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Un Hombre llamado Jesús.
En la Feria del Libro 2010
de La Habana se presentó el
libro “Un hombre llamado Jesús”.
Se reproducen las palabras del
pastor Raú Suárez, bautista,
creador del Centro Dr. Martín
Luther King Jr.. Entre otras
responsabilidades es diputado a
la Asamblea Nacional del Poder
Popular de la República de Cuba.
Si la Obra del artista nos lleva
a la majestuosidad del Universo,
Un hombre llamado Jesús, nos
presenta con toda naturalidad la
plena humanidad de Jesús de
Nazaret; el mismo que provocó un
movimiento revolucionario con su
proyecto histórico: el Reino de
Dios y su justicia. .
Por esa razón uno de los
primeros intentos de biografiar
su breve recorrido histórico y
destacar su ministerio
profético, sintetiza la
significación ética y política
al decir: ”Todo comenzó en
Galilea de los gentiles”. Sin
embargo, aquel breve recorrido
histórico, no quedó en Galilea,
hoy es un paradigma que motiva
una vez más a colocar “la mano
en el arado y no mirar atrás”. Y
mucho más, colocar su tienda
entre nosotros y nosotras,
marcar su identidad, su
presencia, compromiso y
consecuencia.
Hoy, cuando un retoño de la raíz
aymara con osada valentía
contrapone, Sumak kawsau, el
buen vivir de la rica tradición
de nuestros pueblos originarios,
al descrédito del vivir mejor
del maltrecho concubinato de la
civilización occidental y el
cristianismo constantiniano;
Hoy, como ayer Jesús de Nazaret
colocaba al samaritano como su
protagonista de la Parábola, en
América Latina hay gobernantes
que intentan hacer lo mismo,
curar las heridas históricas de
nuestros pueblos maltratados y
humillados por los ladrones a la
vera del camino;
Hoy, cuando en Honduras se
unieron los descendientes de los
levitas y sacerdotes con
miserables ansias de hegemonía
recibir migajas del poder con
los que han importado, consumen
y promueven el american gospel,
y a la vez se unen con lo más
reaccionario del legado de la
Iglesia que abandonó la sombra
de la cruz para cobijarse bajo
la sombra del trono para
aplaudir y legitimar el golpe de
Estado;
Hoy, cuando el capitalismo
prácticamente ha destruido las
dos fuentes de la vida, el ser
humano y la naturaleza, es bueno
dar a conocer un Hombre llamado
Jesús, y ofrecer una imagen
completamente diferente del
Maestro de Galilea.
Una nueva imagen, como aquella
de León Felipe que fue hallada
en la mochila del Che cuando fue
asesinado en Bolivia y que
algunos proselitistas de turno
la quisieron usar para decir que
Ernesto Guevara se había
arrepentido antes de morir:
Cristo, te amo no porque bajaste
de una estrella.
Sino porque me revelaste
Que el hombre tiene lágrimas,
Congojas,
Llaves para abrir las puertas
cerradas de la luz.
Sí, tú me enseñaste
Que el hombre es Dios.
Un pobre Dios crucificado como
tú.
Aquel que está a tu izquierda,
En el Gólgota, el más ladrón,
También es Dios.
En esta hora de nuestra Patria,
cuando realmente vivimos en un
kairos, palabra del griego
popular del Nuevo Testamento,
término que señala el tiempo
donde se le da un empujón a la
historia porque algo nuevo va
acontecer para lograr una
realidad mucho mejor; lo que
Lenin llamaba “situación
revolucionaria”, Fidel “sentido
del momento histórico”, y
nuestro Silvio Rodríguez, “la
era está pariendo un corazón”:
Una vez más, la prosa profética
de Frei Betto ofrece a los
cubanos y cubanas que formamos
un pueblo experimentado en la
resistencia, a las limitaciones
y estrecheces, pero tercos en la
esperanza, la imagen humana de
Jesús de Nazaret, como para
decirnos, parafraseando a José
Martí, con los tercos de esta
tierra quiero yo mi suerte
echar, y cantar por nuestras
ciudades y municipios: “Quiero
un sombrero de guano; una
bandera, quiero una guayabera y
un son para bailar”.
(PE/Caminos)
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