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EL
HORNERO
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MATERIAL
DE DIFUSIÓN DE LA EMISORA EDUCATIVA "El HORNERO"
REVISTA Nº XXIII- 2001
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Este Adjunto está confeccionado con las
informaciones recibidas en la Emisora Educativa El Hornero. En
éste, la Redacción de El Hornero no tiene participación
alguna, excepto a la limitación de extensiones de algunos artículos.
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revista El Hornero puede obtenerla en las siguientes páginas
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Florentino
Ameghino - Autobiografía
"Florentino Ameghino. Nació en el pueblo de Luján,
(Prov. de Buenos Aires) el 18 de Septiembre de 1854, de padres
genoveses, Antonio Ameghino y María Dina de Ameghino. Del 60
al 67 hizo su educación elemental en la escuela de la misma
localidad. Del 67 al 69 fue estudiante en la primera Escuela
Normal de Buenos Aires. En ese último año obtuvo un puesto
de maestro de escuela en el colegio Municipal de Mercedes
(Prov. de Buenos Aires), y en 1877 pasó a la dirección de
ese establecimiento. Fue, durante su residencia en Mercedes,
que emprendió el estudio de los terrenos de la Pampa haciendo
numerosas colecciones de fósiles, e investigaciones geológicas
y paleontológicas que demostraron la existencia del hombre fósil
en la Argentina. A principios de 1878 se trasladó a Europa,
visitando en viaje de estudio varios países de Europa,
especialmente Inglaterra y Francia. En París siguió los
cursos regulares de la Escuela de Antropología y del Museo;
hizo también una serie de investigaciones sobre el hombre
cuaternario del célebre yacimiento de Chelles, que publicó
en los Boletines de la Societé d'Anthropologie y en el Boletín
de la Societé Geologique de France, tomando también parte en
varios congresos científicos, etc., al mismo tiempo que
publicaba una serie de estudios sobre geología, paleontología
y antropología de la Argentina. Regresó Buenos Aires a fines
de 1881, completamente exhausto de recursos; para vivir abrió
un pequeño negocio de librería, que atendía personalmente.
En 1884, nombrado profesor de Zoología de la Universidad de Córdoba,
se trasladó a esta ciudad, aprovechando su permanencia para
estudiar la geología y la paleontología de esta región. En
enero fué nombrado Subdirector del Museo de La Plata,
contribuyendo con sus colecciones a la fundación de ese
establecimiento, puesto al que, por desinteligencias con su
Director, renunció en enero de 1888. En 1889 envió una
expedición a Patagonia, a cargo de su hermano Carlos, con el
objeto de explorar el territorio y reunir colecciones científicas
para sus estudios, costeándola de su peculio durante quince años.
En 1891, para atender a sus necesidades y a los gastos de esta
explotación, abrió en La Plata un negocio de librería, que
atendió personalmente, sin abandonar sus investigaciones
científicas, hasta abril de 1902, que fué nombrado Director
del Museo Nacional de Buenos Aires, puesto que actualmente
desempeña, y en el cual ha impreso al establecimiento y a sus
publicaciones un desarrollo extraordinario. Ha hecho numerosos
viajes de estudio a casi todas las regiones de la República,
y ha desempeñado en la enseñanza superior numerosos cargos,
en su mayor parte honoríficos, de los que mencionaremos los
principales: profesor de Zoología y de Anatomía comparada y
miembro académico de la facultad. En 1886 le fué acordada
por la Universidad de Córdoba en mérito de sus trabajos
científicos, el título de Doctor Honoris causa. Sus primeros
trabajos merecieron las más altas distinciones, medallas de
oro en las exposiciones: Alemana, Continental de Buenos Aires
(1882), Universidad de París (1889), de Chicago, etc.
