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EL
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MATERIAL
DE DIFUSIÓN DE LA EMISORA EDUCATIVA "El HORNERO"
REVISTA Nº XXIII- 2001
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Este Adjunto está confeccionado con las
informaciones recibidas en la Emisora Educativa El Hornero. En
éste, la Redacción de El Hornero no tiene participación
alguna, excepto a la limitación de extensiones de algunos artículos.
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CURSO
DE FILOSOFÍA
Curso
filosófico, dictado por el Catedrático de Filosofía Don
Juan Crisóstomo Lafinur, en la Capital de Buenos Aires, el año
1819.
INDICE
PREFACIO
LOGICA
PARTE
PRIMERA
Expone
al arte de razonar. Consideraciones sobre entendimiento y sus
operaciones. Orden de proceder
Capítulo
I
LECCION
PRIMERA
De
las percepciones. Expónese la facultad de sentir, origen de
todas las facultades del alma. Razón y relación de las
ideas.
De
las sensaciones y sus grados. Consideraciones morales sobre el
hombre
De
las proposiciones y su división
Del
discurso y de los varios géneros de argumentación
SOFISMAS
Sofisma
primero
Sofisma
segundo
Tercera
falacia
De
los signos de institución = del lenguaje
CUESTION
PRIMERA
Examínase
la facultad de sentir como origen de todas las afecciones del
alma.
Ideas
preliminares
Conclusión
Objeciones
y respuestas
Cuestión
segunda
Continuación
del artículo antecedente
Desenvolvimiento
de la causa primera de toda certidumbre y de todo error
METAFISICA
Examinase
en el sistema que es permitido a la filosofía la existencia
de un Dios, primera causa de todos los seres
De
Dios...
Argumentos
y respuestas
Continuación
del artículo antecedente. Examen de la inmortalidad del alma
ARTICULO
SEGUNDO
De
la voluntad y de sus efectos
Necesidades,
medios, derechos, deberes, se derivan de la facultad de querer
Conclusión:
de la facultad de querer nacen las ideas de personalidad y
propiedad
De
la facultad de querer nacen todas nuestras necesidades y todos
nuestros medios
De
la facultad de querer nacen las ideas de riqueza y de privación
De
la facultad de querer nacen las ideas de libertad y de opresión
De
la facultad de querer nacen las ideas de derechos y deberes
De
la sociedad
Prefacio
al Curso Filosófico
La
necesidad de las cosas y el ejercicio natural del espíritu,
indujeron al hombre a formar un cálculo a que lo determinaba
el deseo de mejorar su suerte: apenas conoció su existencia
con aptitud aun mayor bien de la que gozaba entró en las
miras el deseo de observarlo todo y aplicarlo a su felicidad.
En
guerra con la naturaleza, él debía procurarse un asilo
contra las injurias: ved ahí el móvil único de sus ideas,
de sus invenciones y la causa primera de su ilustración y su
filosofía. Con motivos tan inmediatos al hombre, aparece esta
ciencia con una antigüedad casi igual á la del genero
humano. Pitágoras, uno de los primeros filósofos, definió
la filosofía por "el estudio de la sabiduría": era
aun más pomposo el título con que la distinguieron sus
predecesores, los cuales identificaban los nombres de sabios y
de filósofos.
La
filosofía, pues, mirada por los objetos á que se refiere es
"la ciencia de todas las cosas ya divinas ya humanas que
componen el universo que habitamos, deducida de un
razonamiento recto. Sobre la historia de su origen y sus
progresos nada podemos asegurar por cierto de lo que era antes
del diluvio universal.
Nosotros
apenas alcanzamos á verla en la Astronomía de los Caldeos,
poco después del diluvio, sacada de las observaciones de los
Persas, de los indios, de los Fenicios, cultivada mejor por
los Egipcios y los habitantes de la Tracia, cuyo preceptor fue
Orfeo.
Este
fue el origen de la filosofía barbárica, de la resultó la
Grecanica que se dividió en varias escuelas según los
objetos á que se aplicaba; pero atendiendo á sus caudillos
principales, eran tres sus sectas, á saber, la jónica, la itálica
y la eliática. El príncipe de la secta jónica fue Tales,
discípulo de Terecides, y uno de los sabios de Grecia.
