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Venezuela: Ley de Educación
Universitaria y Autonomía
José
Miguel Vielma López
A propósito del veto
realizado por el Ejecutivo
Nacional a la ley de
universidades aprobada en las
sesiones ordinarias de la
Asamblea Nacional del año recién
finalizado, expondremos algunos
elementos de interés, como una
forma de contribuir al debate de
las ideas, tomando en cuenta dos
aspectos: a) El principio de
autonomía y b) La formación y
generación de conocimiento.
Ley de universidades de la IV
República
La actual ley de universidades,
aprobada y refrendada por el
extinto Congreso Nacional en
1970, durante la ocupación
militar realizada por el
gobierno del Dr. Rafael Caldera
a las universidades del país,
constituye un deshonor mantener
una ley de universidades
promulgada bajo el argumento de
la fuerza y de la intervención
policial-militar, que logró
silenciar con métodos
represivos, las solicitudes de
aperturas democráticas
solicitadas por amplios sectores
del pueblo, dejando para aquel
entonces saldos de
universitarios muertos,
perseguidos, detenidos y
desaparecidos.
El Principio de Autonomía Mal
Interpretado
En relación al principio de
autonomía, la naturaleza por la
que fue creada la ley de
Universidades aún vigente en el
país, obedece a los intereses
del mercado individualista de
consumo y a la lógica de los
países dominantes que
inicialmente la promovieron, con
los fines de apropiarse de los
recursos humanos que egresaran
de sus centros de estudios, de
sus invenciones y sus
conocimientos, convirtiéndolos
en un producto más del
capitalismo contemporáneo, el
cual considera a los países en
vías de desarrollo, como
proveedores de materia prima.
Por el contrario, el modelo de
universidad que busca igualar la
participación de los
universitarios con principios
éticos, protege a las
organizaciones universitarias de
las intervenciones históricas y
las permanentes violaciones a su
autonomía, llevadas a cabo por
la oligarquía transnacional y
sus representantes criollos.
La Universidad Neoliberal
Quienes alegan violación a la
autonomía universitaria, ante la
promulgación de una nueva ley de
universidades, defienden un
sistema excluyente, que tiende a
privatizar a las universidades,
restringiendo así el acceso de
las grandes mayorías del país, a
la formación universitaria
gratuita, al aprendizaje, a la
producción de conocimiento,
afectando significativamente los
principios de autodeterminación,
de soberanía y el interés de
desarrollo de los pueblos.
El criterio privatizador de las
universidades, es defendido por
pequeños grupos que
tradicionalmente reciben
beneficios a través de
organizaciones intermediarias (ONGs)
provenientes del exterior, a
cambio de actuar como
representantes de las
corporaciones transnacionales y
las oligarquías, verdaderos
actores de los modelos
esclavizantes. Es tradicional
ver por los canales de
televisión, a una rectora o un
rector, o a cualquier profesor o
estudiantes que suscriben este
modelo de universidad, siguiendo
las pautas establecidas por sus
patrones, actuando como reales
representantes de los grupos
opositores y defendiendo su
Dreams Work, aprendido como uno
de los valores del
individualismo pequeño burgués.
La Desviación de los Recursos de
las Universidades
Actualmente algunas
universidades han creado figuras
jurídicas que les permiten
recibir recursos directamente
del exterior y de inversiones
"propias" realizadas con los
recursos provenientes del estado
venezolano y de empresas
pertenecientes a las
universidades, gracias a las
ambigüedades del actual modelo
de universidad y a las
distorsiones creadas en relación
al concepto de autonomía,
financiando proyectos de
inversión con fines ajenos a la
esencia de las universidades,
como es el caso del centro
comercial que construye una
Fundación de la UCV, en la zona
rectal de la plaza Venezuela.
La Ley Universidades Necesaria
La promulgación de la ley de
universidades, debe considerar a
la población venezolana, como la
primera beneficiaria de los
estudios universitarios.
Promulgar una ley de
universidades que promueva el
modelo de equidad, igualdad y
justicia social, el esquema de
participación protagónica, de
desarrollo sustentable -que es
el modelo socialista- y se
deslinde del modelo
neoliberal-pequeño burgués,
comprometido con las
corporaciones transnacionales y
el individualismo fragmentador,
significa elevar el sentido de
universidad, hacia una unidad
integrada, donde todas sus
partes se correspondan con los
intereses del Estado y la nación
venezolana.
La Universidad de Soluciones
La universidad de hoy, debe
promover los intereses
espirituales de los sujetos y
sujetas sociales que esperan con
los brazos abiertos, las
funciones que le corresponden a
los centros de estudios y en
particular a las universidades,
en el campo de la formación, de
la cultura, la ciencia, la
tecnología, la investigación, en
función de procurar la
resolución de las necesidades
inmediatas de la sociedad
venezolana, como el desempleo,
el déficit de viviendas, la
contaminación ambiental, la
inseguridad, la pobreza, las
carencias alimenticias, la
violencia y la agresividad, las
investigaciones en áreas de la
ciencia, salud, el deporte, en
las comunicación e
infraestructura.
Universidad, Pluralidad y
Diversidad
El modelo participativo y
protagónico, requiere conjugar
los principios de libertad e
igualdad social con valores de
pensamientos universales,
inspirados en principios
democráticos, que permitan
elevar el nivel de los debates,
de las ideas en un clima de
respeto, donde sea posible la
convivencia y el disentimiento,
la cooperación humana y
espiritual de las personas,
donde predomine el apoyo mutuo
como método de trabajo, por
encima de la competitividad
excluyente, en función de
objetivos supremos del
colectivo, el cual es posible
alcanzar en la lógica de la
ética socialista.
La Universidad Transformadora
La ley de universidades debe
promover modelos dinámicos de
participación y ello es posible
en la medida que se conectan los
recursos, las capacidades y las
potencialidades disponibles en
los ambientes universitarios,
con los planes del país de la
nación y en la medida que se
active la noción de comunidad,
con universitarios que se
integren a las funciones
contraloras de las
organizaciones universitarias.
La integración de los sujetos al
hecho universitario, significa
asumir el concepto de
compromiso, elaborando
mecanismos efectivos de
participación, que trasciendan
los criterios desintegradores y
divisionistas impuestos por la
oligarquía.
Llama la atención la actitud
emotiva, con la que reaccionó la
rectora de la UCV, una vez
conocida la noticia del veto
presidencial, descalificando la
iniciativa asumida por el
presidente Chávez, recreando en
su retórica a una oposición
inexistente, que se ha mantenido
ausente históricamente de la
vida universitaria
La rectora -que hasta ahora ha
sido la cara visible de los
grupos opositores- no va a
participar en el debate
planteado, simplemente porque el
sector opositor que ella
representa, no tiene ningún tipo
de interés en la universidad
equitativa, libre, soberana e
igualitaria. Ella mantiene un
discurso opuesto a la
universidad transformadora y una
vez más se va a autoexcluir del
debate, como lo ha hecho
permanentemente, dedicándose a
repetir las orientaciones que
recibe del imperio.
El llamado es una vez más a los
sectores progresistas, a los
universitarios bolivarianos, a
los legisladores, a los
revolucionarios, a continuar la
defensa y a profundizar el
combate por universidad
venezolana, por la universidad
soberana.
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