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DOCDE, educación y
neoliberalismo
Editorial
de LA JORNADA
(México).- En
respuesta a los señalamientos
formulados en días recientes por
la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE), en el sentido
de que el gobierno mexicano debe
eliminar el subsidio a las
gasolinas, el rector de la
Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM), José Narro, dijo
que la solución a los problemas
sociales del país no pasa por
quitar o poner un impuesto, sino
por la revisión integral de sus
políticas económicas y sistemas
fiscales, de distribución del
ingreso y de aplicación de
programas sociales.
Por su parte, en la ceremonia de
la entrega de la presea Lázaro
Cárdenas del Río, realizada en
Los Pinos, la directora del
Instituto Politécnico Nacional (IPN),
Yoloxóchitl Bustamante, señaló
que la educación debe ser vista
como el primer paso para
erradicar la violencia y debe
complementarse con crecimiento
económico, empleo y seguridad;
demandó duplicar la proporción
actual de jóvenes inscritos en
las universidades –que se ubica
en 30 por ciento– y destacó la
persistencia en el país de
rezagos históricos de pobreza y
desigualdad social.
Las posturas de quienes
encabezan las dos principales
instituciones educativas del
país son complementarias y
apuntan a lo mismo: el carácter
insostenible del modelo
económico actual y la necesidad
de reformularlo.
Por lo que puede percibirse de
las recomendaciones de la OCDE
–eliminar el subsidio a los
combustibles y buscar otras
medidas para reducir la
pobreza–, ese organismo
multinacional se mantiene fiel
al postulado neoliberal de
eliminar las políticas de
bienestar social, cuando es
justamente la aplicación de ese
paradigma económico el que ha
causado en el país una
multiplicación del número de
pobres, una concentración mayor
de la riqueza y una consecuente
profundización de la desigualdad
social.
Por lo que hace a los
señalamientos en Los Pinos de la
directora del IPN, resulta
significativo y preocupante que
el jefe del Ejecutivo haya
revirado con afirmaciones como
que su gobierno está rompiendo
el círculo vicioso de egresados
universitarios sin empleo, y que
las empresas trasnacionales que
invierten en el país no lo hacen
por sus salarios bajos. Estas
afirmaciones contravienen los
informes divulgados por la
propia OCDE, los cuales señalan
que México es de las naciones
donde más horas se trabaja y
menores salarios se perciben
(Panorama sociedad
2011), y los que lo colocan como
el país cuyos ciudadanos con
estudios universitarios tienen
mayores posibilidades de estar
desempleados (Panorama de la
educación 2009).
En lo que toca a la respuesta
presidencial, a la afirmación de
que es necesario ampliar la
matrícula de las instituciones
de educación superior –nada más
alejado de la realidad–, resulta
obligado recordar que, en la
actual configuración de la
economía, la educación pública
no es una prioridad: así queda
de manifiesto con el recorte
presupuestal que sufren las
universidades públicas –en
contraste con los fondos
públicos que se destinan a las
tareas de seguridad y al pago de
deuda del Fobaproa, entre otros
rubros–, y con la proliferación
–promovida por las propias
autoridades– de planteles
educativos privados. En suma, la
omisión de estas consideraciones
en el discurso de ayer
constituye un nuevo botón de
muestra de la visión
distorsionada y parcial del
gobierno en turno respecto de
problemas insoslayables del
país, como el desempleo, la
falta de oportunidades para los
jóvenes, el abandono de las
instituciones de educación
superior a cargo del Estado y
las implicaciones de todo ello
en la ausencia de justicia y en
la movilidad social.
A estas alturas tendría que ser
evidente que la profundización
de medidas neoliberales y pro
empresariales –como las que
promueve la OCDE desde el
exterior, o las que ha buscado
impulsar el calderonismo desde
el interior–, no contribuye a la
superación del actual declive
nacional, sino todo lo
contrario. La reactivación
económica y recuperación de la
plena gobernabilidad requieren,
como plantearon ayer el rector
de la UNAM y la directora del
IPN, el cambio del modelo
económico seguido hasta ahora.
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Gentileza:: Guillermo C. Cohen-DeGovia
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