Profesor de Ciencias físico-matemáticas de la Universidad de
Córdoba (1884-1886), Miembro académico de la Facultad de
Ciencias Médicas de la misma Universidad, Subdirector del
Museo de La Plata (1886-1888), Miembro del Consejo de la
Facultad de Agronomía y Veterinaria y Vicedecano de la misma
(1894-1898), id. del Instituto Nacional de Agronomía,
Profesor de Geología y Mineralogía y miembro académico de
la Facultad de Ciencias Físico-matemáticas de la Universidad
Provincial de La Plata (1897-1904), Director y profesor de
Geología de la Escuela de Ciencias Geológicas, Miembro Académico
de la Facultad de Ciencias Naturales y miembros del Consejo
Superior de la Universidad Nacional de La Plata (1905). Es
Miembro activo de la Academia Nacional de Ciencias de la República
Argentina, Miembro Honorario de la Sociedad Científica
Argentina y de la Sociedad Científica de Chile, Miembro
correspondiente de la Sociedad Zoológica de Londres, de la
Academia de Ciencias de Filadelfia y de un considerable número
de corporaciones científicas de Europa y América. A partir
de 1875 ha publicado alrededor de 200 trabajos científicos,
algunos muy voluminosos, entre los cuales haremos mención de
los siguientes: La Antigüedad del Hombre en el Plata, 2 volúmenes
en 8º de 640 y 557 páginas y 672 figuras agregadas
(1880-81). La Formación pampeana, 376 páginas en 8º (1881).
Filogenia, 450 páginas en 8º, año 1884. Contribución al
conocimiento de los mamíferos fósiles de la República
Argentina, 1027 páginas, infolio, y un atlas de 98 láminas,
año 1889. Recherches de morphologie phylogénétique des
molaires supérieures. Mi credo. Les formations sédimentaires,
etc., en la cual formula por primera vez la nueva teoría de
que no es el hombre que desciende de los antropomorfos sino
los antropomorfos que derivan del hombre. El Tetraprothomo, el
Diprothomo, etc." La Plata. 1905
Informe sobre la expedición a la Patagonia,
entregado a la Sociedad Científica Argentina en setiembre de
1875, y respuesta de la institución.
Buenos Aires, Setiembre 14 de 1875
Sr. D. Pedro Pico, Presidente de la Sociedad Científica
Argentina.
Debiendo partir al fin del corriente ó principios de Octubre,
con el objeto de continuar mis estudios sobre las regiones
patagónicas, tengo el honor de proponer á la Sociedad Científica
Argentina el proyecto de internarme en esos territorios
contando con su cooperación.
Ocupado desde hace algún tiempo en el estudio de la historia
natural del país, he principiado sistemáticamente mis
exploraciones por la parte Sud de la República, habiendo
hecho al efecto desde 1873 tres viajes científicos al río
Negro y uno al río Santa Cruz, el que me proponía remontar
hasta su nacimiento, lo que no se efectuó por falta de
elementos necesarios, pudiendo solo internarme algunas leguas
al Sud.
Mi intención ahora es, estando ya coleccionada la mayor parte
de los productos naturales de los parajes visitados, continuar
la exploración hacia los nacientes del río Negro, pero como
este viaje demanda gastos que no me hallo en aptitud de
soportar yo solo, propongo lo siguiente:
Efectuar la travesía por la parte Septentrional de la
Patagonia, desde el Carmen de Patagones hasta la ciudad de
Valdivia en la costa del Océano Pacífico, costeando el río
Negro y el Limay, y atravesando la Cordillera cerca del Volcán
Tronador para examinar el gran Lago Nahuel-Huapí.
Creo que un viaje de esta clase, en el que pienso desde hace
un año, sería bastante provechoso para las ciencias
naturales, desde que debo cruzar por un territorio nunca
examinado por hombres dedicados á ellas y que encierra á
juzgar por las relaciones de los indios, elementos suficientes
para hacer la gloria científica de la Sociedad bajo cuyos
auspicios se emprende.
Con los datos y con las relaciones personales que tengo con
algunos indios que habitan en esas regiones, este viaje difícil
para otros, ofrece menos dificultades para mí. Lo único que
tendré que sufrir serán momentos desagradables que nunca
dejan de presentarse cuando se viaja entre tribus salvajes,
pero que siempre con perseverancia se vencen.
