EL HORNERO

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MATERIAL DE DIFUSIÓN DE LA EMISORA EDUCATIVA "El HORNERO"
REVISTA Nº XXIII- 2001

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Este Adjunto está confeccionado con las informaciones recibidas en la Emisora Educativa El Hornero. En éste, la Redacción de El Hornero no tiene participación alguna, excepto a la limitación de extensiones de algunos artículos.

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CURSO DE FILOSOFÍA

Curso filosófico, dictado por el Catedrático de Filosofía Don Juan Crisóstomo Lafinur, en la Capital de Buenos Aires, el año 1819.

 

INDICE

PREFACIO

LOGICA

 

PARTE PRIMERA

Expone al arte de razonar. Consideraciones sobre entendimiento y sus operaciones. Orden de proceder

Capítulo I

LECCION PRIMERA

De las percepciones. Expónese la facultad de sentir, origen de todas las facultades del alma. Razón y relación de las ideas.

De las sensaciones y sus grados. Consideraciones morales sobre el hombre

De las proposiciones y su división

Del discurso y de los varios géneros de argumentación

 

SOFISMAS

Sofisma primero

Sofisma segundo

Tercera falacia

De los signos de institución = del lenguaje

CUESTION PRIMERA

Examínase la facultad de sentir como origen de todas las afecciones del alma.

Ideas preliminares

Conclusión

Objeciones y respuestas

Cuestión segunda

Continuación del artículo antecedente

Desenvolvimiento de la causa primera de toda certidumbre y de todo error

 

METAFISICA

Examinase en el sistema que es permitido a la filosofía la existencia de un Dios, primera causa de todos los seres

De Dios...

Argumentos y respuestas

Continuación del artículo antecedente. Examen de la inmortalidad del alma

ARTICULO SEGUNDO

De la voluntad y de sus efectos

Necesidades, medios, derechos, deberes, se derivan de la facultad de querer

Conclusión: de la facultad de querer nacen las ideas de personalidad y propiedad

De la facultad de querer nacen todas nuestras necesidades y todos nuestros medios

De la facultad de querer nacen las ideas de riqueza y de privación

De la facultad de querer nacen las ideas de libertad y de opresión

De la facultad de querer nacen las ideas de derechos y deberes

De la sociedad  

 

 

Prefacio al Curso Filosófico

La necesidad de las cosas y el ejercicio natural del espíritu, indujeron al hombre a formar un cálculo a que lo determinaba el deseo de mejorar su suerte: apenas conoció su existencia con aptitud aun mayor bien de la que gozaba entró en las miras el deseo de observarlo todo y aplicarlo a su felicidad.

En guerra con la naturaleza, él debía procurarse un asilo contra las injurias: ved ahí el móvil único de sus ideas, de sus invenciones y la causa primera de su ilustración y su filosofía. Con motivos tan inmediatos al hombre, aparece esta ciencia con una antigüedad casi igual á la del genero humano. Pitágoras, uno de los primeros filósofos, definió la filosofía por "el estudio de la sabiduría": era aun más pomposo el título con que la distinguieron sus predecesores, los cuales identificaban los nombres de sabios y de filósofos.

La filosofía, pues, mirada por los objetos á que se refiere es "la ciencia de todas las cosas ya divinas ya humanas que componen el universo que habitamos, deducida de un razonamiento recto. Sobre la historia de su origen y sus progresos nada podemos asegurar por cierto de lo que era antes del diluvio universal.

Nosotros apenas alcanzamos á verla en la Astronomía de los Caldeos, poco después del diluvio, sacada de las observaciones de los Persas, de los indios, de los Fenicios, cultivada mejor por los Egipcios y los habitantes de la Tracia, cuyo preceptor fue Orfeo.

Este fue el origen de la filosofía barbárica, de la resultó la Grecanica que se dividió en varias escuelas según los objetos á que se aplicaba; pero atendiendo á sus caudillos principales, eran tres sus sectas, á saber, la jónica, la itálica y la eliática. El príncipe de la secta jónica fue Tales, discípulo de Terecides, y uno de los sabios de Grecia.