En
sus principios, el agua era el principio de todas las cosas y
el mundo era animado por los demonios. A este sucedió
Anaximandro, quien adelantó la escuela con el conocimiento de
los horóscopos, de la esfera y de la geografía; á este
siguieron Anaxágoras y Acelao, maestro de Sócrates. Los discípulos
más ilustres de este filósofo fueron Arístico en la secta
sirenica, Tedo en la eliaca, Euclides en la megalica, Platón
en la académica y Antístenes en la cínica. De esta última
recta resultó la etoica cuyas doctrinas enseñaban una moral
austera y sublime y tuvo á Zenón por su creador. La secta itánica
nacida en el mundo casi á igual tiempo que la jónica tuvo á
Platón por su instructor. La geometría, la música y la
aritmética eran las facultades de su enseñanza: se sentía
de Dios como la alma del Mundo. De ahí trae su origen el
error conocido en la filosofía con el nombre de metemsícopsis,
esto es, propagación de las almas de un cuerpo á otro.
La
secta eliática tomó este nombre de Elea ó Obelia, ciudad de
la Grecia: la ilustraron Zenón, Leupsipio, Demócrito, Eráclito
y Epicuro: se llamaba la filosofía de esta escuela,
corpuscular, atomística y mecánica, pues establecía que los
corpúsculos, solos eran los principios de todos los cuerpos.
Estaban
regularmente adelantadas las escuelas, cuando apareció al
mundo literario Aristóteles, natural de Estagira y discípulo
de Platón. Él levantó su enseñanza en un pórtico ó Lioco,
y como diese sus lecciones paseándose tomó la escuela el
nombre de peripatética ó ambulatorio.
Él
cultivó la lógica, la política, la retórica, la poética y
la ética.
Este
filósofo ha merecido largas edades en la contemplación del
mundo literario: sus doctrinas han gozado de un no sé qué de
invulnerables que hasta la mitad del siglo XV, eran las
sentencias de Aristóteles los dogmas de la filosofía. La
cultura, la experiencia, el entusiasmo mismo de los filósofos,
hicieron nacer alentadores contra su imperio: fueron los
primeros Bernardino Telecio, Lorenzo Bala, Mario Moho, el
cardenal Adrimio, y en Francia Pedro Ramos y Gasendo. (Gassendi).
Con
más felicidad sacudió el yugo de Aristóteles en el siglo
XVI Galileo, quien sujetó á puras demostraciones geométricas
todas las cuestiones de la física. A este siguió el gran
Descartes cuya doctrina se propagó con sequito en la mayor
parte de la Europa.
Si
es cierto que la doctrina de Descartes es el mejor testimonio
de la sutileza y energía; de su espíritu grande y empeñado,
con todo, en lo que respectan la física no hay un sistema
capaz de satisfacer, y poco habríamos adelantado en esta
materia desde el nacimiento de Aristóteles, si la naturaleza
no hubiera hecho aparecer al inmortal Newton, ingles de nación,
hombre que uniendo á la diligencia del espíritu la
perspicacia del genio y la paciencia más constante, socorrido
poco de la literatura de su siglo, nos mostró á la
naturaleza sujeta á las leyes eternas desconocidas hasta
entonces en la filosofía y desarrollando con la mayor
sencillez las causa de los fenómenos que admiramos. Caló á
un golpe de ojos los cielos, nos mostró el curso de los
astros, ilustró el sistema de la revolución del mundo y se
detuvo con el mayor provecho en el análisis de los elementos:
examinó la luz, el sonido, el aire, las plantas y al hombre
mismo, con el mayor acierto y diligencia. Todos los sistemas
filosóficos sostenidos en las escuelas modernas, hacen á
Newton el honor de su príncipe. El sistema newtoniano es el
dominante en todas las academias científicas del globo, y
este hombre insigne que consiguió mostrar á la raza humana
la huella más segura en el conocimiento de la naturaleza,
creemos que tiene ya sobrepuesto su nombre al tiempo y sus
injurias, para que alguna vez deje de ser respetado en los
siglos de la literatura.
LOGICA
PARTE
PRIMERA
Expone
al arte de razonar. Consideraciones sobre entendimiento y sus
operaciones. Orden de proceder
Capítulo
I
La
lógica es aquella parte de la filosofía que enseña al
hombre á hacer buen uso de su razón y da reglas seguras para
hallar la verdad. Es cierto que no hay un hombre por rústico
que sea en quien no brille esta facultad de raciocinar para el
uso más ó menos reglado de su entendimiento, y á esto
llamamos lógica natural.