Además, otros antes que yo, han intentado excursiones
semejantes. El Sr. D. Guillermo Cox, chileno, trató por dos
veces de atravesar desde Valdivia al Carmen, pero solo
consiguió llegar hasta el río Limay; y el Sr. Musters, capitán
de la marina inglesa, quien después de haber cruzado la
Patagonia en toda su longitud, quiso seguir los pasos de Cox,
obteniendo el mismo resultado. Estos viajes dieron por fruto,
por parte del primero, el importante libro que escribió á su
regreso, y que es el único que poseemos hasta el presente,
sobre la Historia Natural de aquellos parajes, y por parte del
segundo la obra At home with the Patagonians, precioso libro
para los etnógrafos y etnólogos.
Las relaciones de estos viajeros muestran lo que son en
general aquellas innumerables mesetas que caracterizan el
sistema orográfico de Patagonia, sus grandes bosques de
manzanos y araucarias y sus magníficos ríos, algunos de los
cuales, son navegables en grande distancia en el interior del
país; pero, exceptuando los estudios hechos por D'Orbigny en
el Cármen por los expedicionarios del "Beagle", en
las costas del Atlántico y Pacífico, por el Dr. Berg, y por
el que suscribe en algunos de esos puntos, y por el citado Sr.
Cox (en Diciembre 1867 á Marzo 1868) poco conocemos las
riquezas tanto minerales, como vegetales y animales que
encierra aquel inmenso país.
El motivo que me impulsa á proponer ahora este viaje, es que,
debiendo el Gobierno de la Provincia enviar una expedición
por agua al reconocimiento del río Negro, y hallándose
ocupado el Gobierno Nacional en trasladar las fronteras á las
costas de ese río, creo que es llegado el momento de
emprenderlo antes que las tribus que pueblan aquellas regiones
se alarmen ó impidan el paso á quien intente hacer esa
travesía, entonces verdaderamente peligrosa.
Además, esta expedición, cuya realización sería provechosa
para el buen nombre científico de la Sociedad, no demandaría
grandes gastos, á pesar de ser mucho sus tropiezos, gastos
que ella podría ayudar á satisfacer.
Si ella tuviera á bien disponer de sus fondos, la suma de
25.000 $ m/c. para este fin, me pondría inmediatamente en
camino. Si esta suma pareciera ser elevada para la Sociedad,
creo que podría disminuirse en algo, si ella pidiera á su
vez, al Gobierno de la Provincia, que contribuyera con una
parte.
Esta expedición la emprenderé solo acompañado de algunos
indios, las grandes expediciones no siempre dan buenos
resultados, está probado
Que más vale la exploración de un país, por un solo hombre,
que por muchos unidos. Cuando los indígenas ven hombres
armados, tratan siempre de impedirles el paso, como sucedió
con Villarino en 1872 en el reconocimiento del Limay y Negro.
Además no es lo mismo proveer de alimentos á 20 ó 30
hombres que á uno á quien acompañan gentes prácticas en
ese terreno.
Si en estas clases de operaciones las grandes colecciones
fueran el principal objeto, necesitaríase seguramente la
ayuda de varios, pero las primeras expediciones á un país
desconocido, deben ser hechas para adquirir datos sobre los
productos naturales y sobre las costumbres de sus habitantes,
coleccionando solo los objetos de gran interés que sea
posible llevar consigo.
Estas expediciones verificadas así, sirven de preliminar á
exploraciones más extensivas y que demandan grandes gastos,
que nunca deben hacerse sin estar ciertos del buen éxito.