En sus principios, el agua era el principio de todas las cosas y el mundo era animado por los demonios. A este sucedió Anaximandro, quien adelantó la escuela con el conocimiento de los horóscopos, de la esfera y de la geografía; á este siguieron Anaxágoras y Acelao, maestro de Sócrates. Los discípulos más ilustres de este filósofo fueron Arístico en la secta sirenica, Tedo en la eliaca, Euclides en la megalica, Platón en la académica y Antístenes en la cínica. De esta última recta resultó la etoica cuyas doctrinas enseñaban una moral austera y sublime y tuvo á Zenón por su creador. La secta itánica nacida en el mundo casi á igual tiempo que la jónica tuvo á Platón por su instructor. La geometría, la música y la aritmética eran las facultades de su enseñanza: se sentía de Dios como la alma del Mundo. De ahí trae su origen el error conocido en la filosofía con el nombre de metemsícopsis, esto es, propagación de las almas de un cuerpo á otro.

La secta eliática tomó este nombre de Elea ó Obelia, ciudad de la Grecia: la ilustraron Zenón, Leupsipio, Demócrito, Eráclito y Epicuro: se llamaba la filosofía de esta escuela, corpuscular, atomística y mecánica, pues establecía que los corpúsculos, solos eran los principios de todos los cuerpos.

Estaban regularmente adelantadas las escuelas, cuando apareció al mundo literario Aristóteles, natural de Estagira y discípulo de Platón. Él levantó su enseñanza en un pórtico ó Lioco, y como diese sus lecciones paseándose tomó la escuela el nombre de peripatética ó ambulatorio.

Él cultivó la lógica, la política, la retórica, la poética y la ética.

Este filósofo ha merecido largas edades en la contemplación del mundo literario: sus doctrinas han gozado de un no sé qué de invulnerables que hasta la mitad del siglo XV, eran las sentencias de Aristóteles los dogmas de la filosofía. La cultura, la experiencia, el entusiasmo mismo de los filósofos, hicieron nacer alentadores contra su imperio: fueron los primeros Bernardino Telecio, Lorenzo Bala, Mario Moho, el cardenal Adrimio, y en Francia Pedro Ramos y Gasendo. (Gassendi).

Con más felicidad sacudió el yugo de Aristóteles en el siglo XVI Galileo, quien sujetó á puras demostraciones geométricas todas las cuestiones de la física. A este siguió el gran Descartes cuya doctrina se propagó con sequito en la mayor parte de la Europa.

Si es cierto que la doctrina de Descartes es el mejor testimonio de la sutileza y energía; de su espíritu grande y empeñado, con todo, en lo que respectan la física no hay un sistema capaz de satisfacer, y poco habríamos adelantado en esta materia desde el nacimiento de Aristóteles, si la naturaleza no hubiera hecho aparecer al inmortal Newton, ingles de nación, hombre que uniendo á la diligencia del espíritu la perspicacia del genio y la paciencia más constante, socorrido poco de la literatura de su siglo, nos mostró á la naturaleza sujeta á las leyes eternas desconocidas hasta entonces en la filosofía y desarrollando con la mayor sencillez las causa de los fenómenos que admiramos. Caló á un golpe de ojos los cielos, nos mostró el curso de los astros, ilustró el sistema de la revolución del mundo y se detuvo con el mayor provecho en el análisis de los elementos: examinó la luz, el sonido, el aire, las plantas y al hombre mismo, con el mayor acierto y diligencia. Todos los sistemas filosóficos sostenidos en las escuelas modernas, hacen á Newton el honor de su príncipe. El sistema newtoniano es el dominante en todas las academias científicas del globo, y este hombre insigne que consiguió mostrar á la raza humana la huella más segura en el conocimiento de la naturaleza, creemos que tiene ya sobrepuesto su nombre al tiempo y sus injurias, para que alguna vez deje de ser respetado en los siglos de la literatura.    

 

 

LOGICA

PARTE PRIMERA

Expone al arte de razonar. Consideraciones sobre entendimiento y sus operaciones. Orden de proceder  

Capítulo I

La lógica es aquella parte de la filosofía que enseña al hombre á hacer buen uso de su razón y da reglas seguras para hallar la verdad. Es cierto que no hay un hombre por rústico que sea en quien no brille esta facultad de raciocinar para el uso más ó menos reglado de su entendimiento, y á esto llamamos lógica natural.

