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Derechos humanos en Honduras:
la regresión
por Ronnie
Huete
La injerencia de la CIA en
la vida política y social de
Honduras podría realizarse a
través de personeros que hoy,
con el nuevo gobierno de ese
país, ocupan cargos públicos.
Óscar Álvarez sería uno de esos
casos. De larga y cuestionada
trayectoria en materia de
"combate a la delincuencia",
podría ser uno de los artífices
del miedo y el terror con que se
busca sofocar la resistencia y
el movimiento social en esa
nación
Después de tres décadas,
organismos de derechos humanos
en El Salvador y Honduras
todavía reclaman algunos cuerpos
no encontrados de los centenares
de desaparecidos durante la
década de 1980.
En el resto de Latinoamérica,
esta cruda realidad también es
compartida, puesto que las
operaciones de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA,
por sus siglas en inglés) contra
personas que luchaban por la
liberación de su patria fueron
acallados con golpes de Estado
para instaurar dictaduras que
legalizaban cualquier acto de
irrespeto a la humanidad.
La puesta en marcha de
encarcelamientos ilegales,
torturas y toda clase de
vejaciones contra los derechos
humanos fueron el itinerario que
cumplió la CIA y sus
colaboradores secretos.
Para ello utilizó a militares,
policías, periodistas,
sindicalistas infiltrados y una
gama de personajes, cuya
identidad nacional fue absorbida
por los millones de dólares
empleados para financiar la
desaparición forzada de personas
afines a ideas socialistas.
Mediante una campaña de prensa y
propaganda crearon una
caracterización maléfica de los
militantes de la izquierda y
ello significó un punto clave
para que la población rechazara
las ideas de una patria con
mayores oportunidades de vida,
fuera del alcance hegemónico
estadunidense.
Específicamente en Honduras, el
extinto militar Gustavo Álvarez
Martínez ejecutó lineamientos de
la CIA y sometió a una terrible
persecución política a jóvenes,
religiosos y todo hondureño
opuesto a seguir viviendo en
condiciones de extrema pobreza.
Luego, los mismos que le
otorgaron ese poder, se
encargaron de que no viviera
más.
Nueva telaraña
Pero el legado de Álvarez
Martínez caló en la mente de su
sobrino Óscar Álvarez, quien se
encargó de seguir hilvanando la
telaraña de su tío.
Óscar Álvarez estudió ciencias
políticas en Estados Unidos y ha
recibido cursos de seguridad en
varias escuelas militares de esa
nación del norte.
Entre los sitios de estudio en
donde Óscar Álvarez se preparó,
está la Army Ranger Association,
las Fuerzas Especiales y el
cuerpo de cadetes de la Texas A
& M University, por mencionar
algunas.
Todas esas entidades se
caracterizan por sus vínculos
directos con la CIA y otras
centrales de inteligencia, como
el Buró Federal de
Investigaciones, consideradas
por Estados Unidos importantes
para su seguridad nacional.
Los nexos de Óscar Álvarez con
organismos estadunidenses le
hicieron pulir en los últimos
años su experiencia contra la
delincuencia organizada,
narcotráfico, terrorismo,
pandillas y contrabando humano,
según pesquisas efectuadas por
la radio emisora Progreso,
situada al norte de Honduras.
Las investigaciones de ese medio
centroamericano revelan que
Óscar Álvarez, previo a
participar en el proceso
electoral espurio de 2009 como
aspirante a diputado, fungía
como vicecónsul de Honduras en
Dallas, Texas, lugar donde
residía con su esposa e hijos.
Resurgimiento del showman
Ahora Óscar Álvarez ejerce como
secretario de Seguridad en el
gobierno de Porfirio Lobo Sosa,
cuestionado por surgir de un
proceso espurio bajo el régimen
de facto de Roberto Micheletti.
La primera vez que Álvarez
ejerció el cargo de secretario
de Seguridad fue en el gobierno
del presidente Ricardo Maduro
Joest (2002-2006), cuyo mandato
estuvo plagado con campañas de
la prensa fascista contra
jóvenes que delinquían en
organizaciones conocidas como "maras".
En ese periodo se comprobó que
sólo el 6 por ciento de los
delitos era cometido por tales
pandilleros.
