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Grupo Humus: Películas para
grandes que les gustan a los
chicos*
La "democratización "del
cine
(Argentina).-
El Grupo Humus es un
cuarteto argentino de cine. Ya
cuentan con varios cortometrajes
que han sido exhibidos y
premiados aquí y en diversos
lugares del mundo. Este año
recibieron el Premio del Público
en el BAFICI por su largometraje
"Básicamente un pozo", que se
rodó en la ciudad balnearia de
Claromecó, con la participación
de los chicos de la Escuela Nº
11 y gran parte de la comunidad
claromequense. El grupo está
integrado por:
Ber Chese (BC) nació en
Cipolletti, en octubre de 1981.
A punto de recibirse de
sociólogo, es un artista
polifacético o un creador
insomne, un hombre gracioso con
máscara de hombre correcto.
Federico Barroso Lelouche (FBL)
nació un 31 de diciembre en Tres
Arroyos. Para poder jugar a
mentir o exagerar, sin que su
moralidad lo escarmiente, olió
teatro y se metió. Estudió en el
IUNA y mucho más.
Ignacio Laxalde (IL) nació el 22
de septiembre de 1980 en Coronel
Vidal. Egresado de la carrera en
Diseño de Imagen y Sonido de la
FADU (UBA). Ya de chico
documentaba los viajes
familiares y hacía videoclips
caseros con imágenes de partidos
de fútbol de su club favorito:
Independiente, a los que les
agregaba sonido con un walkman.
Agu Grego (AG) nacido en
Cipolletti (Río Negro) en 1983,
se empecina en definirse como
arquero. Tiene una Licenciatura
en Comunicación Audiovisual bajo
el brazo. Es capaz de hacer una
película con una sola moneda y
varias monedas con una sola
película. Un desvelado
guionista, actor desvergonzado,
plástico ocurrente y músico
iletrado.
Juntos trabajan de manera
cooperativa y le imprimen a sus
películas un sello que solo se
consigue gracias a su genuina
confianza en el poder de la
imaginación y el trabajo
colectivo. Tienen su propio
sitio Web, un blog y también su
espacio en Facebook. La mayoría
de sus cortos están subidos a la
Web y pueden verse a través de
YouTube o de google videos. Sus
películas pasaron por ciclos
televisivos como Cortorama,
Cortoscopía (Canal á), I-sat
Cortos y Telefé cortos. El grupo
hizo un alto en su jornada
laboral para charlar con educ.ar.
En la charla hablan sobre sus
influencias artísticas; cómo
afectan las nuevas tecnologías
en la realización y la
exhibición de películas; dónde,
cómo aprender a hacer cine y
mucho más.
— Siendo ustedes un grupo de
personas con una formación
multifacética, como actores,
músicos y en demás disciplinas
artísticas ¿Por qué eligen las
realizaciones audiovisuales para
desplegar su imaginación? ¿Qué
les permite el cine por sobre
otras artes?
(AG): Creo que hacemos cine
porque permite la
multidisciplinaridad. No se qué
es lo que nos unió para hacer
cine. Quizás porque estábamos
haciendo cine cuando nos
conocimos. Estábamos haciendo
cortos, uno dirigiendo, el otro
montando. Se armó un grupo y
salió en charlas. Dijimos: "Nos
gusta hacer esto, ¿por qué no
seguimos haciendo esto?".
(BC): Yo pienso que el cine es
una herramienta muy efectiva de
comunicación y muy poderosa, y
en ese sentido a mí me interesa
mucho.
(FBL): Podés escribir y juntarte
con algunas personas, sin reunir
a todos, más adelante invitás a
jugar a más gente, y después se
vuelve a reducir la cantidad de
gente. Nosotros dirigimos
muchísimo haciendo el montaje, y
eso por ahí no se podría hacer
en otra rama del arte.
De a poco, todos vamos siendo un
poco músicos, un poco actores,
haciendo escenografías. El cine
reúne todo eso que hacemos, y
llega a la gente. El cine lo ven
en una villa a través de la
televisión, en el campo a través
de DirecTV.
(IL): En un celular, en una PC,
en el cine, una pantalla en el
medio de una playa.
BC: Eso es lo bueno del nivel de
desarrollo tecnológico en el que
entramos en el cine. Podemos
estar editando en una casa, en
una habitación de 2x2, con una
compu hogareña, filmar con la
cámara que pudimos conseguir.
