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"Maestros: ¡Cabezas de
Turco!"
Mumía Abú-Jamal
¿Ha notado que los políticos
saltan de un espantapájaros a
otro, en un proceso de
demonización que usualmente no
es nada más que su deseo de
evitar confrontar los verdaderos
problemas?
Según un número de gobernadores
en Estados Unidos los novísimos
espantapájaros (y creo que
también debo decir "las
novísimas espantapájaros", para
incluir a las mujeres!) son los
maestros y maestras, a quienes
se les hace
aparecer como avaros,
egoístas; a quienes se les paga
demasiado.
Seamos honestos: ¿quién encaja
mejor esa descripción: los
maestros y las maestras... o los
políticos?
Pero los políticos controlan el
tesoro público -- y los
micrófonos del poder. Por eso
ellos están bien ubicados para
hacer cabezas de turco a gente
que de costumbre son los que
trabajan más, a quienes no se
les agradece por su labor, a los
que no se les respeta, y que son
los peor pagados de los
trabajadores públicos: los
maestros y las maestras.
Cada año escolar, decenas de
miles de maestros y maestras
ponen dinero de sus bolsillos
para comprar lápices,
utensilios, papel --y a veces
libros-- para hijos e hijas que
no son suyos. Cada año, un
gobierno local o un comité
escolar despide empleados,
divide presupuestos, o cancela
un contrato de construcción
escolar, porque saben que los
maestros y las maestras --siendo
lo que son-- se van a acomodar
con lo que hay. Ellos lo
aceptan, porque a la mayoría les
gusta educar a los niños; ellos
y ellas lo ven más como una
misión de vida que como un
trabajo.
En el fondo, todo esto es
cuestión política -- no
económica. Es el deseo de
destruir los sindicatos de
maestros que generalmente tienen
ideas de avanzada, y donan
millones de dólares a los
candidatos Demócratas. El ideal
es debilitar y destruir la
educación pública, siguiendo una
bien planeada promoción de la
educación privada.
Como muchas ideas políticas,
suena bien al comienzo, pero en
verdad es un desastre. Porque no
se preocupa del papel central de
toda sociedad, desde los tiempos
antiguos: preparar a la juventud
para sobrevivir en el mundo por
venir.
La educación pública está hoy
fallando no porque a los
maestros se les pague mucho, o
porque las instituciones
educativas estén nadando en
dinero público, si no porque,
por el contrario, reciben
poquísimo dinero.
Esto es especialmente grave
donde la necesidad es más
apremiante, en el centro de las
ciudades de Estados Unidos, allí
los fondos se recaudan de los
impuestos a la propiedad privada
y muchos de los padres viven en
casas que no son suyas, que
arriendan.
La erección del modelo del
negocio de la educación
significa que aquellos que
puedan pagar por ese lujo --y
solo ellos-- van a estar en
condiciones de comprar la
educación.
Eso también significa la
continua erosión y derrumbe del
imperio.
Traducción libre del inglés
enviado por
Fatirah Aziz,
Litestar01@aol.com ,
hecha en REFUGIO DEL RIO GRANDE,
Texas.
Gentileza::
Litestar01@aol.com
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