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Cooperación Europa-África:
'Comprender las necesidades de
nuestros interlocutores
Sergio
Ferrari *
Adital
Namibia: un ejemplo concreto
Desde hace 21 años la ONG suiza
Interteam (IT) está presente en
Namibia, la última de las
naciones africanas que alcanzó
su independencia. Una etapa de
acumulación de experiencias,
consolidación y desarrollo que
"nos confronta hoy a la
necesidad de evaluar los
impactos de nuestro aporte para
mirar mejor hacia el futuro",
subraya Markus Burri, teólogo,
44 años. Su lectura de la
cooperación suiza en África en
particular (y en el Sur en
general) es tan amplia y aguda
como su propia experiencia
personal. Llegó por primera vez
a ese continente en 1995 siendo
delegado de la Cruz Roja en
Ruanda. De donde pasó luego a
Bosnia y Herzegovina como
representante de Caritas Suiza.
Su recorrido de "trotamundos" de
la cooperación lo llevó -
asumiendo variadas
responsabilidades en esa ONG- a
recorrer el sudeste asiático;
Egipto, Argelia y Palestina; y
dirigir durante cuatro años,
desde Lucerna, el programa para
Latinoamérica y el Caribe. Desde
inicios del 2008 reside con su
familia en la capital Windhoek,
desempeñándose como Coordinador
de Interteam en Namibia.
P: ¿Cuál es el contexto
político, social, actual de
Namibia, en el que se enmarca el
trabajo de los voluntarios de
Interteam?
R: En el país existen 13 grupos
étnicos, entre los cuales el de
los ovambos, que es el
dominante, y que reúne más de la
mitad de la población total de
cerca de 2 millones de
habitantes. Mayoritariamente
sostiene al partido de gobierno,
la SWAPO, (Organización Popular
del Sudoeste de África), que
desde la independencia controla
el poder ejecutivo - 18 de 21
ministerios en la actualidad-,
el legislativo y los principales
resortes institucionales. En
noviembre pasado hubo
elecciones. Por primera vez
partidos opositores se reunieron
en una coalición que denunció
irregularidades. En febrero, las
autoridades electorales deberán
pronunciarse sobre esta
denuncia, lo que podría provocar
nuevos comicios.
A pesar de este ambiente
particular, y comparando con
otros países africanos o con
Latinoamérica, la gente
participa poco en política, no
hay una sociedad civil activa.
Predomina una cierta apatía. No
hay movilizaciones ni grandes
cuestionamientos. Una realidad
bastante particular que no es
siempre fácil de comprender y
aceptar.
La educación, eje principal
P: La presencia de los
voluntarios suizos se remonta
casi al inicio mismo de la
república...
R: En efecto. Empezó hace 21
años, poco tiempo antes de la
independencia. En el comienzo se
trabajó con la Iglesia Católica
que vio como una gran
posibilidad contar con
profesionales suizos. Era una
situación muy particular, en la
que prácticamente no existía el
Estado o bien su estructura era
muy frágil. Y se dio la
oportunidad de aportar en el
terreno de la educación. Con el
tiempo ese programa se
desarrolló más y más. Y se pasó
a una segunda fase, en la cual
el acento principal consiste en
el apoyo y acompañamiento
pedagógico a los educadores
locales. Es decir la formación
multiplicadora.
P: ¿Sigue siendo la educación el
eje principal del programa
actual?
R: Actualmente en Namibia
contamos con 12 voluntarios que
trabajan en ese sector, ubicados
en dos de las regiones más
excluidas del país. Se trabaja
regionalmente. Coordinamos con
las autoridades educativas a ese
nivel. Colaborando sobre todo en
la construcción de conceptos; la
promoción de la educación
inclusiva; la metodología y la
didáctica así como en el buen
manejo de la escuela en general
y con la visión pedagógica más
amplia. Existe un acuerdo marco
con el Ministerio de Educación
pero el trabajo concreto se hace
en las regiones y a nivel local
en las escuelas. Tenemos
planificado iniciar en breve un
estudio de impacto de nuestra
presencia.
La evaluación como reto
P: ¿En qué consistirá ese
estudio de impacto?, ¿porqué
hacerlo ahora?
R: La principal motivación es
interna. Pienso que es
absolutamente justificado, luego
de tantos años de trabajo en el
sector, querer saber en tanto
ONG, cuál es el impacto, cómo
estamos trabajando, cómo es
percibido nuestro trabajo, cómo
lo interpreta la gente con quien
estamos cooperando.
Será un estudio participativo
con la intervención de siete
grupos-actores diferentes. Entre
ellos los inspectores escolares,
el directorio regional, los
estudiantes y los profesores.
Queremos saber cuál es el
impacto, si hay un progreso, un
desarrollo, un avance. Y poder
clarificar cuál es el aporte de
los voluntarios en todo esto y,
de hecho, identificar las
debilidades. Nos interesa
conocer lo que hemos aprendido
en este proceso y tener ideas
claras para el futuro del
programa. Tal vez deberemos
ajustar el programa para
asegurar nuevos logros.
