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Argentina:
Pantalones
largos, principios básicos y números claros.
Nuestro
sistema de organización social es, desde hace
mucho tiempo, una democracia, pero que durante
un largo período no fue completa, ya sea por interrupciones
militares o por existir sectores o protagonistas
excluidos.
En
1983 comenzó una etapa que se acerca más a una
democracia en todos sus aspectos debido a la inexistencia
de excluidos y de interrupciones institucionales.
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Se
logró que cambios en el tinte político de la conducción
del país se produjeran sin inconvenientes, por
lo que, durante el 2001, la democracia cumplirá
18 años; Edad en la que se producen eventos importantes
en la vida de una persona.
Uno
de ellos es que, un individuo, podrá manejar vehículos
¿Existirán las condiciones necesarias para recibir
el "carnet de conductor" a nivel país?.
Lo primero que se les pide a quienes solicitan
dicha habilitación es responsabilidad. Tienen
en sus manos un elemento muy útil pero que, sin
la idoneidad correspondiente puede matar y causar
mucho daño a propios y extraños.
En
este tiempo, como país, nos pusimos los pantalones
largos, (Se le dijo que no a cualquier intento
de interrupción institucional), y aprendimos un
par de principios básicos :
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a)
El estado no puede hacer el papel de empresario.
b)
A nuestra clase política le sobran ganas de gastar y
le faltan ganas de trabajar, por lo que no es conveniente
dejar en sus manos el sistema cambiario. (Se promulgó
la ley de convertibilidad).
Digamos
que aprendimos que no le podemos prestar el auto a quien
no esté capacitado para conducir y conocimos algunas
maniobras elementales de manejo y límites de velocidad.
Pero,
para llegar a la idoneidad necesaria para transitar
por ciudades, rutas y autopistas, hace falta tener en
cuenta otros principios básicos y lograr cierta claridad
en algunos números. (Prudencia, concentración, maniobras
sorpresivas, mantenimiento del vehículo, acción en caso
de accidentes, velocidades y prioridades de paso, señalizaciones,
las faltas y sus consecuencias, seguros, etc)
En
una democracia, el principio básico es el respeto a
la capacidad de elección individual. Cualquier persona
debe poder optar por varias alternativas, garantizando
de esta manera la libertad de expresión y los derechos
individuales (Principio elemental, siempre que no repercuta
negativamente en el derecho de otra persona).
Desde
el símbolo por antonomasia de la democracia, (las elecciones),
no cumplimos con la premisa fundamental de libertad
de expresión: En Argentina es obligatorio ir a votar.
Debido a ello, hay una sanción para quien no lo
hace, (que normalmente no se cumple), y un registro
en el documento personal como prueba de cumplimiento,
lo que obliga a que el mismo tenga varias páginas y
no pueda dejar de ser una libreta.
Nuestro
sistema de votos, con boletas por cada partido y/o candidato
y/o cargo da lugar a que se necesite un espacio importante
para cada cuarto oscuro y un gasto importante en impresión,
control y traslado. Se hace en un día feriado que, tal
vez, estimule el deseo de no ir a votar por estar realizando
otra actividad y a lo mejor lejos de casa.
Es
evidente que a quienes tienen poder de decisión pero
no mucho sentido común, les gusta complicar las cosas.
¿No será hora de cambiar? Por ejemplo: Voto optativo,
en día laboral, con una boleta con números que haya
que marcar, que sirva en forma permanente. Se ahorraría
en impresión, traslado y tamaño de documentos personales
(ya que no sería necesario sellarlos). Se necesitaría
mucho menos espacio para el lugar de votación; El salir
del trabajo para ir a votar, tal vez, sería un incentivo;
Sabríamos cual es la realidad en lo que hace al interés
del electorado, y lo que es más importante, sería coherente
con el ejercicio de la libertad de expresión y los derechos
individuales.
Por
otro lado, en términos generales, la organización social
de un país se basa en un aporte económico del sistema
productivo (impuestos), que administra el sector público
(políticos, funcionarios, legisladores, etc) a los fines
del mantenimiento de una estructura social que tiene
como objetivo el bienestar general.
La
relación existente entre el aporte y la capacidad de
producción de la economía, es la medida del esfuerzo
que hace el sistema para el mantenimiento de una organización
social. La estructura del estado depende del tamaño
del sistema productivo y su capacidad de generación
de riqueza y la calidad de la prestación de los servicios
esenciales, depende de la eficiencia en la administración
del gasto.
