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Improvisación sostenible
Mikel
Agirregabiria Agirre
Tengo un primo casi de mi edad
que, desde los primeros años de
colegio, era famoso por su
capacidad de improvisación. Si
el profesor pedía: ¡A ver, quién
es el primero en entregarme
todas las cuentas hechas!, él
casi inmediatamente se levantaba
y entregaba su cuaderno con
todas las sumas, restas,..,
cumplimentadas. Siempre le
pasaba lo mismo. Todos los
cálculos estaban mal, pero mi
primo había ganado la carrera de
velocidad. Hoy dirige una gran
sucursal bancaria, esperemos que
con la misma prontitud, pero
mayor precisión aritmética.
Hay presidentes que me recuerdan
a mi primo. Cada mañana ante las
negras perspectivas económicas,
no se desanima. Dado que los
grandes expertos financieros que
le quedan pueden contarse con
los dedos de la mano de... una
ballena, sólo le queda recurrir
al ingenio de las palabras
mágicas. Como el binomio
"economía sostenible", que no
existía ni en Google. El único
precedente con cierta semejanza
que recogen los anales de la
economía moderna... y antigua es
el éxito comercial del Wonderbra
en 1961, aunque la marca
canadiense procede de 1935. El
subconsciente ha traicionado, de
nuevo, al dirigente en cuestión,
quien realmente descubre su real
preocupación: "gobierno
sostenible".
A la ciudadanía lo que nos
inquieta es si esta sociedad tal
y como la conocemos es
perdurable, si continuamos en
plena crisis con despilfarro en
lo accesorio (abrir y cerrar
zanjas con carteles
anunciadores) y falta de
inversión en lo esencial para
crear futuro (educación,
innovación, ciencia,...).
Gentileza:: Mikel Agirregabiria
[agirregabiria@gmail.com]
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