Rose

Dramaturgia: Martin Sherman
Dirección: Agustín Alezzo
Por Susana
Weingast
“Rose”, con dramaturgia del
autor norteamericano Martín
Sherman , traducción de Cristina
Piña y dirección de Agustín
Alezzo, se representa en el
Teatro DEL NUDO en su segunda
temporada en la ciudad de Buenos
Aires.
Rose (Beatriz Spelzini), en este
unipersonal nos asoma a la
existencia de una octogenaria
mujer judía nacida en una
pequeña aldea de Ucrania a
principios del siglo XX , que en
los últimos años de su vida es
dueña de un hotel en Miami Beach..
Este unipersonal, narrado en
tiempo actual, está plagado de
sus confesiones, recuerdos y
relatos que abarcan los hechos
más significativos de un siglo
violento, atravesado por la
guerra y el dolor, sin perder
nunca el humor que es su tabla
de salvación para
superar lo terrible de su vida.
En ocasiones es satírico o
agrio, como forma de poder
enfrentarse con su pasado, con
ironía y con un intenso deseo de
sobrevivir aun a costa de
cualquier cosa.
Toda una serie de
acontecimientos mundiales
sucedidos a lo largo de su vida,
tales como los horrores del
nazismo, la miseria de la
guerra, su llegada a América y
finalmente la situación de
Israel y el conflicto con Medio
Oriente son relatados a través
de su monólogo. Su narración le
permite relatar la verdadera
historia de Alemania y de Israel
y del barco "Éxodo" en manos de
los ingleses.
Hay en su relato mucho de
historia personal y de su
círculo más intimo, algunos que
lograron sobrevivir y otros
muchos que ya no están. Es una
historia que merece ser narrada
y compartida por quienes han
franqueado situaciones
similares, tan terribles durante
la segunda guerra mundial.

Con tono satírico, a veces
risueño, siempre con una
moraleja final de lo acontecido,
es la biografía de una
sobreviviente del nazismo, del
odio, del guetto, del hambre,
del horror, del exterminio.
La escenografía y el vestuario
de Marta Albertinazzi permiten
que no se desvíe la atención y
se pueda
centrar la historia en el relato
mismo, un banco y una mesita
pequeña y unos cuantos objetos
como un par de anteojos, una
vela, fósforos, una jarra con
agua, un vaso y un pastillero.
El vestuario, una pollera y saco
celestes, una remera lila y
zapatos marrones demuestran
claramente que es una mujer
anciana, que aprendió lo que es
la resignación a lo largo de ese
camino.
La música de Diego Vainer y el
diseño de luces de Omar
Possemato.
Bebiendo agua a intervalos
cortos, se la ve lúcida a sus
ochenta años, locuaz, dispuesta
a la broma y libre del
escepticismo característico de
quienes por haber vivido
intensamente creen estar de
vuelta de todo.
Sus gestos y movimientos no son
en demasía las expresiones
típicas judías tan arraigadas en
su etnia; el constante acomodo
de sus prendas de vestir, el
temblequeo en sus manos, denota
el estado de nerviosismo que
denota lo impactante de su
narración.
Beatriz Spelzini con una
actuación sentida, y sufrida,
con gran facilidad atraviesa
distintos estados de ánimo,
mostrándonos la psicología de
una sobreviviente y también la
parte histórica que nunca debe
ser olvidada. © |