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Honduras: Ideología y
resistencia popular
Gustavo
Zelaya
Cuando se habla de la
necesidad de revisar nuestra
realidad se menciona el uso de
"herramientas" de análisis
provenientes de la ideología y
de la ciencia con la intención
de darle una calidad mayor al
estudio de los conflictos
nacionales. Se "utilizan" y se
aplican instrumentos, aparatos,
utensilios como si se examinara
un conjunto mecánico. La
cuestión se complica ya que se
cree que la ciencia está dotada
de objetividad y a la ideología
se le considera como una
distorsión de la realidad. A
ello se agrega también la
suposición que la ciencia, la
ideología, la filosofía, la
religión, la mítica y otras
formas de pensamiento, son
formas de conocimiento y
explicación del mundo,
diferentes por su menor o mayor
grado de complejidad y de
racionalidad.
Muchos suponen que, con
excepción de la ciencia, las
demás expresiones del
pensamiento son parte de la
ideología. Aquí voy a intentar
mostrar algunos problemas que
surgen cuando se habla de
ciencia e ideología y qué tan
objetiva es la ciencia; si
realmente hay independencia de
la ciencia respecto a las
influencias de la ideología y
que tan acertado es emplear
expresiones como "herramienta
ideológica que corresponde",
"aparatos". "dialéctica" como
visión transformadora de la
realidad, o suponer que estamos
con los lideres "de siempre" que
se mueven con las mañas "de
siempre". Habría que aclarar
cómo funciona esa herramienta y
de cuál dialéctica se habla ¿La
de Platón? ¿La de Kant, Hegel o
Marx? Y en el plano puramente
silvestre de nuestra Honduras
también está la dialéctica de
los gordos, los flacos y la de
Rata Gorda, Rata Peinada, Bala
de Goma y otros bichos
similares.
Tal vez se crea que esto es pura
discusión bizantina, vacía, sin
ninguna utilidad en las actuales
condiciones de represión y que
no proporciona ningún provecho a
nadie. Pero creo que en las
circunstancias del continuismo
del golpe de estado es muy
importante debatir y tratar de
definir cuestiones teóricas, es
vital desarrollar polémicas
conceptuales que ayuden a
movilizarnos en la calle con
plena conciencia de nuestros
pasos y esperar de los
pensadores nacionales al
servicio de la Resistencia
Popular rigor y consistencia en
sus propuestas.
Todo lo anterior y lo que sigue
fue sugerido por ciertas
insinuaciones personales del "Chorompo",
el de la Calle de los Perros y
por la lectura de dos artículos
publicados en voselsoberano y en
la red Fian-Honduras, el primero
poniendo en duda la calidad de
los líderes de la Resistencia
sobre todo por haber apostado al
diálogo con los golpistas y sin
tomar en cuenta el traicionero
historial de los negociadores de
la oligarquía ("Mucho pueblo
para tan escasos liderazgos) y
el segundo en defensa del papel
de Mel Zelaya y criticando
supuestos trasfondos "diversionistas"
y "tendenciosas" de los
cuestionadores del Coordinador
General de la Resistencia y del
liderazgo "de siempre" ("Un
pueblo, un líder, una nueva
nación"). Los autores de los
artículos citados son escritores
de indudable entrega a los
intereses populares y opuestos
al golpe de estado del 28 de
junio de 2010. En los dos casos
se presume que el escrito se
hizo con el auxilio de elementos
propios de la ciencia social y
con el sello ideológico portado
por los autores.
Ideologías al servicio de
intereses populares y
aparentemente progresistas. No
pretendo defender escritores ni
líderes, sólo trato de
establecer qué tan necesitados
estamos de la claridad que da un
conocimiento más o menos
aproximado de la realidad
nacional. Establecer, pues, qué
tan urgente es que sigamos
estudiando mucho más y reconocer
con humildad nuestras
insuficiencias teóricas.