Sin
lugar a dudas, en nuestro país, el estado tiene proporciones
mucho mayores a lo que posibilita el aparato productivo
y no cumple eficientemente con sus funciones básicas,
por lo tanto, además de mejorar el rendimiento de los
egresos del sector público, hay que aumentar la capacidad
de generación de riqueza de la economía y/o disminuir
el gasto público.
¿Por
que llegamos a esta situación?: Durante el siglo XX,
los cambios abruptos en las mentalidades de quienes
tuvieron capacidad de decisión a niveles importantes
y el casi nulo respeto hacia los principios básicos,
provocaron desvíos en sistema de organización social,
que fue paulatinamente complicándose de tal forma que
generó altísimos costos de ineficiencia. Lógicamente,
esto redujo la capacidad de generación de riqueza y
aumentó las necesidades de egresos estatales.
En
una organización inteligente, el principio básico es
que la iniciativa individual adecuadamente encauzada
por la organización social, genera el desarrollo necesario
de la economía para el aumento constante del nivel de
vida.
El
problema reside en la desconfianza hacia la capacidad
individual de generación de soluciones y en el carácter
paternalista y clientelista del pensamiento de la mayoría
de nuestros políticos y legisladores (ya sea por convicción,
incapacidad o conveniencia). Existe un ejemplo que causa
gracia: Hay un proyecto de ley para regular la actividad
de los voluntariados. (alguien ayuda en forma voluntaria
y gratuita y otro quiere regular esta actividad) Es
preocupante la oficialización de las ridiculeces.
Las
regulaciones del sistema de transacciones privadas,
de la seguridad social, del mercado laboral, del empleo
público, de la salud y de la educación están muy lejos
de lo que debería ser. El control presupuestario y el
manejo de los fondos públicos deja mucho que desear.
Nuestro sistema impositivo es probablemente el mas complicado
y cambiante del planeta con imposiciones fuera de toda
lógica y difíciles de controlar.
En
síntesis: En nuestro país, no existen estímulos para
trabajar y producir.
Ejemplos
y consecuencias sobran:
Inventos
argentinos hay muchos: pero.....¿cuantas buenas ideas
se convirtieron en grandes empresas argentinas?: Ninguna.
El motivo es sencillo: A cualquier pequeño emprendimiento,
la burocracia le impone más trabas que estímulos.
A
quien haya intentado alguna vez generar alguna actividad
siguiendo todos los pasos legales y las imposiciones
correspondientes, no se va a olvidar jamás del tremendo
esfuerzo inútil realizado. Si estas pequeñas actividades
incluyen empleados, el esquema ya se torna gracioso
por lo absurdo.
Nuestro
país es amplio en territorio, con poca población y muchos
recursos naturales, por lo que sería lógico que el ferrocarril
y la aviación se hubieran desarrollado en forma importante.
No fue así y el motivo es que que el estado, en algún
momento, se hizo cargo del manejo total de dichas actividades.
(en lugar de generar un marco de control y estimular
la actividad privada)
La
legislación sobre el subsuelo: Si Ud. encuentra
petróleo, oro, plata o piedras preciosas en el patio
de su casa, no se crea millonario. Lo mejor que puede
hacer es callarse la boca por que tal vez, se tenga
que ir del inmueble y sus ingresos sean penosamente
bajos. Así fue como hubo mínimo desarrollo empresarial
en esos sectores, debido a que el estado, en algún momento,
se hizo cargo.
En
el tema de la energía: Tenemos muy importantes recursos
hídricos y gran cantidad de kilómetros con vientos veloces
y constantes, sin embargo, a la mayor obra hidráulica
se la bautizó el monumento a la corrupción, la producción
de energía eólica jamás fue estimulada y se invirtió
una fortuna en energía nuclear cuyo esquema es utilizado
en lugares del mundo con características de mucho consumo
y sin otra alternativa viable. (no es el caso nuestro).
Nuestro
comercio exterior y las representaciones diplomáticas:
Si necesitamos mantener una determinada cantidad de
representantes en el exterior, lo mínimo que se les
puede pedir es que, además de las tareas diplomáticas,
sean verdaderos vendedores de productos argentinos en
el mundo que incluyan valor agregado y promotores de
las relaciones entre empresas de nuestro país y el
resto del globo. Si analizamos las exportaciones de
estos artículos realizadas y el gasto de mantenimiento
de nuestras representantes en el exterior, me parece
que podemos tener una sorpresa desagradable.
