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América Latina: Procesos
educativos en movimientos
sociales clasistas*
Adrián
Sotelo V.
Rebelión
En esta conferencia hacemos
algunas reflexiones teóricas
sobre la relación de los
procesos educativos y las luchas
sociales en el contexto de la
crisis actual del capitalismo
mundial, para enfatizar algunos
aspectos de la educación en el
movimiento zapatista que ha sido
uno de los mayores promotores
del nuevo paradigma educativo y
que ellos denominan La Otra
Educación encuadrada em El
movimiento de masas.
Educación y revolución : la
alternativa necesaria
La educación es una categoría
ontológica y social de los
pueblos y de las comunidades
históricos. Ella forma parte de
la ontología del ser social, una
vez que éste se constituye como
tal a partir del proceso de
hominización del ser humano,
desprendido del Trabajo en tanto
Urphmen , o principio originario
del ser social y de la
humanidad, es decir, como su
categoría fundacional. [1]
István Mészáros [2] distingue lo
que llama mediaciones de primer
y segundo orden y mediante las
cuales "cada una de las formas
primarias se ven alteradas mas
allá de cualquier
reconocimiento, a fin de
satisfacer las necesidades
autoexpansionistas de un sistema
de control metabólico social
fetichista y alienante, que debe
subordinar absolutamente todo al
imperativo de la acumulación del
capital". [3] Las mediaciones de
primer orden , de acuerdo con el
autor, son: a) la interrelación
entre la regulación de la
reproductividad biológica, la
población sustentable y los
recursos naturales disponibles;
b) la regulación socialista del
proceso de trabajo para la
satisfacción de las necesidades
humanas; c) la existencia de
relaciones igualitarias y
simples de intercambio; d)
preservación y reproducción de
los requerimientos materiales y
culturales de las sociedades
humanas; e) la asignación
racional y planificada de los
recursos humanos y materiales
frente a la anarquía y la
irracionalidad que el capital le
confiere a esa "asignación" bajo
la lógica de su metabolismo
social y, por último, f) la
promulgación y regulación de
reglas acordes con estos
principios enunciados en las
anteriores mediaciones
primarias. [4]
Las mediaciones de segundo
orden, que en el capitalismo se
vuelven hegemónicas, son: a) la
familia nuclear, b) los medios
de producción, c) el dinero, d)
la producción fetichizada, e) el
divorcio de la fuerza de trabajo
asalariada tanto de la propiedad
de los medios de producción como
de las condiciones en que ésta
se organiza y funciona; f) el
Estado y las diversas formas que
asume y, por último, g) el
mercado mundial.
En base a lo anterior ubicamos
la categoría educación entre las
determinaciones de primer orden
que caracterizan a la humanidad.
Sin embargo, como ocurre con
otras categorías, por ejemplo,
la familia, el lenguaje o la
organización social, dentro del
sistema capitalista, la
educación va siendo subordinada
a la lógica del capital y a sus
imperativos de funcionamiento.
De tal manera que este sistema
va convirtiendo a la educación,
en tanto categoría social y
humana en general, en una
dimensión subsumida a la lógica
del capital y a su valorización,
al mismo tiempo que expresa la
función formal que todo
"individuo" supuestamente tiene
que poseer para poder "vivir" y
reproducirse en sociedad. El
fenómeno educativo se convierte,
así, en una doble dimensión: por
un lado, tenemos una educación
fetichista o enajenada y, por el
otro, una mercancía que, bajo la
forma de servicio (y ya no un
derecho del ser humano), se
somete a las leyes y fuerzas del
mercado en tanto tal.
Es importante señalar que cuando
esto último ocurre, la educación
dominada por el capital se
convierte en una determinación
de segundo orden dentro del
metabolismo social del capital.
Aquí se constituyen las
entidades o instituciones tales
como la escuela, las
universidades, los centros de
investigación, y los medios de
comunicación de masas.
En este contexto los movimientos
sociales y populares tales como
los estudiantiles, magisteriales
o civiles, reivindican para sí
una educación desfetichizada y
libre que retome los requisitos
del ser humano hacia las
determinaciones primarias
responsables por el
establecimiento del nuevo orden
mundial anticapitalista y
superior. Y es en este límite
delicado que interviene el
Estado para preservar el orden
del capital reforzando por todos
los medios posibles las
determinaciones propias de su
dominación de clases asegurando
la reproductibilidad del
sistema.
