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EL
HORNERO
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MATERIAL
DE DIFUSIÓN DE LA EMISORA EDUCATIVA "El HORNERO"
REVISTA Nº XXIII- 2001
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Este Adjunto está confeccionado con las
informaciones recibidas en la Emisora Educativa El Hornero. En
éste, la Redacción de El Hornero no tiene participación
alguna, excepto a la limitación de extensiones de algunos artículos.
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revista El Hornero puede obtenerla en las siguientes páginas
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La
verdad de la vida
"Una
vida no examinada (es decir, sin filosofia) no es vividera
para el hombre", decía Platón. "Todas las ciencias
son más necesarias que la filosofía-decía Aristóteles-;
superior, ninguna." La filosofía "no sirve para
nada", y por eso no sirve a nadie: es la ciencia de los
hombres libres. "Si la sabiduría es Dios, el verdadero
filósofo es el amador de Dios", decía San Agustín. Y
Spinoza la ve como amor Dei intellectualis. "amor
intelectual a Dios". Y Ortega, en su primer libro. Definía
la filosofía como la "ciencia general del amor".
Esa
conexión entre amor y filosofía es esencial, porque la
filosofía busca la conexión general de todas las cosas-eso
es precisamene la razón-, y eso es obra del amor. Por eso la
filosofía consistió, desde el principio, en la máxima
dilatación del espíritu, hasta llegar a preguntarse por el
todo. ¿Qué es todo esto? Por este camino se llegó a
descubrir la naturaleza, más allá de cada cosa,y como
principio de explicación de ellas (la naturaleza de las
cosas). La idea cristiana de creación llevó a ver el mundo
como criatura, con una realidad fundada en la de Dios creador.
La evidencia del carácter único e irreductible de eso que
llamamos "yo" llevó al pensamiento moderno
(Descartes y sus continuadores) al idealismo, a la afirmación
del yo pensante como la realidad primaria, de quién serían
"ideas" todas las cosas. Pero nuestro tiempo ha
visto que, si bien es verdad que nada puedo saber sin mí, sin
ser yo testigo de los demás. Yo no me encuentro nunca solo,
sino rodeado de cosas, en un mundo, haciendo algo con él,
algo que se llama vivir. Y al vivir encuentro, de una manera o
de otra, todo lo que hay, presente y manifiesto o latente y
oculto, accesible o inaccesible, desde mi propio cuerpo y las
cosas que me rodean hasta Dios, del cual encuentro en mi vida
al menos la noticia o revelación.
La
filosofía es el descubrimiento de un horizonte de preguntas
ineludibles. Volverse de espaldas a ellas es renunciar a ver,
aceptar una ceguera parcial, contentarse con lo penúltimo.
Significa, pues, la filosofía un incalculable enriquecimiento
del mundo. Es además una disciplina moral: la exigencia de no
engañarse, de no aceptar como evidente lo que no lo es. (Sin
que esto quiera decir que hay que rechazar lo que no es
evidente, porque muy pocas cosas lo son.) Es sobre todo, una
llamada a la lucidez, a ese "señorío de la luz sobre
las cosas y sobre nosotros mismos", de que hablaba
Ortega. Y con ello, una llamada a la autenticidad, a la verdad
de la vida, a ser cada uno quien verdaderamente pretende ser.
El
último fruto de la filosofía es la aceptación del destino
libremente elegido, eso que se llama vocación.
*
Bibliografía:
1.
Los estudios de un joven de hoy, de la Editorial Fundación
Universidad-Empresa, Madrid 1982.
2.
Diccionario de la Lengua Española.
3.
El libro de la virtudes, Javier Vergara Editor, Buenos Aires,
1995.
4.
Platón, Diálogos, Porrúa, México, 1976.
5.
Ser hombre, de Elías M. Zacarías.
6.
Fundamentos de Filosofía, Madrid 1986
7.
Las Virtudes Fundamentales, Josef Pieper, Ed. Rialp, Madrid,
1988.
8.
Filosofía Cristiana, José M. De Torre, Ediciones Palabra,
S.A.,Madrid, 1982.
9.
Aranguren, José Luis. Me llamo José Luis Aranguren. Madrid:
Aguilar, 1965. Breve y sencilla presentación biográfica
realizada por el propio Aranguren.
10.
Bonete Perales, Enrique. Aranguren: la ética entre la religión
y la política. Madrid: Tecnos, 1989. Análisis de la obra ética
de Aranguren, que señala sus compromisos políticos, así
como su relación crítica con el cristianismo.
11.
Hermida del Llano, Cristina. Aranguren. Madrid: Ediciones del
Orto, 1997. Accesible y breve presentación general de la vida
y la obra de Aranguren.
12.
López Aranguren, José Luis. Obras completas. 6 vols. Madrid:
Trotta, 1994 ss. La edición indispensable, que se encuentra
en curso de publicación, de las obras de Aranguren, con útiles
introducciones y adecuadas bibliografías.
13.
Muguerza, Javier y otros. Etica día tras día. Homenaje al
Profesor Aranguren en su 80º cumpleaños. Madrid: Trotta,
1991. Una valoración reciente de la obra de Aranguren,
realizada por algunos de sus discípulos.
*
Autor: Lic. José Luis Dell'Ordine - dellordine@arnet.com.ar
http://dellordine.ecomundo.com.ar
"ANTROPOLOGÍA,
SOCIAL, CULTURAL Y BIOLÓGICA"
DESCRIPCIÓN
TEMÁTICA DEL TRABAJO PRESENTADO:
La antropología estudia las personas, sus herramientas y sus
significados. La antropología cultural, una de las ramas en
que se divide esta ciencia, estudia otras culturas y pueblos
con el objeto de conocer y comparar las distintas formas de
aprendizaje que existen en el mundo. Los ritos, ceremonias
universales, renuevan mitos mediante la celebración de dramas
cargados de símbolos. En la República Democrática del Congo
(antiguo Zaire), la tribu de los quba interpreta un rito de
iniciación. La máscara moshambwooy (situada a la izquierda),
simboliza la realeza y sólo puede ser utilizada por hombres
de linaje Eliot Elisofon/National Museum of African Art.