Es bueno saber que la
divergencia entre ciencia e
ideología es un tema discutible
y no del todo resuelto en
especial cuando se trata de la
ciencia social. En algunos
manuales se define a la ciencia
como conocimiento empírico, que
auxiliándose en el método
científico y a partir de hechos
de experiencia busca establecer
leyes válidas. Esta es una
fórmula de uso común pero que
dice muy poco de otras ciencias
que no son empíricas y tampoco
establece qué es eso de método
científico. No explica cómo se
logra la comprobación, cómo y
quién selecciona los hechos, si
sus categorías son de validez
universal sin importar que se
investigue la realidad social,
natural o mundos ideales. Si,
por otro lado, afirmamos que la
ideología es distorsión de lo
real o falsa conciencia, podemos
preguntarnos si con esa forma de
conceptuarla puede ser
considerada como herramienta de
análisis, o si hay ideologías
que nos muestren la realidad de
forma científica como es el caso
de la llamada ideología
revolucionaria. En esto no hay
ninguna novedad ya que esta
problemática se puede encontrar
en los llamados "ideólogos"
franceses de inicios del siglo
XIX y especialmente en los
escritos de Marx, conocidos un
poco antes de la segunda guerra
mundial como ser "La ideología
Alemana", los "Grundrisse", y
los "Manuscritos
económico-filosóficos".
En opinión de Marx la ideología
es un conjunto de
representaciones que nos hacemos
acerca de la realidad y que
dependen de las condiciones
reales de existencia. Lo dice de
este modo: "Los hombres son los
productores de sus
representaciones, de sus ideas,
etc., pero los hombres son
reales y actuantes, tal y como
se hallan condicionados por un
determinado desarrollo de sus
fuerzas productivas y por el
intercambio que a él
corresponde, hasta llegar a sus
formaciones más amplias. La
conciencia no puede ser nunca
otra cosa que el ser consciente,
y el ser de los hombres es su
proceso de vida real. Y si en
toda la ideología los hombres y
sus relaciones aparecen
invertidos como en la cámara
oscura, este fenómeno responde a
su proceso histórico de vida".
Esa distorsión de la conciencia
encubre lo que realmente ocurre
en la vida social y hace creer
que la economía depende de la
política, que la base de la
sociedad se encuentra en las
ideas y en la cultura. Contra
tales formas distorsionadas de
la realidad se enfiló la crítica
de Marx y de ahí el
cuestionamiento que hizo a los
economistas ingleses, a los
filósofos alemanes, a los
socialistas franceses, es decir,
a Smith, a Hegel, a Proudhon,
entre otros, los cuestionaba por
producir una ideología que no
desnudaba del todo la
explotación capitalista, y
porque pretendían mostrarse como
portadores de la ciencia de su
época. Esos pensadores
presentaron conjuntos de ideas
acerca de la sociedad en que
vivían y de forma consciente o
no aspiraban a conservar el
sistema o reformarlo. A esos
ideólogos y defensores del
capitalismo les opuso la ciencia
que estaba desarrollando con sus
críticas a la economía política
del capitalismo.
Se trataba, entonces, de
elaborar un sistema científico
que hiciera posible el estudio
de las relaciones sociales de
producción, de la estructura
económica y no deslumbrarse con
la luminosidad del derecho, la
religión, el estado, la
política. Investigar la
estructura sin descuidar la
superestructura y los vínculos
entre ambos elementos. Dejar de
lado ambos elementos haría
imposible la transformación del
sistema económico explotador.
Esta es una de las tareas de
Marx y de su conjunto de ideas:
investigar, analizar para
transformar el sistema social.
La ideología o falsa conciencia
es tal cosa porque sólo
proporciona aproximaciones y
conocimientos incompletos de la
realidad, en manos de algunos
políticos sirve para manipular
la vida social. Igual pasa con
los religiosos y con los
analistas al servicio de la
oligarquía.
En el caso del movimiento
popular que intenta transformar
la sociedad, la ideología que lo
impregna puede desfigurar la
realidad si está separada de la
ciencia que le permita un
análisis concreto de lo real. Y
esa transformación podría
lograrse con la dialéctica y la
ciencia que inicia en Marx; éste
conocimiento se apoya en la
ciencia desarrollada hasta
ahora, social y natural, para
investigar las causas del atraso
social, el comportamiento
político, la degradación de la
naturaleza, las consecuencias
del sistema explotador y nuevas
formas de desarrollo social para
emancipar al ser humano.