Aquella
de que vamos a tratar es la misma, ayudada de reglas seguras y
de conocimientos científicos, por lo cual se llama lógica
artificial. Para pensar justamente es preciso percibir bien,
juzgar bien y ligar las ideas con método. El famoso canciller
Bacon, saca la división de la lógica en cuatro fines que
ella se propone. Un hombre (dice) discurre ó por encontrar lo
que busca ó por reflexionar sobre lo que ha encontrado, ó
por retener lo que ha juzgado, ó por enseñar lo que ha
retenido: ved ahí el nacimiento de las ideas, del juicio, del
discurso y del método; y estas se llaman las cuatro
operaciones del alma. Antes que entremos en detalles de la lógica,
es preciso explicar algunos de esos términos. Definir es
explicar con claridad, brevedad y exactitud la naturaleza y la
esencia de una cosa. Para que una definición sea buena, es
preciso que ella tenga cuatro condiciones que son sumamente
necesarias, á saber: claridad, brevedad, reciprocidad y
expresión de género y especie. La claridad consiste en
evitar toda expresión equívoca; la brevedad en no decir nada
de más; la reciprocidad en que ha de convenir al definido de
modo que no pueda aplicarse á otro objeto; la expresión de
genero y especie es no escoger más que las partes distintivas
del definido. Una definición de nombre que no designe la
naturaleza de una cosa pero que haga de una manera que no se
pueda confundir con otra, se llama descripción.
Se
llama substancia un ser que existe independientemente del
modo; y modo un ser que no puede existir sin la sustancia. Un
trozo de madera puede tener figura triangular ó cuadrada
permaneciendo madera; pero cualquiera que sea la figura no
puede subsistir sin ella.
Volvamos
a las operaciones del alma. Aprehensión ó idea es la imagen
que el alma tiene de un objeto, ó es el mismo objeto presente
al alma: la aprehensión será simple cuando un solo objeto se
presente al entendimiento como la tierra, el cielo, etc., y
compuesta, cuando la imagen es de muchas, como una huerta
llena de árboles.
El
juicio es aquella operación del alma por la cual tomamos dos
ideas ó las une afirmando algo ó negando. Esta operación
expresada por voces o por signos se llama proposición. De
cualquier modo ella consta de sujeto que es de quien se dice
ó se niega, y de atributo ó predicado que es lo que se dice
ó se niega del sujeto.
Es
lo más importante en el arte de raciocinar el método con que
el alma debe proceder para rectificar sus ideas; nosotros nos
aplicaremos á ilustrar aquel que la naturaleza enseña á
todos los hombres y que es conocido con el nombre de analítico.
Analizar una idea no es otra cosa que descomponerla y
resolverla en sus partes para ver así la relación que estas
tienen consigo mismas y con el todo. Apenas abra una idea en
el alma que no pueda sujetarse al análisis pues que toda idea
es compuesta por la relación recíproca tiene con las demás.
LECCION
PRIMERA
De
las percepciones. Expónese la facultad de sentir, origen de
todas las facultades del alma. Razón y relación de las ideas
Partimos
á mayores conocimientos después de persuadidos que tenemos
cinco sentidos, que todas nuestras ideas precisamente
pertenecen á alguno de ellos. El que nació sin el órgano de
la vista no tendrá idea de la luz y los colores; el que nació
sin oído no puede tenerla del sonido; en una palabra si
naciera algún hombre sin sentido alguno, este hombre no
conocería un solo objeto de la naturaleza. Pero, ¿bastará
tener sentidos para conocer los objetos? No, por cierto, pues
que siendo comunes a todos los mismos sentidos, no todos
tenemos los mismos conocimientos: esta desigualdad no puede
provenir sino de que no todos sabemos hacer de nuestros
sentidos el uso para que fueran dados. Este uso lo aprende el
hombre, primero por la aplicación en que lo pone la misma
naturaleza cuando lo determina por sus necesidades y después
por una experiencia que siendo repetida en él le hace volver
de sus engaños sujetándolo á nuevas impresiones. Haremos
familiar esta idea en la demostración. Un niño aprende
porque siente la necesidad de instruirse. Por ejemplo, tiene
interés en conocer á la ama que le cría y la conoce bien
pronto; la distingue entre muchas personas, y no la confunde
con ninguna. Hasta aquí, según observamos, el niño conoce
á virtud de las necesidades de la naturaleza: otra necesidad
ejecutiva le hace formar un juicio falso haciéndolo juzgar
apresuradamente; pero este error es momentáneo. Engañado en
su esperanza conoce inmediatamente la necesidad de juzgar
mejor segunda vez. La experiencia que vela sobre él corrige
sus equivocaciones: cree ver á su ama porque divisó á lo
lejos una mujer á quien se le parecía, pero su engaño no
dura; si la primera mirada lo engañó, otra segunda lo
desengaña y le hace aprender la necesidad de juzgar. De ese
modo destruyen los mismos sentidos los errores en que nos
hicieron caer; luego el uso reglado de ellos será la primera
base del arte de raciocinar; como el alma aprende
diferentemente los objetos toman también los conceptos
diferentes nombres. Es sensación la imagen del objeto
presente; imaginación la imagen del que no lo está;
conciencia la advertencia del alma sobre sus operaciones, y
atención la aplicación de ella misma determinada por la
fuerza del objeto. Los atributos de las cosas forman la serie
de predicables conocidos por los de Porfirio, y son los
siguientes: genero, especie, propio, diferencia y accidente.