ÍNDICE:
1. INTRODUCCIÓN
2. HISTORIA
3. ANTROPOLOGÍA FÍSICA
3.1 EVOLUCIÓN DEL HOMBRE
3.2 BIOLOGÍA HUMANA
3.3 ESTUDIOS DE LOS PRIMATES
4. ANTROPOLOGÍA SOCIAL
4.1 PARENTESCO Y ORGANIZACIÓN SOCIAL
4.2 LA EVOLUCIÓN DE LOS SISTEMAS POLÍTICOS y SOCIALES
4.3 EL AUGE DE LAS NACIONES-ESTADO
4.4 DESARROLLO DE LOS SISTEMAS RELIGIOSOS
4.5 EVOLUCIÓN DE LA CULTURA
5. MÉTODOS Y APLICACIONES
5.1 INVESTIGACIÓN ARQUEOLÓGICA
5.2 INVESTIGACIÓN SOCIAL Y CULTURAL
6. TENDENCIAS ACTUALES
7. A MODO DE CONCLUSIÓN
8. BIBLIOGRAFÍA
1. INTRODUCCIÓN
Antropología, estudio de los seres humanos desde una
perspectiva biológica, social y humanista. La antropología
se divide en dos grandes campos: la antropología física, que
trata de la evolución biológica y la adaptación fisiológica
de los seres humanos, y la antropología social o cultural,
que se ocupa de las formas en que las personas viven en
sociedad, es decir, las formas de evolución de su lengua,
cultura y costumbres.
La antropología es fundamentalmente multicultural. Los
primeros estudios antropológicos analizaban pueblos y
culturas no occidentales, pero su labor actual se centra, en
gran medida, en las modernas culturas occidentales (las
aglomeraciones urbanas y la sociedad industrial). Los antropólogos
consideran primordial realizar trabajos de campo y dan
especial importancia a las experiencias de primera mano,
participando en las actividades, costumbres y tradiciones de
la sociedad a estudiar.
2. HISTORIA
Desde tiempos remotos, viajeros, historiadores y eruditos han
estudiado y escrito sobre culturas de pueblos lejanos. El
historiador griego Herodoto describió las culturas de varios
pueblos del espacio geográfico conocido en su tiempo;
interrogó a los informantes clave, observó y analizó sus
formas de vida -al igual que los antropólogos modernos-, e
informó sobre las diferencias existentes entre ellas, en
aspectos tan importantes como la organización familiar y las
prácticas religiosas. Mucho más tarde, el historiador romano
Tácito, en su libro Germania (hacia el 98 d.C.), reseñó el
carácter, las costumbres y la distribución geográfica de
los pueblos germánicos.
En el siglo XIII, el aventurero italiano Marco Polo viajó a
través de China y otras zonas de Asia, aportando con sus
escritos una información muy amplia sobre los pueblos y
costumbres del Lejano Oriente.
Durante el siglo XV se exploraron nuevos campos de
conocimiento debido al descubrimiento por los exploradores
europeos de los diferentes pueblos y culturas del Nuevo Mundo,
África, el sur de Asia y los Mares del Sur, que dio como
resultado la introducción de ideas revolucionarias acerca de
la historia cultural y biológica de la humanidad.
A lo largo del siglo XVIII, los estudiosos de la Ilustración
francesa, como Anne Robert Jacques Turgot y Jean Antoine
Condorcet, comenzaron a elaborar teorías sobre la evolución
y el desarrollo de la civilización humana desde sus albores.
Estos planteamientos antropológicos y filosóficos chocaban
con el relato bíblico de la creación y con los dogmas teológicos
que afirmaban que determinadas culturas y pueblos no
occidentales habían caído en desgracia divina y, por ello,
habían degenerado hacia una situación denominada
peyorativamente 'primitiva'.
El hallazgo de un fósil en Neandertal (Alemania) en 1856 y
los restos del hombre de Java (Homo erectus) en la década de
1890, proporcionaron pruebas irrefutables del larguísimo
proceso de evolución del hombre. En la abadía Boucher de
Perthes (véase Jacques Boucher), en las proximidades de París,
se descubrieron también diversos utensilios de piedra que
corroboraron que el proceso evolutivo de la prehistoria humana
tal vez se remontara a cientos de miles de años atrás. Desde
un principio, la arqueología se convirtió en una compañera
inseparable de la emergente disciplina antropológica.
La antropología surgió como campo diferenciado de estudio a
mediados del siglo pasado. En Estados Unidos, el fundador de
dicha disciplina fue Lewis Henry Morgan, quien investigó en
profundidad la organización social de la confederación
iroquesa (véase Confederación iroquesa). Morgan elaboró en
su estudio La sociedad primitiva (1877) una teoría general de
la evolución cultural como progresión gradual desde el
estado salvaje hasta la barbarie (caracterizada por la simple
domesticación de animales y plantas) y la civilización
(iniciada con la invención del abecedario). En Europa, su
fundador fue el erudito británico Edward Burnett Tylor, quien
construyó una teoría sobre la evolución del hombre que
prestaba especial atención a los orígenes de la religión.
Tylor, Morgan y sus contemporáneos resaltaron la racionalidad
de las culturas humanas y argumentaron que en todas las
civilizaciones la cultura humana evoluciona hacia formas más
complejas y desarrolladas.
A mediados del siglo XIX se crearon, además, importantes
fundaciones de arqueología científica, sobre todo a cargo de
arqueólogos daneses del Museo Nacional de Antigüedades,
Septentrionales en Copenhague. A partir de unas excavaciones
sistemáticas llegaron a descubrir la evolución de los
utensilios y herramientas durante la edad de piedra, la edad
del bronce y la edad del hierro. El fundador de la escuela
funcionalista de antropología, Bronislaw Malinowski, afirmaba
que las organizaciones humanas debían ser examinadas en el
contexto de su cultura y fue uno de los primeros antropólogos
en convivir con los pueblos objeto de su estudio, los
habitantes de las islas Trobriand, cuya lengua y costumbres
aprendió para comprender la totalidad de su cultura.
La antropología aplicada nació en el siglo XIX con
organizaciones como la Sociedad Protectora de los Aborígenes
(1837) y la Sociedad Etnológica de París (1838). Estas
instituciones se preocuparon por despertar en Europa una
conciencia contraria al tráfico de esclavos y a la matanza de
pueblos indígenas americanos y australianos.
3. ANTROPOLOGÍA FÍSICA
La antropología física se ocupa principalmente de la evolución
del hombre, la biología humana y el estudio de otros
primates, aplicando métodos de trabajo utilizados en las
ciencias naturales.