Los parajes que propongo visitar, á juzgar por las muestras
que he visto en poder de los indios, son ricos en minerales,
entre ellos el carbón, cobre, hierro y oro; de este último
existe una muestra en el Museo Público; de estos podrían
recojerse muestras como de su geología, fauna y flora que nos
son casi completamente desconocidas. También la antropología
de las naciones que debo encontrar en mi camino, puede darnos
la base cierta de la historia nacional antigua de la República,
la que siempre debe principiar por el estudio de las razas
primitivas que habitaron su suelo en otras épocas, muchas de
las cuales solo estarán representadas hoy día por algunos
vestigios materiales y de los que la tradición no nos ha
hecho sospechar su existencia.
Esto completaría los estudios que he hecho en el valle del río
Negro y me daría la solución del curioso problema de la
existencia de una raza primitiva dolicocéfala, la más
antigua quizás que habitó el suelo argentino, sobre todo en
su parte Sud, la que hoy se halla ocupada por tribus braquicéfalas
como lo son todas las razas americanas, á excepción de las
esquimales y tres ó cuatro ejemplares de individuos aislados
de otras tribus.
Esta raza primitiva que vivió en lejanas épocas en la
provincia de Buenos Aires y río Negro, ha dejado rastros de
su pasada existencia, solo en algunos cráneos y objetos
industriales, sepultados en las capas de nuestros aluviones
modernos, y aún en las más elevadas del terreno cuaternario,
habiendo sido probablemente exterminada en esos parajes, por
indios de raza araucana que, bajo el nombre de Pehuelches,
Huilliches, Moluches y Pehuenches, habitan ahora ese mismo
suelo.
Tanto más digno de estudiarse es este hecho, cuanto que
conocemos que sin excepción todas las razas primitivas y fósiles
han pertenecido á ese tipo, el que aún se conserva en los últimos
puntos habitables de las regiones árticas, y al Sud del Trópico
de Cáncer representado por los Negros del África Occidental,
los Cafres, los Hotentotes y Boschimanos, los Árabes, los
Neo-caledonianos y los Australianos, etc. A esto hay que
agregar que el célebre Virchow en su nota sobre los 5 cráneos
que he tenido el honor de enviarle dice, que tienen más
analogía con los indios del Brasil, añadiendo por mi parte,
que el estudio que he hecho de una serie de 100 cráneos
completos y anormales de esta raza, me da la certeza de la
presencia en épocas ante-históricas, de una raza australiana
intermediaria entre los australianos y los neo-caledonianos en
la Patagonia Septentrional y Buenos Aires, lo que pude
comprobarse también por el encuentro en el Perú y República
Argentina de algunos objetos fabricados solo por los
habitantes de Tahití y Nueva Zelandia. Estudiando las
corrientes ecuatoriales, sobre todo la corriente de Humboldt y
los trabajos del capitán de navío Mr. Kuhablet y últimamente
los hechos por la expedición del "Challenger" nace
la idea del descubrimiento probablemente involuntario de la
costa occidental de América por los polineses, los grandes
navegantes del hemisferio sud, como los escandinavos lo fueron
del Norte. Quizás en mi viaje encuentre vestigios vivos de
esta raza, que puedan darnos una visión satisfactoria.
Comprendiendo que por una parte debo hacer partícipe á la
Sociedad de mis resultados, en caso que resuelva acceder á mi
petición, la que solo es motivada por el interés científico,
me obligo á escribir para ella la descripción detallada de
este viaje, acompañándola de la de los tres anteriores
verificados á mis expensas y dividir por mitad con ella, los
objetos obtenidos en la expedición proyectada.
Esperando que los miembros de la "Sociedad Científica
Argentina" se penetren de la utilidad de una expedición
semejante, tengo el honor de saludar atentamente al Sr.
Presidente, poniéndome á sus órdenes para dar los datos que
sean necesarios en este asunto.
Saludo con toda consideración al Sr. Presidente.
F. P. Moreno
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Buenos Aires, 14 de Septiembre de 1875.
Aceptase este ofrecimiento y pase á la Asamblea para que ella
autorice el gasto de veinte y cinco mil $m/c.
Informará el Sr. Secretario.
Estanislao S. Zeballos
Secretario
Tomado de: Anales de la Sociedad Científica Argentina, T. 1,
Imp. E. Coni, Buenos Aires, 1876.