Genero
es una idea común á muchos que sean diferentes por otros
conceptos. Diferencia es un atributo que esencialmente
distingue á dos de un mismo genero. Especie es la unión del
genero y la diferencia. Propio es una perfección común á la
especie. Accidente un atributo que puede faltarle.
El
hombre es animal por género, racional por diferencia, animal
racional por especie, discursivo por una de sus propiedades, y
blanco por uno de sus accidentes. Razones ó relaciones son
los respectos de unas á otra: se llaman ideas relativas
aquellas de las cuales una no se pueda entender sin la otra,
como lo es la del maestro y la del discípulo; la del creador
y la criatura.
De
las sensaciones y sus grados. Consideraciones morales sobre el
hombre
Así
como de las sensaciones ó ideas consideradas como
representativas nacen todas las operaciones del entendimiento,
así también de ellas mismas, consideradas como agradables ó
desagradables, nacen todas las operaciones de la voluntad.
Necesidad: -aunque por sufrir se entiende propiamente
experimentar una sensación desagradable, es cierto que la
privación de una sensación agradable es un verdadero
sufrimiento: es preciso notar que carecer y estar privado de
una cosa, no es lo mismo. Lo primero se entiende de las cosas
que no se han gozado y que quizá no se han conocido; lo
segundo de aquellas que verdaderamente se han gozado y
perdido. Desazón: -este sufrimiento en su menor grado no es
tanto un dolor, cuanto hallarnos en un estado en que no
estamos á gusto. Inquietud: -la desazón nos pone en
movimiento para procurarnos la cosa de que tenemos necesidad.
Faltándonos ella, no podemos permanecer en perfecto reposo;
entonces la desazón toma el nombre de inquietud. Esta es
tanto mayor cuanto lo sean los obstáculos que estorben la
consecución del objeto que se procura, y este estado puede
venir á ser un verdadero tormento de dolor. Deseo: -la
necesidad turba nuestro reposo ó causa nuestra inquietud sólo
por que determina las facultades del cuerpo y del alma hacia
los objetos cuya privación nos hace padecer. Nos
representamos el placer que nos causaron; la reflexión nos
hace juzgar del que pueden aun causarnos la imaginación lo
exagera; esta dirección inquieta de nuestra voluntad hacia el
objeto que necesitamos, es deseo.
Las
pasiones: -Así como es natural acostumbrarse á gozar de las
cosas agradables así también es natural acostumbrarse á
desearlas, y estos deseos convertidos en hábitos se llaman
pasiones. Semejantes deseos son en algún modo permanentes, ó
al menos si se suspenden por intervalo se renuevan con la más
ligera impresión. Esperanza: -si cuando deseamos una cosa
juzgamos que hemos de alcanzarla, entonces este juicio unido
al deseo produce la esperanza. Voluntad: -Esta facultad
comprende todos los hábitos que nacen de la necesidad, los
deseos, las pasiones, la esperanza, la desesperación, la
confianza, el temor y otros muchos.
Pensamiento:
-Esta palabra es aun más extensa: comprende todos los actos
del entendimiento, y de la voluntad. Pensar, sentir, poner
atención, juzgar, reflexionar, desear, temer, etc.
De
las proposiciones y su división
Ya
hemos dicho que la operación con que el alma afirma o niega
alguna cosa se llama proposición inmediatamente que se
concibe manifestada exteriormente á virtud de algún signo.
Toda proposición tiene materia, cualidad y cuantidad. Lo
primero es conveniencia ó repugnancia de sus términos que
son el sujeto y el atributo. Lo segundo es su afirmación ó
negación; lo tercero es la extensión y la actitud de sus términos.
Así es que la proposición será universal, particular o
singular según el sujeto que tuviere.
