"EDUARDO III", de
William Shakespeare
Dirección Mónica Maffia, por
Susana Weingast
Agosto
2009
A partir del
miércoles 26 de Agosto, se
realiza el estreno
latinoamericano de la Obra de
teatro “Eduardo III” en Teatro
IFT, de la ciudad de Buenos
Aires, Argentina.
El Elenco está compuesto por:
Octavio Bolomo - Juan Pablo
Bosio - Adriano Cabrera, Jorge
Caruso - Brenda Costa - Valeria
Cadario - Emiliano Carrazzone -
Patrizia Castronovo -José Luis
de Giano - Gustavo de la Fuente
- Matías Delgado - Oscar Dubini
- César Flores - Alejandro
Hodara - Horacio López - María
Virgina Majorel - Eva Matarazzo
- Alan Minerva - Juan Moretti,
Ernesto Ocampo - Aldo Onofri -
Sergio Oviedo - Luciano Percara
- Hervé Segata - Mariano Segura
- Darío Serantes - Edgardo Souza
- Juan Matías Taverna - Juan
Tiscornia, Rodrio Velilla -
Julián Vergara - Maximiliano
Vignuda - Gonzalo Villanueva

Escenografía: Mónica Maffía con
la colaboración de Sergio Massa
- Vestuario: Fernanda Elgueta -
Asistente de vestuario: Anahí
Napal - Música original:
Alejandro Vergani y Ricardo
Vergani - Fotos: Iris Maffía
Caracterización: Melina Russo -
Ayudante caracterización:
Valeria Cadario - Utilería:
Jorge Calvo - Juan Richards -
Maquinista: Manuel Escudero
Diseño de Iluminación: Mónica
MAFFÍA - Prensa: Daniel Falcone
Producción: Estudio de Artes
Performativas - Jefe de
Producción: Carlos Capellino -
Asistente de dirección: Martina
Bloch - Dirección general
:Mónica Maffía
Dice Mónica Maffia (Directora)
Desde hace más de 10 años
atesoro en mi biblioteca un
ejemplar de la "nueva" obra de
Shakespeare EDUARDO III.
Habiendo particularizado en el
estudio de Shakespeare durante
mis años de aprendizaje en
Londres y siendo éste el tema de
mi tesis doctoral, apenas me
enteré de la incorporación de
esta obra al canon shakesperiano
la encargué a la librería
teatral French's de Inglaterra.
En ese entonces no estaba todo a
mano por internet como ahora y
la obra estaba agotada, de
manera que me pusieron en lista
de espera y .... bueno, esperé.
Y mucho.
Alrededor de 6 años. Me
temblaban las manos cuando
finalmente recibí el libro, de
solo pensar que la obra no se
había traducido nunca al
castellano, entonces empecé a
trabajar sobre ese texto.
Ya he traducido del inglés
isabelino en otras
oportunidades, incluyendo los
sonetos de Shakespeare de manera
que me sentía cómoda con el
material.
Pero no es lo mismo, ofrecer una
nueva traducción del Sueño de
una Noche de Verano o de Romeo y
Julieta, a presentar algo que
jamás había sido descifrado. Muy
emocionante. Mientras tanto
cursaba la carrera de Régie en
el Instituto Superior de Arte
prepararlo.

Recién en el 2005, se incorporó
EDUARDO III en la segunda
edición de las Obras Completas
publicada por Oxford University
Press.
del Teatro Colón. Dado que la
actividad operística me atrapó
de tal manera que trabajaba en 2
o 3 óperas al mismo tiempo,
decidí postergar la puesta en
escena hasta tener la
disponibilidad de tiempo
necesaria para
En la Argentina, aún no hay
conocimiento de esta gran
novedad, de manera que
próximamente saldrá editada por
Corregidor, mi traducción al
castellano de la obra.
