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Juan Manuel Santos, las
bases, la guerrilla, la droga
Miguel
Ángel del Pozo
Barómetro Internacional
¿Es Colombia algo más que lo
expuesto en el título del
presente conjunto de ideas? ¿Es
Colombia algo más que la crisis
social consecuencia de la
guerra, los desplazados, los
amenazados, los emigrados, los
desempleados, los gamines, los
pobres y los ricos? ¿Es Colombia
un conjunto "sociedad-riquezas
naturales-políticos-economía
social" capaz de equilibrar la
relación "crecimiento
social-crecimiento económico"
para alcanzar su propio "self"?
¿Es Colombia capaz de alcanzar
la "buena-vecindad" tan
necesaria para su propio
beneficio? ¿Cuál es el problema
real y, profundamente, objetivo
que la mantiene en estado de
"crisis continua"? ¿Existen
"causas y consecuencias"
externas en la actual realidad
colombiana que inciden,
tangiblemente, en su propia
crisis histórica interna? Juan
Manuel Santos no lo tiene
"suave".
En Colombia se presenta un
escenario de tres (3)
esquinas-conjuntos de un
triángulo isósceles:
"oligarquía-burguesía-política";
"sociedad-individuo"; "factores
militares internos y externos",
cada uno de ellos con sus
propias contradicciones internas
y contradicciones entre ellos
aunque siempre habrán acuerdos
entre conjuntos según los
momentos históricos objetivos en
situaciones concretas; a título
de ejemplo, el triunfo
presidencial de Juan Manuel
Santos se produjo cuando los
subconjuntos
"burguesía-política" apoyados
por la oligarquía alcanzó un
acuerdo subliminal con el
conjunto "sociedad-voto
individual" en detrimento de la
política de "seguridad
democrática" representada por el
conjunto "factores militares"
tanto en lo nacional como en su
relación con el Pentágono-Casa
Blanca-Departamento de
Estado-4ta Flota.
En Colombia las contradicciones
se están evidenciando a lo
interno de sus realidades
objetivas post-juramentación
como Presidente de Juan Manuel
Santos. Señalemos cuatro (4)
momentos precisos: la decisión
en discurso de
"solucionar-restablecer" las
relaciones (¿buenas?)
diplomáticas con sus vecinos:
Ecuador y Venezuela en forma
"inmediata"; la reacción de
estadista frente al "discurso
violento" de las derechas
colombianas post-carro-bomba; la
visita oficial del Presidente
del nuevo Congreso colombiano a
Caracas en visita de "buena
voluntad"; la decisión del Alto
Tribunal colombiano de emitir
opinión jurídica con relación a
los "contenidos agregados" a un
tratado alcanzado entre la
República de Colombia y los EEUU
de América de cooperación
militar por razones de no haber
sido consultado según la norma
constitucional.
El escenario en cuatro actos
descrito ha tenido sus lógicas
consecuencias. Las relaciones
diplomáticas se han desarrollado
desde mayor acercamiento con
Ecuador hasta el
restablecimiento diplomático con
Venezuela. En ese contexto,
suscribimos la dualidad
expresada por José Vicente
Rangel de "prudencia-paciencia".
Juan Manuel Santos en sus
decires sobre el suceso del
carro-bomba fue categórico sin
levantar la voz, manteniendo la
serenidad y siendo enfático en
lo que a comportamiento de su
Gobierno corresponde. La visita
del parlamentario colombiano a
Caracas ha permitido "abrir
puertas" legislativas con
propuestas interesantes. Por
último, la decisión del Alto
Tribunal colombiano sobre el
acuerdo alcanzado por don Álvaro
Uribe Vélez con el Pentágono
sobre la utilización de bases
militares colombianas por
tropas, formales y contratadas
(paramilitares), norteamericanas
extendiendo sus capacidades de
acciones militares a todo el
territorio nacional colombiano,
es, en nuestro modesto criterio
y limitado conocimiento, el
escenario más importante y más
grave que enfrentará tanto la
Presidencia de Juan Manuel
Santos como el Estado colombiano
con todos sus poderes
establecidos.
En ese orden, los contenidos
suscritos requieren de un nuevo
tratado entre ambas Repúblicas:
Colombia y los EEUU de América
de ahí la actual ruta a seguir
por el Estado colombiano. Pero
vayamos un poco más allá. En
términos reales ¿Qué significa
la decisión jurídica del Alto
Tribunal colombiano en lo
político? La división de Poderes
permite decisiones que pueden
ser "correctamente políticas"
para el Gobierno, en este
concreto caso que nos ocupa, de
Colombia; por tanto, es de toda
lógica reacciones aun sean no
públicas de las partes
involucradas: Gobierno
colombiano y sus consecuentes,
es decir, el sector militar
colombiano y reacciones
provenientes de
Washington-Pentágono pasando por
la Secretaría de Estado y de
Defensa con "toques" en el
Comando de la 4ta Flota y, por
ende, en los factores
norteamericanos presentes en
suelo colombiano
independientemente de las
excusas que se argumenten de si
es por la guerrilla, la
producción-elaboración-empaque-distribución-exportación
de estupefacientes vía, en su
muy alta proporción, por el
Pacífico y/o por los altos
costos que representaría para el
Pentágono el tener que retirar,
tipo Iraq, a sus tropas de
Colombia. En ese escenario
estarán en juego varias
variables, a saber: ¿Cómo
incidirá tal decisión del Alto
Tribunal colombiano en las
reales relaciones
colombo-norteamericanas? ¿Cómo
queda en ese escenario la
aprobación del TLC con Colombia
por parte de los sectores más
conservadores norteamericanos
cuando en el "juego legislativo"
norteamericano se unirían los
republicanos ofendidos con los
demócratas democráticos? ¿Cómo
queda el presupuesto del Plan
Colombia? ¿Cómo quedaría la
llamada lucha contra el narco-terrorismo,
la narco-guerrilla, el narco-lavado,
la economía colombiana y, claro,
la norteamericana? ¿Cómo
afectará a la figura de Juan
Manuel Santos ante la Casa
Blanca vis a vis la de don
Álvaro Uribe Vélez? ¿Se podría
convertir Juan Manuel Santos en
aquel general vietnamita
católico, por cierto, regresando
Colombia a situaciones no ya de
derechas democráticas sino de
derechas pinochetistas apoyadas
por sectores católicos
ultraconservadores? En la "viña
del Señor" todo es posible en un
continente que sigue siendo
"joven y con futuro" como nos
dijera en alguna ocasión un alto
cuadro del PCCh.
