"LA PECADORA"
Dramaturgia: Adriana Genta
Dirección: Lorenzo Quinteros
Por Susana Weingast
“La
pecadora” de Adriana Genta con
dirección de Lorenzo Quinteros
se representa en el Teatro del
Pueblo de la ciudad de Buenos
Aires, Argentina.
La obra relata los últimos años
de la vida de Delmira Agustini (
1886-1914) extraordinaria
poetisa uruguaya muerta
trágicamente a los 27 años.
La breve historia de Delmira
está movida por intensas
pasiones expresadas en una obra
ardiente y sensual y en sus
maravillosos poemas que
sorprendían a sus contemporáneos
provocando tanto el rechazo como
una ferviente admiración.

Su vida se desarrolló dentro de
un ambiente familiar destacado
por excesivos mimos y
adulaciones y con una marcada
descripción de las diferencias
entre distintas escalas
particulares de valores
sociales.
Ella fue la niña de la casa de
una familia emocional, con la
peculiaridad que ella era
superdotada en cuestiones de la
lírica, los pensamientos y las
emociones; solía redactar de
noche, a la luz de una vela y
también mientras tocaba el piano
se la veía escribir
apresuradamente un verso o un
poema entero.
Es impecable la actuación de
todos los personajes: Delmira (
Romina Moretto) con movimientos
y relatos atragantes y sumamente
seductora y su madre, culpógena
y esquizofrenizante, ( Lina de
Simone). En los papeles
masculinos se destacan el
esposo, Enrique Reyes ( Ezequiel
Campa) y Manuel Ugarte (
Alejandro Sánchez Olea).
La escenografía y el vestuario
de Gabriela A. Fernández son
excelentes. Muy buena la música
de Rick Anna y el entrenamiento
corporal magníficamente diseñado
por Melanie Alfil, la asistencia
de dirección es de Mariana
Gianella.
Pero su vida interna, sus
poseídos desvelos, su sexualidad
desbordante, su sensualidad y la
muerte denotan que su vida plena
de poesía pasará fugazmente,
pero con gran intensidad.
La violencia, coronada por la
muerte, ha tenido en la obra una
magnífica resolución creativa y
poética.
Es una historia de amor
atrapante, con magníficas
actuaciones, intensas e
impactantes El espacio escénico,
la dirección, las luces y los
sonidos, hacen de esta obra
plena de conflictos una reliquia
poética de gran calidad.© |