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Homenaje de Foro Libre a
Julio Herrera y Reissig
“Anoche vino a mí de
terciopelo;
sangraba fuego de su herida
abierta;
era su palidez de pobre muerta
y sus náufragos ojos sin
consuelo.”
Julio Herrera y Reissig
El próximo lunes, día 15, a
las 20.00 horas, en la
cafetería-restaurante El
Cantábrico (Avda. Cayetano del
Toro, 21 - Cádiz, España), la
Asociación Cultural, Artística y
Literaria FORO LIBRE celebrará
un encuentro literario sobre la
vida y la obra del poeta
uruguayo Julio Herrera y Reissig
(1875-1910), con motivo del
centenario de su muerte.
Precisamente con una serie de
Wagnerianas se estrenó hacia
1900, en su país el uruguayo
Julio Herrera y Reissig, en
quien algunos pretenden ver el
poeta máximo de América. Que es
tan original como el que más y
superior a todos en algunos
aspectos, más bien imaginativos,
nadie lo pone en duda. Que sea
el mejor poeta de habla
hispánica, ni siquiera el mejor
en su tiempo –un tiempo en que
andaba por el mundo un lírico
del rango de Rubén Darío-, es
menos que probable. Para
Guillermo de Torre, su
prologuista y agudo intérprete,
es Herrera y Reissig el poeta
que “encarna quizá con
significación más cabal la
manera modernista”, superior al
mismo Darío, el cual siendo más
poeta, no representó el
modernismo con tanta fidelidad.
“Herrera y Reissig, en realidad
fue un romántico –decía Luis
Cernuda-, y para él, como para
otros americanos, el modernismo
acaso resultó una postrera
encarnación del romanticismo”.
Miguel Hernández dedicó al poeta
uruguayo el Epitafio desmesurado
a un poeta: “Nata de polvo y su
gente / y nata del cementerio, /
verdaderamente serio / yace,
verdaderamente”.
La obra de Herrera está ligada
íntimamente a su vida, de la que
es reflejo fidelísimo. Este
espíritu egocéntrico se recluye
en su torre de marfil y desde
ella va lanzando a los cuatro
puntos cardinales, con cierta
indiferencia, su mensaje. Lo de
la torre de marfil no es un
símil, es una realidad. Esa
torre de marfil, en que Herrera
se recluyó voluntariamente, tuvo
su existencia y su nombre: se
llamaba la Torre de los
Panoramas, y desempeñó un papel
muy importante en la difusión y
proceso del modernismo uruguayo.
Se trataba de un circuito
literario donde Herrera
congregaba diariamente a sus
amigos y admiradores, casi todos
más jóvenes que él, les leía sus
versos, escuchaba sus aplausos
y, llegado el caso les daba el
espaldarazo de poetas.
Empieza Herrera escribiendo
cantos A España, A Castelar, A
Lamartine, etc., esto ocurre en
1898. Nos hallamos naturalmente
ante un romántico. Pero dos años
más tarde, en unas Wagnerianas,
publicadas en La Revista, que él
mismo dirige, ha cambiado de
tonos. Vienen inmediatamente Las
Pascuas del Tiempo, incluidas en
el Almanaque artístico del siglo
XX, que señalan su conversión
total al modernismo. Y a
continuación: Los maitines de la
noche, Los éxtasis de la
montaña, Poemas violetas,
Sonetos vascos, Ópalos, Átomos,
La torre de las esfinges, Los
parques abandonados y Pianos
crepusculares. Y en prosa,
Conferencias, El Renacimiento en
España, El círculo de la muerte,
etc.
Francisco Arias Solis
http://www.internautasporlapaz.org
Gentileza:: Francisco Arias
[aarias@arrakis.es]
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