cacion
* LOS
MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LA EDUCACIÓN CIUDADANA
* JORNADAS
DE LA COMUNICACIÓN EN GRAN GANARIA
* POLÍTICA
EDUCATIVA E IMPACTO DE LOS MEDIOS
* PUBLICIDAD
SOLIDARIA
* PRESENTE
Y FUTURO DE INTERNET EN LA EDUCACIÓN
Los
medios de comunicación y la educación ciudadana
Autor:
Miguel Acosta *
Los
medios de comunicación constituyen uno de los factores fundamentales
que pueden contribuir a la educación cívica debido a su capacidad
de inculcar a una enorme audiencia los valores y prácticas
ciudadanas que requiere todo régimen democrático.
La
falta de impulso a la educación ciudadana en México se explica
por el tipo de régimen político que vive el país: un régimen
formalmente democrático en el cual aún no rigen completamente
las normas propias de tal sistema de gobierno. Los medios
de comunicación, en general, no han contribuido a establecer
una relación democrática entre la ciudadanía y el gobierno
que aliente a los ciudadanos a participar de manera cotidiana
en los asuntos públicos, y que permita a los funcionarios
ser responsables ante quienes los eligieron con su voto.
La
mayoría de los medios ha contribuido más bien a reproducir
una relación, definida por algunos investigadores del sistema
político mexicano, como la que existe entre un súbdito y un
monarca, en la cual los individuos no hacen más que obedecer
las órdenes reales. En la actualidad, los medios no proporcionan
a los espectadores los elementos necesarios para formarse
un criterio o una opinión respecto a los contenidos de los
mensajes recibidos.
Este
folleto considera a los medios de comunicación factores determinantes
en la educación cívica en México. Su objetivo es presentar
un panorama general del manejo informativo en los medios de
comunicación y de las relaciones de éstos con el gobierno
y con la sociedad para valorar el papel que pueden jugar en
la promoción de una educación ciudadana. Para lograrlo hablaremos
de la educación ciudadana; se revisará el estado que guardan
la libertad de expresión y el derecho a la información, dos
aspectos que aportan elementos para evaluar el nivel de la
educación cívica. Asimismo, se expondrá una experiencia de
educación cívica relacionada con los medios de comunicación
en el marco de las elecciones federales de 1994; finalmente,
se proponen algunas líneas de acción para impulsar la educación
cívica surgida desde la propia sociedad.
Bases
para la educación ciudadana
En
México no se ha observado interés por estudiar y promover
la participación ciudadana como un elemento de la práctica
democrática. Hasta la fecha, el Estado y los medios sólo han
fomentado una educación cívica entendida como la costumbre
de honrar los símbolos de la patria (la bandera, el himno
nacional y la independencia, entre otros). Según un autor
que aborda el tema de una nueva cultura ciudadana, en nuestro
país "... no hemos alcanzado la mayoría de edad como
ciudadanos... "1
Esto
significa que existe un vacío en materia de cultura ciudadana
entendida como:
...los
valores, motivaciones y conductas que expresamos día tras
día en la relación que tenemos con las otras personas con
las que vivimos y con los que nos rodean en el pueblo, ciudad
o país en donde habitamos. La cultura ciudadana es la forma
en que entendemos y ejercitamos los derechos y obligaciones
que tenemos como miembros de una comunidad.2
Para
efectos de este análisis, entendemos por educación ciudadana
el conjunto de acciones llevadas a cabo por diferentes instituciones
y organizaciones sociales que tienen como objetivo el desarrollo
de actitudes, valores, principios y normas de convivencia
democrática, que alienten en los individuos la pluralidad
y la tolerancia hacia quienes pueden formar diversas alternativas
políticas y de gobierno, sin que se impongan los valores mayoritarios
a las minorías. De alguna manera, significa un proceso de
organización y de participación consciente de los ciudadanos
en los asuntos del país.
Los
medios de comunicación y el régimen político en México
El
sistema político vigente es una democracia formal en la que
existe un presidencialismo con características propias que
permean las acciones gubernamentales. Este régimen político
es herencia de la Revolución mexicana y de la forma en que
se organizó el Estado con el triunfo de las fuerzas constitucionalistas.
Cada uno de los sucesivos gobiernos emanados de ese movimiento
se interesó más en mantener un sistema político que asegurase
la transmisión pacífica del poder político que en la posibilidad
de crear las condiciones que permitieran el desarrollo de
la democracia en el país. De hecho, el país vivió un largo
periodo en el que el partido del gobierno no tuvo una oposición
electoral verdadera; no existían las condiciones para que
los partidos de oposición se fortalecieran lo suficiente para
vencer en las elecciones.
Esta
característica del sistema político mexicano generó una serie
de prácticas electorales que tendieron a influir en la voluntad
electoral de los mexicanos e hizo que los actores políticos
buscaran espacios para la protección de sus fines e intereses.
Los medios de comunicación, al igual que otros actores políticos
como los empresarios, la Iglesia católica, etcétera, se adecuaron
a la naturaleza del sistema político mexicano. Hablar de la
relación que los medios de comunicación han establecido con
el Estado en los últimos cincuenta años, significa reconocer
que en la historia reciente no existió independencia de los
medios respecto al Estado. En el centro de esta relación se
encuentra la actitud que el Estado y los medios de comunicación
han tenido ante la libertad de expresión y las repercusiones
de esta relación en el derecho a la información.
Por
principio, existen bases jurídicas que regulan ambos derechos.
El fundamento legal de la libertad de expresión se encuentra
en el artículo 6º de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, el cual afirma que "la manifestación
de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial
o administrativa, sino en el caso que ataque a la moral, los
derechos de tercero, provoque algún delito o perturbe el orden
público".3 Las limitaciones a la libertad de expresión
derivadas de estos supuestos no están bien definidas en ningún
ordenamiento secundario como la Ley de Imprenta, promulgada
por Venustiano Carranza en 1919, o la Ley de Radio y Televisión
de 1960; existe un alto margen de discrecionalidad en la aplicación
de los ordenamientos que regulan esta libertad por parte de
las autoridades.
En
lo que respecta al derecho a la información, apenas hace 20
años se consideró necesario elevarlo a rango constitucional.
Esta garantía incluye el derecho de los habitantes a recibir
información por parte de los medios de comunicación y del
Estado. En 1977 se agregó al artículo 6º Constitucional la
idea de que "...el derecho a la información será garantizado
por el Estado".4
Esta
es la única referencia legal explícita al respecto, debido
a que diversos sectores no han considerado conveniente reglamentar
este derecho; por ello, no existen lineamientos que precisen
el alcance de los derechos y obligaciones del Estado, los
medios de comunicación y de los ciudadanos en el terreno del
derecho a la información.
