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La indignación continúa en
Praga
Juan
Andrade Blanco
Rebelión, España
Vuelvo unos días a Chequia
por razones de trabajo varios
meses después de que se
produjeran las primeras
manifestaciones de apoyo al 15M
, a partir de las cuales el
movimiento empezó a andar por sí
mismo en Praga 1 . Entonces la
gente se propuso dos objetivos
específicos, además de
amplificar los ecos que llegaban
de Sol y de contribuir al debate
en las comisiones que se crearon
a pie de la estatua a Jan Hus.
Se trataba, por una parte, de
incorporar al discurso del
movimiento la situación de los
miles de jóvenes que conforman
la diáspora de los españoles
repartidos por el mundo, ese
precariado ambulante que cada
vez resulta más difícil de
justificar con la retórica de la
prometedora formación en el
extranjero o de disfrazar con
los ropajes más vistosos del
espíritu cosmopolita. Se
trataba, sobre todo, de conectar
el 15M con las luchas sociales
que se estaban librando en
Chequia, de establecer puentes
con sus colectivos alternativos,
de darle a la indignación un
aire global. Entonces la mayoría
de la gente eran españoles en
República Checa, residentes más
o menos estables o trabajadores
y estudiantes de paso. A pesar
de su garra y naturalidad y de
que poco a poco se fueron
sumando algunos checos, el
movimiento no dejó de ser algo
impostado en la cotidianidad de
Praga. La falla que suele
abrirse entre los que se
manifiestan y los que miran
distantes desde la acera era en
este caso más profunda: cánticos
y pancartas mayoritariamente en
español entre algunas miradas de
curiosidad o extrañamiento.
La situación ha cambiado. La
convocatoria del 15 de Octubre
ha partido de colectivos checos
, que aportan el grueso de los
asistentes: unas cuatrocientas
personas mayoritariamente
jóvenes entre las que también
pueden verse algunos veteranos
curtidos en la convulsa historia
del país. En cierto momento uno
de ellos se dirige a nosotros
exclamando el "no pasarán", una
consigna universal en el
lenguaje de la resistencia. La
jornada de protesta se inicia
con una concentración en la
Plaza de la República, justo
enfrente del macrocentro
comercial Palladium, medio
taponando por unos momentos el
acceso a ese agujero negro del
consumismo que no para de
devorar transeúntes. Se lee una
declaración en Checo y en
Español y la manifestación
arranca serpenteando a paso
rápido por las calles de Josefov,
hasta hacer su primera parada en
el edificio de la Bolsa. Ahí se
lee otra declaración, sube el
tono de la protesta y los ánimos
se calientan con consignas
anticapitalistas. De la sede del
poder financiero la
manifestación se dirige a la
sede del gobierno, revelando con
este trazado el hilo siniestro
que une a los titiriteros con
sus títeres en esta ciudad que
tanto sabe del teatro de
marionetas. El despliegue
policial es amplio, mucho más
que hace unos meses y denota el
miedo del poder a la expansión
por toda Europa de la revuelta.
A pie de la sede del gobierno se
lee otro texto y se entonan de
nuevo otras consignas. Unos
amigos traducen sobre la marcha.
Están arremetiendo contra las
bajadas salariales, los recortes
sociales y la vuelta de tuerca
al proceso de privatizaciones
que en las últimas décadas ha
puesto al país en almoneda y con
el que unos pocos han hecho
auténticas fortunas. Las mismas
recetas del Golpe de Estado
financiero que vivimos a nivel
mundial, aquí todavía
justificadas con el discurso de
la modernización del país y la
apelación tramposa al miedo a
que vuelva el burocratismo del
mal llamado Socialismo Real.
Pero la gente no se cree ese
cuento y sin complejos también
ha exorcizado esos viejos
fantasmas. El nombre que le han
puesto a tales engaños se llama
corrupción y figura en la
pancarta más grande de la
marcha.
La manifestac ión continúa por
la ladera que sube al Castillo,
en dirección a una explanada
donde se celebrará una asamblea
y varios talleres. Comentan los
compañeros que allí los
antidisturbios han bloqueado el
itinerario legalizado, en una
muestra más de que esta gente no
tiene palabra. Pero al final la
asamblea se ha celebrado y la
palabra se ha impuesto. Yo me he
tenido que marchar antes para
organizar la vuelta a Londres.
No hay problema: acabo de
recibir un mensaje que dice que
allí la revuelta también ha
tomado las calles.
1 Juan Andrade Blanco, La
indignación llega a Praga.
Crónica de las protestas en la
capital checa.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128945
EL CARRASCLET
http://www.usuaris.tinet.org/medicuba
Gentileza:: Revista El
Carrasclet
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