Indagaciones de Radio Progreso
afirman que Óscar Álvarez
utilizó su campaña publicitaria
de capturar "mareros" como
mecanismo mediático para hacer
creer que arriesgaba su vida por
la "seguridad" de la población y
ello le sirvió para llegar como
diputado al Congreso Nacional.
Todo esto se efectuó bajo el
amparo de una ley violatoria de
los derechos humanos, conocida
como Ley Antimaras, que llevó al
resurgimiento de los escuadrones
de la muerte, según pesquisas de
Radio Progreso.
Durante 2002-2006, Álvarez fue
showman por sus exageradas
apariciones en medios de
comunicación que lo presentaban
capturando "mareros" con
uniforme de la Secretaría de
Seguridad, chaleco antibalas y
gorra, en los barrios más pobres
de Tegucigalpa y San Pedro Sula.
Según investigaciones y
denuncias de organismos
nacionales e internacionales de
derechos humanos, los jóvenes "mareros"
así presentados eran realmente
sacados de penales para que las
televisoras captaran sus
imágenes junto a Óscar Álvarez.
El empecinamiento de Óscar
Álvarez de crear un estado de
guerra en Honduras a través de
la prensa fascista duró los
cuatro años en que estuvo a
cargo de esa institución
gubernamental.
Sin embargo, el testimonio de
una joven agente de la Policía
Nacional describió las
crueldades a las que era
sometida en esa etapa, bajo
estrictas órdenes de sus
jerarcas.
En una de sus cartas, antes de
ser abatida a tiros por
desconocidos, la policía Ana
Bessy Ramírez narra: "Por la
noche salen a asesinarlos, los
arrojan a los cañaverales; a
veces los cuelgan o los matan
con armas de fuego, y tal vez me
eliminen como lo hacen con
ellos".
Antes de perecer, la joven
Ramírez acusó a sus colegas
policías de ser criminales y
corruptos. Su asesinato en
Honduras aún no es esclarecido.
Manual de la CIA
Típicas acciones están descritas
en el manual utilizado por la
inteligencia estadunidense para
manipular a los órganos de
seguridad de los Estados
latinoamericanos.
De esa manera han desarticulado
insurrecciones pacíficas o
armadas y han creado un ambiente
de inseguridad, como el
prevaleciente en Honduras desde
2002 hasta finales de 2006.
Según los intereses de la
burguesía predominante en el
gobierno de turno, para tener el
control mental de los
ciudadanos, dedican importancia
al trabajo mediático que efectúa
la prensa.
Según informes presentados por
organismos internacionales
publicados en un portal de Radio
Progreso, al que titula la
"Violencia al servicio de su
imagen", algunos periodistas
fueron buenos amigos de Óscar
Álvarez cuando ejerció como
secretario de Seguridad
(2002-2006).
En dicha gestión, Álvarez gastó
más de 200 mil dólares para
comunicadores que subastaron su
profesión para contribuir con la
metodología que la CIA demandaba
cumplir.
Según Radio Progreso, Óscar
Álvarez arregló la forma en que
la Secretaría de Seguridad
registró la muerte de 69
internos en la granja penal del
municipio del Porvenir, situado
en la norteña ciudad hondureña
de la Ceiba.
En el centro penal de San Pedro
Sula fueron asesinados
misteriosamente otros 107 reos,
y en el municipio de Chamelecón,
un autobús de la ruta urbana que
transportaba 28 personas fue
acribillado por desconocidos.
Aún no se sabe quiénes fueron
los culpables de aquellos hechos
ocurridos en medio de la campaña
electoral de noviembre de 2005,
donde el entonces candidato del
Partido Nacional, Porfirio Lobo,
proponía aprobar la pena de
muerte para detener la
violencia.
En la actualidad y nuevamente a
la cabeza de la Secretaría de
Seguridad, Óscar Álvarez pone en
práctica todo lo aprendido en
las escuelas estadunidenses.
Tácticas militares
Ejemplo de que Óscar Álvarez fue
un brillante alumno lo demostró
en su primer día como ministro
de seguridad en el mandato
espurio de Porfirio Lobo.