La
historia de la relación de los medios de comunicación con
el Estado adquiere sentido en el contexto del sistema político
y jurídico mexicano, en cuyo seno se estableció una relación
mutuamente benéfica, basada en el acercamiento y la colaboración
para alcanzar sus respectivos fines. Esto permitió al Estado
contar con medios de comunicación cercanos y receptivos a
eventuales sugerencias sobre el tratamiento que deberían de
dispensar a algún tema de interés gubernamental; en el caso
de los medios de comunicación, se les permitió obtener un
espacio político-económico y un régimen legal propicio para
su expansión y crecimiento económico, siempre y cuando no
fueran críticos de las acciones gubernamentales. Para el profesor
Trejo Delarbre, la relación medios-Estado ha sido una relación
versátil y contradictoria que se alimenta de conveniencias
y presiones mutuas en la cual los medios son vistos como negocio
más que como instrumentos de servicio público, actitud fomentada
por el Estado.5
Breve
recuento de la relación de los medios de comunicación con
el Estado
El
acercamiento entre los medios de comunicación y el Estado
se produjo a partir de la década de los cincuenta; había quedado
atrás la experiencia nacionalista del presidente Lázaro Cárdenas
(1934-1940) y el país fue conducido a un esfuerzo de crecimiento
capitalista a partir del sexenio de Miguel Alemán (1946-1952).
De esta época data el acercamiento de los dueños de los periódicos
con el Presidente en turno, sintetizado en la celebración
del Día de la Libertad de Prensa; este día fue instituido
a principios de los años cincuenta por los dueños de los periódicos
para agradecer al primer mandatario la "vigencia"
de este derecho en nuestro país. El tipo de relación establecida
desde entonces entre los empresarios de los medios de comunicación
y el gobierno ha sido de colaboración y de elogios mutuos;
basta leer alguno de los discursos pronunciados en esas celebraciones
para apreciar el tono cordial predominante en ellas.
Este
tipo de relación se reflejó en la línea informativa adoptada
por la mayoría de los medios informativos: enfatizar y presentar,
casi exclusivamente, las opiniones generadas por el gobierno
en temas económicos, políticos y sociales; dejar de lado o
ignorar aquellas opiniones contrarias a la versión gubernamental.
Esta manera de informar sin observar criterios periodísticos
de objetividad y veracidad, implicó coartar la libertad de
expresión y el derecho a la información.
La
situación jurídica descrita anteriormente ha servido para
que la libertad de expresión no se cumpla en los hechos a
pesar que de manera sistemática los regímenes posteriores
a la Revolución mexicana han profesado su apego a la vigencia
de este precepto constitucional. En innumerables ocasiones,
la libertad de expresión ha estado subordinada a intereses
estatales, empresariales o particulares; los gobiernos han
aplicado diversos tipos de presiones a los medios de comunicación
y a los trabajadores de éstos para impedir que se difunda
información considerada adversa al gobierno o a determinados
funcionarios; inclusive, muchos informadores han sido amenazados,
sufrido algún daño físico o han llegado a perder la vida por
tratar de ejercer su libertad de expresión.
A
lo largo de los años, algunas publicaciones que buscaron ejercer
una línea editorial independiente tuvieron que cerrar debido
a presiones gubernamentales. En otros casos, ciertos periodistas
renunciaron al medio en el cual laboraban para evitar faltar
a la verdad o a la objetividad. No se desarrolló en los medios
de comunicación nacionales un sentido de independencia debido
a la existencia de prácticas que aún hoy afectan la integridad
periodística; nos referimos al "chayote" y la "gacetilla".
El "chayote" es una práctica a través de la cual
los reporteros reciben compensaciones en dinero o en especie
de la fuente que cubren, hecho que compromete su capacidad
de informar objetivamente. La "gacetilla" es una
inserción pagada publicada por un medio informativo como si
fuese una nota informativa generada por el propio medio, sin
advertir al lector que es una forma encubierta de propaganda
política ni que su inclusión responde a criterios mercantiles.
Estas prácticas se complementan con la existencia de mecanismos
susceptibles de ser utilizados por el Estado en contra de
medios independientes, tales como el retiro de la publicidad
gubernamental, la amenaza de rescindir las concesiones de
los medios electrónicos o impedir la circulación de publicaciones
impresas.6
Un
ejemplo de las presiones ejercidas sobre los medios independientes
lo constituye el fragmento del artículo en el cual Manuel
Marcué Pardiñas, director del semanario Política y puntual
crítico gubernamental en la década de los sesenta, anunciaba
su cierre en diciembre de 1967:
Sobornos,
coacciones, amenazas, bloqueos económicos, negativas para
obtener papel mediante su pago, inquisiciones policíacas,
amedrentamiento pertinaz de colaboradores, escritores, editorialistas
y de los trabajadores de los talleres... y, en fin, todo el
peso de la maquinaria gubernamental y su falaz concepción
de la libertad de prensa se echaron encima de Política .7
Dicho
tipo de presiones gubernamentales llevó a los medios a dejar
de cubrir con objetividad y veracidad importantes acontecimientos
posteriores a la década de los cincuenta, tales como los movimientos
ferrocarrilero y de médicos, la muerte de Rubén Jaramillo
en Morelos, etc.
En
lo que respecta a la televisión, de manera permanente se mantuvieron
las formas tradicionales de presentar la información sin la
suficiente objetividad y veracidad. La televisión fue un medio
que empezó a desarrollarse y expandirse a partir de la década
de los años cincuenta. En México se observó un proceso de
conformación de Televisa (inicialmente Telesistema Mexicano)
como la empresa televisiva más importante del país. Esta empresa
creció y se desarrolló alentada por políticas gubernamentales.
En sus noticiarios, sobre todo en el caso de 24 Horas conducido
desde principios de los setentas por Jacobo Zabludovsky, se
difundió la versión gubernamental, excluyendo las voces discordantes.
Este carácter progubernamental también fue característico
de otras empresas televisivas.
En
los procesos electorales no se ha cumplido con los cánones
periodísticos: los medios de comunicación han tendido a dar
preferencia en su cobertura informativa a los candidatos del
partido en el gobierno a diferentes cargos de representación.
Este tipo de cobertura no se dispensó a los candidatos de
los partidos políticos de oposición; por el contrario, se
minimizó o se ignoró a los candidatos y partidos que pudieran
convertirse en una opción real frente al partido gubernamental;
y se otorgó una cobertura diferente a aquellos partidos que
permitieran restar votos al más fuerte partido de oposición.
Con este tipo de cobertura, los medios de comunicación no
han cumplido los criterios de objetividad, oportunidad y veracidad
que en teoría deberían de velar por su cumplimiento, con lo
que dejaron de lado su responsabilidad social y su función
de educación ciudadana.
En
suma, podemos afirmar que la limitación de la libertad de
expresión se relaciona con un tipo de régimen político:
Así
como toda limitación, por mínima que sea a la libertad de
expresión significa una forma de antidemocracia, también todo
esfuerzo por ampliar, diversificar o innovar las posibilidades
de comunicación por parte de grupos sociales, constituye un
avance hacia la pluralidad de ideas.8
La
libertad de expresión en México
La
transformación de este tipo de relación subordinada entre
los medios de comunicación y el Estado se produjo de manera
difícil y no exenta de retrocesos a partir de los finales
de la década de los sesenta. Existe consenso en afirmar que
los avances en la libertad de expresión que actualmente se
observan en el país se iniciaron con la experiencia del periódico
Excélsior, en la época en que fue dirigido por Julio Scherer
García (1968-1976); en esa etapa dicho diario fue el más leído
de México y ejerció un periodismo basado en los cánones de
la profesión, al presentar de manera objetiva y veraz la información
de importantes acontecimientos, como el movimiento estudiantil
de 1968.