3.1. Evolución del hombre
Una de las ramas de la antropología física tiene como
objetivo reconstruir la línea evolutiva del hombre. En la década
de 1960 los paleoantropólogos Louis Seymour Bazett Leakey, su
esposa Mary Douglas Leakey y su hijo Richard Erskine Leakey
encontraron una serie de fósiles en la garganta de Olduvai,
África oriental, que desencadenó una revisión profunda de
la evolución biológica de los seres humanos. Los restos fósiles
desenterrados a finales de 1970 y 1980 proporcionaron después
pruebas adicionales, en el sentido de que el género Homo
coexistió en África oriental con otras formas evolucionadas
de hombre-simio conocidas como australopitecinos hace más de
4 millones de años. Estos dos homínidos son al parecer
descendientes de un fósil etíope, el Australopithecus
afarensis, que tiene una antigüedad datada entre 3 y 3,7
millones de años -la famosa Lucy, descubierta en 1974, es uno
de los fósiles encontrados. Estos antiguos antecesores del
hombre tenían las piernas y el cuerpo adaptados para caminar
erguidos (véase Bipedación), lo cual dejaba sus manos libres
para manipular diversos utensilios. Más tarde, investigadores
de la Universidad de California descubrieron numerosos fósiles
en la garganta de Olduvai, lo que reforzó aún más la tesis
de la irregularidad del proceso de evolución humana. Este
nuevo fósil tenía aproximadamente 1,8 millones de años de
antigüedad, presentaba huesos de los brazos y las piernas que
confirmaban una locomoción vertical relativamente
evolucionada, pero su capacidad craneana reducida y marcadas
diferencias de estatura entre hombres y mujeres no diferían
demasiado de Lucy.
Algunos utensilios de piedra sin tallar, hallados con ciertos
fósiles de Homo en yacimientos del este de África,
demuestran que hace casi 3 millones de años ya eran capaces
de fabricar herramientas. Esta habilidad técnica contribuyó
al aparente éxito evolutivo del Homo habilis. En comparación
con los australopitecinos vegetarianos, los antecesores
modernos de los seres humanos, tipo Homo habilis, parecen
haber evolucionado al incorporar la carne como parte esencial
de su dieta alimenticia, a juzgar por la disposición de los
dientes y la utilización de ciertas herramientas.
A medida que han ido aumentando los descubrimientos de fósiles
homínidos, al parecer fue en África, y no en Asia, donde se
produjo la primera hominización. Los fósiles de Homo habilis
apuntan hacia una criatura de unos 91 cm de estatura, con una
capacidad craneana de unos 600 cm3. Sin embargo, se han
hallado en África oriental restos de una especie mayor de
Homo con capacidad craneana superior a los 800 cm3, de unos
1,5 millones de años de antigüedad. Este protohumano mayor,
denominado generalmente Homo erectus, se extendió desde África
hacia Europa y Asia hace aproximadamente un millón de años,
y desarrolló una gama más completa de herramientas.
Los restos más conocidos del Homo erectus son el célebre
hombre de Java, que antes se conocía técnicamente como
Pithecanthropus, así como el igualmente famoso hombre de Pekín,
una colección de componentes de esqueletos hallados en
Zhoukoudian, cerca de Pekín (China), y que en principio
recibió el nombre de Sinanthropus pekinensis. Ambos son mucho
más recientes que los yacimientos que conforman el Homo
habilis de África oriental, y se remontan a 750.000 y 300.000
años. Los fósiles del hombre de Pekín son especialmente
interesantes, ya que el tamaño del cerebro es incluso mayor
que el de Java, con un promedio superior a los 1.050 cm3, y
cuyo cráneo y otros elementos óseos son ligeramente más
modernos. También se han hallado fósiles de Homo erectus en
Europa y en África junto a numerosos utensilios de piedra y
otras herramientas, que prueban la existencia de una sociedad
de cazadores-recolectores muy básica. En Zhoukoudian, los
arqueólogos se encontraron con el testimonio más antiguo del
uso del fuego por el hombre, así como algunos indicios de
canibalismo.
Hay antropólogos que consideran como antepasados directos del
hombre a los ejemplares de Neandertal y a las docenas de fósiles
emparentados; otros opinan que sólo son una ramificación del
Homo sapiens que se extinguió hace decenas de miles de años.
Se calcula que hace entre 100.000 y 35.000 años, los hombres
de Neandertal ya eran una población de cazadores-recolectores
extendida por gran parte de Europa y de Oriente Próximo; de
constitución robusta y cejas espesas, con capacidad craneana
de unos 1.500 cm3, mayor que la de gran parte de los Homo
sapiens sapiens, especie a la que pertenecemos los seres
humanos modernos. Se han encontrado fósiles que algunos
consideran intermedios entre los de Neandertal y el Homo
sapiens sapiens. Estos restos podrían ser la prueba del cruce
de los Neandertal con los antepasados directos del hombre, o
simplemente reflejan una multitud de variantes dentro de la
misma población de Homo sapiens (las tesis más modernas se
inclinan hacia el primer supuesto). Desde las últimas fases
de los periodos glaciales, en Europa, África y otros muchos
lugares se han sucedido los hallazgos de un sinfín de restos
fósiles que se asemejan al hombre moderno.
En el continente americano, sin embargo, ningún rastro humano
tiene más de 15.000 años, y los únicos ejemplares óseos
que cuentan algunos miles de años pertenecen todos al Homo
sapiens sapiens. Por tanto, parece que la evolución biológica
que derivó en el hombre moderno tuvo lugar en el Viejo Mundo.
3.2. Biología humana Otra de las ramas importantes de la
antropología física la constituye el estudio de los pueblos
contemporáneos y de sus diferentes rasgos biológicos. Gran
parte de los estudios y discusiones de antaño se centraron en
la identificación, número y características de las razas
principales. A medida que se fueron desarrollando técnicas más
perfectas para medir el color de la piel y los ojos, la
textura del cabello, el tipo sanguíneo, la capacidad craneana
y demás variables, la clasificación de las razas se hizo más
compleja. Los teóricos modernos mantienen que cualquier idea
sobre las denominadas 'razas puras' o arquetipos ancestrales
es engañosa y errónea. Todos los seres humanos actuales son
Homo sapiens sapiens y descienden de los mismos orígenes
universales y complejos. Los rasgos genéticos siempre han
variado con la geografía según la respuesta biológica de su
adaptación al entorno, pero en cada región la herencia genética
produce una gama de variedades tipo y combinaciones
intermedias. Por tanto, la asimilación de las personas a
categorías según posibles razas es más un planteamiento
social y político que biológico. Los calificativos 'asiático',
'negro', 'hispano' o 'blanco' obedecen a definiciones sociales
que conllevan una gran mezcla de características genéticas y
culturales.