¡Ir más allá del orden del
capital! supone trascender sus
modos y normas de vida, de
trabajo y de educación, cuestión
que presupone, por supuesto,
crear como decía Antonio Gramsci,
superestructuras regionales de
educación con programas
específicos y gestionadas
directamente por las masas. De
alguna manera esta realidad
social se puede apreciar en los
procesos de lucha del MST en
Brasil y del movimiento
zapatista en México, en un
contexto en que se libran la
organización y las luchas de los
trabajadores en todo el mundo:
un férreo neoliberalismo de
mercado en crisis, pero sin
alternativas duraderas por parte
del Estado y del capital, lo que
peligrosamente expone a la
humanidad a entrar en una fase
altamente destructiva
caracterizada por la barbarie,
la guerra y la irracionalidad.
Sin embargo, la coyuntura de la
crisis del modo capitalista de
producción abre nuevos
escenarios y un abanico de
posibilidades a los trabajadores
y a todos los movimientos de
emancipación del planeta para
emprender esta tarea, no
imposible. Comenzando para ello
por su discusión y vislumbrando,
por un lado, cuáles son las
posibilidades para que el
régimen del capital social
global supere su crisis
histórica y, por otro lado, para
que los trabajadores y la
sociedad entera impulsen un
proyecto nuevo que impida que se
imponga la barbarie como ha
ocurrido en experiencias
anteriores y de lo que hay casos
de sobra por comentar. Por lo
pronto, ya se vislumbran algunas
alternativas por el lado de los
pueblos, como en el caso de los
gobiernos que podemos
caracterizar como progresistas
que han surgido en América
Latina en el curso de la década
de los noventa y la del 2000,
particularmente en Venezuela y
Bolivia, y que constituyen
verdaderas fuentes de
inspiración por donde pueden
radicalizar sus luchas y caminos
alternativos junto a otros
movimientos sociales y populares
como los zapatistas en México,
los indígenas en Ecuador y el
MST en Brasil.
En el caso del zapatismo debemos
señalar que la educación,
particularmente para los niños y
los adultos, cobra un sentido
autónomo, social y estratégico
en el controno de sus luchas por
la autonomía, la dignidad y la
libertad, al grado de que se
dice que después de la creación
de la escuela secundaria "1? de
enero", el sistema educativo
zapatista está formado por 62
escuelas primarias distribuidas
en toda la región en donde
participan más de 3.300
estudiantes (135 en el nivel de
secundaria) con la participación
unos 300 promotores y promotoras
sociales y educativos.
La concepción de la educación
autónoma se confronta con la que
imparte oficialmente el Estado a
través de la Secretaría de
Educación. Uno de los promotores
zapatistas de educación,
Alejandro, en una conversación
en la Escuela Secundaria Rebelde
Autónoma Zapatista "1 de enero",
en el Caracol de Oventik
caracteriza de esta forma a la
educación oficial. Dice al
respecto:
"La escuela oficial trata de
construir una conciencia, pues?
individual. Trata de que
orienten los maestros para que
los niños sean individuales. Y
también utilizan una metodología
individual y muy privada. Porque
todo lo que se hace siempre son
instrucciones. Porque en las
escuelas oficiales te dicen que
tienes que hacer así, tienes que
contestar tal como es la
respuesta, y así debe ser y que
nadie lo cambie. Lo que estamos
viendo es que es una metodología
que hace que nos cerremos, que
no haya una libertad de abrirnos
para poder pensar. Esa es el
principal punto que nosotros
tratamos de cambiar".
El paradigma zapatista de
educación revierte esta
concepción pro-occidental,
individualista, autoritaria y
capitalista oficial:
"La otra educación pone patas
para arriba la concepción
pedagógica hegemónica en las
escuelas oficiales: la escuela
autónoma tiene que utilizar una
metodología abierta, que cada
niño participe, que opine,
porque todo lo que dice el niño
está bueno. También lo que dice
el promotor está bien. Pero ya
lo vimos que era una
construcción y una dedicación
conjunta, tanto niños y
promotores. Y también lo que se
trató de cambiar es que todas
las cosas se construyen en
colectivo, que se trabaja en
equipo y que si a alguien le
cuesta entender las cosas, se
apoya entre el grupo. Eso es lo
que se fue practicando y se fue
diferenciando con la (escuela)
oficial. Eso es lo que estuvo
practicando, tanto eso era el
principio que los que controlan
el grupo se llamaron promotores,
ya no son maestros. Los maestros
tienen la idea de los niños de
que sólo él sabe y lo que dice
es perfecto, pero ya practicamos
el principio de ser promotor,
nomás promueve el grupo, a ver
todas las opiniones y lo que
saben. Esa es la metodología
diferente que se fue
utilizando".