Esta
experiencia terminó a finales del sexenio de Luis Echeverría
(1970-1976). Scherer y un grupo de periodistas abandonaron
Excélsior debido a que una asamblea de cooperativistas destituyó
al primero de la Dirección General de manera irregular. Dicho
acontecimiento (uno más de los tantos sucesos en los cuales
se atentó contra la libertad de expresión) motivó la creación
de nuevas publicaciones que retomaron como bandera su independencia
frente al gobierno y apelaron a grupos sociales para que apoyaran
la existencia de órganos periodísticos plurales, objetivos
y veraces; de esta manera, aparecieron en poco tiempo publicaciones
como las revistas Proceso y Vuelta, así como el diario unomásuno,
todas dirigidas y conformadas por periodistas del Excélsior
de Scherer, y que se mantuvieron gracias al apoyo de sectores
de la sociedad mexicana.
A
fines de los años setenta, la prensa escrita experimentaba
una situación nueva en la cual existían medios de comunicación
que criticaban la gestión gubernamental, en general, y la
política económica del boom petrolero, en particular. Es conveniente
aclarar que si bien después de los años cuarenta existieron
publicaciones impresas que practicaron un periodismo independiente
como Siempre! y Política, no fue sino hasta la década de los
sesenta cuando las condiciones políticas y sociales condujeron
a un agotamiento de los rasgos autoritarios del sistema político
y empezó a ser necesaria la existencia de medios informativos
independientes. ¿Qué es lo que explica esta situación?
El
hecho de que circularan y se desarrollaran medios de comunicación
plurales e independientes fue posible gracias a que aparecieron
nuevos actores políticos y sociales críticos del quehacer
gubernamental. La misma sociedad mexicana se transformó y
empezó a participar de manera más activa en procesos políticos
y sociales. Diversos acontecimientos explican esta actitud
de la sociedad mexicana: la intensiva participación de la
sociedad civil después del terremoto de 1985; el movimiento
del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), a finales de
1986 y principios de 1987; la ruptura de Cuauhtémoc Cárdenas
y la Corriente Democrática con el PRI a finales de 1987, así
como la campaña electoral del primero a la Presidencia de
la República en 1988; la disputa en torno a la firma del Tratado
de Libre Comercio (TLC) ocurrida entre 1990 y 1993; el alzamiento
indígena en Chiapas en enero de 1994, y, finalmente, las elecciones
presidenciales de ese mismo año. Tales sucesos fueron importantes
en la historia reciente del proceso de transformación política
y de democratización del país; reflejaron una sociedad cada
vez más participativa, la cual ya no cabía en el modelo político
autoritario de los años precedentes.
Estos
cambios en el sistema político modificaron el ambiente en
el cual los medios de comunicación habían operado hasta entonces;
el viejo modelo de hacer periodismo caracterizado por presentar
principalmente la cara oficial de la información empezó a
agotarse, más no a desaparecer. De hecho, el periodismo progubernamental
empezó a agotarse a raíz del movimiento de 1968 cuando amplios
sectores sociales movilizados afirmaron que la prensa estaba
vendida al gobierno al no presentar con objetividad y veracidad
los eventos relativos al movimiento estudiantil.
Desde
entonces, los medios de comunicación impresos en México se
han transformado lentamente, volviéndose más abiertos y plurales
para reflejar la vitalidad de la sociedad mexicana y su interés
en ejercer la libertad de expresión; algunos medios empezaron
a establecer un nuevo tipo de relación independiente con el
gobierno. Además de los medios arriba indicados, surgieron
otros que han enriquecido notablemente las opciones de los
medios de comunicación en el país.
Avances
en la libertad de expresión
En
la medida en que el sistema político empezó a experimentar
un proceso de democratización en los años ochenta, surgieron
medios de comunicación impresos interesados en practicar un
periodismo acorde con este nuevo ambiente.
La
sociedad civil empezó a buscar aquellos medios que le brindaban
información oportuna; los medios informativos que estuvieron
atentos a las demandas y acciones de la sociedad ganaron presencia
en la opinión pública, misma que empezó a tener expresión
y peso en la arena política. A principios de los años ochenta
(1981) se fundó El Financiero, periódico especializado en
asuntos de economía y finanzas. En 1984, un grupo de periodistas
de unomásuno tuvieron diferencias con el director Becerra
Acosta y decidieron salir del diario para fundar La Jornada.
El nuevo medio logró interesar a un grupo de personalidades
de partidos políticos diversos, del propio gobierno, artistas
e intelectuales deseosos de participar en un periódico que
"diera voz a quienes carecían de ella" y que representara
la nueva pluralidad de la sociedad. Asimismo, emergieron otros
medios que propusieron ejercer un periodismo independiente,
como El Economista y, recientemente, Reforma. Medios decanos
del periodismo, como Excélsior, El Universal o El Nacional
(diario gubernamental), entre otros, tuvieron que hacer cambios
en su forma y contenido para enfrentar la competencia de los
nuevos diarios.
En
el interior del país se han desarrollado y consolidado medios
independientes que practican un periodismo basado en los cánones
informativos. Medios como El Norte de Monterrey (cuyos dueños
crean el Reforma), Siglo XXI de Guadalajara, Diario de Yucatán
de Mérida, entre otros, permiten pensar en la posibilidad
de medios adecuados a un país democrático, alejados de las
prácticas periodísticas viciadas.
En
el caso de la televisión, la actitud de Televisa de privilegiar
las voces gubernamentales le ocasionó en los ochenta problemas
de credibilidad ante crecientes sectores que empezaron a criticar
severamente a esta empresa. El desarrollo de partidos políticos
de oposición, movilizaciones sociales de importancia y propuestas
para reorientar los medios de comunicación en beneficio de
la sociedad motivaron un cambio limitado de actitud de Televisa,
insuficiente para eliminar el carácter oficialista de sus
noticiarios. En acontecimientos políticos significativos,
este consorcio tendió a ignorar o a no dar importancia a los
actores no gubernamentales, a hacer propaganda de las posiciones
gubernamentales, llegando en ocasiones extremas a distorsionar,
omitir y hasta perjudicar la fama pública de partidos y dirigentes
políticos.9
El
hecho de que Televisa fuera la única voz en materia informativa
cambió algo por el surgimiento de nuevas alternativas como
Multivisión, empresa de televisión restringida o por suscripción.
Otro elemento que conformó una televisión de carácter eminentemente
privado fue la venta de Imevisión (entonces en manos gubernamentales)
en 1993 y su transformación en Televisión Azteca. Han aparecido
medios nuevos como CNI Canal 40 que permiten a los televidentes
contar con otra opción informativa; el noticiario Enlace del
Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional que presenta una
alternativa informativa a visiones unilaterales.
En
resumen, el nivel que guarda la libertad de expresión es aún
insatisfactorio. La existencia de medios objetivos, veraces
y plurales no se ha generalizado en el conjunto de los medios
de comunicación. Si bien se respeta formalmente la libertad
de expresión, se siguen presentado casos de presiones gubernamentales
que limitan este derecho. Otro aspecto que incide es el hecho
de que año con año se incrementa el número de periodistas
asesinados por sus actividades en pro de la libertad de expresión,
en diversas partes de la República. El caso más notable de
un periodista muerto a consecuencia de su labor fue el de
Manuel Buendía en 1984.
