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Un plan para atacar a Irán
por Rafael
Bielsa
La hipótesis militar está
sobre la mesa que divide a
Washington y Teherán. El
gobierno persa ya tiene una
flamante usina nuclear.
¿Comienza una nueva guerra?
¿En qué preciso instante la
escalada de un conflicto llega a
poner en riesgo la supervivencia
de una nación y la de sus
aliados? Hay respuestas para
todos los gustos.
A comienzos de agosto, el jefe
del Estado Mayor Conjunto de
Estados Unidos, almirante
Michael Mullen, declaró que las
fuerzas militares
estadounidenses tienen un plan
para atacar a Irán debido a que
es inaceptable correr el riesgo
de que los persas construyan un
arma nuclear. "Las opciones
militares han estado en la mesa
y seguirán ahí", dijo Mullen.
Añadió que era "una de las
opciones que tiene el
presidente".
Con la debida premura, el
subjefe de la Guardia
Revolucionaria iraní, Yadolá
Javani, dijo que Teherán
responderá con firmeza en caso
de que Washington emprenda
acciones militares. Por si había
quedado alguna duda, subrayó: la
seguridad en el Golfo Pérsico
quedará en jaque "si los
estadounidenses cometen el más
leve error". Para tener una idea
de la importancia de esa
extensión, baste con señalar que
humedece las costas de Irán,
Iraq, Kuwait, Arabia Saudita,
Bahréin, Qatar, Emiratos Arabes
Unidos y Omán. Los titulares
poco originales y las
conflagraciones diplomáticas,
furtivas y temerarias no
alcanzan para disimular que
existe un conflicto militar
merodeando el suroeste de Asia.
A comienzos de junio, Israel
deslizó a la prensa que tenía
autorización de Arabia Saudita
para utilizar su espacio aéreo
si decidía atacar a Irán. Luego
del trágico incidente con el
barco humanitario turco Mavi
Marmara, que fue abordado en
aguas internacionales por
comandos israelíes con un saldo
de nueve pasajeros muertos, se
discontinuaron los acuerdos con
Turquía, que entre otros
aspectos incluían la formación
de pilotos israelíes, debido a
que su terreno es muy parecido a
determinadas zonas de Irán. El
13 de junio, fuentes del
Ministerio de Asuntos Exteriores
de Arabia Saudí desmintieron las
informaciones según las cuales
Riad habría autorizado a Israel
a utilizar su espacio aéreo para
hacer una incursión y bombardear
las instalaciones nucleares de
Irán. El reino de Arabia Saudí
(que no tiene ninguna relación
con "la autoridad de la
ocupación israelí"), reiteró su
postura "de firme censura y
rechazo a cualquier violación de
su soberanía y al uso de su
espacio aéreo o de su territorio
por parte de cualquiera que
pretenda atacar a cualquier
país". Que arroje la primera
piedra quien sea capaz de
privarse del regodeo de imprimir
semejante noticia si suena
verosímil, independientemente de
que sea verdadera.
En lo que sí coinciden diversos
analistas es en afirmar que la
República de Georgia ha
consentido que en su territorio
Estados Unidos e Israel
almacenen pertrechos militares,
y en que se ha detectado la
presencia de unidades de
inteligencia del mismo origen en
Azerbaiján. Georgia está
enfrentada con Rusia porque
acepta la independencia de
Osetia del Sur y de Abjasia;
Georgia y Azerbaijan han sido
acusadas de haberse convertido
en "protectorados" de
Washington.
La declaración de Mullen tiene
como trasfondo ciertos
presupuestos. Israel carece de
la posibilidad de abalanzarse
sobre Irán –excepto por un
tortuoso vuelo de 4500 millas en
cada sentido de la ruta, o el
uso de capacidades limitadas de
sus submarinos nucleares armados
en la costa persa, según el
especialista Gordon Duff– sin
bases avanzadas en Georgia,
Azerbaiyán o Kazajstán. Esto es
consistente con el
desplazamiento de buques de
guerra y submarinos
norteamericanos a la región.
Diversas fuentes confirmaron que
una flota de 12 buques de guerra
pasó promediando julio por el
Canal de Suez y la agencia
Stratfor afirma que los
portaaviones estadounidenses USS
Harry Truman y USS Eisenhower
están esperando "pacientemente
al lado de Irán".
The Washington Post publicó los
análisis de varias
personalidades sobre el probable
plan del Pentágono para atacar a
Irán. La primera opción parece
ser el uso de bombarderos
estratégicos invisibles B-2 y
misiles cruceros. Los misiles
cruceros podrían lanzarse desde
buques de guerra, submarinos y
bombarderos B-2 en el aire,
sobre las instalaciones
antiaéreas y nucleares de Irán.
En el pasado, Rusia vendió a
Irán misiles antiaéreos Tor-M1,
que tienen un alcance de 12
kilómetros (seis en altura). A
finales de 2007, ambos países
firmaron un contrato para la
venta de cinco grupos de
sistemas antimisiles S-300PMU-1
(capaces de abatir aviones
enemigos a una distancia de 150
km y a una altura de 27 km). Si
bien existe una discusión al
interior del Consejo de
Seguridad de la ONU acerca de si
las sanciones a Irán incluyen o
no la prohibición de venderle
este armamento, lo cierto es que
durante el pasado julio Serguei
Chemezov, jefe de la corporación
estatal de altas tecnologías
Rostejnologuii, informó que
Moscú y Teherán no han
rescindido el contrato, y que la
agencia iraní Fars difundió que
su país ya cuenta con cuatro
misiles para los sistemas de
defensa aérea S-300, dos de
ellos adquiridos a Bielorrusia,
y los dos restantes a un país
anónimo.
Tiempo atrás, en una entrevista
con el diario italiano Corriere
della Sera, el ex secretario de
Estado Henry Kissinger advirtió
que no se opone a pensar en una
acción militar, pero que es algo
que debe considerarse con sumo
cuidado. "Claro, no lo
recomiendo, pero es muy grave
tolerar un mundo con múltiples
centros de armamento nuclear
ilimitado. No recomiendo la
acción militar, pero tampoco su
exclusión", agregó. Sumados la
trayectoria del paradójico
Premio Nobel de la Paz con el
recuerdo de Osirak (el 7 de
junio de 1981, el reactor
nuclear iraquí de Osirak fue
bombardeado por la aviación
israelí), todo parecería indicar
que hay que prestar atención a
la última parte de la frase.
¿En qué preciso instante la
escalada de un conflicto llega a
poner en riesgo la supervivencia
de una nación y la de sus
aliados? Hay respuestas para
todos los gustos, pero una es
irrefutable: cuando el oponente
dispone de medios de destrucción
masiva como podría serlo una
cabeza nuclear, está en
condiciones técnicas de hacerla
detonar y tiene la resolución
para tomar una decisión
semejante. Y además, como lo
demostró el caso de Irak, para
determinadas concepciones
geopolíticas, no es necesaria la
certeza: con una sospecha
alcanza y sobra.
Rafael Bielsa: ex-Canciller
argentino
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