El
sistema de relaciones laborales: El principio básico
es que el estado debe asegurar que el más débil de la
relación contractual (el empleado) no sea perjudicado
por la relación de fuerzas para aceptar condiciones
laborales inconvenientes para su persona. Es evidente
que, como está organizado hoy el sistema, es costoso,
pocas veces cumple con el principio básico, genera más
inconvenientes que soluciones y además no estimula la
creación de empleo. Un ejemplo claro de las consecuencias
mencionadas es la proliferación de cooperativas de trabajo,
agencias de empleos eventuales, del trabajo en negro,
y la resistencia a la baja del índice de desempleo..
El
sistema de salud: Se invierten millones para el
mantenimiento de obras sociales ineficientes, que tienen
un mercado obligado y cautivo, en lugar mejorar y mantener
el hospital público y de posibilitar la libre elección
de prestadoras.
El
sistema impositivo: El aporte que debe realizar
el sistema productivo para que pueda funcionar la organización
social se denomina impuesto: Los principales se basan
dos circunstancias: El consumo (IVA) y las ganancias.
El
IVA (Impuesto al valor agregado) : Es un impuesto
al consumo: Se cobra en todas las etapas de un producto
y se compensa lo cobrado con lo pagado para que cuando
lo adquiera el consumidor final la carga impositiva
total que recibe el estado sea la indicada. El principio
básico es que cada persona es responsable de depositar
el tributo cobrado a un cliente previo descuento del
tributo pagado a un proveedor.
En
la teoría, es un impuesto neutro para todo el sector
productivo ya que no debería generarle costos. Debido
a que el organismo correspondiente fue incapaz de generar
un control coherente, y haciendo uso de una legislación
que permite abusos de poder, provocó desvíos tales en
la reglamentación, que dejó de ser neutro para formar
parte del costo de las estructuras empresarias. (Sistema
de retenciones, de percepciones, de información, de
control de operaciones, incorporación de controladores
fiscales, monotributistas, etc.) Todas estas desviaciones,
lo único que lograron con el tiempo fue menor recaudación,
mayor costo argentino y en muchos casos una gran corrupción.
El
impuesto a las ganancias: Todos trabajan para ganar
y es lógico que quienes ganen, aporten un porcentaje
de su ingreso para el mantenimiento del sistema, aunque
en nuestro país hay muchos tipos de ganancias personales
que no pagan el impuesto (desvío inconcebible). El principio
básico es que luego de un sencillo cálculo, cada persona
es responsable de depositar el tributo Por el mismo
motivo expresado en el párrafo anterior terminamos teniendo
un fárrago de reglamentaciones que imponen retenciones,
anticipos, percepciones y otros impuestos relacionados
que suman complicaciones y costo argentino a la actividad
productiva.
El
sistema político: No cabe ningún tipo de dudas que
está sobredimensionado. Consume demasiados recursos
y es muy difícil ejercer un control efectivo sobre la
utilización de su presupuesto. La reducción del consumo
de dichos recursos es el objetivo básico, obligatorio
y urgente de cualquier administración que quiera tener
algún éxito económico.
A
principios del siglo XX, la relación existente entre
población, territorio, recursos y capacidad individual
de los habitantes hacía prever, para Argentina, un
porvenir de crecimiento y bienestar general, pero.....
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"Solo
hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez
humana. Y no estoy tan seguro de la primera." Albert
Einstein.
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Sin
lugar a dudas, es la mejor definición de lo que nos
ha sucedido.
¿Hora
de pensar en algo distinto?
Es
necesario y urgente un cambio rotundo a los efectos
para lograr encaminarnos hacia una organización social
mas sencilla en todos sus aspectos, equitativa en sus
imposiciones e inteligente en su manejo.
Estamos
convencidos que la democracia es el mejor sistema de
organización social y dentro de este esquema, un
capitalismo
bien organizado, donde la misión del sector privado
sea desarrollar el sistema económico general y la del
sector público estimular y facilitar dicha tarea, tratando
que la legislación necesaria se asiente en principios
básicos que impliquen simplicidad y coherencia, y no
se transformen en un verdadero estorbo a la iniciativa
individual generando costos innecesarios.
