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Relatos a seis meses del
terremoto
por
Médicos del Mundo Argentina
El pasado 6 de agosto la
organización Médicos del Mundo
(Argentina) con el auspicio de
la Asociación Latinoamericana de
Medicina Social (ALAMES)
organizaron en la Ciudad de
Buenos Aires la Mesa Redonda
"Haití, una crisis vigente en
América Latina, relatos a 6
meses del terremoto" con la
participación de la Dra.
Graciela Uriburu (Consultora de
OPS/OMS en Haití), el Lic.
Gonzalo Basile (responsable de
la misión de post-emergencia en
Haití y presidente de Médicos
del Mundo/Argentina), Gladys
Jarazo (Diálogo 2000/SERPAJ) y
el Prof. Henry Boisrolin del
Comité Democrático Haitiano. Fue
coordinador el Dr. Mario Rovere
de ALAMES.
El Dr. Basile inició el debate
destacando que Médicos del
Mundo/Argentina hace 15 años que
permanece en Haití, en la
actualidad en la región de
Leogane. Señaló 6 dimensiones de
la crisis actual:
1) Emergencia: con la presencia
de 1.5 millones de desplazados
sin hogar, 220.000 muertos,
300.000 heridos y 500.000
migrantes.
2) Social: 67% de pobres, 90% de
trabajo precario/informal, U$S 4
de salario básico, 45% de la
población sin acceso al agua
potable, 60% sin tratamiento de
la basura.
3) Epidemiológica: mortalidad
infantil 70/80 por cada 1000,
esperanza de vida 61.5 años, 5%
de la población infectada de
VIH-SIDA, malnutrición 67.3% que
a su vez representa el 76% de la
causa de las muertes en menores
de 5 años.
4) Política sanitaria: el 70%
del sistema de salud era
privado. Este sistema fue
heredado de la reforma propuesta
por el Banco Mundial (BM) en
1997. Sólo se destina el 0.8%
del PBI. A partir del sismo el
sistema es gratuito bajo el
gerenciamiento de las ONGs, lo
que representa nuevamente una
privatización encubierta.
5) Geopolítica: denunció el rol
de la Minustah desde 2005, con
fuerte participación
latinoamericana, lo que
representa una militarización de
la ayuda humanitaria
complementada por la acción de
ONGs y agencias internacionales.
Desde el terremoto la ocupación
por parte de fuerzas militares
estadounidenses y
secundariamente de la Unión
Europea. Unasur no cumplió su
promesa de ayuda por U$S 300
millones.
6) Socio-cultural: afirmó que la
sociedad civil haitiana debe
gobernar su propio proceso de
reconstrucción basándose en sus
movimientos sociales, muchos de
ellos de larga trayectoria como
los feministas y campesinos.
A continuación expuso la Dra.
Graciela Uriburu quien estuvo 2
veces en Haití después del
terremoto. Destacó que en las
nuevas ciudades-carpa viven 2
millones de personas y que desde
el terremoto no ha cambiado casi
nada. Dio como ejemplo que no se
rescataron los escombros. Lo
único que se hizo fue enterrar a
los muertos. También fueron
desplazadas 600.000 personas
hacia el interior brindando la
oportunidad de descentralizar la
población que inundó las
ciudades a partir de la
destrucción del cultivo del
alimento básico de los haitianos
mediante los subsidios al arroz
estadounidense durante la
presidencia de Clinton. Hasta
ese momento, a comienzo de los
'90, Haití se autoabastecía de
este producto.
Afirmó que si bien las fallas
geológicas que provocaron el
terremoto fueron advertidas
durante años las viviendas se
construyeron sin preparación
antisísmica, por lo cual en
cualquier otro lugar del mundo
el terremoto hubiera producido
muy pocos muertos. Mostró fotos
del Laboratorio Nacional de
Salud Pública, construido con
normas antisísmicas, al que sólo
se le rompió un vidrio,
situación similar a las
viviendas de la población rica a
la que calificó de "elite
moralmente repugnante".