Después de que los antropólogos biológicos centraran su
atención en los complejos patrones de la genética humana,
estudiaron la interacción de las adaptaciones genéticas y
las adaptaciones (no genéticas) fisiológicas y culturales,
en relación con la enfermedad, la desnutrición y la presión
del entorno, así como las grandes altitudes y los climas
calurosos. Los médicos y antropólogos especialistas en
nutrición combinan los enfoques biológicos y genéticos con
datos culturales y sociales, ya sea para estudiar enfermedades
como la hipertensión y la diabetes o para investigar el
crecimiento y el desarrollo en diferentes condiciones de
alimentación y salud.
El médico estadounidense, galardonado con el Premio Nobel,
Daniel Carleton Gajdusek, adquirió especial renombre por su
descubrimiento de que el kuru ('temblores'), enfermedad
debilitante que sólo existe entre pueblos aislados de las
montañas de Nueva Guinea, estaba causada por un agente
infeccioso lento denominado prión (que consiguió aislar e
identificar) transmitido a través de la antropofagia (véase
Canibalismo). Algunos antropólogos biológicos han detectado
los esquemas genéticos de otras enfermedades, como la anemia
de células falciformes, talasemia y diabetes.
3.3. Estudio de los primates Debido a que los seres humanos
son primates emparentados genéticamente con otros simios y
monos el estudio de la conducta, la dinámica de la población,
los hábitos alimenticios y otras cualidades de los mandriles,
chimpancés, gorilas y primates análogos, constituye una
dimensión comparativa esencial de la antropología. La etóloga
británica Jane Goodall y sus colegas dedicaron años a la
observación de los chimpancés en una reserva del lago
Tanganica (Tanzania) y descubrieron que estos animales son
capaces de usar útiles simples -sobre todo, pequeños palos
para conseguir termitas y hormigas- y lanzar de forma eficaz
piedras; en uno de los experimentos se observó a los chimpancés
usando palos gruesos para apalear a un leopardo disecado. Además
se comunican entre sí tanto vocal como físicamente. Estudios
realizados acerca de los esquemas de comunicación y de la
vida en grupo de los simios y los monos, facilitan la
comprensión del pasado remoto del hombre.
4.
ANTROPOLOGÍA SOCIAL Y CULTURAL
Gran parte de la investigación antropológica se basa en
trabajos de campo llevados a cabo con diferentes culturas.
Entre 1900 y 1950, aproximadamente, estos estudios estaban
orientados a registrar cada uno de los diferentes estilos de
vida antes de que determinadas culturas no occidentales
experimentaran la influencia de los procesos de modernización
y occidentalización. Los trabajos de campo que describen la
producción de alimentos, la organización social, la religión,
la vestimenta, la cultura material, el lenguaje y demás
aspectos de las diversas culturas, engloban lo que hoy se
conoce por etnografía. El análisis comparativo de estas
descripciones etnográficas, que persigue generalizaciones más
amplias de los esquemas culturales, las dinámicas y los
principios universales, es el objeto de estudio de la etnología.
Durante la segunda mitad del siglo XX, la etnología (que hoy
se suele conocer como antropología cultural) comenzó a
relacionar su campo de estudio con el de la antropología
social, desarrollada por los científicos británicos y
franceses. En un breve periodo se debatió intensamente si la
antropología debía ocuparse del estudio de los sistemas
sociales o del análisis comparativo de las culturas. Sin
embargo, pronto se llegó a la conclusión de que la
investigación de las formas de vida y de las culturas casi
siempre están relacionadas, de donde procede el nombre actual
de antropología sociocultural.
4.1. Parentesco y organización social Uno de los
descubrimientos importantes de la antropología del siglo XIX
ha sido que las relaciones de parentesco constituyen el núcleo
principal de la organización social en todas las sociedades.
En muchas de ellas, los grupos sociales más importantes
comprenden clanes y linajes. Cuando la pertenencia a dichas
corporaciones de parentesco se asigna a las personas sólo por
la línea masculina, el sistema se denomina de descendencia
patrilineal (véase Patrilinaje). Antes del desarrollo del
comercio y de la urbanización a gran escala, muchos pueblos
europeos estaban organizados desde el punto de vista económico
y político como grupos de filiación patrilineal.
Las sociedades matrilineales, en las que el parentesco se
transmite por línea femenina (véase Matrilinaje), son menos
comunes hoy día. Herodoto fue el primer erudito en describir
este tipo de sistema social, que detectó entre los habitantes
de Licia, en Asia Menor.
La organización de parentesco bilateral, en la que se tiene
en cuenta la parte materna y la paterna, es la que predomina
en las sociedades más sencillas de cazadores-recolectores
(tales como los pueblos san en el sur de África o los inuit
de las regiones ártica y subártica). El antropólogo británico
Robert Stephen Briffault defendió un concepto relacionado, el
matriarcado, y afirmó que este tipo de organización social
se encontraba latente en gran parte de las sociedades más
primarias.
En las sociedades basadas en el parentesco, los miembros de un
linaje, clan o demás grupos afines suelen ser descendientes
de un antepasado común. Este concepto es un factor
unificador, pues dota a grandes masas de individuos de cierta
cohesión para afrontar actividades guerreras o rituales, lo
que les hace sentirse diferentes de sus vecinos y enemigos.
Por ejemplo, entre las hordas centroasiáticas que durante
siglos atacaron a las sociedades europeas, o entre los aztecas
o mexicas del continente americano, la compleja organización
militar se sustentaba en el parentesco patrilineal.
4.2. La evolución de los sistemas político-sociales Las
sociedades humanas que, en principio, se consideraron más
simples son los grupos de cazadores-recolectores, como los
inuit, san, pigmeos y aborígenes australianos. En estos
pueblos se agrupa un pequeño número de familias para formar
bandas o grupos nómadas de 30 a 100 individuos, relacionados
por parentesco y asociados a un territorio concreto.