Nos
encontramos en una etapa en la cual, las viejas prácticas
que limitan la libertad de expresión no ceden su lugar a otras
en las que se aliente y se consolide como un bien social.
No existe una causalidad mecánica en el avance de un proceso
de democratización y la transformación de los medios de comunicación
hacia una mayor vigencia de la libertad de expresión. Aún
falta terreno por avanzar en este sentido.
Derecho
a la información y educación ciudadana
El
panorama esbozado se desprende que ni los medios de comunicación
ni el Estado por sí mismos han contribuido a mejorar la educación
cívica en México; esto se explica por el tipo de relación
entre los medios de comunicación y el Estado ya descrita,
así como por el hecho de que la sociedad mexicana, a pesar
de su actitud activa en ciertos momentos,
se
encuentra desarticulada, mayoritariamente inmovilizada, pasmada
casi por la desinformación, por sus todavía escasas tradiciones
cívicas, la desesperadamente insuficiente cultura política,
el autoritarismo estatal y las imposiciones ideológicas de
grupos privados.10
Recientemente
se han observado avances en los medios de comunicación debido
a que se han creado instancias cuyos esfuerzos han impulsado
la educación cívica y la vigencia del derecho a la información.
En este proceso jugaron un papel relevante los Organismos
No Gubernamentales (ONG), surgidos en la década de los ochenta
para abordar problemas particulares relacionados con los derechos
humanos y aquellas áreas que el gobierno o los partidos políticos
habían dejado de satisfacer o atender.
Por
lo que se refiere a los derechos políticos, en el caso de
la participación ciudadana, diversos organismos confluyeron
para alentar y reforzar un proceso educativo encaminado al
desarrollo y consolidación de la democracia; uno de esos grupos
fue Alianza Cívica, conformada en 1994 con el objetivo de
realizar una observación integral del proceso electoral. En
este aspecto, la Academia Mexicana de Derechos Humanos (AMDH)
desarrolló desde 1992 una metodología para realizar análisis
de contenido electoral de medios de comunicación, puesta a
prueba en las elecciones federales de 1994.11
Esta
experiencia es un buen ejemplo de vinculación entre medios
de comunicación y educación ciudadana para demostrar que una
de las posibles alternativas de que dispone la ciudadanía
para influir y participar en los medios de comunicación e
información es la fiscalización y vigilancia de los mismos.
A
principios de 1994 el proceso de democratización política
todavía no se expresaba en una nueva manera de informar a
los televidentes; así lo confirmaba la cobertura del conflicto
en Chiapas a principios de año: Televisa y Televisión Azteca
mantenían una línea informativa basada en proporcionar de
manera predominante el punto de vista gubernamental en diversos
temas, así como las actividades del presidente y sus funcionarios.
El noticiario 24 Horas reflejaba una considerable falta de
objetividad y veracidad en la cobertura de temas relevantes
para la sociedad. Así se presentaba un desfase entre las grandes
empresas de televisión y el proceso democrático del país.
La
AMDH realizó desde principios de 1994 una serie de estudios
de análisis de contenido electoral de los noticiarios 24 Horas
de Televisa y Hechos de Televisión Azteca; a través de estos
estudios se llegó a una serie de conclusiones que confirmaron
la idea de que los medios de comunicación tendieron a dar
mayor y mejor cobertura a las actividades electorales del
partido en el gobierno en detrimento del resto de los partidos
de oposición.
Si
revisamos algunos resultados del análisis de cobertura electoral
de 24 Horas y Hechos, encontramos que entre enero y agosto
de 1994 los candidatos presidenciales del PRI, Luis Donaldo
Colosio y Ernesto Zedillo Ponce de León, registraron en total
13 horas 54 minutos. Diego Fernández de Cevallos y Cuauhtémoc
Cárdenas, candidatos de los partidos Acción Nacional (PAN)
y de la Revolución Democrática (PRD), respectivamente, obtuvieron,
el primero, cinco horas 32 minutos y, el segundo, cinco horas
29 minutos. Esto significó una diferencia de casi dos a uno
entre los candidatos del PRI y los aspirantes del PAN y del
PRD. Al comparar el tiempo de los abanderados del PRI con
los postulados por otros partidos encontramos que la desproporción
se hace mayor.
Si
vemos los resultados observados en otros noticiarios de televisión
monitoreados entre el 18 de julio y el 19 de agosto de 1994
encontramos que Al despertar de Televisa fue un noticiario
equitativo en términos de tiempo, debido a que otorgó 56 minutos
a Zedillo y 54 minutos a Cárdenas. En este mismo sentido se
encuentra Para usted de Multivisión que dio al candidato del
PRI una hora 27 minutos por una hora seis minutos del candidato
del PRD. Por el contrario, Muchas Noticias también de Televisa,
importante por su transmisión a nivel nacional a través de
canales locales de las ciudades más importantes en el país,
concedió a Zedillo 46 minutos frente a sólo 17 minutos destinados
a Cárdenas y 15 minutos a Fernández de Cevallos. Finalmente,
el noticiario Enlace del Canal 11 del Instituto Politécnico
Nacional dedicó mucho tiempo a Zedillo, si bien, en el tratamiento
de su información fue más objetivo.12
El
tiempo de cobertura es uno de los aspectos a ser considerados
para evaluar un noticiario. Existen otros criterios que permiten
complementar nuestro criterio como los siguientes: tiempo
efectivo de voz e imagen que le dispensan a un candidato para
que de viva voz exponga sus ideas; número de veces que un
candidato aparece en la presentación del noticiario, equivalente
por su importancia a las ocho columnas de un periódico; o
bien, el tipo de juicios emitidos por el locutor o el reportero
o el tipo de citas utilizadas por los reporteros en las notas
informativas. A partir de los resultados obtenidos, se infiere
que los candidatos del PRI a diferentes puestos recibieron
el mejor tratamiento en cada uno de estos aspectos, afirmación
válida también para noticiarios de radio y medios impresos
en el país.13
No
obstante que el tipo de cobertura que tuvo el PRI en 1994
significó una mejoría respecto a las elecciones presidenciales
de 1988,14 persiste en los medios de comunicación del país
un patrón sistemático de comportamiento de apoyo al PRI en
detrimento de los partidos de oposición. Esto se ha documentado
en sucesivos estudios de análisis de contenido realizados
por Alianza Cívica en diversos estados.15
¿Qué
puede hacer la ciudadanía?
La
relación de los medios de comunicación con el Estado ha sido
perjudicial para la sociedad mexicana porque ha distorsionado
la manera en que los ciudadanos percibimos la realidad del
país, y ha afectado la posibilidad de normar nuestro criterio
y asumir una postura crítica ante los acontecimientos.
El
Estado mexicano todavía no ha renunciado a vigilar que el
comportamiento de los medios se ajuste a sus intereses, ni
los medios han adoptado una posición plenamente independiente.
Si bien existe un mayor número de medios de comunicación que
gozan de relativa independencia del gobierno, en conjunto,
los medios no han cumplido con su responsabilidad social al
olvidar que existen aspectos éticos en la información transmitida
que no deben de estar subordinados a sus intereses empresariales.
Estas situaciones explican que los medios no hayan cumplido
su función de educar cívicamente.