Insisto en el carácter
participativo de esta
iniciativa. Lo impulsarán los
voluntarios mismos en otra
región distinta a donde
trabajan, para asegurar una
cierta distancia, más
objetividad.
La fuerza de una lógica
programática
P: ¿Cuál es el elemento esencial
o los componentes de peso que
marcan la diferencia en la
cooperación con este país del
oeste sudafricano?
R: La diferencia principal, el
aspecto clave, es la lógica
misma del programa. No damos
respuesta a cada demanda que
recibimos. Estamos muy atentos y
precisos. Cada persona que llega
para trabajar hace parte de un
todo coherente. El conjunto,
para nosotros, es mucho más que
la suma de cada una de las
partes, de cada uno de los
voluntarios.
Y los voluntarios no sólo forman
parte, sino que se apropian del
programa. No hay nadie que hace
algo en un lugar del país que no
esté reflexionado y planificado
por todos juntos.
P: ¿Las contrapartes participan
también activamente en la
elaboración del programa?
R: El actual, el que va de 2009
al 2012, no fue elaborado de
manera muy participativa. Fue
más el resultado del trabajo del
coordinador. Pero vamos a hacer
una evaluación/revisión a la
mitad del periodo y la
realizaremos junto con
voluntarios y contrapartes. Nos
proponemos reforzar esa
participación. Es una lección
aprendida.
P: Las contrapartes regionales
en el sector de la educación
están ligadas a la estructura de
poder y del partido en el
Gobierno. ¿En el caso en que
ustedes, en tanto cooperantes,
tengan visiones diferentes sobre
la realidad política, no puede
complicar la colaboración y la
tarea diaria?
R: En Namibia no se habla tanto
de política. Y predomina la
cultura política de evitar el
conflicto. La confrontación
directa no hace parte de la
cultura y causa roces entre los
seres humanos. Hay una historia
complicada por detrás con una
larga fase de 70 años de
"apartheid", lo que no facilita
el diálogo entre la gente de
distinto color.
La calidad: el trabajo a largo
plazo
P: Todo indica que lo que
prevalece en Namibia, en vuestro
programa, son voluntarios que
trabajan a mediano y largo
plazo. Existe hoy una cierta
moda de valorizar
particularmente las misiones de
los "expertos" a corto plazo, de
pocos meses. ¿Cuál es su propia
visión?
R: Para nosotros no hay duda:
estamos convencidos que la
cooperación a largo plazo aporta
mejor calidad. Es esencial que
alguien que llegue a trabajar
pueda entender la historia de la
presencia; la lógica del
programa en su conjunto. La
gente llega para aprender, para
entender, para conocer. Y se
debe invertir en la construcción
de relaciones humanas, en el
intercambio intercultural. El
eslogan de Interteam es
"movimiento, intercambio,
desarrollo" y nuestro trabajo va
en esa dirección. No hay
desarrollo sin intercambio. Esto
exige tiempo.
En un contrato de 3 años, el
primero es mayormente de
"adaptación cultural y social".
El segundo, es el más
productivo. El tercero, también
es efectivo, pero en general,
faltando algunos meses para
concluir, empiezan a aparecer
prioridades y preocupaciones
personales muy fuertes,
especialmente ligadas a la
reinserción en Suiza.
Viendo estas experiencias, soy
muy crítico hacia la cooperación
a corto plazo. Salvo casos muy
especiales. Por ejemplo, el año
pasado, contamos con un recurso
humano que vino por dos meses
pero para reforzar puntualmente
a otro voluntario que ya estaba
en ese mismo proyecto. Esto es
diferente...y constituyó una
experiencia interesante.
P: ¿Constituye también para
ustedes, en Namibia, el trabajo
de información para Suiza y la
sensibilización de la sociedad
civil norte, una prioridad?
¿Cómo lo viven los voluntarios?
R: Es un aspecto muy importante
lo que hacen los voluntarios en
tanto que portavoces del sur en
Suiza. IT considera prioritario
el trabajo en Suiza mismo. No
hay verdadero desarrollo en el
sur sin desarrollo en el norte.
Por eso, el trabajo de
incidencia (política y social)
es esencial. Prácticamente cada
voluntario que regresa siente y
asume la responsabilidad de la
sensibilización. Tanto al
momento del retorno definitivo,
como en el viaje de mitad de
contrato, cuando regularmente se
organizan actividades públicas,
con la familia, entre amigos, en
parroquias etc. Sin olvidar que
durante la estadía cada
voluntario debe, al menos,
elaborar tres cartas circulares
por año.
Sergio Ferrari
Colaboración de UNITE,
distribuido por a través de E-CHANGER
* Colaborador de Adital en
Suiza. Colaboración E-CHANGER,
ONG miembro de la Plataforma
Comunica-CH
http://www.adital.com.br
http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=45507
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