Se
dividen primeramente las proposiciones en simples y
compuestas: las primeras constan de un solo sujeto y un solo
predicado; las segundas, de muchos ó de más de uno.
Hay
algunas proposiciones simples que parecen compuestas de algún
incidente ó supuesto que se mezcle en ellas, como en esta:
Roma, donde San Pedro colocó su primera silla, es el centro
de la religión. Esta proposición y antes, se resuelven en
otra simple para entenderlas bien, pues puede ser que siendo
ellas verdaderas el supuesto sea falso, como sucede en esta.
Las
proposiciones compuestas pertenecen á las clases siguientes:
ó son copulativas ó disyuntivas ó condicionales ó
causales. Proposición copulativa es la que une muchos sujetos
ó predicados con partículas conjuntivas; disyuntiva al
contrario que la separo con partículas de la misma especie;
condicional la que se fije en alguna condición; y causal la
que tenga dos partes, de las cuales una se ponga por causa de
la otra. Ejemplos.
Proposiciones
Copulativa
- El oro excede á todos los metales en peso, en elegancia en
color y en ductilidad.
Disyuntiva
- La proposición de Aníbal á sus soldados: compañeros, ó
vencer, ó morir.
Condicional
- Si eres bueno, te salvarás.
Causal
- La razón porque cayó la republica romana, fue por haberse
admitido la plebe en la magistratura.
También
parecen compuestas y no lo son las proposiciones exclusiva,
comparativa, inceptiva y desitiva. La exclusiva se conoce
cuando en la expresión de una idea específica encontramos
partículas excluyentes. La comparativa, cuando su atributo es
comparado con otro.
Inceptiva
o desitiba: cualquiera de ellas que se expresan indica el
principio de una cosa y el fin de otra.
Ejemplos:
Exclusiva
- Solo el cerebro es el asiento del alma.
Inceptiva
- Constantino fue el primer Emperador cristiano. Esta misma
proposición es desitiva pues indica haberse acabado el
imperio de los gentiles con el de Constantino.
Del
discurso y de los varios géneros de argumentación
Así
como todo juicio supone ideas, así también todo discurso
supone juicio. El discurso consiste en inferir y proceder á
juicios desconocidos, de los ya formados y conocidos.
Este
modo de raciocinar lo enseña la naturaleza: los más rústicos
cuando quieren convencer de la verdad de algún juicio, hacen
comparación con otro cuya verdad es conocida, y si no siempre
son felices en la elección de las comparaciones, prueban al
menos que comprenden lo que es necesario para darse á
entender.
Varias
son las formas del raciocinio. La primera es el silogismo que
consta de tres proposiciones: una de las dos primeras o
premisas se llama mayor; la otra, menor, y la tercera
consecuencia. Explicaremos el fundamento de esta argumentación
que consiste en tres cosas. Primero, tomar una cosa ejemplar
de cosa conocida, y esta servirá de una premisa; segundo, ver
si otra, que se le aplique conviene con ella para tirar la
otra premisa, y por último, exprimir en la consecuencia esta
conformidad del objeto con la idea ejemplar. Se nos ofrece
probar, por ejemplo, que Pedro es animal; buscamos en esta
idea animal la conveniencia que tenga con Pedro, y después
que la encontramos, v. g. en el movimiento, expresamos la
conformidad de estas dos ideas diciendo:
Todo
ser que se mueve es animal
Pedro
se mueve
Luego
es animal
El
silogismo es una forma de argumentar delicadísima y está
sujeto á mil reglas que hemos juzgado oportuno suprimir; pues
todas se reducen á recomendar la conformidad del sujeto con
la idea ejemplar en las premisas; todo silogismo á que falte
esta conformidad será vicioso.
El
entimema es un silogismo imperfecto en el que se suprime
alguna de las premisas por ser claramente conocida: v. g.
La
comedia pervierte el corazón,
Luego
es dañosa.
Aquí
se ha suprimido -todo lo que pervierte el corazón es dañoso-
con lo cual hubiera sido un silogismo perfecto.
El
dilema es un argumento que ataca por dos extremos, de tal modo
formados que tenga igual fuerza por cualquiera de ellos á que
quiera prestarse contrario.
Un
sabio de la antigüedad se defendía de obtener empleos públicos
en su patria con el siguiente dilema:
O
hé de gobernar bien ó mal.
Si
lo primero, me acarrearé enemigos.
Si
lo segundo, desagrado á los Dioses.
Luego
de ningún modo debo tomar parte en los negocios públicos.
