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Osteoartritis, un problema
que también afecta a los jóvenes
Por NÚRIA
LLAVINA RUBIO
La forma más común de
artrosis afecta cada día a más
personas jóvenes debido a
lesiones deportivas graves y a
la obesidad
El desgaste óseo y articular
relacionado con el paso de los
años comporta el desarrollo de
dolencias como la osteoartritis,
caracterizada por la inflamación
y la disminución de los
movimientos en las
articulaciones. La edad, sin
embargo, ya no es el principal
factor clave y deja paso a la
obesidad y a las lesiones en las
articulaciones como causas cada
vez más frecuentes. Los expertos
señalan que esto es así debido
al aumento de la práctica
deportiva sin la protección
adecuada de las articulaciones,
así como al creciente problema
de la obesidad.
La osteoartritis es la forma más
común de artrosis, hasta ahora
asociada en general a personas
mayores. Es una enfermedad
articular que se manifiesta
cuando el cartílago localizado
entre los huesos se descompone y
desgasta, de forma que estos
rozan entre sí y causan dolor,
hinchazón y pérdida de
movimiento. Los principales
factores de riesgo son: edad
avanzada, obesidad y lesiones en
las articulaciones en personas
de todas las edades. Si se
desarrolla por alguno de estos
motivos, se considera que la
artrosis es secundaria. Cuando
los motivos se desconocen -por
causas idiopáticas-, se denomina
primaria.
Lesiones de rodilla
La afectación en personas
jóvenes es cada vez más
evidente, según un nuevo trabajo
llevado a cabo por
investigadores de la Universidad
de Pittsburgh (EE.UU.),
publicado en la revista "American
Journal of Sports Medicine". El
estudio ha vinculado el
desarrollo temprano de la
osteoartritis con lesiones
graves de rodilla relacionadas
con el deporte, como el desgarro
del ligamento cruzado anterior (LCA).
Este desgarro puede causar
destrucciones en las células del
cartílago adyacente, suficientes
como para provocar fracturas del
hueso o del cartílago y, en
consecuencia, la muerte en
cascada de células
cartilaginosas alejadas de la
zona de impacto.
El 50% de las personas que hayan
sufrido rotura del LCA
desarrollarán artrosis en un
plazo de cinco a diez años,
según los investigadores. "Una
persona joven que someta la
articulación a una fuerza
excesiva o en caso de lesión
estructural, como puede ser la
de los ligamentos cruzados,
puede sobrecargar la
articulación y llegar a
desarrollar artrosis", confirma
Pere Benito, jefe del servicio
de Reumatología del Hospital del
Mar (Barcelona).
El 50% de las personas que hayan
sufrido rotura del ligamento
cruzado anterior desarrollarán
artrosis en un plazo de cinco a
diez años
Otros trabajos presentados en la
reunión anual de 2009 de la
Radiological Society of North
America también mostraron
conclusiones similares. Las
personas con altos niveles de
actividad física tenían lesiones
de rodilla más graves:
acumulación de líquido en la
médula ósea y lesiones en los
cartílagos y ligamentos. Estas
lesiones incrementan las
probabilidades de desarrollar
osteoartritis, según los
investigadores.
Los autores del trabajo
sospechan que también hay
conexión entre el desarrollo
temprano de la osteoartritis y
la creciente epidemia de
obesidad. "La obesidad es la
principal causa de desarrollo y
progresión de la artrosis en
nuestra sociedad", reafirma
Benito. El sobrepeso y la
obesidad comportan una mayor
presión sobre el cartílago, ya
debilitado por las lesiones
deportivas. La suma de ambos
factores acarrea una sobrecarga
crónica que acelera el
desarrollo de la enfermedad.
Los síntomas y el tratamiento
La primera manifestación de la
artrosis es el dolor, que en
general se siente con la función
y cede con el reposo. "Es el
denominado dolor mecánico, que
en sus primeras fases puede que
no dé señales en una
radiografía", explica Benito.
