|
Políticas públicas para
educación y ciencia.
Argentina-Brasil: cómo ser
actores globales
Dr. Jorge
Werthein*
Pasadas ya algunas décadas
desde su redemocratización,
países latinoamericanos como
Argentina y Brasil, por
mencionar dos ejemplos,
presentan importantes adelantos
políticos, económicos y
sociales, a pesar de los
numerosos desafíos que todavía
les quedan por resolver. Son
países que buscan insertarse no
sólo en el mercado
internacional, sino también en
las principales arenas políticas
globales. Anhelan ser global
players y están teniendo cierto
éxito en ello.
Doctor en Educación por la
Universidad de Stanford y
presidente de Sangari Argentina
Mediante este esfuerzo, los
gobiernos argentino y brasileño
han demostrado reconocer la
relevancia de sectores
estratégicos como la Educación,
la Ciencia y la Tecnología.
Saben que sin inversión en esas
áreas, todo el progreso hasta
hoy obtenido podría perderse en
un futuro... Buscan alcanzar el
denominado desarrollo
sustentable. El primer desafío
para ambos países, sobre todo
Brasil, es ofrecerle a sus
poblaciones una educación de
alta calidad. Los órganos
ejecutivos encargados de ese
sector muestran tener plena
conciencia del problema. Una vez
alcanzada la meta de mantener a
la mayoría de sus niños en la
escuela, se busca, ahora, además
de sostener esa conquista,
encontrar soluciones adecuadas
para una enseñanza compatible
tanto con las exigencias
planetarias de la actualidad
como con las necesidades
específicas de las naciones
latinoamericanas.
Según Dilma Rousseff hay que
mejorar la calidad de la
Educación Básica y aumentar las
vacantes de Enseñanza infantil y
media.
Hay desafíos concretos e
inmediatos, como erradicar el
analfabetismo al menor plazo
posible y ofrecerles a los
estudiantes que egresen de las
escuelas mucho más que un
diploma de Enseñanza Básica. Se
espera que lleguen a tener
suficientes conocimientos como
para ingresar con certeza en el
mercado de trabajo. A fin de
cuentas, se sabe que, en América
Latina en general, los índices
de analfabetismo funcional
permanecen en niveles
preocupantes, lo que refrenda el
hecho de que frecuentar la
escuela y terminar 10 años de
estudios puede no ser suficiente
para asegurar un empleo decente
y duradero.
El Brasil de hoy, si bien
orgulloso de su crecimiento
económico, ha debido enfrentar
una dificultad peculiar: la
falta de mano de obra
calificada. La insuficiente
inversión en Educación durante
el pasado está cobrando ahora su
factura. No es casual, por lo
tanto, que el país democrático y
bastante menos pobre de hoy se
preocupe por no repetir el
error. El Ministerio de
Educación brasileño, por
ejemplo, anunció recientemente
su plan de acción para elevar el
nivel de la educación primaria y
media y valorizar el magisterio.
La iniciativa se alinea con el
discurso de asunción de su cargo
de la presidente de la
República, Dilma Rousseff, según
el cual hay que mejorar la
calidad de la Educación Básica y
aumentar las vacantes de
Enseñanza infantil y media. A su
vez, el Ministerio de Ciencia y
Tecnología ha explicitado
también su intención de impulsar
todavía más el área educativa,
la cual entiende como
estratégica para un crecimiento
sostenido. En su discurso de
asunción de cargo el ministro
Aloísio Mercadante fue claro:
"Todo empieza en el aula. Todo
empieza en la formación y en la
motivación de nuestros
cerebros."
En la Argentina, el Ministerio
de Ciencia, Tecnología e
Innovación Productiva garantiza
que, más allá de los gobiernos,
la ciencia y la tecnología son
políticas públicas necesarias.
El Ministerio de Educación, por
su parte, viene apostando
sostenidamente por programas de
mejora de la enseñanza de la
ciencia en todo el nivel
educativo. En uno de sus últimos
discursos, la presidenta
Cristina Fernández subrayó que
más allá de los colores
políticos y los funcionarios, la
ciencia, la tecnología y la
educación deben ser políticas de
Estado. Justamente, este
triángulo virtuoso que conforman
ciencia, tecnología y educación
constituye la llave para el
desarrollo genuino.
El Ministerio de Educación
argentino apuesta por programas
de mejora de la enseñanza de la
ciencia en todo el nivel
educativo.
Los gobiernos argentino y
brasileño, así como sus
respectivas sociedades, hoy son
concientes de la importancia de
una educación de calidad para
todos, especialmente en lo que
atañe a la Ciencia y la
Tecnología. La consideran de
máxima prioridad. Si bien no hay
todavía un acuerdo en cuanto a
la mejor forma de alcanzar ese
objetivo, hay indudable consenso
sobre su necesidad. El debate
está abierto, lo que no impide
que las autoridades sigan
avanzando, ejecutando acciones
que favorezcan la inclusión de
millones de personas en el
mercado nacional e internacional
y, en consecuencia, impulsen a
sus países a un andarivel
superior, digno de los más
competitivos.
*Ex director de la UNESCO en
Brasil.
http://www.elarcadigital.com.ar
http://www.elarcadigital.com.ar/modules/revistadigital/articulo.php?id=1970
Gentileza:: ead / El Arca
Digital
[lectores@elarcadigital.com.ar]
paginadigital |