La forma en que se presenta la
lucha popular en nuestro país ha
provocado reacciones violentas
en el gobierno de Lobo, en sus
voceros oficiales y en los
cancerberos del régimen, es
decir, Oscar Álvarez, Armando
Calidonio, Alejandro Ventura,
Mercedes Saravia y la prensa
golpista, por ejemplo,
deslegitimando la protesta
popular por estar, según ellos,
ideologizada y politizada.
Toda la reacción oligárquica
quiere hacer creer que la
demanda magisterial o sindical
se ha llenado de ideología.
Aunque tenga que ver con la
aprobación del salario mínimo o
con la descapitalización de los
sistemas de previsión del
magisterio nacional. Para ellos
toda petición por una verdadera
justicia, contra la corrupción y
por la devolución del dinero
robado a sectores gremiales es
ideológica ya que es promovida
por la izquierda. Mientras que
la defensa del régimen, los
ataques contra la libre
expresión, contra el
sindicalismo, los alegatos de
los escribidores al servicio del
estado, no es ideología. Toda
esa reacción derechista la
muestran como defensa de
"nuestros valores"
democráticos. Se trata de
aceptar como buena toda forma de
dominio, explotación y sumisión;
se busca sembrar la idea de que
el gobierno es bondadoso y que
en tales condiciones no debe
tolerarse ningún intento de
alterar ese sistema social. En
esa tarea el papel que
desempeñan los profesores de
todos los niveles del sistema
educativo es fundamental ya que
son ellos los que se encargan de
fortalecer al sistema o de ir
plantando ideas de cambio y de
justicia.
Contra esa pretensión de la
derecha de querer expresar su
discurso como carente de
ideología hay que luchar con la
misma fuerza con que se actúa
por mejorar las condiciones de
vida y por defender la
organización popular. Toda esa
distorsión al describir la lucha
popular no es más que el interés
de la oligarquía por conservar
su poderío político y económico
y para ello cuenta con sus
medios de comunicación y con los
cuerpos de seguridad del Estado.
Hasta ahora, ese dominio ha sido
enfrentado apoyándose en alguna
prensa alternativa, con la
organización y movilización
popular y el liderazgo del
Frente Nacional de Resistencia
Popular, madurando y aprendiendo
de cada experiencia. Y no son
las mujeres y los hombres de
siempre sino que es otro nivel
de conciencia política que ha
ido creciendo gracias a nuevas
formas de ideologías, gracias
también al estudio atento de los
distintos momentos de la
sociedad hondureña. Esa ciencia
que se ha construido y la
conciencia política surgida
contribuyen a provocar actitudes
escépticas y más informadas,
pero también llenas de esperanza
y de preguntas acerca del
futuro, dudando de todo,
intentando crecer con y para los
demás. La conciencia que ha
crecido con más velocidad a
partir del golpe de estado debe
tener bien claro que la lucha
contra el sistema es política,
ideológica, gremial, económica,
cultural, es una lucha social.
Todos son distintas
manifestaciones de un conflicto
entre el pueblo explotado y la
primitiva oligarquía entreguista.
En fin, sin pretender fijar
definiciones acabadas sobre la
ideología y la ciencia podemos
ver que hay ideologías
distorsionadoras de la realidad
que deben ser combatidas en
escritos y en la calle, propias
de un sistema cruel y
explotador, para ello debemos
investigar y formarnos cada día
para no caer en incoherencias o
en defensas inconcientes del
status. Rigor y exigencia para
no provocar división,
desconfianza o inconsistencias
en el análisis Además, está la
ideología revolucionaria, la que
arranca con Carlos Marx, que no
es un instrumento que se aplica
mecánicamente, desarrollándose
en cada momento histórico, que
proporciona conciencia solidaria
con los más explotados y que
ayuda a la organización popular
en su lucha contra el golpismo
continuista y por la
construcción de país más justo,
fraterno y que trascienda los
límites del capitalismo
neoliberal.
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