Para
que el país en su conjunto tenga posibilidades de competir
en una economía globalizada, el sentido común indica
que tanto el sector público como el privado deben proceder
en forma austera y muy eficiente. El sector privado
ya logró un importante avance en ese sentido e hizo
el esfuerzo necesario, no así el sector público, por
lo que es donde hay tomar medidas
Teniendo
como objetivo que el estado tiene garantizar a todos
sus habitantes un nivel mínimo de salud, educación y
seguridad social y que el esfuerzo individual será el
que determine la posibilidad alcanzar prestaciones mas
elevadas, algunas ideas podrían ser:
Las
legislaturas a nivel nacional y provincial: No se
necesita la cantidad de legisladores, asesores y empleados
existentes hoy para cumplir con la función legislativa.
Si
sus integrantes necesitan asesoramiento en casos muy
puntuales pueden solicitárselo a sus respectivos partidos,
ya que para eso existen y siempre habrá algún simpatizante
con los conocimientos necesarios que pueda brindar sus
conocimientos en beneficio de sus legisladores.
El
trabajo de los mismos debería ser como cualquiera, todo
el año, todos los días, salvo fines de semana y unas
merecidas vacaciones en verano. Me parece que hoy tienen
muchas más días de descanso que de trabajo, por lo que
si calculamos el gasto total de las legislaturas y lo
dividimos por las horas trabajadas realmente por los
legisladores, da una cifra escalofriante que puede ser
tomado como un insulto a la población.
Tampoco
es necesario la cantidad de empleados que tienen para
que le ayuden en sus tareas, no deberían tener la facultad
de entregar subsidios y pensiones (no es su función),
y tampoco deberian existir las jubilaciones de privilegio.
Que existan hoy, quiere decir que la mayoría de los
funcionarios y legisladores no se han preocupado nunca
por eliminarlas lo que es otro insulto a toda la población.
En
definitiva, creo que, podemos reducir en un 70 % la
cantidad de legisladores y siguiendo los lineamientos
del párrafo anterior, con el 10 % del presupuesto actual
se podría funcionar mucho mejor que ahora y con remuneraciones
acordes a su desempeño.
El
empleo público: Con sobradas razones, no goza de
mucho prestigio. Sería interesante que todos los puestos
caduquen cada cuatro años, siendo los necesarios para
el momento cubiertos por medio de listados de postulantes
inscriptos. En la práctica: si alguien nota que hay
un puesto que le pude interesar y piensa que haría una
mejor labor que el actual empleado, podría presentarse
cuando caduque y competir por el lugar. Salvo los electivos
y los necesarios políticos, puede ser aplicados a cualquiera
en cualquier ámbito. (Educación, Salud, Administración,
etc).
En
el caso que los cargos no sean necesarios quedarían
eliminados. La necesidad del puesto debería ser fundamentada
en cada período por el jefe inmediato y autorizada por
presupuesto, lógicamente comenzando por la mayor jerarquía
con el objetivo primordial de la eficiencia de los organismos
y con metas muy claras y precisas.
En
este caso el beneficio de intentar tener un empleo público
sería la estabilidad por cuatro años y la posibilidad
de acceso de esta forma llevaría una mejora constante
en la calidad de los recursos humanos con que cuenta
el estado y una muy buena posibilidad de ascensos por
capacidad dentro del esquema ya que cualquiera podría
presentarse, con los requisitos adecuados, para competir
por el trabajo con su propio jefe.
El
Sistema de Salud:
En
lugar de invertir el presupuesto que hoy tiene el PAMI
y lo que se lleva gastado en el salvataje de obras sociales
con problemas, incluir todo ello en la mejora del sistema
hospitalario, para lograr tener un determinado nivel
de prestaciones para todos aquellos que no puedan lograr
otra cobertura.
El
Sistema Educativo:
Las
escuelas, hasta los niveles obligatorios, deberían ser
los centros por excelencia de asistencia comunitaria.
Todas deben tener la posibilidad, de ser necesario,
de contar con comedores, tanto para los alumnos como
para aquellas madres y hermanos que lo requieran. Tendríamos
el mejor presentismo y un muy buen freno a la población
infantil en las calles. Con un poco de sentido común
y organización no se necesitan más recursos que los
actuales.
