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Banco Mundial: cortina de
humo para las plantaciones de
palma
El Banco Mundial realiza en
Frankfurt entre el 31 de Agosto
y el 1 de Septiembre 2010 la
última sesión de su proceso de
consulta acerca de una
estrategia de financiación para
sus proyectos de palma aceitera.
Grupos ambientales exigen al
Banco Mundial que detenga
definitivamente su financiación
a la palma aceitera.
A nivel mundial las críticas a
la producción a escala
industrial de palma aceitera no
han parado de crecer. En
septiembre del año pasado, tras
las críticas de varios grupos de
todo el mundo, especialmente de
Indonesia y Papua Nueva Guinea,
el Banco Mundial decidió detener
la financiación del sector. El
presidente del banco Robert
Zoellick aclaró en un escrito,
que había encargado a la
Corporación Financiera
Internacional IFC una revisión
de la estrategia actual. Los
resultados de dicha revisión
resultaron vergonzosos para todo
el Grupo del Banco Mundial.
Las plantaciones de palma
aceitera, consistentes en
gigantescos monocultivos
destinados a la industria
alimentaria, cosmética, química
y de agrocombustibles, tiene
consecuencias devastadoras para
poblaciones, medio ambiente y
clima. La industria de la palma
aceitera que el Banco Mundial
viene financiando desde hace 45
años no sólo a comunidades
locales dependientes de los
bosques, sino también a los
pequeños productores.
Multinacionales de la palma como
la empresa Wilmar son causantes
de graves violaciones de
derechos humanos, desplazamiento
de personas que viven y dependen
de los bosques tropicales,
destrucción de selvas y su
biodiversidad, contaminación de
suelos y aguas y empeoramiento
del cambio climático.
El Banco Mundial no cumple de
esta manera en absoluto con su
objetivo de combatir la pobreza,
sino más bien todo lo contrario,
causa de más pobreza, más cambio
climático y es co-responsable de
crímenes ambientales y sociales.
La expansión de los monocultivos
de palma aceitera con su dinero
debe detenerse. Las
organizaciones ambientales
exigen al Banco Mundial que “¡NO
financien más plantaciones de
palma!”
Klaus Schenck de la organización
alemana Rettet den Regenwald
dice: "El marco presentado por
el Banco Mundial para el sector
de la palma aceitera es
totalmente insuficiente e
inaceptable. Es una mera cortina
de humo; las exigencias de las
organizaciones sociales y
ambientales de todo el mundo no
han sido en absoluto tomadas en
cuenta”.
Teresa Perez del Movimiento
Mundial por los Bosques dice
desde Uruguay: "Queremos
resaltar, que las plantaciones
de palma de aceite no son
sostenibles, sino que forman
parte de un modelo extractivo
basado en la exportación. Para
nosotros, el plan presentado por
el Banco Mundial para la palma
aceitera es una farsa sin
resultados positivos”.
Guadalupe Rodríguez del grupo
Salva la Selva de España añade:
"Monocultivos industriales de
palma aceitera no son ni podrán
nunca ser sostenibles. La
financiación de plantaciones de
palma aceitera hacen al Banco
Mundial directamente responsable
del incremento de la pobreza,
violaciones de derechos humanos
y crímenes ambientales”.
Almuth Ernsting de Biofuelwatch,
el Observatorio de los
Biocombustibles dice: "Cientos
de organizaciones en todo el
mundo han condenado el
'maquillaje verde' que se hace
de la palma aceitera. La
certificación de las
plantaciones, así como los
directrices propuestas por el
Banco Mundial no son más que
maquillaje verde”.
Teresa
Pérez -
www.wrm.org.uy
Guadalupe Rodríguez -
www.salvalaselva.org
Tom Kucharz -
www.ecologistasenaccion.org
www.ecoportal.net
Gentileza: Equipo de Redacción
EcoPortal.net
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