Como
se apreció en el proceso electoral de 1994, los medios de
comunicación, si bien ejercieron su libertad de expresión,
no proporcionaron a los ciudadanos información objetiva sobre
las campañas; los medios no respetaron el derecho a la información
porque no presentaron de manera equilibrada y objetiva las
diferentes opciones políticas que competían, aspecto que no
contribuyó a crear condiciones de equidad en el proceso electoral
democrático.
Las
conclusiones anteriores nos remiten a la conveniencia de vigilar
los medios de comunicación a fin de influir en su comportamiento;
los ciudadanos debemos tomar conciencia del papel que juegan
los medios de comunicación en el proceso de educación para
una sociedad democrática, así como de la posibilidad de actuar
para la conciliación de libertad de expresión y derecho a
la información. El papel de los ciudadanos es vital para alentar
el surgimiento de una cultura cívica. La sociedad puede contribuir
a que los medios ejerzan un periodismo acorde con la democracia
mediante la realización de un análisis crítico del contenido
informativo de los medios de comunicación.
Para
que los medios de comunicación desempeñen el papel que les
corresponde en la educación ciudadana se requiere que ejerzan
su propia libertad de expresión. Si los medios de comunicación
ejercen realmente su libertad de expresión contribuirán a
la educación ciudadana y la vigencia del derecho a la información.
Otro aspecto a tener en cuenta es que los medios no crearon
ni llevaron a la práctica códigos éticos que normaran la conducta
de los profesionales dedicados a la tarea periodística ni
a las relaciones del medio con el gobierno. Aunque en este
terreno algo se ha avanzado, y hay medios que ya cuentan con
este tipo de instrumentos, falta mucho por hacer. La práctica
y la ampliación de una ética periodística permitirá mejores
medios de comunicación.
Aún
falta avanzar para lograr la vigencia de la libertad de expresión
y del derecho a la información. Queda mucho por hacer en materia
de medios de comunicación y educación ciudadana, a pesar de
las acciones realizadas por la sociedad.
Ante
las nuevas circunstancias del país, es necesario que se practique
un nuevo periodismo que aliente la democracia y un nuevo ejercicio
del poder político.
Se
dice con frecuencia que comunicación es poder. Pero comunicación,
entendida en un sentido más preciso, como un proceso de ida
y vuelta, donde no hay emisión completa sin participación
del receptor, donde no hay mensajes sin retroalimentación,
destinatarios activos, significa participación. Es decir,
poder socializado. Y en este sentido, comunicación es democracia.16
En
esta misma línea, Trejo Delarbre afirma que la sociedad mexicana
tiene por delante la necesidad de organizarse y de disponer
de cauces permanentes para manifestarse y desarrollarse, los
cuales permitan utilizar esa "capacidad potencial, pero
hasta ahora esporádica para movilizarse".17 Sólo en esa
medida, la ciudadanía podrá participar e influir en los medios
de comunicación. En este punto, la sociedad organizada y consciente
de su ciudadanía tiene mucho que aportar y que proponer.
Notas:
1
Arredondo Ramírez, Vicente, Hacia una nueva cultura ciudadana
en México. Elementos para transformar a la sociedad mexicana.
Universidad Iberoamericana, Fondo para la Asistencia, Promoción
y Desarrollo y Foro de Apoyo Mutuo, México, 1996, p. 8.
2
Ibid., p. 46.
3
Rabasa, Emilio O. y Gloria Caballero, Mexicano: ésta es tu
Constitución. Texto vigente 1995, con el comentario a cada
artículo. LVI Legislatura, Cámara de Diputados-Miguel Angel
Porrúa, México, 1995, pp. 52-53.
4
Ibid., p. 53.
5
Trejo Delarbre, Raúl, La sociedad ausente. Comunicación, democracia
y modernidad. Cal y Arena, México, 1992, pp. 9 y 17.
6
Vanden Euden, Jon y Everette E. Dennise, Changing Patterns.
Latin America's Vital Media. A Report of the Freedom Forum
Media Studies Center at Columbia University in the City of
New York. FFMSC, New York, 1995, p. 23.
7
Rodríguez Castañeda, Rafael, Prensa vendida. Los periodistas
y los presidentes: 40 años de relaciones. Grijalbo, México,
1993, p. 115.
8
Trejo Delarbre, Raúl, op. cit, p. 61.
9
Ibid., pp. 41-42.
10
Ibid., p. 172.
11
Acosta Valverde, Miguel y Luz Paula Parra Rosales, Los procesos
electorales en los medios de comunicación. Guía para el análisis
de contenido electoral en México. AMDH-Universidad Iberoamericana,
México, 1995.
12
Acosta Valverde, Miguel, Manuel Martínez Torres y Luz Paula
Parra Rosales, La experiencia del análisis de contenido electoral
de medios de comunicación mexicanos en las elecciones federales
de 1994. AMDH, México, 1995.
13
Acosta Valverde, Miguel, Manuel Martínez Torres y Luz Paula
Parra Rosales, Las elecciones de 1994 en México vistas por
los medios de comunicación (18 de julio al 21 de agosto de
1994). AMDH, México, 1995.
14
Arredondo Ramírez, Pablo, G. Fregoso Peralta, y R. Trejo Delarbre,
op. cit.
15
Hasta la fecha se han realizado estudios de análisis de contenido
electoral en los estados de Michoacán y Tamaulipas (1992);
San Luis Potosí, México y Yucatán (1993); 65 medios de 19
estados y Tabasco (1994); Yucatán, Baja California, Guanajuato,
Michoacán, Puebla y Oaxaca (1995), así como Baja California
Sur, Coahuila y Estado de México (1996).
16
Trejo Delarbre, Raúl, op. cit, p. 83.
17
Ibid., p. 172.
*
Miguel Acosta es coordinador del área de Derecho a la Información
y del Programa de Protección a Periodistas de la Academia
Mexicana de Derechos Humanos, A.C. Este texto es parte de
la Colección Derechos Políticos, publicado por la AMDH en
1994.
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VOLVER A TEMAS DE EL HORNERO
1as
JORNADAS
1as
JORNADAS DE EDUCACIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
EN
CANARIAS
COMUNICACIONES
Y PONENCIAS: PRIMERA PARTE
A
nadie escapa el hecho de que los mass media ocultan un papel
cada vez más relevante en la sociedad actual. Vivimos en una
sociedad de la imagen y de la información, con una influencia
cada vez más decisiva de los medios en los ámbitos sociales,
económicos, culturales y cotidianos de los ciudadanos. Llama
la atención, no obstante, el escaso interés que los medios
han despertado en la enseñanza en general. Del mismo modo,
la Administración, por medio de la L.O.G.S.E., ha obviado
también el dar la relevancia debida en el curriculum actual
a la Educación para los Medios.
En
Canarias han proliferado desde hace varios años experiencias
educativas sobre los medios de comunicación (TV. , radio,
prensa, cine, etc.) que, de forma aislada e inconexa, intentaban
llevar a la práctica del aula la realidad de los medios. Sin
embargo, no se había propiciado hasta ahora la oportunidad
de:
Intercambiar
en un marco apropiado estas experiencias, y facilitar el encuentro
del profesorado que las llevaban a la práctica.