Lo
que hoy se invierte en el sistema de asignaciones familiares
se debería destinar a esto. De esta forma se realizaría
una mejor redistribución de ingresos y una simplificación
importante del estado, eliminando un sistema que no
tiene mayores fundamentos y genera más inconvenientes
que beneficios. De esta forma se garantizaría, a toda
la población un determinado nivel de educación y alimentación.
Las
universidades deberían ser mantenidas en parte por el
estado y en parte por aranceles, manejando un capital
destinado a préstamos, otorgados con criterios sencillos
y de base honorable, reintegrables con posterioridad
a la carrera, para que todos puedan tener la posibilidad
de estudiar sin que ello implique una masividad tal
que perjudique la calidad de la enseñanza. La universidad
gratuita no existe, o la pagamos entre todos como sucede
actualmente (lo cual puede ser una injusticia) o hace
el esfuerzo aquel que luego va a usufructuar los beneficios
de los conocimientos adquiridos en los aulas.
La
Seguridad Social:
Hoy
tenemos una organización bastante compleja, costosa
en su control, con injusticia en sus prestaciones y
con mucha gente fuera del sistema. La mayoría de las
jubilaciones que se pagan son mínimas.
Por
que no hacer una prestación básica, por ejemplo, del
orden de los $ 150 para toda persona que cumpla 65 años
con el simple requisito de estar vivo y ser argentino.
Se lograría un piso mínimo de ingreso para toda la población
mayor, no necesitaríamos organismos de control que hoy
consumen una importante cuota de recursos, salvo el
registro civil y el esfuerzo individual haría el resto,
con aportes voluntarios a sistemas de capitalización
como los existentes actualmente.
El
estado cumpliría con el principio básico de asegurar,
por lo menos, un mínimo ingreso a toda su población
mayor.
El
Sistema Impositivo:
Desde
hace mucho tiempo, los funcionarios viven desvelados
inventado cosas para lograr que quienes venden bienes
o servicios los facturen y por lo tanto deban pagar
impuestos. Se inventaron varias leyes, decretos y resoluciones
sobre las facturas y/o documentos equivalentes, se controla
por internet a las imprentas, se implementó el uso de
los controladores fiscales, se llegó incluso a penar
al consumidor que salía de un negocio sin el correspondiente
documento fiscal que probara su compra, se diseño una
operatoria que obliga a realizar los pagos con cheques
o débitos en cuentas bancarias, por lo que se tuvieron
que inventar nuevos tipos de cheques y cuentas, etc,
etc, etc.. Toda una batería de reglamentaciones e instrumentos
que en la práctica son casi inútiles y generadores de
costos extras.
Vayamos
a lo simple: Cambiar el IVA por un impuesto al consumo
que lo deba cobrar y pagar todos aquellos que vendan
un servicio o producto a consumidor final o a entes
que no lo incluyan como costo en un proceso de venta
posterior,
Por
ejemplo: Tasa del 10 %. El vendedor (sea del tamaño
que sea) debe cobrarlo y depositarlo. Para toda venta
debe entregarse un comprobante con características que
hagan factible su identificación en un registro del
vendedor. No es necesario ni el controlador fiscal ni
las complicadas regulaciones sobre los comprobantes
actuales.
¿Como
logramos que le vendedor esté obligado a emitir un comprobante.?
Haciendo que el consumidor lo necesite a los efectos
del impuesto a las ganancias Todos los habitantes del
país que tengan algún ingreso de cualquier tipo estarían
obligados a pagar el impuesto a las ganancias por la
diferencia entre sus ingresos y sus gastos (deducibles
siempre que tengan el comprobante correspondiente).
No
existirían los mínimos no imponibles, ni las cargas
de familia, ni las deducciones especiales. Simplemente
un registro de lo que le ingresó y de lo que gastó con
sus respectivos comprobantes firmados por el titular.
Si
Ud. consume, quiere decir que ya pagó un impuesto en
el momento de la compra, siempre y cuando pueda probarlo
con un comprobante. Si no tiene comprobante, debe pagar
ganancias que será una tasa progresiva y mayor. Lógicamente
pagaría también por lo que le ingresó pero no gastó.
Con
las ganancias de las empresas se podría eliminar el
esquema de amortización de bienes y permitir que cualquier
compra sea deducible de los ingresos, sean gastos o
bienes. Esto generaría mucho mayor movimiento en la
economía, siempre y cuando existan verdaderos controles
sobre la importación y aranceles similares al impuesto
que se debería pagar en el país. Esto implicaría un
estímulo a la inversión muy importante con lo que se
lograría un multiplicador de actividad mayor.