LAGUNAS
VERDE Y NEGRA
TIERRA DEL FUEGO - ARGENTINA
El territorio de Tierra del Fuego en el extremo
sur de la República Argentina, es una suerte de paraíso para
el turista que quiere encontrarse con toda la belleza de las
cumbres nevadas, invierno y verano, o con lugares que en ambas
estaciones permiten disfrutar del TURISMO AVENTURA, de la caza
y la pesca, o con paseos turísticos para llegar a sitios de
una belleza indescriptible. De todo ese territorio quiero
mostrarle dos maravillas, de las muchas que pueden encontrarse
en el. Se trata de dos enormes lagunas, cuya coloración da el
nombre a cada una de ellas Comenzamos con la Laguna Verde. Tal
vez sería imprescindible disponer de un léxico muy especial
para poder describirla en toda su belleza. Es evidente que el
color, está dándoselo el marco de los cerros, pero hay
lugares en los cuales el agua adquiere, de pronto, una textura
muy especial.
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Tal
vez lo comprenda mejor cuando, frente al vertedero
natural del exceso de agua de la laguna descubra
que, el deslizamiento de líquido, se aquieta
produciendo una suerte de caída aceitosa o de una
textura tan fina como la de la seda. A ello ayuda, aún
más, el borde arremolinado, que no invade para nada
a esta suerte de remanso.
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Es
uno de los atractivos turísticos que le ofrece este
territorio, cercano a otro lugar similar, la Laguna Negra, a
la que se llega a traves de un sendero de Interpretación,
donde usted no pierde detalle de cada paisaje por las
descripciones que le ofrecen los carteles indicadores, y en
cuyo camino puede sorprenderse; por ejemplo, con EL VALLE DE
LOS CONEJOS, bordeado por un colosal muro de piedra o bastante
más adelante y ya sobre el borde de la Laguna Negra, con el
manto de turba que tiene, en ese lugar, un espesor de cinco
metros. Finalmente, ahí está la Laguna Negra con aguas cuyo
color no responde a la mayor o menor intensidad de la luz,
sino al que refleja -en su superficie- el fondo de turba que;
día a día, crece desde la profundidad de la misma.
Desconociendo el hecho podría suponerse estar observando ese
paisaje a través de un filtro negro; pero la realidad es
otra. Un día, inexorablemente, todo ese espacio de la laguna
llegara a confundirse con el espacio que la rodea, para
transformarlo, en una gran pampa de peligrosa turba.
VILLA
LA ANGOSTURA
Bosque
de Arrayanes
A 12 Km. de Villa La Angostura, en la Península de Quetrihué,
encontramos un paisaje único en el mundo, Los Bosques de
Arrayanes. Se puede llegar en lancha , a pie o en bicicleta.
Desde el puerto del Hotel Angostura se toma la lancha
"Huemul" .
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A
pie se accede llegando a la Villa propiamente dicha
hasta el inicio de la península por el boulevard
Nahuel Huapi y desde allí se recorre una senda de
12 km.
Se trata, sin duda, de uno de los lugares más
hermosos de Argentina. Allí encontraremos los
bosques más puros y extensos de Arrayán , un árbol
nativo de llamativa belleza. Su corteza es de color
canela y está cubierta de manchas irregulares
blancas; es fría pero a la vez muy suave al tacto.
El Arrayán es un árbol característico de los
bosques de la región andino patagónica y suele
crecer a orillas de los lagos y ríos.
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Si
bien puede ser observado aisladamente formando parte del
bosque junto con otras especies, en la Península de Quetrihué
se lo encontrará formando un bosque casi puro, abarcando una
superficie aproximada de 12 ha.
Este árbol, de muy lento crecimiento, alcanza alturas de 12 a
15 metros y su tronco llega a tener unos 50 centímetros de diámetro.
Sus flores blancas llegan a los dos centímetros de diámetro.
