirigentes, por instrucciones de Fidel, y llevamos a cabo aquellas reuniones territoriales del Partido. La situación era tétrica. Los ánimos estaban realmente caídos. Pero ahora las circunstancias son diferentes."

—¿Y qué nos salvó, acaso la capacidad intrínseca de permanecer?

—Había firmeza, hasta llegó a haber en algunos resignación ante la posibilidad de que la Revolución muriera, pero nunca primó el espíritu de la traición.

—Incluso, creo que llegó a plantearse la fe como argumento. Hubo un momento en que resistir tenía un sustento puramente emocional, creo que muchos llegaron a plantearse la lealtad a la Revolución "porque sí"...

—Acuérdate del 26 de Julio de 1994 en que planteamos lo del "Sí se puede". Empezamos a probar que sí se podía, nos propusimos cambiar el estado de cosas. Pero era lógico que no fuera fácil. Siempre que hay dificultades como las que vivimos entonces, se producen claros, vacíos en las filas.

—La frase suya del "Sí se puede" le ha servido y sirve a muchos cubanos, a muchos jóvenes, en el afán de desterrar defectos, indolencias, insensibilidades que uno se tropieza todos los días, burocracia que todavía hay, ineficiencias...

—Hay problemas y siempre habrá. El mundo, la sociedad, serían muy aburridos si no hubiera problemas a los cuales enfrentarse. Hay que tener voluntad de enfrentarse a los problemas, y hacerlo con ánimos de vencer.

"Yo no he visto a nadie —y lo digo apoyándome en hechos concretos— que haya tenido una voluntad más grande mientras mayores son las dificultades, que Fidel. Hay que pensar en el esfuerzo que hubo que hacer para organizar un ataque como el del Cuartel Moncada, y pensar en cómo en unas poquitas horas se desvaneció tanta entrega, tanta esperanza, sobre todo tanta sangre.

"Después vinieron el presidio, el exilio, la organización del Granma, la clandestinidad y ocasionalmente la persecución en México —donde ciertamente violamos algunas leyes, pero no contra ese hermano país, sino porque nos alentaba la liberación de Cuba—; y luego llegamos a la patria, y tres días después, en pocas horas, vimos desaparecer de nuevo todo el esfuerzo acumulado, cayeron decenas de compañeros... Cuando dos semanas después, el 18 de diciembre de 1956, me encuentro con Fidel ya metido en la premontaña de la Sierra Maestra, en un lugar llamado Cinco Palmas, después del abrazo inicial su primera pregunta fue: `¿Cuántos fusiles traes?' Contesté que cinco. Y él resumió: `Y dos que tengo yo, siete. Ahora sí ganamos la guerra'. Realmente yo no lo creía, no me parecía posible que con los siete fusiles fuéramos a ganar la guerra. Y ni mis compañeros ni yo nos sentíamos derrotados. Lucharíamos hasta el final de nuestras vidas. Jamás nos entregaríamos ni abandonaríamos la lucha. Pero la situación era muy compleja.

"¿Después qué vino?: un año de dificilísimas condiciones, de dormir un día aquí, y al otro, 20 kilómetros más allá, con la persecución constante del enemigo y el hambre como fiel compañera que nunca nos abandonó en la Sierra Maestra. Y así todo, en la primera oportunidad que hubo de agrupar 18 fusiles, mes y medio después del desembarco, atacamos La Plata. Cinco días después fue el primer encuentro con los paracaidistas en el llano El Infierno, al oeste del Pico Turquino, muy próximo a él. Luego llegó el refuerzo de Santiago de Cuba con magníficos compañeros pero mal armados. Y más adelante llegó algún armamento mejor por la misma vía, enviados ambos por Frank País, con lo que realizamos el ataque a El Uvero, combate cruento con el cual pasamos a la mayoría de edad, como señaló el Che, en el que hubo unas cuantas bajas de ambas partes. Luego la huelga de abril del 58, y la oportunidad que ve Batista de darnos un golpe definitivo, por lo que reagrupó 10 000 hombres bajo el asesoramiento militar americano; concentró toda su aviación, tanques y artillería, puso buques de guerra al sur de la Sierra Maestra —que disparaban cañonazos, con efectos más bien psicológicos que de otra índole—; yo no estaba allí porque ya me encontraba en el II Frente. Pero me cuentan los compañeros que allí permanecieron, que había mucha preocupación. Y Fidel con gran optimismo dijo: `esta va a ser la última ofensiva de Batista'. No perdió un día después que la derrotó para lanzar la contraofensiva final.