Con
estos puntos de referencia, las I JORNADAS CANARIAS SOBRE
EDUCACIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN se plantean como principales
objetivos los siguientes:
*
Servir de punto de encuentro y foro de debate del profesorado
canario acerca de la Educación para los Medios.
*
Analizar propuestas teóricas sobre la Educación para los Medios.
*
Intercambiar experiencias de trabajo en el aula llevadas a
cabo por docentes de las islas.
*
Proponer líneas de política educativa que faciliten la integración
curricular de los medios en el ámbito de la Comunidad Autónoma
Canaria.
En
definitiva, puede representar un punto de partida necesario
para que en Canarias los colectivos de docentes, investigadores
y técnicos aborden con rigor y continuidad cuestiones relativas
a los retos educativos de una escuela para el siglo XXI. Punto
de partida para que nuestro archipiélago se inicie el debate
sobre el sentido y significado de la institución escolar en
el contexto de una sociedad de predominio y hegemonía cultural
de los medios y tecnologías de la información.
VOLVER A COMUNICACIONES
TEMARIO
JORNADAS EN CANARIAS
*
DESPERTAR EL SENTIDO
CRÍTICO ANTE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
*
RADIO Y TELEVISIÓN
EN EL ÁMBITO ESCOLAR
*
EDUCAR
PARA LOS MEDIOS RESPONSABILIDAD DE TODOS.
*
LA TELEVISIÓN
EN LA ESCUELA: ¿ENEMIGA O ALIADA?
DESPERTAR
EL SENTIDO CRÍTICO ANTE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Autor::
Manuela Álvarez de Armas
Una
educación progresista es partidaria de los siguientes objetivos:
a)
Adecuarse a la vida actual.
b)
Adoptar una actitud de dirección hacia el futuro.
c)
Ayudar a crear el hombre del mañana.
Estos
objetivos son difíciles de conseguir, pero todos los educadores,
sea cual sea su signo, están de acuerdo en la poderosa influencia
que en la sociedad en general, y en los jóvenes en particular,
ejercen los medios de comunicación con su particular visión
de la realidad.
De
todos los profesores es conocida la enorme influencia que
esa escuela paralela ejerce en los niños y jóvenes, encargada
hasta ahora de impartir el discurso que la sociedad se imparte
a sí misma.
Según
McLuhan, la escuela contemporánea no corresponde a la era
de la electricidad. Los alumnos viven la era electrónica,
y en la escuela aún no se han integrado los medios de comunicación.
¿La
razón? Entre otras, el que esa integración implica un proceso
de innovación metodológica y asumir nuevas tareas, como por
ejemplo enseñar a leer los medios y esto sólo se puede conseguir
con un conocimiento específico del código que utilizan. Y
si tras siglos de enseñanza existe ese elevado número de analfabetos
reales y funcionales, qué ocurriría si encima tenemos que
enseñar a leer un periódico, se preguntan.
¿Qué
aportaría la enseñanza de la lectura de los medios?
1.
Es un poderoso instrumento de análisis de la realidad.
2.
Es una forma distinta de presentar esa realidad.
3.
Puede motivar al alumno a aprender.
4.
Pone al alumno en contacto con su realidad inmediata.
Estas
características hacen a los medios de comunicación deseables
en cualquier escuela:
a.
Porque se pueden utilizar para conocerlos en sí mismos: lenguaje,
elaboración, redacción...
b.
Como vehículo de información que crea estados de opinión.
c.
Utilizarlos como material didáctico integrado en las distintas
áreas curriculares, cono ampliación y actualización de los
contenidos...
Pero
aparte de estas funciones quiero destacar una función que
considero más elevada que cualquier otra: la prensa es el
medio ideal para abrir la escuela a la vida, para poner en
relación los contenidos de los programas con la práctica diaria
de esos contenidos; para sacar a los alumnos del libro de
texto o mejor vivificarlos; para que el alumno constate la
existencia de una pluralidad de ideas y opiniones y aprenda
a respetarlas; para que el alumno aprenda a tener sentido
crítico, y esto es para mí muy importante.
Se
debe educar para tener un lector crítico que sepa entender
que los medios de comunicación analizan e interpretan la realidad,
con el fin de que pueda ir formando su propia opinión. La
enseñanza no puede confundirse con un adoctrinamiento, ni
tampoco el espectador puede quedar atrapado e inerme en las
redes del mensajero ni del mensaje.
No
podemos olvidar que para ejercer la libertad es necesario
estar informado, que la información nos abre el camino de
la opinión y de la decisión. Y es en la defensa de opinar
de distinta manera, como modo de salvaguardar el sistema democrático,
en lo que me baso para introducir la enseñanza de los medios
de comunicación en la escuela.
Si
la labor de enseñar es difícil, ésta se complica aun más cuando
se trata de enseñar a leer la imagen. Los jóvenes, los niños,
los adultos, miran de manera fascinada los mensajes de esos
medios pero no los pueden leer porque no conocen su lenguaje.
Un lenguaje es un instrumento de comunicación y no de sometimiento
o de hipnosis. Una campaña publicitaria, un telediario, un
periódico, una emisión de radio... no son productos del azar,
sino son signos que tienen una intencionalidad, que se realizan
con el fin de transmitir un mensaje manifiesto u oculto.
Cada
medio tiene sus propios códigos, con una estructura determinada
y una forma de expresión específica. Leer imágenes gráficas,
sonoras, audiovisuales, requiere conocer los elementos que
conforman esos medios.
En
la enseñanza las imágenes se usan para transmitir el contenido
de una asignatura, también como motivo de reflexión en sí
mismas, pero no se enseña a leerlas, no se alfabetiza en la
imagen.
MI
EXPERIENCIA
Imparto
dos cursos en el Bachillerato de dos horas semanales. Durante
el primer curso, teniendo siempre presente el objetivo de
despertar el sentido crítico, enseño lo que es la prensa:
estructura, empresa, redacción, géneros periodísticos... Mi
objetivo es que los alumnos se den cuenta de que las cosas
se pueden decir de distintas maneras, se pueden subrayar,
se pueden ocultar aún diciéndolas, se pueden manipular y también
se pueden interpretar de distinta manera. Que estar informado
es divertido, entiendes mejor lo que ocurre a tu alrededor,
que la gente no siempre opina lo mismo ni interpreta los acontecimientos
de la misma manera, que ellos no tienen que opinar lo mismo
que el profesor.
Aparte
del diálogo con ellos, me sirve de gran ayuda la visita en
pequeños grupos a un periódico, la visita a la biblioteca
y hemeroteca de la Universidad, la lectura de periódicos,
el análisis de los informativos de la radio y de la televisión,
la lectura de alguna novela o la visión de alguna película
que trate sobre periodismo, hacer un periódico... Este último
medio tiene dificultades, no en su elaboración sino porque
no puede estar sujeto a un objetivo literario, ni de formación
académica, tal como tradicionalmente se entiende, sino que
tiene que dar lugar a la expresión libre del alumno, tiene
que ser la "cancha" en la que de alguna manera se
posibilite la manifestación de los objetivos que han motivado
el curso, y esto en muchas ocasiones no es bien entendido
por algún compañero.