En el Parque también están presentes otras especies que
acompañan al Arrayán, como el Palo Santo, el Maitén, el
Laurel y el Canelo.
Entre las aves que habitan el bosque se encuentra el Zorzal
Patagónico y el Chucao, mientras que las orillas del lago
Nahuel Huapi son frecuentadas por Hualas o Macáes Grandes y
Garzas Brujas.
El bosque de Arrayanes se recorre sobre un sendero entablonado,
el cual evita que los visitantes pisen el suelo y los
renovales de Arrayán.
Rio y Lago Correntoso
Rio Correntoso
Se accede saliendo de Villa La Angostura por la Ruta Nacional
231 en dirección al camino de los Siete Lagos bordeando el
Lago Nahuel Huapi hasta llegar a un gran puente que cruza
sobre el río Correntoso.
Este río se conforma con la unión de los lagos Correntoso y
Nahuel Huapi, sus aguas son transparentes y verdosas. Con sus
300 metros de largo es uno de los ríos más corto del mundo.
Conocido por su variedad ictícola , truchas arcoiris, marrón
y de arroyo es el elegido por los entusiastas de la pesca con
mosca.
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Lago
Correntoso
Se accede por Ruta Nacional 231 en dirección al
camino de los Siete Lagos, a pocos km. antes de
cruzar el puente hay un desvío a mano izquierda que
lo lleva directamente al balneario del Lago
Correntoso, donde también se encuentra el camping
del mismo nombre. Este es un buen lugar para
zambullirse en el agua , por ser sus aguas mas cálidas
que las del Lago Nahuel Huapi.
Lago
Espejo
Siguiendo la misma ruta 231 nos encontramos que el
camino se bifurca hacia Chile a la izquierda y el
camino de los Siete Lagos a la derecha (Ruta 234).
Tomando el camino de los Siete Lagos encontraremos
un desvío a mano izquierda que conduce al balneario
del Lago Espejo.
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fuente:
Creativos Publicidad
Pinturas
de Aves Patagónicas
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Nº
1. Martín Pescador Grande
Ringed Kingfisher (Ceryle Torquata) Medidas / Size:
43 x 62 cm
Pareja de Martín Pescador representados en una
laguna con un típico paisaje otoñal patagónico
cordillerano, con ñires rojizos
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Nº
2. Águila Mora
Black Chested Buzzard Eagle (Geranoaetus
melanoleucus) Medidas / size: 43 x 58 cm
Pareja de Águila Mora con fondo que representa la
región ecotonal de las estribaciones de la
Cordillera Patagónica
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Nº
3. Pato de Anteojos - Spectacled Duck (Anas
specularis) Medidas / Size: 90 x 60 cm
Pareja de Pato de Anteojos con fondo de lago, costas
boscosas y cerros lejanos
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Nº
4. Flamenco Austral - Chilean Flamingo (Phoenicopterus
chilensis)
Medidas / Size: 78 x 53 cm
Bandada de Flamencos Australes en una laguna de la
región de la estepa patagónica, en diversas
actitudes, tanto de reposo como en movimiento
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Nº
5. Halcón Peregrino - Peregrine Falcon (Falco
peregrinus)
Medidas / Size: 63 x 45 cm
Halcón Peregrino posado sobre una roca y con fondo
de paisaje típico de las afloraciones rocosas de la
estepa patagónica central
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Nº
6. Tero común - Southern Lapwing (Venellus
chilensis)
Medidas / Size: 42 x 51 cm
Pareja de Tero Común con paisaje de fondo de
regiones típicamente patagónicas
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Nº
7. Pato de Torrentes - Torrent Duck (Merganetta
armatta)
Medidas / Size: 45 x 69 cm
Familia de Patos de Torrentes ubicados con un fondo
que representa un río típico de la Cordillera
Andino Patagónica con correntadas y saltos, costas
con bosques y rocas, único hábitat de esta especie
en Argentina
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fuente:
Carlos Kovacs Casilla de Correo 15
8430 El Bolsón, Río Negro, Argentina
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