El
argumento de parificación es un raciocinio fundado en la
semejanza de dos cosas; v. g.
No
hay para los seres físicos más que una sola lei.
Luego
no hai para los hombres más que una sola lei.
Esta
forma de argumentación puede reducirse á Ia analogía que es
un argumento en que se procede á semejanza ó identidad de
las causas por la semejanza ó identidad de los efectos.
Séanos
un ejemplo la valiente expresión del senador Gregoire, actual
obispo de Blois: Son los reyes en orden moral, lo que los
monstruos en el orden natural: su historia es el martirologio
de las naciones.
La
inducción se emplea cuando se procede de las partes al todo,
de los efectos á las causas, de los particulares á los
universales; v. g.:
El
aire es grave, el leño es grave, la piedra es grave
Luego
todo cuerpo es grave.
Sorites
es una argumentación que consta de las proposiciones que se
le quieran dar, tiradas de modo que se hallen sucediéndose y
llamando unas á las otras.
Pondremos
por ejemplo el sorites de Cicarso de Caví, colegial de París:
La
Europa es lo mejor del mundo.
La
Francia es lo mejor de la Europa.
París
es lo mejor de la Francia.
Mi
casa es lo mejor de París.
Yo
soi lo mejor de mi casa
Luego
yo soi lo mejor del mundo.
Con
otro sorites se suele probar que los ricos son pobres diciendo
de este modo:
Todo
rico es ambicioso
Todo
ambicioso desea muchas cosas
El
que desea muchas cosas necesita muchas cosas.
El
que necesita muchas cosas es pobre
Luego
todo rico es pobre.
SOFISMAS
Sofisma
primero
La
primera falacia ó vicio de la argumentación se toma de la
anfibología que consiste en usar de palabras que comprenden
sentidos diferentes como se ve en el silogismo siguiente:
En
el cielo hai una constelación llamada León,
Es
así que todo león brama
Luego
la constelación del cielo brama.
Sofisma
segundo
La
segunda falacia consiste en usar de preguntas formadas con tal
esmero que necesariamente caiga en error el que responde; de
esta argumentación nos defenderemos procurando antes de
entrar en cuestión de algún punto, reducirlo a términos
precisos y claros para tener que contestar muchas veces. De
esta falacia usó un juez que queriendo condenar á un
inocente por asesinato que él no había cometido, con el cadáver
á la vista le hizo esta pregunta: ¿Tú solo has muerto á
este hombre? Confiado en que si respondía sí confesaba el
inocente ser él solo el asesino; y si respondía no, apenas
daba á entender que él no había tenido cómplices, por lo
que contestó el acusado con dos proposiciones:
"No
he cometido el delito de que me acusan ni solo ni acompañado."
Tercera
falacia
Se
da por tercera falacia errar el objeto á que tiende la cuestión
propuesta, como si proponiéndonos sostener que los brutos
tienen alma espiritual, otro que quisiera argüir contra esta
aserción se propusiera probar que nosotros tenemos distinta
organización que la de los brutos.
La
cuarta falacia consiste en tomar muchas veces en el raciocinio
la parte por él todo como los Epicuros deducen la mortalidad
de nuestra alma del principio siguiente:
El
hombre muere.
Es
así que el hombre consta de alma, y cuerpo.
Luego
el alma muere con él.
La
falacia de accidente consiste en tomar por esencial e intrínseco
algún atributo que solo conviene accidentalmente al sujeto á
quien afecta, como los atropomorsistas juzgan que Dios es corpóreo
sin más que porque alguna vez apareció en forma humana.
La
petición de principio es otra falacia, que se comete cuando
en lugar de probar una proposición se da otra idéntica á la
que se propone probar. Como si alguno pretendiera demostrar
que la alma sobrevive al cuerpo porque es inmortal, pues que
sobrevivir al cuerpo y ser inmortal es una misma cosa.
El
círculo vicioso es una de las falacias que se comete con más
frecuencia y consiste en tomar dos proposiciones y probar la
primera por la segunda, y la segunda por la primera: así los
cartesianos prueban que no hay vacío en el mundo porque todo
está lleno de una materia que ellos llaman sutil y prueban la
existencia de dicha materia sutil asegurando que no hay vacío
en el mundo.
Es
preciso no confundir con el círculo vicioso el regreso
demostrativo que consiste en probar los efectos por sus causas
y las causas por sus efectos, más como esto tiende á la
argumentación de analogía que ya hemos explicado en otro
lugar, á ella nos referimos para su mejor inteligencia.
Continúa
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