Aquella de que vamos a tratar es la misma, ayudada de reglas seguras y de conocimientos científicos, por lo cual se llama lógica artificial. Para pensar justamente es preciso percibir bien, juzgar bien y ligar las ideas con método. El famoso canciller Bacon, saca la división de la lógica en cuatro fines que ella se propone. Un hombre (dice) discurre ó por encontrar lo que busca ó por reflexionar sobre lo que ha encontrado, ó por retener lo que ha juzgado, ó por enseñar lo que ha retenido: ved ahí el nacimiento de las ideas, del juicio, del discurso y del método; y estas se llaman las cuatro operaciones del alma. Antes que entremos en detalles de la lógica, es preciso explicar algunos de esos términos. Definir es explicar con claridad, brevedad y exactitud la naturaleza y la esencia de una cosa. Para que una definición sea buena, es preciso que ella tenga cuatro condiciones que son sumamente necesarias, á saber: claridad, brevedad, reciprocidad y expresión de género y especie. La claridad consiste en evitar toda expresión equívoca; la brevedad en no decir nada de más; la reciprocidad en que ha de convenir al definido de modo que no pueda aplicarse á otro objeto; la expresión de genero y especie es no escoger más que las partes distintivas del definido. Una definición de nombre que no designe la naturaleza de una cosa pero que haga de una manera que no se pueda confundir con otra, se llama descripción.

Se llama substancia un ser que existe independientemente del modo; y modo un ser que no puede existir sin la sustancia. Un trozo de madera puede tener figura triangular ó cuadrada permaneciendo madera; pero cualquiera que sea la figura no puede subsistir sin ella.

Volvamos a las operaciones del alma. Aprehensión ó idea es la imagen que el alma tiene de un objeto, ó es el mismo objeto presente al alma: la aprehensión será simple cuando un solo objeto se presente al entendimiento como la tierra, el cielo, etc., y compuesta, cuando la imagen es de muchas, como una huerta llena de árboles.

El juicio es aquella operación del alma por la cual tomamos dos ideas ó las une afirmando algo ó negando. Esta operación expresada por voces o por signos se llama proposición. De cualquier modo ella consta de sujeto que es de quien se dice ó se niega, y de atributo ó predicado que es lo que se dice ó se niega del sujeto.

Es lo más importante en el arte de raciocinar el método con que el alma debe proceder para rectificar sus ideas; nosotros nos aplicaremos á ilustrar aquel que la naturaleza enseña á todos los hombres y que es conocido con el nombre de analítico. Analizar una idea no es otra cosa que descomponerla y resolverla en sus partes para ver así la relación que estas tienen consigo mismas y con el todo. Apenas abra una idea en el alma que no pueda sujetarse al análisis pues que toda idea es compuesta por la relación recíproca tiene con las demás.

 

LECCION PRIMERA

De las percepciones. Expónese la facultad de sentir, origen de todas las facultades del alma. Razón y relación de las ideas

Partimos á mayores conocimientos después de persuadidos que tenemos cinco sentidos, que todas nuestras ideas precisamente pertenecen á alguno de ellos. El que nació sin el órgano de la vista no tendrá idea de la luz y los colores; el que nació sin oído no puede tenerla del sonido; en una palabra si naciera algún hombre sin sentido alguno, este hombre no conocería un solo objeto de la naturaleza. Pero, ¿bastará tener sentidos para conocer los objetos? No, por cierto, pues que siendo comunes a todos los mismos sentidos, no todos tenemos los mismos conocimientos: esta desigualdad no puede provenir sino de que no todos sabemos hacer de nuestros sentidos el uso para que fueran dados. Este uso lo aprende el hombre, primero por la aplicación en que lo pone la misma naturaleza cuando lo determina por sus necesidades y después por una experiencia que siendo repetida en él le hace volver de sus engaños sujetándolo á nuevas impresiones. Haremos familiar esta idea en la demostración. Un niño aprende porque siente la necesidad de instruirse. Por ejemplo, tiene interés en conocer á la ama que le cría y la conoce bien pronto; la distingue entre muchas personas, y no la confunde con ninguna. Hasta aquí, según observamos, el niño conoce á virtud de las necesidades de la naturaleza: otra necesidad ejecutiva le hace formar un juicio falso haciéndolo juzgar apresuradamente; pero este error es momentáneo. Engañado en su esperanza conoce inmediatamente la necesidad de juzgar mejor segunda vez. La experiencia que vela sobre él corrige sus equivocaciones: cree ver á su ama porque divisó á lo lejos una mujer á quien se le parecía, pero su engaño no dura; si la primera mirada lo engañó, otra segunda lo desengaña y le hace aprender la necesidad de juzgar. De ese modo destruyen los mismos sentidos los errores en que nos hicieron caer; luego el uso reglado de ellos será la primera base del arte de raciocinar; como el alma aprende diferentemente los objetos toman también los conceptos diferentes nombres. Es sensación la imagen del objeto presente; imaginación la imagen del que no lo está; conciencia la advertencia del alma sobre sus operaciones, y atención la aplicación de ella misma determinada por la fuerza del objeto. Los atributos de las cosas forman la serie de predicables conocidos por los de Porfirio, y son los siguientes: genero, especie, propio, diferencia y accidente.