"No me quiero detener en este tema, pero ha sido una proeza que la historia recogerá por siglos, y se hablará de ella como se habla de la Batalla de las Termópilas, con la diferencia de que en la Sierra Maestra vencieron los menos. ¿Te imaginas cómo con apenas 200 fusiles se enfrentaron 10 000, cómo Fidel escogió el terreno de los combates y llevó al enemigo hasta donde más le convenía al Ejército Rebelde? O sea, que fue una historia de 10 000 contra 200 en los primeros momentos.

"Fidel no perdió un día, no perdió un minuto y de ahí salieron todas las columnas para el resto del país. Nadie tiene dudas de que Camilo hubiera llegado a Pinar del Río como Maceo, de no haberse producido la caída de Batista el 1ro de enero del 59.

"Igual ha sido en estos 42 años después del triunfo de la Revolución, en que, como me señalaba ayer un compañero (creo que Jaime Crombet), el Comandante en Jefe, con esta etapa de la batalla de ideas, después de estar resistiendo cerca de diez años de período especial la ofensiva enemiga solos, aislados, con un doble bloqueo, pasó ahora a la contraofensiva estratégica, igual que hace 43 años en la Sierra Maestra. Así es porque en su persona coinciden dos grandes virtudes: ser un gran táctico y a la vez un gran estratega en lo militar y en lo político.

"Él no pierde oportunidad, captó la trascendencia del secuestro de Elián y se lanzó junto con once millones de cubanos a la hermosa lucha por un niño. Eso desató esta gigantesca batalla de ideas que va dando sus resultados. El mismo Fidel me decía al comienzo de la década de los noventa, que si resistíamos habría solidaridad del mundo con nosotros, pero si no, no tendríamos apoyo. Y los acontecimientos han tomado ese cauce. 

"Es decir, que Fidel nos ha ido educando, nos ha demostrado con múltiples ejemplos a lo largo de este medio siglo, que el pueblo cubano con una buena dirección se crece, y más mientras mayores son las dificultades.

"Hemos pasado unos diez años difíciles. Todavía hay problemas y siempre los habrá, pero bueno, ahí vamos. Ahora lo que nos interesa es la continuidad de la Revolución. El enemigo está hablando de la era post-Castro, analizando tonterías, ante las que nuestro pueblo y la juventud están reaccionando muy bien."

—El enemigo usa como argumento la era post-Castro, espera que Fidel, con su magnetismo y su indiscutible liderazgo, cuando no esté físicamente entre nosotros se convierta en un problema para la continuidad de la Revolución. ¿Qué piensa usted al respecto?

—No habrá ningún problema. Nosotros, naturalmente, queremos que Fidel viva muchos años. Pero la eternidad no es posible. Tenemos nuestro nacimiento, crecimiento, desarrollo y el final, y es justo que así sea. Pero en el caso nuestro, nosotros no moriremos con la muerte física, viviremos o moriremos en dependencia de lo que pase con la Revolución. Si ella muere, habremos muerto. Si ella perdura, viviremos. Aspiramos a vivir eternamente en tanto viva eternamente nuestra Revolución. Lo demás es cuento del enemigo.

—¿Confía en la catadura del cubano más allá de las épocas, de las circunstancias, en el propósito de continuar nuestro destino de país con libertad?

—Completamente. Somos una nación que está en formación. Se dice que en el comienzo de la primera guerra de independencia en el siglo antepasado, o sea, en 1868, comenzó a fraguarse nuestra identidad, la cual continuó formándose después de la tregua fecunda, y se desarrolló aún más durante la segunda guerra de independencia.