Los grupos supervivientes de cazadores-recolectores (en zonas
de África, India y Filipinas) nos permiten conocer el estado
de la organización social y cultural de casi toda la
experiencia histórica de la humanidad. Sus relaciones de
parentesco, ideas religiosas, métodos sanitarios y características
culturales no sólo ilustran las raíces culturales de la
humanidad moderna, sino que se nos presentan a escala reducida
y resultan más fáciles de analizar. Las culturas de
cazadores-recolectores que aún perduran ponen de manifiesto
las adaptaciones que son necesarias para sobrevivir en
entornos hostiles e inhóspitos.
Los sistemas sociales y económicos de mayor complejidad no
surgieron hasta que no se presentaron las condiciones
favorables que permitieron a las primeras sociedades asentarse
en comunidades estables y permanentes durante todo el año. Se
produjo entonces el avance crucial hacia la agricultura y la
cría de animales.
La transición neolítica -es decir, los inicios de la
aclimatación de los recursos alimenticios- se produjo de
forma independiente en el Oriente Próximo y en Asia oriental
hace unos 12.000 años, según las pruebas arqueológicas más
recientes. Con las grandes concentraciones de población y los
asentamientos permanentes, surgieron las organizaciones
sociopolíticas que entrelazaban a diferentes grupos locales.
Los nuevos sistemas locales, que a menudo comprendían grupos
de individuos procedentes de comunidades aisladas, estaban
unidos en la celebración de ceremonias religiosas, en el
intercambio de alimentos y en los rasgos culturales.
Aunque los grupos más pequeños carecían, en muchos casos,
de un gobierno central, el aumento de la población y de las
fuentes de alimentos crearon la necesidad, y la viabilidad, de
la centralización política. Las jefaturas representan los
sistemas sociales a pequeña escala, en los que los alimentos
y el acatamiento político confluyen en un dirigente central,
o jefe, que a su vez redistribuye los alimentos y es respetado
por los miembros de la comunidad.
4.3. El auge de las naciones-estado
Los orígenes de las naciones-estado han sido objeto de
grandes controversias. En el antiguo Oriente Próximo, por
ejemplo, las primeras ciudades-estado aparecieron cuando el
aumento de la población provocó una mayor demanda de
alimentos, facilitada por el desarrollo de cultivos de regadío
para atenderla. Esto motivó la expansión de sistemas
militares que protegieran dichos recursos. En otros casos, la
ubicación en rutas comerciales estratégicas -por ejemplo,
Tombuctú en la ruta sahariana del comercio de la sal-
favoreció la centralización militar y administrativa.
Los estudios etnológicos y arqueológicos apoyan la tesis de
que los estados o reinos nacieron de forma ligeramente
distinta en situaciones históricas y ecológicas diferentes;
sin embargo, presentan en casi todas partes los mismos
esquemas de desarrollo. En sus primeros momentos de
existencia, los estados manifiestan una tendencia universal a
anexionar las regiones vecinas, para explotarlas económicamente
y someter a sus enemigos potenciales. En las primeras
civilizaciones urbanas -en el Oriente Próximo, Egipto, el
norte de India, el sureste de Asia, China, México y Perú-
aparecieron pronto las fortificaciones militares, por lo
general acompañadas de templos y rituales religiosos que
manifestaban el auge y mayor poder del sacerdocio. Sin
embargo, la estratificación social, con una reducida minoría
militar-religiosa y una gran población subordinada de
campesinos, fue consecuencia inevitable.
4.4. Desarrollo de los sistemas religiosos
Los sistemas religiosos de las sociedades
cazadoras-recolectoras pueden ser muy complejos en relación
con el mundo sobrenatural, las fuerzas de la naturaleza y el
comportamiento de los espíritus y los dioses. Estas
sociedades pequeñas, relativamente igualitarias, suelen
carecer de los recursos necesarios para mantener una clase
sacerdotal. Sin embargo, todos los grupos humanos, ya sean
grandes o pequeños, poseen en un momento determinado de su
evolución algún tipo de especialización similar a los
chamanes o curanderos, hombres o mujeres de quienes se cree
mantienen contacto directo con los seres y fuerzas
sobrenaturales, y que reciben poderes especiales para
solucionar problemas como las enfermedades. El chamán es
muchas veces la única persona con un papel religioso
especializado en este tipo de sociedades.
Por ejemplo, en las sociedades pequeñas que practican la
agricultura, los sistemas religiosos comunales implican al
pueblo en prácticas rituales complejas, y con frecuencia se
produce una rotación de las responsabilidades sacerdotales.
Cuando los grupos de parentesco constituyen los elementos
principales de la solidaridad social, las ceremonias
religiosas tienen como centro la familia y el parentesco.
El auge de los sistemas sociales centralizados, con un sistema
de clases estratificado, casi siempre ha ido acompañado del
desarrollo de los sistemas religiosos que implicaban la
existencia de sacerdotes dedicados únicamente a las funciones
religiosas, rituales para toda la población y una mayor
tendencia a legislar tanto en el plano moral como político.
Estos sistemas religiosos casi nunca eliminaban las prácticas
del chamanismo individualizado (sobre todo para curar las
enfermedades).
Las pruebas arqueológicas de las primeras ciudades-estado
corroboran los estrechos vínculos que existían entre los
dirigentes religiosos y los dirigentes comerciales y políticos,
poniendo de relieve el aspecto conservador de la religión.
Por otro lado, los movimientos de reforma social radical han
sido religiosos y en las sociedades con niveles cambiantes de
desarrollo tecnológico aparecen con regularidad nuevas formas
religiosas. Por tanto, la religión unas veces está al
servicio de la situación establecida y otras actúa como
fuerza de un cambio radical.
4.5. Evolución de la cultura
Los esquemas más bien simples de evolucionismo cultural
propuestos durante el siglo XIX han sido objeto de discusiones
elaboradas y modificadas a la luz de los nuevos datos arqueológicos
y etnológicos. Destacados antropólogos de principios del
siglo XX, como el germano-estadounidense Franz Boas y el
estadounidense Alfred Louis Kroeber, adoptaron puntos de vista
bastante antievolucionistas, ya que mantenían que los
procesos culturales y sociales han sido tan dispares en todo
el mundo que es difícil discernir algún proceso o tendencia
general.