Genero es una idea común á muchos que sean diferentes por otros conceptos. Diferencia es un atributo que esencialmente distingue á dos de un mismo genero. Especie es la unión del genero y la diferencia. Propio es una perfección común á la especie. Accidente un atributo que puede faltarle.

El hombre es animal por género, racional por diferencia, animal racional por especie, discursivo por una de sus propiedades, y blanco por uno de sus accidentes. Razones ó relaciones son los respectos de unas á otra: se llaman ideas relativas aquellas de las cuales una no se pueda entender sin la otra, como lo es la del maestro y la del discípulo; la del creador y la criatura.

   

 

De las sensaciones y sus grados. Consideraciones morales sobre el hombre

Así como de las sensaciones ó ideas consideradas como representativas nacen todas las operaciones del entendimiento, así también de ellas mismas, consideradas como agradables ó desagradables, nacen todas las operaciones de la voluntad. Necesidad: -aunque por sufrir se entiende propiamente experimentar una sensación desagradable, es cierto que la privación de una sensación agradable es un verdadero sufrimiento: es preciso notar que carecer y estar privado de una cosa, no es lo mismo. Lo primero se entiende de las cosas que no se han gozado y que quizá no se han conocido; lo segundo de aquellas que verdaderamente se han gozado y perdido. Desazón: -este sufrimiento en su menor grado no es tanto un dolor, cuanto hallarnos en un estado en que no estamos á gusto. Inquietud: -la desazón nos pone en movimiento para procurarnos la cosa de que tenemos necesidad. Faltándonos ella, no podemos permanecer en perfecto reposo; entonces la desazón toma el nombre de inquietud. Esta es tanto mayor cuanto lo sean los obstáculos que estorben la consecución del objeto que se procura, y este estado puede venir á ser un verdadero tormento de dolor. Deseo: -la necesidad turba nuestro reposo ó causa nuestra inquietud sólo por que determina las facultades del cuerpo y del alma hacia los objetos cuya privación nos hace padecer. Nos representamos el placer que nos causaron; la reflexión nos hace juzgar del que pueden aun causarnos la imaginación lo exagera; esta dirección inquieta de nuestra voluntad hacia el objeto que necesitamos, es deseo.

Las pasiones: -Así como es natural acostumbrarse á gozar de las cosas agradables así también es natural acostumbrarse á desearlas, y estos deseos convertidos en hábitos se llaman pasiones. Semejantes deseos son en algún modo permanentes, ó al menos si se suspenden por intervalo se renuevan con la más ligera impresión. Esperanza: -si cuando deseamos una cosa juzgamos que hemos de alcanzarla, entonces este juicio unido al deseo produce la esperanza. Voluntad: -Esta facultad comprende todos los hábitos que nacen de la necesidad, los deseos, las pasiones, la esperanza, la desesperación, la confianza, el temor y otros muchos.

Pensamiento: -Esta palabra es aun más extensa: comprende todos los actos del entendimiento, y de la voluntad. Pensar, sentir, poner atención, juzgar, reflexionar, desear, temer, etc.

 

De las proposiciones y su división

Ya hemos dicho que la operación con que el alma afirma o niega alguna cosa se llama proposición inmediatamente que se concibe manifestada exteriormente á virtud de algún signo. Toda proposición tiene materia, cualidad y cuantidad. Lo primero es conveniencia ó repugnancia de sus términos que son el sujeto y el atributo. Lo segundo es su afirmación ó negación; lo tercero es la extensión y la actitud de sus términos. Así es que la proposición será universal, particular o singular según el sujeto que tuviere.