El
control sobre los vendedores: Por sorteo o inteligencia
fiscal. En el caso de sorteo: se controlaría a los consumidores
que son aquellos que tienen ingresos y deben tener un
registro de sus ingresos y sus comprobantes de compras
realizadas en el país que hayan generado impuestos .
Para
controlar esto no es necesario una gran capacitación
ni mucho tiempo. Las cantidades posibles de hacer por
día serían muchas. Haciéndolo por sorteo de Lotería
Nacional y con los Nº de CUIT (por ejemplo 3 o 4 últimas
cifras) le podría tocar desde el presidente de la nación
hacia abajo a cualquiera. En cada una de estas inspecciones,
se tomarían 10 comprobantes distintos (tambíen puede
ser por teniendo en cuenta el mismo sorteo) y se verificaría
el emisor. Las penas para un emisor que no haya ingresado
el impuesto cobrado deberían ser coherentes y drásticas,
sobre todo tendiendo a evitar la competencia desleal.
El depósito de lo cobrado puede ser muy flexible desde
diario hasta mensual.
Con
1.000 agentes a 5 inspecciones diarias por 22 días:
Se podrían hacer 110.000 visitas mensuales, que generarían
otras tantas para confirmar la inclusión del comprobante
en el registro del vendedor y el pago del impuesto.
Desde
el sector de inteligencia fiscal, con un manejo de datos
lógico no sería muy difícil controlar posibles desviaciones.
En
síntesis: La presencia del control se haría sentir,
lo podría realizar cualquier persona con una capacitación
mínima, todos podrían ser inspeccionados, generaría
conciencia tributaria, todos los consumidores solicitarían
comprobantes, se estimularía el gasto en el país y sería
sencillo y justo. (nadie gasta de más para no pagar
impuestos)
A
nivel empresario, sin el IVA todo sería mucho más sencillo,
no existiría el problema de la devolución a los exportadores,
ni las empresas intermedias fantasmas, ni los sistemas
de retención e información que hoy tanto complican la
tarea y se podrían destinar más tiempo y recursos a
la producción, que en definitiva es lo que vale y sirve.
También se eliminaría mucho de la corrupción existente.
Lo que sucedió con la miel argentina en EEUU, es un
ejemplo.
EL
sistema de relaciones laborales:
Si
tenemos un seguro de desempleo bien diseñado, no se
necesita el sistema de indemnizaciones;
Si
tenemos una seguridad social mínima con el único requisito
de estar vivo y ser argentino, no necesitamos el sistema
actual de retención y depósito jubilatorio ni tampoco
todo el organismo destinado a su control y adjudicación.
Cada uno hará lo que crea necesario para suplementar
su futura jubilación.
Si
tenemos un sistema hospitalario bien organizado no tendríamos
las obras sociales obligatorias y por lo tanto se pagaría
todo al trabajador y él decidiría si aporta o no a una
cobertura médica que le parezca mejor.
Uno
de los sistemas de tinte paternalista, debido a que
algunos piensan que la gente no tiene capacidad para
discernir lo que tiene que hacer con su dinero, es el
aguinaldo o sueldo anual complementario. Distribuyámoslo
en los doce meses y obviemos complicaciones para todos.
Quedaría
solamente el sistema de riesgos en el trabajo (ART),
una comunicación de ingreso de un trabajador a una empresa,
CAT (clave de alta temprana) y el examen preocupacional
como entes necesarios para un control del empleo. Todo
el resto es una complicación que genera costos y no
rinde sus frutos en concepto de seguridad del empleado.
En
el recibo se incluirían los datos, la cantidad de horas
trabajadas y el monto pactado, sin ningún tipo de descuentos.
Si
el empleado adhiere a un sindicato, el mismo abonaría
su cuota sindical y los sindicatos tendrían un aporte
estatal igual al aporte de cada uno de sus asociados.
La
mejor defensa del empleado, que puede hacer la organización
social incluida la gremial, es generar el ámbito necesario
para que la actividad sea cada vez mayor y por lo tanto
la necesidad de contar con buenos recursos humanos de
lugar a una mejora constante de los salarios y condiciones
de trabajo.
EL
control de los egresos del estado.
¿Internet
para la Transparencia?