Otros síntomas posteriores son
la rigidez en una articulación
tras estar en reposo durante un
tiempo prolongado, la hinchazón
o sensibilidad al tacto en una o
más articulaciones y la
sensación de ruptura o el
crujido de huesos al rozar uno
contra el otro.
Para el tratamiento, los
especialistas combinan en
general varios ajustados a las
necesidades, el estilo de vida y
la salud del paciente. Se
centran en el ejercicio, el
control del peso, el descanso de
las articulaciones, técnicas sin
medicamentos, fármacos y
terapias complementarias. "El
cuidado exige la
corresponsabilización del
paciente en el tratamiento no
farmacológico, además de los
cuidados médicos", culmina
Benito en este aspecto.
La cirugía también es una
alternativa ante estadios
finales y graves. La
artroplastia (prótesis de
rodilla) es la técnica más
utilizada en la actualidad,
aunque los avances en este campo
evolucionan a pasos agigantados.
Un estudio reciente realizado en
Alemania, publicado en la
revista "Arthritis & Rheumatism",
mostraba una técnica de
reemplazo hormonal para aliviar
el dolor. Según la
investigación, esta terapia,
aplicada directamente al fluido
de las articulaciones, puede
ayudar a regenerar el tejido
dañado de los cartílagos en
personas con osteoartritis
avanzada.
Irreversible
"Por desgracia, cuando se ha
iniciado el proceso, sólo
podemos aspirar a detenerlo, no
a recuperarlo", lamenta Benito
acerca de la reversibilidad de
la osteoartritis. La mejor arma
pasa por la prevención de
lesiones y, en el caso de
sufrirlas, una buena
recuperación, que debe asumirse
con mucho cuidado. "Las lesiones
de rodilla son muy variadas y la
recuperación dependerá de cada
una de ellas", concreta el
reumatólogo, que aboga porque en
todas debe garantizarse
"estabilidad articular,
disminución de los
requerimientos físicos y
mantenimiento de buena fuerza
del músculo cuádriceps".
Los investigadores del estudio
realizado en la Universidad de
Pittsburgh reclaman la necesidad
de "darle tiempo a la
articulación" para que se
recupere. Este tiempo, que
depende de la gravedad de cada
lesión, se delimita, sobre todo,
al calmarse tanto el dolor como
la hinchazón. La vuelta a la
actividad tras esta primera
recuperación debe ser gradual.
El ejercicio suave en sí mismo
puede ser un buen método para
proteger las rodillas de las
lesiones, ya que así se
fortalecen los músculos del
muslo y de las piernas, que
suponen un apoyo crucial a la
articulación. No obstante, debe
tenerse cuidado con la cantidad
de ejercicio de alto impacto que
se practique.
PAPEL DE LA GENÉTICA
Según Pere Benito, los estudios
observacionales apuntan que en
ciertas artrosis, que afectan a
las manos o rodillas entre
otros, el factor familiar tiene
un papel destacado, "lo que no
significa que sean hereditarias
tal como lo conocemos".
"Significa sólo que en ciertas
familias puede haber un mayor
riesgo de padecerlas", matiza.
No obstante, las artrosis son
enfermedades complejas y
dependen de una gran variedad de
genes todavía en parte
desconocidos. Faltan nuevos
estudios genéticos que aporten
una verdadera aplicabilidad al
tratamiento y a la prevención de
estas enfermedades.
Hasta que no se conozca más, los
investigadores recomiendan
controlar los factores que
afectan al estilo de vida, que
pueden determinar si una lesión
de rodilla acabará en
osteoartritis. Una buena
alimentación, un buen control
del peso y ejercicio moderado
son claves en la prevención.
"Además, la pérdida de peso,
aunque no pueda ser un factor de
regeneración del cartílago, es
muy importante para mejorar los
síntomas dolorosos", afirma
Benito. Recomendaciones comunes
para cualquier enfermedad.
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Gentileza: CONSUMER EROSKI
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