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¿Cómo operará la web en un
mundo de migración perpetua?
Hace pocos años, Internet
saltaba del discado a la
conexión de alta velocidad en
banda ancha. Hoy surge otra
mutación asoma: la web
inalámbrica. Lidera el cambio el
ecosistema que combina
velocidad, grandes volúmenes de
datos y celulares inteligentes.
A principios de los 2000, la
tecnología de tercera generación
se creía no apta para telefonía
móvil. En vísperas de la
explosión en Internet, las
empresas gastaban miles de
millones en licencias
inalámbricas y una posterior
implosión pareció acabar con las
esperanzas (excepto en Japón) de
una web móvil. Ahora, el
universo inalámbrico se
multiplica exponencialmente.
Varios estudios indican que
cuatro quintos de teléfonos
móviles tienen acceso a datos –a
diciembre-, contra apenas un
cuarto hace cuatro años, y 90%
los usa para recorrer Internet.
El gasto en esos dispositivos
inteligentes, entretanto, pasaba
de 3% de las compras en el
segmento a 65% en Estados
Unidos, Canadá, Japón, Surcorea,
Alemania y Gran Bretaña.
Aunque la parte más próspera del
planeta estuviese ingresando a
una fase de web nómade, quedaría
una duda: ¿la mayoría de
contenidos, interacciones y
principios de la web inalámbrica
sencillamente migrará a ese
universo? Aun si las respuestas
fueran sí, el ritmo de la
conversión y su ruta distan de
la certeza.
Ello refleja a la presencia de
tres grandes grupos de compañías
(gestoras de redes móviles,
empresas de sistemas operativos,
fabricantes de aparatos).
Cualquier cambio trastornará sus
cadenas de valor agregado. Por
ejemplo, las compañías de
telecomunicaciones, al presente
operando redes inalámbricas,
también actúan en banda ancha.
Simultáneamente, los operadores
de sistemas inalámbricos son los
mismos que ofrecen búsquedas y
navegación en banda ancha. Por
fin, los fabricantes de
celulares inteligentes tienen
una compleja gama de nexos con
los otros dos.
¿Acabará la web inalámbrica
semejando la presente versión
convencional o generará
híbridos? ¿Reemplazará la web
móvil a la de cable? Claramente,
es un interrogante clave para
cables y proveedores de
servicios sin opciones móviles.
Las telefónicas antiguas
afrontaban el mismo problema
hace veinte años, al surgir los
móviles. Les tomó tiempo reducir
sustancialmente la incidencia
del cable.
Todavía hoy, sólo los jóvenes
están dispuestos a seguir
exclusivamente la ruta
inalámbrica. Por ende, el pase
más visible se da en términos de
minutos-voz insumidos. Pero el
creciente acceso masivo a
dispositivos móviles quizá sea
más complicado.
Igualarán los teléfonos móviles
el desempeño de los fijos? Todo
depende de cuánto nuevo espectro
los usuarios inalámbricos ganen
y del ritmo de progreso en
tecnologías para comprimir
datos. ??P
aradójicamente, todo el exceso
de capacidad 3G que les quitaba
el sueño a las telcos, hace
algunos años, no será suficiente
para manejar la inminente
saturación de datos, si en
efecto se opera un
desplazamiento masivo al campo
inalámbrico.
Al presente, subsiste una brecha
entre el uso de Internet fija e
inalámbrica. Los migrantes aún
se aferran a mensajes de texto y
correo electrónico. Otros
contenidos –comercio, redes
sociales- avanzan a menor ritmo.
Pero las cosas cambian
rápidamente. Se nota en el
abrupto desplazamiento hacia las
búsquedas inalámbricas o la
expansión de redes sociales y
videos compartidos en la web
móvil (a veces con fines
delictivos o pornográficos). Son
fenómenos que trasuntan las
mayores capacidades de teléfonos
inteligentes, como el iPhone de
Apple o los que Nokia no logra
poner en mercado.
Justamente, el éxito de Apple lo
convierte en líder. A dos años
de presentarlo, la firma añadió
una plataforma de aplicaciones
móviles (App Store). Ya de
entrada, abarca quinientos
programas creados enteramente
por desarrolladores externos.
Tanta popularidad entre
profesionales ha resultado en un
impresionante crecimiento de las
aplicaciones disponibles. A
principios de 2010, AS incluía
decenas de miles de programas y
declaraba más de mil millones de
descargas.
El éxito y la viabilidad de esta
plataforma anfitriona están en
parte garantido por el modelo de
negocios asociado. Al cobrar
comisiones por emplear algunos
de los programas y restituir 70%
a los desarrolladores
independientes, Apple construye
un ecosistema de ingresos que
vale potencialmente cientos de
millones. Es más: en tanto el
mercado de celulares
inteligentes siga creciendo
según lo previsto, aumentan las
oportunidades para
desarrolladores de ver sus
programas crecer junto a las
aplicaciones y diseminarse por
el mundo.
Fuente: Mercado
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Gentileza: Theslogan Magazine
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