|
La primera clase
Nuria
Barbosa León
(Cuba).- La profe
Catalina García Fernández se
inicia en la profesión en Pinar
del Río, cuando matriculó la
Escuela Normal para Maestros en
la década del 50 por no contar
recursos para emprender la
Universidad en la especialidad
de medicina.
Se graduó en el verano de 1958 y
no fue ubicada con prontitud en
el trabajo porque en el
capitalismo cubano los pocos
maestros graduados no contaban,
siquiera, con la garantía de un
aula aunque millones de personas
eran analfabetos.
En el año 1959, la Revolución
hizo un llamado a todos los
docentes para que colmaran las
escasas escuelas del país.
Catalina desafió su juventud y
se fue al poblado pinareño de
Macurijes. Se encontró con un
aula, construida de madera,
techo de guano y piso de tierra
que no la atemorizó, y como
habitante de la ciudad, su miedo
se centraba en los sonidos de
animales e insectos.
Sin ninguna preparación
metodológica y, con sólo sus
conocimientos adquiridos en la
formación pre profesional,
preparó sus planes para impartir
docencia en un grupo multigrado,
con alumnos entre seis y 15
años.
Alguien le advirtió que la
maestra que la antecedió
abandonó la escuela porque los
niños, para interrumpir la
sesión de clases, la asustaban
con ranas y lagartijas.
La primera clase fue inolvidable
para Catalina. La jornada
comenzó con el matutino, el pase
de lista y el silencio ancestral
para no desviar la atención. La
maestra se fue hacia el buró
para extraer de su gaveta los
materiales a repartir. Al abrir
el mueble una ranita indiscreta
le salta hacia el pómulo
derecho.
Fue un segundo de espanto, con
los ojos cerrados y una mueca de
asco. Catalina aleja el animal
de su cuerpo y dice con toda
autoridad a uno de los niños más
intranquilo del aula y
sospechoso de la broma.
--Emeterio, a partir de hoy,
eres el responsable de repartir
los materiales antes de iniciar
las clases.
Nunca más se suspendió la
sesión.
Nuria Barbosa León, periodista
de Radio Progreso y Radio Habana
Cuba
NUESTRA AMÉRICA
nuestramerica-subscribe@yahoogroups.com
Gentileza:: Guillermo C. Cohen-DeGovia
[allelon@operamail.com]
paginadigital |