Durante
el segundo curso el objetivo es aprender a leer la imagen
y a despertar el sentido crítico frente a ella. Empiezo por
enseñar su lectura en el "colorín" o TBO, donde
me resulta fácil explicar lo que es la percepción, imagen,
planos, metáforas visualizadas, etc. Los alumnos recortan
imágenes, las analizan descubren que llevan gran cantidad
de información que les había pasado desapercibida... Pasamos
luego a hablar de la publicidad (importancia, lenguaje, funcionamiento...),
análisis denotativo y connotativo de un anuncio de revista,
y por último de un spot de televisión, con lo que nos introducimos
en la imagen en movimiento acompañada de la imagen sonora.
Me
sirve de ayuda la realización de pequeños trabajos de investigación
sobre temas concretos; visitas a estudios de televisión o
una agencia de publicidad (van en grupos de tres a cinco alumnos,
preparan entre todas las preguntas a realizar, pero hacen
un reportaje individual); hacen fotografías, carteles publicitarios,
graban voces, ruidos, eligen músicas para imaginarias escenas,
realizan audiovisuales con diapositivas... En el análisis
de anuncios es de gran interés para la consecución de los
objetivos propuestos, que el alumno perciba qué costumbres
sociales y morales transmite, aparte de otras connotaciones.
He
de señalar que este curso 96-97, por primera vez, asistieron
a mi clase algunos alumnos del CAP, que se sorprendieron con
la asignatura y participaron en los diálogos más como alumnos
que como "profesores". Les parecía, decían, de enorme
importancia no sólo para conseguir los objetivos por mí propuestos,
sino para, coordinando con otras asignaturas, conseguir otros,
pero ellos se sentían sin posibilidades de llevarlo a cabo
por desconocer el código de los medios. Quizás sería cuestión
de pensar en impartir un curso en la Facultad de Ciencias
de la Información que preparara a maestros y futuros profesores
en este sentido.
VOLVER
A COMUNICACIONES
VOLVER A TEMAS DE EL HORNERO
RADIO
Y TELEVISIÓN EN EL ÁMBITO ESCOLAR.
La
participación de los ciudadanos en una emisora comunitaria.
Autor::
José Pestano Rodríguez Programa, de Medios Audiovisuales D.G.
Promoción Educativa Consejería de Educación, Cultura y Deportes
INTRODUCCIÓN
Las
rutinas productivas propias del periodismo tradicional conducen
a la aceptación o rechazo de fórmulas alternativas para el
manejo de la información. Resulta interesante apreciar como
algunas realizaciones sociales son posibles partiendo de las
Ciencias de la Comunicación pero empleando canales diferentes
a los típicamente comerciales e incluso, modificando las estructuras
y los elementos cognitivos generales que tienden a equipar
la profesionalidad con la habilidad del periodista para adecuarse
a los procesos 'industriales' de producción de noticias. El
estudio de acciones comunicativas 'de escala', fuera de los
grandes complejos informativos, puede aportar datos del papel
de estas unidades de comunicación y de su papel en la sociedad.
ACCESO
PÚBLICO A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
En
Canarias, el número de empresas audiovisuales, y la oferta
que los ciudadanos reciben, ha experimentado en los últimos
años un incremento enorme en términos cuantitativos. A pesar
de no contar aún con radio o televisión autonómica, en la
isla de Tenerife se ha pasado de dos canales de televisión
por vía hertziana en 1990 a más de dieciséis en la actualidad,
de los cuáles once corresponden a empresas privadas de televisión
local en el sentido de ser emisoras no asociadas a cadenas
nacionales; en el caso de la radio, la evolución también resulta
espectacular, debida en parte a la desregulación, ese 'laisse
faire' gubernamental, que afecta a todo el sector.
A
mediados de la década pasada, la situación de la radiodifusión
local en Canarias era muy diferente a la que encontramos en
estos momentos. La puesta en funcionamiento de cualquier iniciativa
audiovisual que supusiera el empleo del espectro radioeléctrico
implicaba necesariamente el concurso de la administración;
en otro caso, se convertía en un cierre anunciado.
Desde
1980, en el norte rural de la isla de Tenerife, el Ayuntamiento
de Tacoronte acordó solicitar la licencia para la instalación
de una emisora para el ámbito del municipio; en aquellos momentos,
la legalidad estaba dirigida a la concesión de licencias de
operación a empresas privadas y la petición del Ayuntamiento
recibió como respuesta el silencio administrativo.
Poco
tiempo después, en 1984, se constituye en la comarca de Tacoronte
y Acentejo, un equipo de Educación Compensatoria que plantea
la necesidad de emplear un medio de comunicación para las
acciones de dinamización cultural y social de los municipios
de la comarca. En otros lugares del territorio insular y de
la península, estas actividades se ponían en conocimiento
de los vecinos por medio de publicaciones escritas tales como
periódicos, revistas y hojas informativas, pero al analizar
las características de la población objeto de estudio y trabajo,
se consideró poco práctico el vehículo escrito, ya que las
personas adultas tenían un nivel de instrucción muy bajo.
Sin
embargo, que pasaría si no sólo se facilitaba información
a través de un medio de difusión gratuito, que no necesitara
demasiado esfuerzo por parte del receptor para, al menos,
captar el mensaje como es la radio sino que, además, se aprovechaba
la experiencia para proporcionar a la sociedad la posibilidad
de acceder al medio y realizar el 'sueño dorado de la tecnología'
que convierte al receptor en emisor. La experiencia de otras
emisoras comunitarias anteriores, emisoras de servicio público,
marcaban la dirección a tomar.
El
diseño de aquel proyecto se materializó en 1985, con la puesta
en funcionamiento operacional de una emisora de carácter comunitario,
Radio Norte, con participación tanto de la administración
local, como la educativa de la Comunidad Autónoma. Estas administraciones
mantenían instalaciones y personal dedicado a la ejecución
del proyecto; la emisora de dotó de un sistema de Dirección
colegiada de forma que participaran en el proceso de decisiones
las personas que realizaban programas en la radio y los vecinos
que recibían esos mensajes.
En
la práctica, no existía en la isla ningún otro lugar donde
se pudiera acceder, sin otro requisito previo que no fuera
el interés por el medio y la presentación de un pequeño proyecto
de programa, a una emisora de radio. Los interesados recibían
un curso intensivo de expresión oral y lenguaje radiofónico,
así como un entrenamiento en el empleo de la tecnología de
baja frecuencia para la producción de material sonoro; durante
algún tiempo, dedicaban su presencia en la radio a familiarizarse
con los equipos, observar y participar en los programas de
otros colaboradores y preparar una serie de programas correspondientes
a su propio diseño, grabados para su emisión posterior. En
realidad, este proceso servía para 'enfriar' la ansiedad de
la intervención ante el micrófono y aumentar la calidad de
la programación.
Estos
programas emitidos, realizados por personas ajenas al ámbito
estrictamente escolar, tuvieron desde el principio, un grado
de aceptación, y también de calidad, que sorprendieron incluso
a los responsables del proyecto, de forma que, para estar
realizados por personal sin ningún tipo de cualificación técnica
o profesional, parecían hechos en otra emisora.
