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Educación superior indígena
es desafío para Estados
brasileros
Evandro
Bonfim
Adital
En busca de mejores
condiciones individuales y para
el grupo, muchos indígenas
brasileros buscan Enseñanza
Superior que se ofrece
generalmente muy lejos de sus
aldeas. En esta búsqueda se ven
obligados a vivir en grandes
ciudades, donde experimentan las
diferencias culturales, y pasan
por el dilema de elegir entre
tener que volver con su pueblo o
construir su vida a partir de
las nuevas experiencias.
Todo esto con poco o ningún
apoyo del Estado, que hasta
ahora ha avanzado sólo en la
cuestión de la formación de
profesores indígenas. La
siguiente entrevista, con
Mariana Paladino, investigadora
asociada del Laboratorio de
Investigaciones sobre Etnicidad,
Cultura y Desarrollo de la
Universidad Federal de Río de
Janeiro, traza muy bien la
situación del indígena en las
universidades brasileras.
Adital - ¿Cuál es la situación
de la enseñanza superior
indígena en Brasil?
Mariana Paladino - La situación
es bastante precaria. En el
sentido de que no existe todavía
una política pública consolidada
orientada a favorecer las
condiciones de acceso y
permanencia de los estudiantes
indígenas en la Enseñanza
Superior. Tampoco existen
estadísticas oficiales, ni
estudios que señalen cuál es la
real presencia de los
estudiantes indígenas en este
nivel de enseñanza y cuáles son
sus necesidades y demandas de
formación y de seguimiento.
Adital - ¿Cuáles son las
principales demandas indígenas a
este respecto y cómo evalúa
usted la forma en que el Estado
busca atender estas
reivindicaciones?
Mariana Paladino - Las demandas
apuntan tanto a la ampliación de
acciones afirmativas en las
Universidades Federales -como la
solicitud de que se abran más
lugares en los cursos- como que
estas instituciones establezcan
acciones de interiorización, o
sea, que puedan crear nuevos
cursos o facultades en el
interior, para que ellos no
tengan que desplazarse hacia
ciudades tan distantes de sus
comunidades de origen.
También solicitan la creación de
programas de mantenimiento para
los estudiantes a fin de
promover su permanencia;
creación de programas de
pasantías remuneradas e
investigación para estudiantes
indígenas, como forma de mejorar
su desempeño, adquirir
experiencia y ganar un salario,
y la creación de núcleos de
apoyo dentro de las
universidades, que puedan
acompañar de forma calificada en
términos pedagógicos,
psicológicos y sociales a los
alumnos indígenas. Otra
vertiente de las demandas apunta
a la creación de cursos
específicos solamente para
indígenas, de modalidad
diferenciada e intercultural. O
sea, cursos que les garanticen
una formación superior, pero
basada en la valorización de la
lengua y cultura y en el
reconocimiento del valor de los
conocimientos indígenas.
El Estado hasta ahora viene
atendiendo principalmente esta
última vertiente mencionada. O
sea, el financiamiento (a través
del Prolind: Programa de Apoyo a
la Formación Superior y
Licenciaturas Indígenas) de
licenciaturas indígenas (de
modalidad intercultural y
bilingüe), pero que en realidad
se dirige sólo a la formación de
profesores indígenas (lo que es
una exigencia legal a partir de
la LDB y del Plan Nacional de
Educación). No existe una
política orientada a la creación
de cursos específicos para
indígenas en otras áreas de
formación que no sea la
formación pedagógica.
No existe una política para la
permanencia de quienes están en
los cupos indígenas. No existen
becas a nivel federal y las
becas concedidas por algunos
gobiernos estaduales son
inestables. También cabe notar
que la reserva de vacantes que
algunas Universidades
implementaron no surge de una
legislación nacional, sino a
partir de la creación de leyes
estaduales (en el caso de
algunas Universidades de nivel
estadual) o a partir de la
resolución de los Consejos
Universitarios en algunas
Universidades federales.
Adital - Tanto las
investigaciones antropológicas
como la formulación de políticas
públicas para indígenas trabajan
a partir del contexto tribal.
Sin embargo, es cada vez mayor
el número de indios viviendo en
las grandes ciudades. ¿Cómo
corregir este foco de modo de
atender a los "indígenas
urbanos"?
Mariana Paladino - Bueno, eso es
realmente un gran desafío. No
existen políticas públicas de
atención para el segmento de la
población indígena que vive en
la ciudad, ni en salud ni en
educación. Cabe mencionar el
hecho de que la Funai [Fundación
Nacional del Indio], por
ejemplo, otorga apoyo financiero
a estudiantes indígenas que
están en la Enseñanza Superior,
pero a partir del Decreto 63,
23/01/ 2006, normatiza ese apoyo
y establece como prerrequisito
el "compromiso con la
comunidad".
Los estudiantes deben presentar
una carta de un líder de la
comunidad testimoniando, por un
lado, el origen indígena de esa
persona y, por el otro,
señalando el interés de la
comunidad para que esa persona
se forme en el Enseñanza
Superior. ¿Pero qué ocurre con
los jóvenes que viven en la
ciudad? Ellos no van a poder
solicitar ese beneficio.
Hay muchas cuestiones para
pensar sobre este segmento, y
sobre cuál sería el sentido de
su formación para la tan
mencionada "contribución con la
comunidad". ¿Cuáles serían las
formas para fortalecer los
vínculos de las personas que
viven en la ciudad con las
comunidades o con las
organizaciones indígenas? ¿Qué
acciones implementar para
garantizar el respeto de las
formas de vida contemporáneas y
de identidades en cambio de los
indígenas?
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