Existen dos posturas radicalmente diferentes para explicar la
evolución cultural. Los evolucionistas del siglo pasado
defendían que en las distintas sociedades se producen
procesos muy similares de desarrollo cultural debido a la
unidad psíquica fundamental de toda la humanidad. Así, los
procesos paralelos hacia la estratificación social y las
minorías gobernantes se explican como efectos de las
cualidades psíquicas y mentales de los individuos. Claude Lévi-Strauss
fue un defensor tardío de este enfoque, sin hacer hincapié
en el carácter evolucionista.
La postura contraria encuentra la clave en las condiciones
materiales de vida: en las fuentes de energía, las tecnologías
y los sistemas de producción de los grupos humanos; además,
resalta las influencias ambientales en el desarrollo de los
complejos sistemas culturales, ya que se han visto favorecidos
por determinadas características geográficas y climáticas.
Por ejemplo, el Oriente Próximo prehistórico era rico en
animales de caza y plantas silvestres que resultaron
especialmente aptos para su domesticación y aclimatación.
5. MÉTODOS Y APLICACIONES
Los métodos de investigación en antropología son tan
variados como los distintos temas de estudio.
5.1. Investigación arqueológica Para los arqueólogos
resulta fundamental establecer esquemas cronológicos a partir
de los restos y fósiles que descubren en sus excavaciones.
Entre los modernos métodos de datación arqueológicos, la técnica
del carbono radiactivo tal vez sea la más utilizada. Este método
se basa en que las plantas y los animales vivos contienen unas
proporciones fijas de una variedad radiactiva del carbono,
denominada carbono 14, que se va degradando a ritmo constante
hasta convertirse en carbono no radiactivo. La medición de
los restos del radiocarbono en madera carbonizada, restos de
plantas, fibras de algodón, madera y otras sustancias,
permite determinar con bastante precisión edades de hasta
60.000 y 70.000 años de antigüedad.
La edad de los antiguos yacimientos fósiles en África
oriental, que datan de hace varios millones de años, se ha
podido fijar con ayuda de otra potente herramienta radiológica:
el método del potasio-argón -el potasio radiactivo, potasio
40, se degrada con enorme lentitud para convertirse en argón
40.
Las secuencias temporales de los restos arqueológicos se
determinan todavía de forma bastante primaria mediante la
observación meticulosa de la estratigrafía, depósito
secuencial de sustancias terrestres orgánicas y de restos de
la actividad humana. Estos depósitos van creciendo poco a
poco y cubren cada una de las fases previas de cualquier
asentamiento humano. Las técnicas utilizadas para determinar
las secuencias estratigráficas incluyen el análisis del
suelo, los estudios geológicos y el estudio de restos
animales y vegetales, así como la laboriosa tarea de unir
restos de suelos, fosas de almacenamiento y demás
construcciones.
5.2. Investigación social y cultural En la antropología
social y cultural, la investigación se ampara en la idea
fundamental de la observación participante dentro del seno de
una comunidad o sistema social. El antropólogo se introduce
primero en la vida de la comunidad y, a través de los
contactos y las observaciones cotidianas, es aceptado por
ella. Esta primera fase de la investigación de campo requiere
semanas, incluso meses, sobre todo si hay que aprender la
lengua local. Los primeros etnógrafos obtenían los datos a
partir de entrevistas en profundidad con algunos informantes
clave, personas expertas en la cultura y en el sistema social
local. Estos datos se verificaban y cruzaban con los de otros
informantes y con las observaciones directas del propio
trabajador de campo.
Sin embargo, la investigación de las distintas sociedades y
pueblos exige hoy otras herramientas metodológicas. Las
entrevistas estructuradas (con muestreo) se utilizan de forma
rutinaria para la obtención de una información; por ejemplo,
el consumo de alimentos, el comportamiento sanitario, los
recursos económicos, los movimientos migratorios laborales,
el tiempo libre y otros aspectos. Para analizar la conducta
económica hay que registrar con minuciosidad las
transacciones en el mercado, las horas de trabajo, las
capturas de peces y animales de caza, así como los
rendimientos de las cosechas. Cuando se tratan de estudiar los
aspectos de la personalidad se utilizan pruebas psicológicas.
También se someten a análisis los posibles datos de los
registros parroquiales, los textos locales, los informes
gubernamentales y otras fuentes escritas.
A medida que los datos son más complejos e intrincados, y se
hace necesario el tratamiento rutinario de miles o incluso
cientos de miles de fragmentos de información, los arqueólogos
han recurrido a las computadoras y equipos informáticos para
dibujar las secuencias temporales, las relaciones espaciales y
demás esquemas. Las tendencias del cambio cultural, la
interacción entre las actividades económicas y sociales, las
interrelaciones étnicas y otros patrones complejos se
comprueban hoy mediante avanzados métodos estadísticos.
Estos métodos técnicos y cuantitativos en la investigación
no han sustituido a los estilos tradicionales de investigación
de campo. Al contrario, las entrevistas en profundidad a los
informantes clave, así como el complejo análisis cualitativo
de los sistemas simbólicos, las ceremonias y otras prácticas
culturales, constituyen todavía una parte esencial de la
metodología holística (doctrina epistemológica que hace
hincapié en el estudio de los elementos desde su totalidad).
6. TENDENCIAS ACTUALES La antropología moderna se está
convirtiendo poco a poco en una ciencia aplicada, ya que los
investigadores se están concentrando en aspectos sociales
como la sanidad, la educación, protección del entorno y el
desarrollo urbano. Hoy son muchos los antropólogos
contratados por organismos públicos, empresas de investigación,
grupos independientes de presión, organizaciones indigenistas
y agencias sanitarias para realizar trabajos de campo en
entornos culturales, ya sean proyectos educativos, sanitarios
o programas de desarrollo agrícola a gran escala en regiones
rurales.
El desplazamiento hacia el estudio de sistemas heterogéneos y
diversificados, así como el auge de los métodos
cuantitativos de investigación han promovido la necesidad de
la investigación en equipo. Anteriormente, una investigación,
por lo general, sólo implicaba a un trabajador de campo que
se aislaba durante meses en algún poblado remoto; hoy, por el
contrario, la mayor parte de los proyectos de campo necesitan
el apoyo de diferentes profesionales, incluidos los asesores
estadísticos, biólogos, sociólogos y estudiantes
colaboradores.
