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El modo americano de hacer la
guerra
Luiz
Alberto Moniz Bandeira*
Barómetro internacional
Con la Guerra en Libia, el
presidente Barak Obama está
continuando la política de los
neoconservadores (neocons) que
intentó implantar el presidente
George W. Bush, basado en el
Proyect For the New American
Century (PNAC), orientado a
desafiar los "regímenes hostiles
a los intereses y valores
norteamericanos" y a promover la
"libertad política" en todo el
mundo y aceptar para los Estados
Unidos el papel exclusivo en
"preservar y extender un orden
internacional amigable (friendly)
a su seguridad, prosperidad y
principios". De aquí es que los
Estados Unidos invadieran
Afganistán luego de los
atentados del 11 de septiembre y
posteriormente a Irak.
Obama prefirió otro modo
americano de hacer la guerra (American
Way of War) para mostrar que
realmente se merecía el premio
Nóbel de la Paz. Sus objetivos
mientras tanto son los mismos
que los del presidente Bush,
atendiendo sobre todo a los
intereses del complejo
militar-industrial. Sin actuar
unilateralemtente, el desea
alcanzarlos transformando a la
OTAN en global cop (policía
global) de forma que sean
repartidos los costos de guerra
entre sus miembros,
principalmente Inglaterra,
Francia y Alemania. Así se
pretende evitar que la guerra
actual sea percibida como entre
los Estados Unidos y Libia. En
un discurso en la George
Washington University, el 28 de
marzo, el presidente Obama
delineó su doctrina, al declarar
que aunque no esté amenazada
directamente la seguridad de los
estadounidenses, la acción
militar pude ser justificada -en
caso de genocidio por ejemplo- y
los Estados Unidos pueden
intervenir, pero que no actuaran
en solitario.
La intervención de Libia se ha
realizado bajo el manto de la
OTAN luego de obtener una
resolución del Consejo de
Seguridad de la ONU, con la
excusa de evitar la matanza de
civiles. Su propósito era
legitimar el derecho de
intervención humanitaria, para
encubrir los intereses
geopolíticos y estratégicos de
las potencias occidentales,
entre los cuales se destaca el
petróleo. Pero fueron los
Estados Unidos los que
proporcionaron aviones, drones
(aviones teleguiados), Tomahawk
Land Attac Missile (misiles de
crucero de largo alcance
subsónicos de ataque a
superficie), bombas,
inteligencia y hasta personal
militar a la OTAN. Hasta el 31
de julio la guerra en Libia ya
había costado a los
contribuyentes norteamericanos
cerca de U$ 986 millones, de
acuerdo con el Pentágono y se
calcula que pase del millardo de
aquí a fin de año.
Todo indica que los Estados
Unidos ya habían decidido
remover a Gadaffi, cambiar el
régimen (regime changing) y
aguardaban solamente la
oportunidad. El planteamiento de
la operación posiblemente
comenzó en 2010, antes de la
revuelta en Egipto. El 26 de
febrero, apenas nueve días
después de la "sublevación" en
Benghazi, el presidente Barak
Obama declaró que Gadaffi había
perdido su legitimidad (lost
legitimacy) y debía abandonar el
gobierno. Estaba entonces
considerando la intervención
armada y posiblemente ya había
introducido fuerzas especiales
en la región, con disfraz árabe.
El 30 de marzo de 2011 el New
York Times publicó que hacía
algunas semanas el presidente
Obama había asignado un findig
(autorización secreta para una
acción encubierta) autorizando a
la CIA a proveer de armas y
apoyo a los rebeldes libios. Sus
operadores ya estaban en Libia,
como parte de las fuerzas
encubiertas (shadow forces) de
las potencias occidentales, IE,
conjuntamente con decenas de
soldados de las fuerzas
especiales de Gran Bretaña,
agentes del M16 y del DGSE (Direction
Générale de la Securité
Extérieure) francés.
La iniciativa de atacar a Libia
le tocó a Francia y a Gran
Bretaña. Según el periodista
italiano Franco Bechis, revelado
en el periódico derechista
"Libero" el 24 de marzo de 2011,
el servicio secreto francés
comenzó a planear la rebelión en
Benghazi el 21 de octubre de
2010. En esa fecha ocurrió la
defección de Nuri Al-Mesmari,
jefe de Protocolo de Gadaffi,
que abandonó Libia y luego de
estar en Túnez se asiló en
París. Allí se puso en contacto
con la DGSE y se reunió con los
oficiales de la BFST (Brigada
des Forces Spéciales de Terre)
subordinada al COS (Commandament
des Opérations Spéciales).
Allí comenzó el complot contra
Gadaffi, incluyendo a activistas
de oposición en Benghazi.
*
Científico político e
historiador, titular de la
Universidad de Brasilia.
Traducción: Miguel Guaglianone
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