Pero ¿la Historia nos podría
enseñar situaciones similares
que nos pudieran servir de
referencia? El Partido Comunista
Chino -PCCh- junto a diferentes
sectores de la sociedad china de
diferentes tendencias
ideológicas pero nacionalistas
denunciaron los Tratados y
Acuerdos firmados bajo presión
por los Gobiernos Qin y ss., con
las Potencias Imperialistas
europeas, japonesa y
norteamericana que han sido
recogidos en dos volúmenes
publicados por la Carnegie
Endowment for International
Peace: "TREATIES AND AGREEMENTS
WITH AND CONCERNING CHINA VOLUME
I MANCHU PERIOD AND VOLUME II
REPUBLICAN PERIOD". Los
denominados "Tratados
Desiguales" fueron,
permanentemente, denunciados por
las fuerzas políticas y sociales
chinas hasta lograr los
objetivos propuestos. En la
referencia bibliográfica se
pueden conocer todos y todo tipo
de acuerdos y tratados impuestos
por las "14 Potencias
Extranjeras" al pueblo chino con
contenidos iguales y/o parecidos
a los contenidos expuestos por
el Alto Tribunal colombiano en
reciente decisión judicial. Por
ejemplo, la aceptación de
"jueces naturales", entre otros
contenidos referidos por el
tribunal. Pero el tema no queda
en la decisión del Alto Tribunal
colombiano sino que ahora se
desarrollará todo un proceso
político que será, por demás,
muy interesante no solo para la
sociedad colombiana sino para el
resto de los países al sur del
río Bravo por aquello de "cuando
veas las barbas de tu vecino…"
Permítasenos repetir lo que ya
hemos mencionado en
oportunidades pasadas: las tesis
del Imperialismo del siglo XIX
están llegando a las costas
americanas de los países al sur
del río Bravo con las mismas
inquietudes imperialistas que se
mostraron en aquellas
circunstancias históricas.
Regresemos a las negociaciones
políticas que el Presidente Juan
Manuel Santos tendrá que lidiar.
Juan Manuel Santos tiene frente
a si dos (2) escenarios: el
interno y el internacional. En
ese orden, en el internacional,
a su vez, tiene otros dos (2)
escenarios: su negociación con
el Poder (Müller Rojas dixit) y
sus negociaciones con su "buena
vecindad". En lo interno, le
sobran escenarios: enfrentar las
tesis de don Álvaro Uribe Vélez;
los sectores militares menos
propensos a aceptar las nuevas
realidades políticas,
necesarias, en las cuales tiene
que incursionar las nuevas
realidades de un proyecto a
futuro propuesto por Juan Manuel
Santos en su discurso inaugural;
tiene que buscar vías de
realmente "pacificar" su país,
Colombia; tiene que encontrar el
apoyo de toda la sociedad
colombiana para el proyecto de
"crecimiento como potencia
regional y la pacificación";
tiene que desarrollar y
profundizar su política social
porque allá estará su fuerza
política. Pero Juan Manuel
Santos tiene que aceptar que el
simple hecho de la presencia de
efectivos militares y
paramilitares extranjeros en
territorio colombiano implica
que su decisión de no permitir
interferencia en "la puerta y la
llave" no es un sólido argumento
y fácilmente rebatible. Así es
la política, Presidente Santos.
Es tangible, demostrable,
evidente y aceptable que la
política colombiana se
convertirá en referencia y
estudio para el continente
americano, por tanto, gracias
señores del Alto Tribunal de
Colombia por la oportunidad. En
ese escenario propuesto
consecuencialmente por el Alto
Tribunal colombiano es una
importante oportunidad para las
FARC dependiendo de la lectura
objetiva y dialéctica que le
apliquen al escenario referido
como es una oportunidad de lujo
para el Gobierno de Juan Manuel
Santos y para todo el Estado
colombiano. Es una oportunidad
importante para las Fuerzas
Armadas de Colombia y su Policía
Nacional ante las nuevas
realidades geopolíticas
internacionales: ningún país
crece económicamente en guerra
y, mucho menos, supeditado a los
decires de extraños a los
objetivos nacionales.
Barómetro Internacional
Análisis Político y Social
Nacional e Internacional de
Venezuela y el Resto del Mundo
Director: Diego Olivera
Jefe De Redacción: Miguel
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