En
este caso se hacía uso de una de las ventajas que tiene la
producción dirigida al canal auditivo: del enmascaramiento
de las deficiencias tecnológicas; la situación de partida
era de clara desventaja en comparación con otras instalaciones
de radio, debido a la utilización de equipamiento doméstico,
y de un equipo emisor minúsculo para la realización de programas
orientados a la radiodifusión; pero esta situación se superó
con la adquisición de recursos técnicos, entendidos como habilidades
en la ejecución de operaciones, y con la mencionada 'colaboración
invisible' del propio medio.
La
programación se estructuraba sobre una plantilla temporal
correspondiente a una semana. Existían franjas transversales
de varias horas dedicadas a los géneros musicales que mejor
podían ser tratados por personal joven para garantizar cierta
continuidad de la propia oferta, sin llegar a estructurar
una radiofórmula en sentido estricto. En ningún caso se trataba
de dar más de lo mismo. La programación atomizada se concentraba
en las horas de la noche, debido por un lado a las ocupaciones
laborales de los propios emisores y, por otro, a la existencia
de un público incondicional, y sin duda minoritario, que seguía
esos programas nocturnos.
La
programación convencional se completaba con la existencia
de las colaboraciones escolares, numerosas en aquella época,
con más de once centros y tres mil escolares que pudieron
hacer algún tipo de programa de radio.
El
seguimiento y la evaluación de la experiencia aportaron datos
significativos del impacto que esta emisora municipal tuvo
en la realización del proyecto vital de muchas de las personas
que la vivieron, tanto en la creación de iniciativas empresariales,
como en la formación profesional y en la ocupación laboral.
Aunque la emisora aún sigue funcionando, casi con el mismo
diseño inicial después de las múltiples vicisitudes que siempre
le ocurren a un medio de estas características, ceñimos nuestro
estudio a los primeros diez años de funcionamiento de Radio
Norte.
Al
menos durante la mitad inicial de estos diez años, la emisora
tuvo la consideración de escuela de radio; no sólo acudían
vecinos del municipio y de la comarca a 'hacer radio', sino
que acudían colaboradores de toda la isla, esforzándose por
aprender y también en proporcionar a la audiencia un programa
bien elaborado. Hemos deducido que el número total de colaboradores
estables de esta radio en los cinco años a partir de su apertura
fue de sesenta personas, de las cuales encontraron trabajo
ocasional en otras emisoras, veintiséis. A finales de 1989
tenían trabajo estable relacionado con la radio doce antiguos
colaboradores de Radio Norte. Esta fecha es anterior al incremento
espectacular en el número de emisoras de radio de Canarias.
En este año, la Administración educativa deja de apoyar el
proyecto comunitario que se escinde en dos: una emisora escolar
y otra emisora municipal, separadas unos pocos metros.
Las
personas que se formaron específicamente en radio tenían una
procedencia muy variada; desde el punto de vista académico
colaboraban licenciados universitarios con otras personas
que no tenían ningún tipo de titulación, algunos ni siquiera
Graduado Escolar. Resulta notable que sean estos últimos los
que hayan continuado en la actividad radiofónica después de
tantos años, quizás debido a que la preparación de los primeros
les permitió dedicarse a su profesión, mientras que las personas
sin cualificación la encontraron en la radio municipal.
Respecto
a otros indicadores, existían más colaboradores que colaboradoras
y más jóvenes que menos jóvenes, pero el deseo de participar,
a veces por sólo haber escuchado cómo se hacía Radio Norte,
era asombroso.
A
partir de Radio Norte surgieron varias iniciativas empresariales
de forma directa; un grupo de jóvenes colaboradores pone en
funcionamiento, y consigue la correspondiente concesión administrativa
en el mismo municipio, una emisora comercial "Radio 21",
denominada así por ser este número la media de edad del personal
fundador. Se da así una paradoja: una emisora privada constituida
varios años después de la que fue su escuela y germen consigue
su legalización antes que la comunitaria.
En
los años siguientes Radio Norte cambia de instalaciones y
se convierte en lugar de prácticas para los Centros educativos
de Formación Profesional de Imagen y Sonido que se iban poniendo
en marcha. Al mismo tiempo adquiere la categoría de Centro
Colaborador del INEM, con lo que todo el trabajo anterior
de formación profesional, un poco 'sin querer' obtiene un
reconocimiento, dicho todo ello con la debida visión crítica
de carencias tecnológicas debido a las dificultades económicas
y financieras del propio Ayuntamiento. Después de cinco cursos
de Formación Ocupacional, el alumnado que ha podido asistir
a esos cursos presenta un porcentaje de ocupación muy superior
a la media habitual de ese tipo de cursos. De las ochenta
personas formadas, treinta y ocho consiguieron trabajo en
radio en los seis meses siguientes a la celebración del curso.
En
la actualidad, Radio Norte constituye una referencia imprescindible
para comprender la eclosión de múltiples experiencias de radiodifusión.
Cuatro emisoras municipales, dos empresas emisoras de radio
comercial asociadas a cadenas nacionales, una de televisión
y medio centenar largo de puestos de trabajo deben sus orígenes
a esta emisora. También existe una influencia indirecta: dónde
antes, en 1985, no había nada, sólo en Tacoronte, un municipio
sin ninguna ventaja radioeléctrica y relativamente poco poblado,
20.000 habitantes, existen cuatro emisoras de radio y dos
de televisión que emiten para todo el norte de Tenerife.
Por
supuesto que la alfabetización audiovisual trasciende las
meras cifras referidas a las emisoras comerciales y a los
puestos de trabajo. Sin duda, la mayor influencia de Radio
Norte debe buscarla en la radio educativa dentro del ámbito
escolar, tanto por los asesoramientos que prestó a otras muchas
emisoras, como al número de escolares que colaboraron en la
emisora realizando algún programa de radio. Las más que notables
modificaciones en la actitud de muchos alumnos hacia la propia
dinámica escolar cuando se incluía la radio como recurso didáctico,
y la realización de programas de radio como motivación dentro
del aula, hicieron que este proyecto fuera un referente habitual
para el resto de las experiencias.
Frente
a la eclosión de los movimientos de participación ciudadana
de los primeros ochenta, vivimos una época de reflujo, sin
movimientos sociales de aquellas características. Probablemente
esta situación sea pasajera y, quizás, los datos anteriores
nos sirvan para, a modo de conclusión, ser capaces de plantearnos
la posibilidad y la necesidad del uso abierto, expansivo,
de un medio de comunicación; existen las bibliotecas de barrio
en nuestros centros, también es posible, y probablemente imprescindible,
que la emisora escolar sea un nexo con la sociedad en la que
se inserta, no sólo como laboratorio y lugar dónde estudiar
el entorno, sino invitando a ese entorno, madres, padres y
vecinos a participar en un proyecto educativo, sin duda, pero
también comunitario.
BIBLIOGRAFÍA
Área
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sobre los medios de comunicación y el diseño curricular en
la Comunidad Canaria". Inédito. Universidad de La Laguna.
Cebrián
Herreros, M. (1995): Información audiovisual. Editorial Síntesis.
Madrid.
Gutiérrez
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Vol. 1. Pirámide. Madrid.
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De las ondas rojas a las radios libres. Gustavo Gili. Barcelona
Prado,
Emilio(1985): "La comunicación alternativa: crisis y
transformación. La alternativa europea", en Moragas,
Miguel (Editor): Sociología de la comunicación de masas. Vol.
IV. Gustavo Gili. Barcelona.
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