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Entrevista al periodista
Pascual Serrano
por Mariló
Hidalgo
Párate un momento y piensa.
No te creas todo lo que te
dicen. Desconfía, sé critico.
Este periodista especializado en
política internacional y
análisis de medios, fundador y
miembro del diario alternativo
Rebelión, nos invita a pensar a
contracorriente.
Es un experto a la hora de
analizar los medios de
comunicación y la información
que nos llega. Posee una agudeza
exquisita a la hora de
diseccionar la realidad y
aportar nuevos espacios de
reflexión y puntos de vista.
Consigue dejar en evidencia la
distancia que existe entre la
realidad de lo que está pasando
ahí fuera y lo que nos cuentan.
Una tarea difícil de la que
siempre sale victorioso. Sus
artículos y sus libros, son
muestra de ello.
"Desinformación. Cómo los medios
ocultan el mundo" (Península) y
"El periodismo es noticia"
(Icaria), son sus últimos
títulos. Con su trabajo intenta
que "el mayor número de personas
abandonen el grupo de
consumidores pasivos de
información y se incorporen a
una ciudadanía crítica,
desconfiada de los medios, que
quiere conocer la verdad para,
entonces, ser realmente libres".
Puedes leer diariamente los
periódicos, escuchar los
informativos y en cambio estar
desinformado. ¿En qué consiste
esta desinformación? ¿Qué
mecanismos utiliza?
Los métodos son numerosos y
complejos, no se trata sólo de
que existan la mentira -que
también-, sino que son más
sutiles. Es importante aclarar
que se trata de dos tipos de
desinformaciones: la
estructural, resultado de un
formato informativo que
simplifica, se entrega a la
espectacularidad y la
trivialidad y omite elementos de
antecedentes y contexto; y la
ideológica, que se produce
cuando existe una clara
intención de deformar una
realidad concreta. En mi libro
"Desinformación" se explican con
más detalle.
¿Detrás de la desinformación
existen motivos ideológicos o
económicos? ¿Cómo orquestan los
medios campañas para
desinformar?
Depende de qué asunto, conflicto
o región se esté tratando en la
información. Sobre África por
ejemplo, se produce un apagón
informativo y la presentación
tribal de conflictos que tienen
detrás intereses del primer
mundo. En el caso de América
Latina se recurre a la
satanización de líderes
políticos de izquierda. En Asia,
la ausencia de contexto, con el
ejemplo más evidente del
conflicto palestino-israelí.
Tus artículos y libros dejan
patente que te has convertido en
un especialista en detectar las
trampas del poder en cuanto a
lenguaje periodístico se
refiere. El caso de América
Latina es un ejemplo. ¿Qué está
pasando allí y qué se quiere
silenciar?
En gran parte de América Latina
se están desarrollando gobiernos
de izquierda que han llegado al
poder por medio de las urnas y
se están poniendo en marcha
políticas progresistas que dejan
en evidencia las desastrosas
políticas neoliberales de las
anteriores décadas. Esto es una
muestra de que en realidad se
pueden cambiar muchas cosas. Eso
ha hecho que los grandes grupos
de comunicación estén liderando
la oposición política a esos
gobiernos, y mostrando que la
información y la libertad de
expresión para ellos, es sólo
una coartada para agredir a esos
gobiernos y sus políticas de
izquierda. El resultado es una
agresividad y una manipulación
mediática sin precedentes en la
historia.
La información, sin relación,
sin antecedentes, sin contexto
puede ser insufrible, ¿Cómo
conseguir esa interacción para
que realmente llegue al
ciudadano?
No es fácil, el ciudadano
también se está deformando
porque se está acostumbrando a
noticias breves y superficiales
en prensa escrita, y
espectaculares y vacías en los
medios audiovisuales. Hay que
hacerle ver que seguir siendo
consumidor de esos formatos no
sirve para estar informado. Que
compruebe que no tiene
conocimiento ni comprende los
acontecimientos internacionales,
y que ante modelos así, es
preferible apagar la televisión
y cerrar el periódico para
sustituirlos por un libro o un
buen reportaje escrito.
Mentalmente asociamos la censura
a las dictaduras pero las cosas
han cambiado ¿Qué es hoy la
censura y qué elementos
novedosos se han introducido?
Principalmente lo que yo
llamaría ruido mediático. Es
decir, paja informativa que
impide diferenciar la
información valiosa de la
superficial, incluso falsa. El
resultado acaba siendo tan
efectivo para la desinformación
como la censura. Si al ciudadano
le mezclan la información
verdadera con la falsa y no
puede diferenciarla, es como
censurar la primera.