"Luego ese sentido de nación recibió un duro golpe con la intervención yanqui que se reflejó en más de un cuarto de siglo, acontecimiento que dejó anonadada a nuestra población que apenas llegó a ser un millón y medio de habitantes y que había decrecido, entre otras cosas, por la matanza que provocó la llamada reconcentración ordenada por Valeriano Weyler, macabro episodio que no quieren condenar los historiadores españoles, quienes todavía miran a Weyler como si fuera un héroe."

—Lo más triste es que murió de viejo en una cama, que nadie le ajustó las cuentas...

—En la década del 30. Pero no te preocupes, su conciencia tiene que haberle ajustado las cuentas... te decía que luego vinieron veinticinco años de anonadamiento, por culpa de lo que nos impusieron con la Enmienda Platt de la cual hicieron uso en varias ocasiones. Se funda el primer Partido Comunista en 1925. Empiezan a surgir los sindicatos, unos por aquí, otros por allá. Vino todo el proceso de la lucha contra el machadato, vino la Revolución que se fue a bolina como dijera el viejo Roa con mucha razón. Y esos momentos fueron jalones de la historia que marcaron un ascenso en la conciencia nacional.

"Vinieron aquellos gobiernos de los partidos auténticos, profundamente corruptos. Vino el golpe de Estado de Batista un 10 de marzo de 1952, ochenta días antes de las elecciones generales —y honestamente hay que agradecérselo porque permitió lo que vino después aunque tú no habías nacido pero que más o menos conocemos todos.

"Va madurando el país. Yo considero que en este último medio siglo desde el ataque al Moncada —vamos a decir 42 años después del triunfo de la Revolución— en este tiempo con la participación de todo el pueblo, hemos dado un salto gigantesco en la formación de la conciencia de la nación, y en la medida que se producen claros en las filas va quedando lo mejor, y aquí lo mejor se llama inmensa mayoría. Si además añadimos, por lo menos yo opino así, estos diez duros años de resistencia solitaria, solo ayudados por la solidaridad creciente de los pueblos, podemos hablar de otro salto en la creación de esa conciencia, en el fortalecimiento de nuestra nacionalidad.

"¿Cuándo habremos madurado definitivamente? No estoy capacitado para definir ese momento de nuestra sociedad. Es un proceso interminable pero indudablemente ya puede hablarse de una autoestima del cubano como debe ser. Tú no habías nacido antes del triunfo de la Revolución. Lo más grande que había en el mundo era lo americano, la admiración más grande era por el modo de vida americano, y allá se van los que siguen pensando en eso y no son capaces de soportar las dificultades presentes. Yo pienso que los peores momentos ya pasaron, y que ahora llegó el momento de confirmar la confianza en nuestro pueblo trabajador y en nuestros jóvenes. ¿Cuántos han nacido durante el período especial? Esos van a tener mayor firmeza que nosotros por todas las dificultades que han confrontado, sin dudas."

—Admira la confianza que Fidel ha depositado, con especial fuerza en estos tiempos, en la juventud y en sus dirigentes, admira el modo en que él interactúa con estos últimos directamente...

—Los muchachos están actuando muy bien, y con modestia. Esta etapa constituye además, una escuela inigualable cuya importancia estratégica no se le escapa a nadie, mucho menos a los jóvenes que reciben sus profundas enseñanzas.

—En un instante histórico excepcional, de lucha de Cuba por el mundo.

—Y el mundo también se da cuenta de la importancia de este momento. Los últimos acontecimientos provocados por el ALCA lo demuestran. Hay un movimiento que sorprende a todo el planeta, es en todos los países, es contra la globalización, contra el neoliberalismo, es contra el ALCA. O sea, es también contra lo que representa el imperialismo reforzado que enfrentamos hoy y los pueblos van comprendiendo que la batalla no será fácil, pero que no queda otra alternativa...

"Periodista, ¿cómo acabaremos esta conversación? ¿Cuántos kilómetros hemos caminado? Creo que hemos conversado un poco de algunas cosas. ¿No crees?"

* * * *


Juventud Rebelde, 13/5 /2001


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