Se dividen primeramente las proposiciones en simples y compuestas: las primeras constan de un solo sujeto y un solo predicado; las segundas, de muchos ó de más de uno.

Hay algunas proposiciones simples que parecen compuestas de algún incidente ó supuesto que se mezcle en ellas, como en esta: Roma, donde San Pedro colocó su primera silla, es el centro de la religión. Esta proposición y antes, se resuelven en otra simple para entenderlas bien, pues puede ser que siendo ellas verdaderas el supuesto sea falso, como sucede en esta.

Las proposiciones compuestas pertenecen á las clases siguientes: ó son copulativas ó disyuntivas ó condicionales ó causales. Proposición copulativa es la que une muchos sujetos ó predicados con partículas conjuntivas; disyuntiva al contrario que la separo con partículas de la misma especie; condicional la que se fije en alguna condición; y causal la que tenga dos partes, de las cuales una se ponga por causa de la otra. Ejemplos.

Proposiciones

Copulativa - El oro excede á todos los metales en peso, en elegancia en color y en ductilidad.

Disyuntiva - La proposición de Aníbal á sus soldados: compañeros, ó vencer, ó morir.

Condicional - Si eres bueno, te salvarás.

Causal - La razón porque cayó la republica romana, fue por haberse admitido la plebe en la magistratura.

También parecen compuestas y no lo son las proposiciones exclusiva, comparativa, inceptiva y desitiva. La exclusiva se conoce cuando en la expresión de una idea específica encontramos partículas excluyentes. La comparativa, cuando su atributo es comparado con otro.

Inceptiva o desitiba: cualquiera de ellas que se expresan indica el principio de una cosa y el fin de otra.

Ejemplos:

Exclusiva - Solo el cerebro es el asiento del alma.

Inceptiva - Constantino fue el primer Emperador cristiano. Esta misma proposición es desitiva pues indica haberse acabado el imperio de los gentiles con el de Constantino.

 

Del discurso y de los varios géneros de argumentación

Así como todo juicio supone ideas, así también todo discurso supone juicio. El discurso consiste en inferir y proceder á juicios desconocidos, de los ya formados y conocidos.

Este modo de raciocinar lo enseña la naturaleza: los más rústicos cuando quieren convencer de la verdad de algún juicio, hacen comparación con otro cuya verdad es conocida, y si no siempre son felices en la elección de las comparaciones, prueban al menos que comprenden lo que es necesario para darse á entender.

Varias son las formas del raciocinio. La primera es el silogismo que consta de tres proposiciones: una de las dos primeras o premisas se llama mayor; la otra, menor, y la tercera consecuencia. Explicaremos el fundamento de esta argumentación que consiste en tres cosas. Primero, tomar una cosa ejemplar de cosa conocida, y esta servirá de una premisa; segundo, ver si otra, que se le aplique conviene con ella para tirar la otra premisa, y por último, exprimir en la consecuencia esta conformidad del objeto con la idea ejemplar. Se nos ofrece probar, por ejemplo, que Pedro es animal; buscamos en esta idea animal la conveniencia que tenga con Pedro, y después que la encontramos, v. g. en el movimiento, expresamos la conformidad de estas dos ideas diciendo:  

Todo ser que se mueve es animal

Pedro se mueve

Luego es animal  

El silogismo es una forma de argumentar delicadísima y está sujeto á mil reglas que hemos juzgado oportuno suprimir; pues todas se reducen á recomendar la conformidad del sujeto con la idea ejemplar en las premisas; todo silogismo á que falte esta conformidad será vicioso.

El entimema es un silogismo imperfecto en el que se suprime alguna de las premisas por ser claramente conocida: v. g.  

La comedia pervierte el corazón,

Luego es dañosa.  

Aquí se ha suprimido -todo lo que pervierte el corazón es dañoso- con lo cual hubiera sido un silogismo perfecto.

El dilema es un argumento que ataca por dos extremos, de tal modo formados que tenga igual fuerza por cualquiera de ellos á que quiera prestarse contrario.

Un sabio de la antigüedad se defendía de obtener empleos públicos en su patria con el siguiente dilema:  

O hé de gobernar bien ó mal.

Si lo primero, me acarrearé enemigos.

Si lo segundo, desagrado á los Dioses.

Luego de ningún modo debo tomar parte en los negocios públicos.  