Finalmente, opté por no esperar
a tener tiempo, sino hacérmelo
no comprometiéndome con ningún
espectáculo lírico y decidí
dedicar el 2009 al estreno
latinoamericano de esta obra. El
casting fue arduo ya que
requería actores de gran
inquietud intelectual, talento,
excelente dicción, fuerte
presencia escénica y espíritu
independiente, que sumen su
entusiasmo al mío, para formar
una cooperativa tan grande por
el puro placer de desentrañar
los secretos de esta obra tan
compleja y ofrecerla al público
cuando estuviera lista.
Después de tanto pelear contra
los molinos de viento para sacar
esto adelante, llegó el momento
y estamos muy felices. Esperamos
que el público responda y
disfrute el espectáculo, tanto
como nosotros disfrutamos,
estudiar la obra, los ensayos y
ahora, finalmente, el momento
soñado, el estreno.
SOBRE EL ARGUMENTO
La trama de Eduardo III gira
alrededor de dos líneas
argumentales: el amor y la
guerra, crónicas históricas y
ficción romántica se combinan
para producir efectos
dramáticos. Ambas se entrelazan
en una cuestión de derecho desde
una perspectiva de género.
Eduardo III -por ser hijo de la
princesa Isabel, hija de Felipe
el Hermoso- hereda la corona de
Francia, pero un grupo de
rebeldes, no reconoce la línea
sucesoria materna y usurpa el
trono dando comienzo a la Guerra
de los Cien Años.
Asimismo, la noticia de que el
Rey David de Escocia invade el
norte de Inglaterra dispara la
segunda línea argumental: la
pasión que Eduardo III siente
por la Condesa de Salisbury lo
ciega de tal forma que pierde de
vista la línea que divide lo
legal de lo ilegal, el bien del
mal, lo justo de lo injusto y es
precisamente en situaciones
dramáticas que generan el dilema
de mantener o quebrar promesas,
donde se unifican las dos líneas
argumentales.
El personaje de la Condesa y la
pasión del Rey, generan una
situación muy similar a la
planteada por el mismo
Shakespeare en su poema La
Violación de Lucrecia, es decir,
el abuso del poder patriarcal
sobre el cuerpo de las mujeres.
No es casualidad que la
dramaturgia de Mónica Maffía
haya vertido este texto en un
unipersonal que representa desde
hace 4 años. De la misma forma
que Lucrecia al violador
Tarquino, la Condesa de
Salisbury le recuerda a Eduardo
III los derechos del ciudadano y
las obligaciones del gobernante,
el respeto por la palabra dada,
con firmeza y con majestuosa
altura rechaza los avances
sexuales del Rey que entra en
razón y vuelve a concentrarse en
los asuntos con Francia.
La tropa inglesa desembarca en
Normandía. El rey de Francia
ofrece tesoros a Eduardo de
Inglaterra para que se vaya.
Eduardo rechaza la oferta y los
ejércitos entran en combate.
La obra va oscilando entre la
lealtad y la traición tanto
desde el plano político como el
plano social. Contrastes de gran
manejo del humor y paradojas de
dolorosa intensidad abundan a lo
largo de la obra.
En las llanuras de Crécy, el 26
de agosto de 1346 se inicia la
batalla, que los historiadores
consideran el fin de la edad de
la caballería. Veremos también
cómo Eduardo, Príncipe de Gales,
hijo del rey Eduardo III, es
ordenado Caballero tras
participar en su primera
batalla.
En su bautismo de fuego, el
joven Príncipe de Eduardo
Plantagenet, es rodeado por las
tropas francesas, pero su padre
–el Rey Eduardo III- prohíbe
tres veces enviarle ayuda, para
que se arregle solo y demuestre
su valía. Y así sucede. El
Príncipe llega exhausto con la
cabeza del rey de Bohemia
(aliado de Francia). Inglaterra
gana la batalla.
Susana Weingast
swartex@gmail.com
info@artexpresion.com
|