Por cuestiones de metodología, los antropólogos han
desarrollado vínculos sociales con las comunidades objeto de
estudio. Estas relaciones muchas veces han pasado a ser
verdaderas asociaciones que, en la mayoría de los casos, han
beneficiado a estas comunidades. A cambio, la aplicación
pragmática de estos métodos ha abierto nuevos caminos en la
teoría social y bioculturaL
El antropólogo inglés Edward Evans-Pritchard murió sin
terminar de escribir esta obra, basada en una serie de
conferencias, a menudo polémicas, impartidas a los alumnos
del Instituto de Antropología Social de Oxford. En el
siguiente fragmento, Evans-Pritchard comenta algunos de los
escritos del antropólogo de origen polaco Bronislaw
Malinowski, a quien considera figura clave e innovadora del
trabajo de campo en antropología, pero del que presenta
interrogantes y críticas sobre sus interpretaciones sociológicas
y su pensamiento científico.
Fragmento de Historia del pensamiento antropológico.
De Edward Evans-Pritchard.
Su obra más conocida es Argonauts of the Western Pacific,
publicada en 1922. Empieza por un análisis general del método
y el alcance de su trabajo de campo y después expone los
antecedentes etnológicos que lo respaldan: una descripción
general del país y de los habitantes del distrito kula y su
modo de vida; después una descripción similar de los nativos
de las Islas Trobiand. Después de haber descrito con muchos
pormenores los intercambios kula y un gran volumen de
información periférica, finalmente Malinowski hace el
intento de explicarnos el significado del kula. El intento es
un fracaso, porque no nos ofrece interpretación sociológica
de ningún tipo. ¿Por qué? Malinowski no tenía ni idea de
lo que era un análisis abstracto y, por tanto, de la
estructura. En la medida en que tenía alguna idea de
"sistema social" era puramente en un nivel
descriptivo. Un suceso sigue a otro y son descritos
sucesivamente con digresiones explicativas. Para hacer kula se
han de tener canoas, así que se describe la construcción y
el uso que se hace de éstas; implica visitar a pueblos
forasteros, así que se describen sus costumbres, artesanías
y demás; para propósitos diversos relacionados con el kula
se utilizan hechizos mágicos, así que se ha de entrar
detalladamente en cada uno de los aspectos de la magia; hay
historias de expediciones kula en el pasado, así que tiene
que haber una digresión sobre el mito; y así sucesivamente.
Al no tener ni idea de la estructura, no hay una pauta que sea
pertinente sociológicamente. La pauta no consiste más que en
los vínculos entre los acontecimientos reales y el supuesto
análisis no es más que un comentario. El libro está mucho más
orientado a la magia que al kula. Todo lo que nos dice pudiera
haber ocupado 50 páginas en vez de las 500 que ocupa. En
cierto sentido, es un ejemplar de libro que responde al modelo
de novela sociológica escrita, por ejemplo, por Zola. El
intento fallido de eludir un mero registro de las
observaciones y de llevar a cabo un análisis mediante una
serie de abstracciones significa no sólo que no se nos
transmite nada sobre las interrelaciones políticas de las
comunidades implicadas en el kula y nada sobre el sistema de
parentesco, sino incluso que se omiten los hechos esenciales
respecto al kula. Malinowski no nos dice quién comerciaba con
quién; no nos dice nada de las interrelaciones de las
personas que componen las aldeas que toman parte en el kula; y
así sucesivamente.
Las interdependencias que sí cita no son las de las
abstracciones dentro de un marco de referencia teórico como
el que encontramos en cualquier ciencia natural (Malinowski
defendía que la antropología social era una de ellas), si no
entre las diferentes formas de comportamiento,
acontecimientos. Los habitantes de las Islas Trobiand hacen
magia para proteger sus jardines y canoas o para que los
primeros florezcan y las segundas naveguen. Es una
interdependencia de actividades económicas y rituales en el
sentido de conexión temporal y espacial, de yuxtaposición.
Pero si fuera una interdependencia funcional, por ejemplo, ¿cultivarían
de otra manera o menos sin la magia? Con este método de
investigación no podemos saberlo. Sólo podemos saberlo
utilizando la situación experimental que nos proporciona la
historia o utilizando el método comparativo. Ciertamente,
para la utilización del método comparativo se requiere la
idea de "sistema" o "estructura". Uno no
compara una ballena y un ratón como cosas reales y concretas.
Uno compara sus sistemas anatómicos y fisiológicos. Del
mismo modo, uno no puede comparar instituciones reales en
diferentes sociedades -únicamente características o aspectos
o cualidades de ellas-, es decir, abstracciones. Por ejemplo,
yo he comparado la magia zande con la magia trobiand, pero sólo
en relación con la naturaleza del encantamiento en conexión
con las leyes de la herencia. La debilidad del planteamiento
de Malinowski se hace patente cuando trata de decir algo
general sobre las sociedades humanas y no sobre una sociedad
en particular.
En un libro posterior, Crime and Custom in Savage Society
(1926), Malinowski dice: "Lo único que nos queda es
abogar por la rápida y completa desaparición en los informes
de trabajo de campo de estas briznas de información sobre
costumbres, creencias y normas de conducta que flotan en el
aire o que más bien llevan una existencia insulsa en el
papel, con la tercera dimensión, la de la vida, totalmente
ausente. Si así fuera, los razonamientos teóricos de la
antropología podrían desprenderse de las interminables letanías
de informes ensartados que hacen a los antropólogos sentirse
estúpidos y a los salvajes parecer ridículos" (pág.
126).
Fundamentado en este tipo de información, se ha erigido un
enorme edificio de teoría antropológica. Como la información
carecía en gran parte de sentido, las construcciones basadas
en ella también. Malinowski pensó que su labor tenía que
consistir en sacar a la antropología de este callejón sin
salida. Este libro trata del salvaje místico de Lévy-Bruhl,
de las ideas de Rivers y de la escuela francesa sobre la
solidaridad clánica, y de las reconstrucciones hipotéticas
de Rivers y otros. La ley primitiva ha merecido la atención
de Bachofen, Post, Kohler y otros en el siglo pasado, pero
todos ellos se atenían a enunciados inadecuados; en un tema
complejo como la ley, las observaciones de aficionado eran en
conjunto inútiles. Estaban también ligadas a la doctrina de
Morgan y otros: promiscuidad primitiva, matrimonio grupal,
comunismo primitivo, etc. "En suma", escribe
Malinowski, "subyacente a todas estas ideas estaba el
supuesto de que en las sociedades primitivas el individuo está
completamente dominado por el grupo -la horda, el clan o la
tribu-, que obedece los mandatos de su comunidad, sus
tradiciones, su opinión pública, sus decretos, con
obediencia servil, fascinada y pasiva" (pág. 3). A
Malinowski le resulta fácil mostrar que todo esto es absurdo
y le debemos mucho por haber actuado como disolvente crítico
de la teoría aceptada, aun cuando su contribución fuera más
negativa que positiva. Pero fue falto de escrúpulos en el uso
que hizo de los autores teóricos como hombres de paja y poco
constructivo teóricamente: no nos ofrece ninguna verdadera
teoría de la ley y ni siquiera una definición elemental de
ella o una clasificación de sus tipos.