Álvarez empezó con una operación
en la colonia El Pedregal, donde
los habitantes han permanecido
en una fuerte resistencia desde
la asonada castrense del 28 de
junio de 2009 que derrocó al
gobierno constitucional.
Allí, supuestamente Óscar
Álvarez encontró un misil RPG-7
de fabricación Rusa que, según
dijo a la publicación mensual
investigativa hondureña El
Libertador, fue de los
utilizados por la guerrilla
izquierdista salvadoreña y
nicaragüense.
Resulta que en una nota de la
agencia internacional AP de
1985, Óscar Álvarez apareció
vinculado a los boinas verdes
estadunidenses Byron Carlisle y
Keith Anderson, procesados por
intentar cambiar por cocaína
armas ocupadas a guerrillas
centroamericanas.
Otra de las tácticas utilizadas
por la CIA para crear una falsa
expectativa de que un
colaborador está combatiendo el
crimen o el narcotráfico
consiste en que el funcionario
reciba supuestas amenazas.
Falsa víctima
Por ejemplo, en el caso de
Honduras, Óscar Álvarez denunció
recientemente ante la prensa que
el grupo mexicano denominado Los
Zetas estarían amenazándole de
muerte a él y a otros jefes
policiales, y que recientemente
los "mareros" en Honduras lo
sentenciaron a muerte.
Este acto lo reveló después de
su reciente visita a Colombia en
donde se reunió con el
vicepresidente de esa nación
para firmar un plan de acción de
combate al narcotráfico.
Óscar Álvarez dijo: "Vamos a
librar a Honduras de tanto
maldito que hace fechorías,
porque la ciudadanía merece
vivir en un país digno y
seguro".
Nuevamente comienza la campaña
de terror infundida por este
estudioso de las academias
estadunidenses de
contrainsurgencia, cuya
trayectoria ha contribuido a
mantener la impunidad existente
hoy en Honduras.
Óscar Álvarez tiene la
obligación de servir a quienes
debe su formación y sus
actuaciones van encaminadas a
debilitar cualquier estructura
que conforme un movimiento
social, como lo ha hecho
históricamente la CIA en la
región.
Amparado en un afanoso combate
contra el crimen organizado,
terrorismo, narcotráfico, entre
otros epítetos, Estados Unidos
desarrolla fuertes programas
contra los movimientos sociales
gestados en Latinoamérica.
Ataque a los derechos humanos
Recientes atentados, torturas,
secuestros, allanamientos y
asesinatos perpetrados contra
miembros del Frente Nacional de
Resistencia Popular (FNRP)
mantienen un patrón similar a
los realizados en años
anteriores.
Por tal motivo, para el Frente
resulta de suma importancia que
los organismos de derechos
humanos internacionales realicen
una visita de urgencia a
Honduras, puesto que existen
evidencias de lo ocurrido
actualmente en el país.
En el comienzo de la segunda
década del siglo XXI, es
inaudito que se restrinjan las
libertades a las que tiene
derecho cualquier ciudadano del
mundo, como lo está viviendo en
este instante el pueblo de
Honduras, por negarse aceptar un
gobierno represivo surgido de un
cuartelazo que hizo retroceder
la historia Latinoamérica.
Los nuevos personeros que están
al frente del gobierno de facto
de Honduras son los mismos que
han escrito un pasado
desalentador y violatorio de los
derechos humanos en esta nación
centroamericana, denuncia el
FNRP.
La entidad, que agrupa a los
movimientos sociales, indica que
por ese motivo busca nuevas
alternativas pacíficas que
disminuyan la precariedad en que
viven más del 70 por ciento de
los hondureños.
Alerta que no actuar ante estos
hechos registrados en el corazón
de América es darle nuevamente
paso libre a la impunidad
favorable a los que financiaron
el golpe en confabulación con
las Fuerzas Armadas y sectores
conservadores religiosos que han
bendecido el derramamiento de
sangre ocasionado por la
represión en las avenidas, donde
el pueblo resiste y resistirá.
Fuente Prensa Latina (Cuba)
http://www.voltairenet.org
http://www.voltairenet.org/article164386.html
Gentileza:: Red Voltaire
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