Hablas continuamente de la
necesidad de cambiar el modelo
informativo. ¿Qué papel debería
de jugar en todo ello el Estado?
Su papel es fundamental. Por un
lado, mediante el desarrollo de
medios de propiedad pública, eso
sí, con mecanismos de control y
participación democrática que
garanticen que no son meros
portavoces de gobiernos o
partidos. Por otro, apostando
desde los poderes públicos al
desarrollo de medios
alternativos y comunitarios. La
ley audiovisual recién aprobada
en España que limita el
presupuesto de una radio sin
ánimo de lucro a 50.000 euros
anuales y el de una televisión a
100.000 es un ejemplo de la
política contraria.
La famosa web Wikileaks publicó
hace unos días 92.000 archivos
filtrados del ejército de EEUU
sobre la guerra de Afganistán
-un período comprendido entre
2004 y 2009-. Estos documentos
son una especie de diarios de
guerra redactados por los
soldados que detallan acciones
militares y matanzas de civiles,
entre ellos niños. Tres medios
de renombre se hacen eco de la
información: New York Times, The
Guardian y Der Spiegel. Con ello
quiero plantearte varias
cuestiones. La primera, ¿qué
supone una filtración de este
tipo en estos momento (aseguran
que es una de las mayores de
toda la historia)?
Sin duda es una aportación a la
transparencia. El hecho de que
eso haya debido suceder de forma
clandestina por parte de
militares y violando la ley,
muestra que no vivimos una
democracia informativa.
En segundo lugar, la historia
nos demuestra que toda
filtración es interesada. ¿Qué
opinas en este caso?
El que sea interesada no quiere
decir que sea negativa. Puede
haber un interés por denunciar
la ocupación de un país, por
defender los derechos humanos de
los civiles asesinados, etc...
Ahora bien, quiero destacar que
esa información ha debido pasar
por el embudo de esos tres
medios que has dicho, lo que
muestra que siguen teniendo en
gran parte la llave de la
difusión de la información.
Cambiando de tema. No crees que
debería de incluirse en los
institutos una asignatura que
nos ayudara a despertar la
curiosidad, a leer detrás de la
información que nos llega, a
participar, debatir,
reflexionar...
Por supuesto, siempre me ha
parecido absurdo que en los
colegios e institutos se
establezcan actividades como
hacer una revista colegial y
nunca enseñar a usar los medios
de comunicación. Esos niños, en
un futuro, no van a hacer
revistas, en cambio sí van a
leerlas. Encuentro más lógico
educarles en lo segundo que en
lo primero.
Eres miembro y fundador de la
publicación electrónica
Rebelión, un medio alternativo
de referencia. ¿Qué es lo que da
credibilidad a un medio de
comunicación?
En primer lugar, saber que
detrás no existe un interés
empresarial, ni un objetivo de
rentabilidad, ni influencia de
la publicidad. Eso es
fundamental, por eso siempre
digo que lo primero para conocer
un medio es saber quiénes son
sus dueños. El mero hecho de que
sean un grupo de personas sin
intereses económicos ya supone
un gran aval. Después, hacen
falta más elementos a observar,
incluido la credibilidad de sus
firmas.
Detrás de lo que escribes
siempre hay una invitación al
lector para que desconfíe... ¿De
qué debe desconfiar?
Como en todos los ámbitos, en la
información se debe desconfiar
del dinero. Si un médico gana
dinero recetando una medicina,
desconfiaremos cuando la
prescriba; si un maestro ganase
dinero con cada libro que
recomendase, tampoco nos
fiaríamos de sus sugerencias.
Creo que el negocio pervierte
todo, por eso, al contrario de
lo que afirman los neoliberales,
creo que la rentabilidad
económica no da independencia,
sino que la sepulta.
Pascual Serrano colabora
habitualmente en una decena de
publicaciones españolas y
latinoamericanas sobre temas de
comunicación y política
internacional, entre ellas, el
diario Público, el mensual Le
Monde Diplomatique, el quincenal
Diagonal o la revista cultural
cubana La Jiribilla. Fue asesor
editorial de Telesur, un canal
de televisión promovido por
Venezuela con la participación
de Cuba, Argentina, Uruguay y
Bolivia, que pretende ser un
modelo de comunicación
contrapuesto a los medios
dominantes del primer mundo.
http://www.voltairenet.org
http://www.voltairenet.org/article166766.html
Gentileza:: Red Voltaire
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