Los planteamientos más maduros de Malinowski están
contenidos en su libro póstumo, pero casi totalmente
revisado, A Scientific Theory of Culture and Other Essays
(1944). Es un buen ejemplo del marasmo de verborrea y
trivialidad a que puede llevar el intento de aparentar ser un
científico natural. Malinowski fue en todo caso un pensador fútil.
Lo que Malinowski denomina teoría no es en absoluto una teoría,
sino una guía para la recolección y la ordenación de datos,
un vade mecum para el investigador de campo, un prolijo Notas
y dudas. No supera nunca el nivel descriptivo y operativo del
análisis; y es en su mayor parte una elaboración verbosa de
lo obvio y la elevación de lugares comunes a conceptos científicos.
Parece que el propio Malinowski así lo percibió. Él dice (pág.
175) de su libro, o mejor, de la teoría funcional que
contiene, que "está dirigida principalmente a equipar al
investigador de campo con una perspectiva clara y con todas
las instrucciones necesarias respecto a qué observar y qué
registrar". También dice: "Este tipo de análisis
funcional se expone fácilmente a la acusación de tautología
y trivialidad, así como a la crítica de que implica un círculo
lógico, porque, obviamente, si definimos la función como la
satisfacción de una necesidad, es fácil sospechar que la
necesidad que se ha de satisfacer ha sido introducida con el
fin de satisfacer la necesidad de satisfacer una función. Así
pues, por ejemplo, los clanes son obviamente un tipo adicional
de diferenciación interna. ¿Podemos hablar de la necesidad
legítima de semejante diferenciación, especialmente cuando
la necesidad no siempre está presente, puesto que no todas
las comunidades tienen clanes, y aun así funcionan muy bien
sin ellos?" El libro es un ejercicio de pragmatismo y,
por tanto, Malinowski yerra cuando analiza algo que no le
gusta, la guerra. Él estima que la guerra no satisface una
necesidad en la Europa moderna. Entonces, ¿por qué la
tenemos?
Fuente: Evans-Pritchard, Edward. Historia del pensamiento
antropológico. Recopilación de André Singer. Madrid.
Ediciones Cátedra, 1987.
7 . A MODO DE CONCLUSIÓN
Antropología: el más completo cráneo de homínido primitivo
Según una información proporcionada por Associated Press el
27 de abril, un equipo de paleontólogos desenterró el cráneo
de hombre-mono más completo y mejor conservado . Fue
descubierto en octubre de 1994, en Drimolen, un lugar a 32 km
al noroeste de la ciudad surafricana de Johannesburgo. Es
"uno de los descubrimientos más extraordinarios de la
paleontología", según afirmó Lee Berger, director de
la sección de paleontología de la Universidad de
Witwatersrand, en Suráfrica.
Se trata de una hembra de Paranthropus robustus con entre 1,5
y 2 millones de años de antigüedad. Junto al cráneo de la
hembra se encontró también la mandíbula de un macho. Los
restos fueron bautizados con los nombres de los amantes de la
mitología griega Orfeo y Eurídice. Su estudio proporcionará
a los investigadores una buena oportunidad para comparar las
diferencias entre el macho y la hembra de este homínido.
El Paranthropus robustus vivió hace entre 1,5 y 2 millones de
años y era un animal vegetariano capaz de usar rudimentarias
herramientas de hueso. Se extinguió hace aproximadamente un
millón de años, probablemente como consecuencia de la
dominación del hombre primitivo. "Se trata de una
criatura que entró en competición directa con nuestros
primeros ancestros", afirmó Andre Keyser, paleontólogo
y director del yacimiento en el que fueron encontrados los fósiles.
Hasta hoy, los científicos desconocían con precisión las
características de la hembra del Paranthropus robustus. Ahora
ya saben que ésta era más pequeña que el macho, que sus
dientes eran también más pequeños, y que había perdido una
protuberancia en la parte superior del cráneo, una diferencia
entre macho y hembra que comparten con el gorila, según
afirma Keyser.
8. BIBLIOGRAFÍA
Augé, Marc. Hacia una antropología de los mundos contemporáneos.
Barcelona: Editorial Gedisa, 1995. Original aplicación de los
principios de la antropología al análisis de la época
contemporánea.
Boas, Franz. Cuestiones fundamentales de antropología
cultural. Barcelona: Círculo de Lectores, 1990. Obra clásica
de introducción a los temas fundamentales de la antropología
cultural.
Caro Baroja, Julio. Reflexiones nuevas sobre viejos temas.
Madrid: Ediciones Istmo, 1990. Conjunto de ensayos sobre
diferentes temas antropológicos desde la perspectiva
particular de Caro Baroja.
Carrithers, Michael. ¿Por qué los humanos tenemos culturas?:
una aproximación a la antropología y la diversidad social.
Madrid: Alianza Editorial, 1995. Ensayo sobre la diversidad
cultural, con análisis sobre temas esenciales de la
antropología cultural.
Espina Barrio, Ángel. Manual de antropología cultural.
Salamanca: Amaru Ediciones, 1992. Introducción a la
antropología cultural, con indicaciones bibliográficas.
Geertz, Clifford. La interpretación de las culturas.
Barcelona: Editorial Gedisa, 1995. Original interpretación de
temas centrales de antropología cultural, que se ha
convertido en clásico.
Harris, Marvin. Introducción a la antropología general.
Madrid: Alianza Editorial 5ª ed., 1996. . Excelente manual
introductorio, con bibliografía.
Autor: Lic José Luis Dell´Ordine dellordine@arnet.com.ar
http://orbita.starmedia.com/~dellordine
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