Señaló que paradójicamente en
las ciudades-carpa ha mejorado
la provisión de agua potable, la
comida y la atención sanitaria
que es gratuita frente al
debilitamiento sufrido por el
Ministerio de Salud haitiano en
los '90 producto de las
políticas del BM/BID.
Denunció que las tropas de la
Minustah no han hecho
absolutamente nada para apoyar
el país en los 5 años que llevan
en territorio haitiano, recién
ahora han comenzado a trabajar
en drenajes por recomendación de
los ministerios de Defensa de
Unasur.
Posteriormente fue el turno de
Gladys Jarazo del Comité de
Solidaridad con Haití, quien
denunció la invasión
estadounidense con la presencia
de 20.000 soldados que se suman
a los efectivos de la Minustah.
Señaló como causas del
empobrecimiento de la población
haitiana a la deuda externa, las
ocupaciones militares y las
dictaduras sangrientas como el
duvallierismo que contó con el
apoyo del imperialismo
norteamericano para evitar otra
Cuba.
Bajo el argumento de la
estabilización se desarrollan
nuevas formas de control social
y político que apuntan a Cuba,
Venezuela y Centroamérica, al
tiempo que las multinacionales
están haciendo de Haití una gran
maquila.
Al final fue el turno de Henry
Boisrolin del Comité Democrático
Haitiano quien se preguntó por
qué ocurrió semejante desastre
humanitario destacando que
también son culpables las
organizaciones populares
haitianas ya que cometieron
muchos errores. Era tiempo de
volver a lo que los esclavos
supieron hacer a principios del
siglo XIX: Liberar Haití. La
retirada de la Minustah y las
tropas estadounidenses dependerá
del pueblo haitiano.
Recordó que Haití fue la más
próspera colonia francesa y
también la primera y única
revolución antiesclavista
triunfante, venciendo al
ejército más poderoso de la
época, el de Napoleón. Al poco
tiempo la restauración aceptó
pagar la deuda externa reclamada
por los franceses. Fueron U$S
21.000 millones durante 100
años. El ex presidente Aristide
reclamó su devolución en 2004,
siendo una de las causas de su
desplazamiento del gobierno.
En 1915 se produjo la primera
ocupación norteamericana que se
prolongó durante 19 años.
También repudió el período
duvallierista durante el cual el
país se transformó en el primer
productor mundial de pelotas de
béisbol aunque allí no se
practica ese deporte. La
explicación está en el valor de
8 horas de trabajo por U$S 1.
Aportó más cifras ilustrativas
del drama que vive el 80% de la
población pobre de Haití con una
renta anual de U$S 400 al año y
el 70% de la población activa
sin trabajo. Reconoció a Cuba
como el único país que ha
brindado ayuda desinteresada
desde 1998.
En una zona considerada
estratégica para EE. UU. señaló
que un gesto de los países
americanos que cumplen 200 años
de independencia sería retirar
las tropas de la Minustah para
vivir en paz, para que terminen
las violaciones a las niñas y
mujeres haitianas como las
cometidas por los soldados de
Sri Lanka recientemente.
Respecto de Bill Clinton, co-presidente
del Comité Interino para la
Reconstrucción de Haití (CIRH),
afirmó que era quien
verdaderamente gobernaba el país
organizando reuniones y tomando
decisiones. Cuando fue
preguntado por esta
circunstancia Clinton señaló que
lo hacía porque era un enamorado
de Haití ya que allí pasó su
luna de miel con Hillary, lo
cual no le impidió arruinar a
los campesinos arroceros
haitianos y ordenar la matanza
de la totalidad de los chanchos
criollos, otro alimento básico,
al decretarlos como portadores
de fiebre porcina.
Finalmente llamó a retomar el
camino de 1804, las raíces
históricas, a aceptar la ayuda
humanitaria pero sin armas y sin
violaciones para terminar con el
basural que es Puerto Príncipe y
vivir con dignidad. Denunció que
16.000 niños fueron robados
después del terremoto y volvió a
reiterar que "construir Haití
debe ser una tarea de los
haitianos, no puede estar
programado ni en Washington ni
en París".
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