La Otra Educación, así le llaman
ellos, caracterizada por el
colectivismo, la solidaridad y
el respeto y la autonomía del
pensamiento, interrelaciona
horizontalmente el movimiento y
la revolución, el método de
enseñanza de participación de
los educandos y los promotores
(que en la concepción zapatista
sustituyen a los maestros,
figura autoritaria que impone lo
que se debe enseñar y hacer); el
aprender aprendiendo y
socializando los conocimientos
para la construcción colectiva
de conceptos y categorías;
fusiona la teoría con la
práctica; la ciencia con la
verdad y la realidad social
inmediata en la solución de los
problemas inmediatos y
complejos.
Sin bien todavía dentro del
propio sistema capitalista
transcurren estos procesos -por
ejemplo en Bolivia el gobierno
del MAS, encabezado por Evo
Morales, impulsa una estrategia
de desarrollo de un "capitalismo
andino-amazónico [5] que muy
bien puede ser fiel reflejo de
los deseos de "crear" una
"burguesía nacional" boliviana
que impulse el "desarrollo" con
una fuerte intervención del
Estado- s in embargo, frente a
una crisis capitalista mundial
que se extiende y profundiza
como una infección generalizada
que va royendo todo lo que
encuentra a su paso, esas
experiencias tendrán que
radicalizarse en un sentido
trascendente del orden
capitalista o bien, en el peor
de los escenarios, sucumbir
frente al poder del capital y de
las empresas transnacionales; es
decir, revertir sus procesos
democráticos en beneficio de una
tremenda regresión hacia los
ciclos políticos neoliberales
todavía vigentes y fortalecidos
por el apoyo del capital
internacional y por el
imperialismo norteamericano en
nuestros países
latinoamericanos. [6] Pero lo
que sí es seguro es cualquier
sentido progresista que se le
otorgue al cambio social tendrá
que contar necesariamente con la
participación activa y decidida
de los trabajadores y con la
gestión desde abajo y popular de
la educación y de los procesos
culturales.
* Ponencia presentada en el IV
Encontro Brasileiro de Educacion
e Marxismo:
[1] Para este tema véase: Gy
Lukács, Ontología del ser
social: el Trabajo, Ediciones
Herramienta, Buenos Aires, 2004.
[2] István Mészáros, Más allá
del capital, hacia una teoría de
la transición, Vadell Hermanos
Editores, Caracas, 2001, pp. 124
y ss.
[3] Ibid., p. 159.
[4] Ibid., p. 158 y ss.
[5] Véase: Álvaro García Linera,
" El 'capitalismo
andino-amazónico ", Le Monde
Diplomatique, enero de 2006:
http://www.lemondediplomatique.cl/El-capitalismo-andino-amazonico.html
.
Cito textualmente su tesis
central: "Los desafíos de la
izquierda en la gestión de los
asuntos públicos serán muchos y
complejos pero, como hemos
señalado a lo largo de la
campaña electoral, nuestras
fuerzas se encaminarán
fundamentalmente a la puesta en
marcha de un nuevo modelo
económico que he denominado,
provisoriamente, 'capitalismo
andino-amazónico'. Es decir, la
construcción de un Estado
fuerte, que regule la expansión
de la economía industrial,
extraiga sus excedentes y los
transfiera al ámbito
comunitariopara potenciar formas
de auto-organización y de
desarrollo mercantil propiamente
andino y amazónico".
[6] Al respecto véase: James
Petras y Morris Morley, "Los
ciclos políticos neoliberales:
América Latina se 'ajusta' a la
pobreza y a la riqueza en la era
de los mercados libres", en John
Saxe Fernández, Globalización:
Crítica a un paradigma, Plaza y
Janés-UNA.M, México1999, pp.
215-246.
El autor
de este texto es
profesor-investigador del Centro
de Estudios Latinoamericanos
(CELA) de la Facultad de
Ciencias Políticas y Sociales de
la UNAM y profesor del Posgrado
en Estudios Latinoamericanos de
la misma universidad. Sus
últimos libros son: Teoria da
Depend?ia e Desenvolvimento do
Capitalismo na América Latina,
Editora Praxis, Londrina, Parana,
Brasil, 2008 y en prensa: La
crisis me da risa: tiempo de
trabajo y desmedida del valor Un
enfoque desde los Grundrisse ,
coedición Editorial Itaca-FCPyS-UNAM,
2009.
tecamatl@hotmail.com.
http://www.libros.com.sv
http://www.libros.com.sv/nueva/detalles.php?id=786
Gentileza:: Canillita
[canillita_feliz@yahoo.com]
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