El argumento de parificación es un raciocinio fundado en la semejanza de dos cosas; v. g.  

No hay para los seres físicos más que una sola lei.

Luego no hai para los hombres más que una sola lei.  

Esta forma de argumentación puede reducirse á Ia analogía que es un argumento en que se procede á semejanza ó identidad de las causas por la semejanza ó identidad de los efectos.

Séanos un ejemplo la valiente expresión del senador Gregoire, actual obispo de Blois: Son los reyes en orden moral, lo que los monstruos en el orden natural: su historia es el martirologio de las naciones.

La inducción se emplea cuando se procede de las partes al todo, de los efectos á las causas, de los particulares á los universales; v. g.:  

El aire es grave, el leño es grave, la piedra es grave

Luego todo cuerpo es grave.  

Sorites es una argumentación que consta de las proposiciones que se le quieran dar, tiradas de modo que se hallen sucediéndose y llamando unas á las otras.

Pondremos por ejemplo el sorites de Cicarso de Caví, colegial de París:  

La Europa es lo mejor del mundo.

La Francia es lo mejor de la Europa.

París es lo mejor de la Francia.

Mi casa es lo mejor de París.

Yo soi lo mejor de mi casa

Luego yo soi lo mejor del mundo.

Con otro sorites se suele probar que los ricos son pobres diciendo de este modo:

Todo rico es ambicioso

Todo ambicioso desea muchas cosas

El que desea muchas cosas necesita muchas cosas.

El que necesita muchas cosas es pobre

Luego todo rico es pobre.  

 

 

SOFISMAS

Sofisma primero

La primera falacia ó vicio de la argumentación se toma de la anfibología que consiste en usar de palabras que comprenden sentidos diferentes como se ve en el silogismo siguiente:

En el cielo hai una constelación llamada León,

Es así que todo león brama

Luego la constelación del cielo brama.

 

Sofisma segundo

La segunda falacia consiste en usar de preguntas formadas con tal esmero que necesariamente caiga en error el que responde; de esta argumentación nos defenderemos procurando antes de entrar en cuestión de algún punto, reducirlo a términos precisos y claros para tener que contestar muchas veces. De esta falacia usó un juez que queriendo condenar á un inocente por asesinato que él no había cometido, con el cadáver á la vista le hizo esta pregunta: ¿Tú solo has muerto á este hombre? Confiado en que si respondía sí confesaba el inocente ser él solo el asesino; y si respondía no, apenas daba á entender que él no había tenido cómplices, por lo que contestó el acusado con dos proposiciones:

"No he cometido el delito de que me acusan ni solo ni acompañado."

 

Tercera falacia

Se da por tercera falacia errar el objeto á que tiende la cuestión propuesta, como si proponiéndonos sostener que los brutos tienen alma espiritual, otro que quisiera argüir contra esta aserción se propusiera probar que nosotros tenemos distinta organización que la de los brutos.

La cuarta falacia consiste en tomar muchas veces en el raciocinio la parte por él todo como los Epicuros deducen la mortalidad de nuestra alma del principio siguiente:

El hombre muere.

Es así que el hombre consta de alma, y cuerpo.

Luego el alma muere con él.

La falacia de accidente consiste en tomar por esencial e intrínseco algún atributo que solo conviene accidentalmente al sujeto á quien afecta, como los atropomorsistas juzgan que Dios es corpóreo sin más que porque alguna vez apareció en forma humana.

La petición de principio es otra falacia, que se comete cuando en lugar de probar una proposición se da otra idéntica á la que se propone probar. Como si alguno pretendiera demostrar que la alma sobrevive al cuerpo porque es inmortal, pues que sobrevivir al cuerpo y ser inmortal es una misma cosa.

El círculo vicioso es una de las falacias que se comete con más frecuencia y consiste en tomar dos proposiciones y probar la primera por la segunda, y la segunda por la primera: así los cartesianos prueban que no hay vacío en el mundo porque todo está lleno de una materia que ellos llaman sutil y prueban la existencia de dicha materia sutil asegurando que no hay vacío en el mundo.

Es preciso no confundir con el círculo vicioso el regreso demostrativo que consiste en probar los efectos por sus causas y las causas por sus efectos, más como esto tiende á la argumentación de analogía que ya hemos explicado en otro lugar, á ella nos referimos para su mejor inteligencia.  

 

Continúa ====>

 

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