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Diálogos
Tierramérica
Leonardo Boff: “Esta vez no
habrá Arca de Noé”
Daniela Pastrana entrevista al
escritor y teólogo brasileño
La tarea colectiva de la
humanidad es buscar el
equilibrio con la naturaleza.
Cada uno tiene que hacer su
parte, ser más con menos. El
problema no es de dinero, afirma
en esta entrevista exclusiva el
brasileño Leonardo Boff.
"El mercado no va a resolver la
crisis ambiental", dice el
teólogo y ecologista Leonardo
Boff, profesor de la brasileña
Universidad del Estado de Río de
Janeiro. La solución, insiste,
está en la ética y en la batalla
de los pueblos originarios para
cambiar la relación con la
naturaleza.
Boff, que enseña ética,
filosofía de la religión y
ecología, es uno de los
principales representantes de la
Teología de la Liberación,
corriente progresista de la
Iglesia Católica en América
Latina, ha escrito más de 60
libros y dedicó los últimos 20
años a promover el movimiento
verde.
Fue uno de los 23 impulsores de
Carta de la Tierra en 2000 y, un
año después, recibió el Right
Livelihood Award, conocido como
el Premio Nobel Alternativo, que
se otorga a personalidades
destacadas en la búsqueda de
soluciones a los problemas
globales más urgentes.
"Si no cambiamos, vamos al
encuentro de lo peor… O nos
salvamos o perecemos todos",
dijo Boff en una entrevista
concedida a Tierramérica en la
capital mexicana, tras asistir
como observador a la 16
Conferencia de las Partes de la
Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático
(COP 16), celebrada este mes en
Cancún.
TIERRAMÉRICA: ¿Cómo evalúa la
COP 16?
LEONARDO BOFF: Lo que predominó,
salvado en los últimos dos días,
fue una atmósfera de decepción,
de fracaso. Pero
sorprendentemente hubo tres
convergencias: el compromiso de
luchar para no llegar a (un
aumento de la temperatura
mundial de) dos grados; la
creación del Fondo (Climático
Verde) de 30.000 millones de
dólares (para 2012) a fin de
ayudar a los países más
vulnerables, una señal de
solidaridad interesante; y la
creación de un gran fondo para
la reducción de la deforestación
y la degradación de los bosques,
porque ahí está la causa
principal de calentamiento
global.
TIERRAMÉRICA: ¿Cómo entender la
posición de Bolivia, el único
país que no aceptó estos
compromisos?
LB: Bolivia parte de la tesis de
que la Tierra es Pachamama, un
organismo vivo que hay que
respetar, cuidar, y no solo
explotar. Es una visión
contraria a la dominante, que
está en el marco de la economía:
vender bonos de carbono, por
ejemplo, que significa tener
derecho a contaminar.
Las sociedades dominantes ven a
la Tierra como un baúl de
recursos que se pueden sacar
infinitamente, aunque ahora hay
que sacarlos con sustentabilidad,
porque son escasos. No reconocen
dignidad y derecho a los seres
de la naturaleza, los ven como
medios de producción y su
relación es de utilidad. Esos
son temas que no entran en
Cancún ni en todas las COP.
TIERRAMÉRICA: ¿Por qué tendrían
que estar?
LB: Porque el sistema que ha
creado el problema no nos va a
sacar de él. Si cada país tiene
que crecer un poco al año y al
hacerlo degrada la naturaleza y
acrecienta el calentamiento,
entonces, ese sistema es hostil
a la vida.
TIERRAMÉRICA: El argumento es
que es necesario para el
desarrollo...
LB: ¿Crecer significa qué?
¿Explotar la naturaleza?
Exactamente ese tipo de
crecimiento y desarrollo puede
llevarnos a un abismo, porque
los seres humanos estamos
consumiendo 30 por ciento más de
lo que la Tierra puede reponer.
Ahí está el círculo vicioso.
China no puede contaminar 30 por
ciento, como contamina, porque
la contaminación no se queda en
China, entra al sistema global.
El problema es la relación del
ser humano con la Tierra, porque
es violenta, de puño cerrado…
Mientras no cambiemos eso, vamos
al encuentro de lo peor. Y esta
vez no hay un Arca de Noé. Nos
salvamos o perecemos todos.
TIERRAMÉRICA: ¿Tan grave es?
LB: Hay regiones del mundo que
han cambiado tanto que ya se
hacen inhabitables. Por eso hay
60 millones de desplazados en
África y el sudeste de Asia, que
son los más afectados y los que
menos contaminan. Si no lo
paramos, en los próximos cinco o
siete años serán como 100
millones de refugiados
climáticos, y eso va a crear un
problema político.
TIERRAMÉRICA: ¿Cuál es el papel
de América Latina?
LB: Es el continente que más
posibilidades tiene de una
contribución positiva a la
crisis ecológica: tiene los más
grandes bosques húmedos y
reservorios de agua, la más
grande biodiversidad y tal vez
las extensiones más grandes para
cosechas.
Pero todavía hay una
insuficiente conciencia
ecológica en gran parte de la
población. Y, por otra parte,
hay una invasión muy riesgosa de
grandes empresas que se están
apropiando de vastas regiones.
Es una apropiación de bienes
comunes en función de beneficios
particulares.
En Argentina, Brasil, Chile,
Venezuela, de a poco se están
dando cuenta del juego nuevo del
capital: una gran concentración
de medios de vida para
garantizar el futuro del
sistema.
TIERRAMÉRICA: ¿Qué opciones hay?
LB: Tenemos fondos y tecnología,
pero nos falta voluntad política
y la sensibilidad con la
naturaleza y la humanidad
sufriente. Eso hay que rescatar.
Y junto con la ética del cuidado
va la ética de la cooperación.
Ahora se impone la cooperación
de todos con todos.
TIERRAMÉRICA: ¿Es posible? ¿Qué
hay que hacer?
LB: Hay movimientos,
especialmente en grupos que ven
que sus tierras son divididas,
como La Vía Campesina y los Sin
Tierra de Brasil. Y los
indígenas, que no ven a la
Tierra solo como un instrumento
de producción, sino como una
extensión de su cuerpo, y la
necesitan para garantizar su
identidad.
Estamos buscando el equilibrio y
esa es la tarea colectiva de la
humanidad que el mercado y la
economía no van a resolver. Cada
uno tiene que hacer su parte,
ser más con menos, tener un
sentido de la justa medida. El
problema no es de dinero.
*
Corresponsal de IPS
Gentileza:: Tierramérica
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