La
tecnología avanza muy rápido, tal vez, con mayor velocidad
que la que tiene la sociedad para asimilarla. Este adelanto
de la ciencia, no es malo ni bueno por si mismo; El
destino dado a lo nuevo, es lo que lo transforma en
positivo o negativo y por ello, el debate sobre sus
posibles usos y consecuencias es de vital importancia.
Dentro
del sistema de comunicaciones, INTERNET, ha revolucionado
la estructura existente, incorporando la interactividad
y la posibilidad de almacenamiento de información prácticamente
infinita, con un acceso simple y cada vez más económico
a la misma.
La
pregunta es: ¿por que no utilizar este acceso simple
y económico a una gran cantidad de información, para
incorporar la posibilidad concreta de un control social
directo de la estructura y manejo de la cosa pública?
Por ejemplo:
Incorporar a la red, para que se pueda acceder desde
cualquier punto conectado a la misma:
Los presupuestos
de la Nación, Provincias, Municipalidades y otros entes,
al más mínimo de detalle, y la evolución de su cumplimiento.
La actividad
de cada poder del estado:
En
el poder legislativo: La concurrencia o no de sus integrantes
al recinto o a las reuniones de comisión, fundamentos
de ausencias, las resoluciones y dictámenes, como fueron
votadas y fundamentadas, presupuestos, privilegios,
etc.
En
el poder judicial: La cantidad de causas ingresadas
y su evolución en cada juzgado, el presentismo de sus
integrantes, , fundamentos de ausencias, presupuesto
general y detallado, etc.
En
el poder ejecutivo: Dentro de la función de cada organismo,
algún indicador que permita conocer su trabajo: Personas
atendidas, trámites solicitados y cumplidos, horas de
clase, presentismo, etc. (los indicadores pueden muchos)
En
todos ellos, las declaraciones juradas ante el organismo
recaudador, de todos los integrantes con alto poder
de decisión sobre la utilización del dinero de los contribuyentes.
En el sistema
jubilatorio:
Listado
de beneficiarios que sean menores a 65 años, con identificación
de Apellido y Nombre, Documento, edad, monto, motivo
de su cobro y firmante del decreto. (¿Interesante no?)
Se
pueden agregar otros ítem o elementos que permitan conocer
el funcionamiento y por lo tanto el fundamento del esfuerzo
que hace la sociedad en su conjunto para mantener la
organización estatal y la posibilidad conocer los grupos
internos que se manejan con mayor eficiencia.
El costo
de un sistema desarrollado para este fin, no puede ser
alto por varios motivos: La información existe y está
almacenada en algunas computadoras; compaginarla y mantenerla
se puede hacer con personal existente, desarrollando
procedimientos estandarizados para la generación de
la información en el futuro; Por lo tanto quedaría solamente
la conexión y el soporte en la red. La simple
posibilidad de acceso, sería uno de los más eficaces
controles.
De
todo esto, ya hay en funcionamiento algo a nivel nacional
y en algunas provincias, pero, no aparenta ir en la
dirección necesaria para incorporar el detalle que haga
posible visualizar alguna irregularidad o ineficiencia,
que es el objetivo de una idea de este tipo.
Para hacer
un cálculo de los beneficios de un sistema como el referido,
habría que leer las noticias de los últimos tiempos,
(Gastos innecesarios que han salido a la luz por investigaciones
periodísticas, sobreprecios pagados en contratos, jubilaciones
a personas jóvenes, sobornos, etc.) y pensar cuantos
problemas similares no se conocen y podrían ser identificados
de esta forma.
Un cambio
de esta naturaleza exige decisión y recursos. La decisión
hay que tomarla y los recursos podrían salir de lo que
hoy denominamos gastos de la política. Si sumamos el
80 % de lo que se gasta en todas las legislaturas del
país, en todos los organismos del estado sobredimensionados
y a eso le agregamos lo que se evapora como corrupción,
probablemente lleguemos a un monto tal que no solo cubra
la posibilidad de una reforma sino que tendríamos superavit
fiscal largo rato.
Hace
años, nos pusimos los pantalones largos, aprendamos
a respetar los principios básicos y pongamos los números
en claro.
Tenemos
un vehículo con mucha capacidad, mejoremos su diseño
y funcionamiento, manejémoslo inteligentemente y sin
lugar a dudas podremos salir de este camino de barro
y transitar sin inconvenientes por rutas y autopistas.
C.P.N. Miguel A. Morra.
mmorra@arnet.com.ar.
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