IL: De hecho en el corto que
estamos filmando ahora, una
parte va a estar filmada con
cámara de foto, una cámara que
puede tener cualquiera.
BC: El desarrollo tecnológico lo
democratizó, se volvió
relativamente más accesible. A
su vez afectó las posibilidades
de proyección. Nosotros no
trabajamos en 35 mm porque
¿dónde proyectamos en 35 mm? ¡En
las salas del Hoyts una semana!,
dos o tres salas. Son cuatro
años de trabajo que se terminan
ahí. Se pueden hacer copias en
DVD, etc., pero es mínimo el
mercado en 35 mm. Nosotros
seguimos a la peli, vamos con la
película a todos lados.
— ¿Esas giras y proyecciones las
programan ustedes o reciben
pedidos a través de su sitio en
Internet?
BC: La gira que hicimos este
verano es la primera, y la
programamos nosotros. Recorrimos
unas diez ciudades del interior.
La organizamos conjuntamente con
las Secretarías de Cultura de
cada municipio que nos abrió las
puertas. Nosotros les ofrecemos
la propuesta de llevar la
película, con músicos en vivo,
etc.
AG: También hicimos muestras con
nuestros cortos.
FBL: A Pigüé fuimos porque
alguien nos vio en Claromecó
presentando los cortos, entonces
nos llamó el director de
Cultura. Ahora tenemos una
invitación de Puán. La gira hizo
que aparecieran nuevas ciudades
para visitar. El director de
Cultura de Esquel nos invitó a
hacer la gira por todos los
pueblos alrededor de Esquel. En
el BAFICI nos vio un productor
que veranea en Claromecó que
había escuchado que en enero
habíamos hecho una gira por
Claromecó y nos quiere contactar
con un grupo de gente que se
encargaría de toda la estructura
para llevar la película por
todas las escuelas del interior.
Si funciona eso provoca el
efecto dominó.
BC: Donde haya un proyector, un
reproductor de DVD y una
pantalla podemos llevar la
película.
IL: En Claromecó también hicimos
una función en la playa, al lado
del mar.
FBL: También lo hicimos al aire
libre al lado de un río.
AG: En centros culturales, en
escuelas.
— Simultáneamente hay cortos de
ustedes subidos a YouTube, que
se pueden ver en la PC, y por
otro lado están estas
experiencias de las giras por
los pueblos; todas son formas
distintas de ver cine. ¿Qué
piensan sobre esa multiplicidad
de formas de acceso a lo que
ustedes producen? ¿Cómo
modifican la relación con el
espectador?
AG: Creo que así como estamos
dispuestos a hacer historias
para todos, esto está bueno para
que le llegue a más gente lo que
hacemos. Porque si proyectáramos
solo en una sala, con butacas,
pantalla de 35 mm, lo ve un
público acotado. Si se empieza a
vender o alquilar el DVD ya se
amplía más. Si encima te lo
podés bajar de Internet, verlo
en línea, es enorme. Cuanta más
gente lo pueda ver mejor.
FBL: Nosotros estamos a favor de
la piratería en Internet que te
permite disponer a través de la
Web de un montón de cosas. No
estamos a favor de lucrar con la
piratería, por ejemplo con la
venta callejera de CD y DVD.
Estamos a favor de la difusión y
la distribución sin
restricciones de las obras de
arte a través de Internet.
AG: Incluso siendo películas
subvencionadas por el INCAA, a
las que se les dio un subsidio
porque todos los ciudadanos
pagamos un impuesto para
financiar ese subsidio no se
explica que después el
espectador tenga que pagar a su
vez 15 o 20 pesos la entrada
para ver esa película. Poner la
película en Internet sería algo
así como subsidiar al
espectador, algo así como
decirle: "Gracias por haberme
dejado hacer una película con un
subsidio con plata tuya".
FBL: Está buenísimo también ir
al cine, no lo supera YouTube.
Pero la Web capta otra gente.
Hay gente que nos conoce a
nosotros a través de Internet.
Tenemos un Facebook y no podemos
creer el poder que tiene. Es
increíble cuánta gente de un
minuto a otro se enteró de que
estábamos en el BAFICI.
IL: Fueron unas 1000 personas y
algo más. Mucha gente que no
conocíamos nos dejó comentarios.
AG: Creo que no hay que negarse
a los avances de la tecnología.
Los que aman el cine en fílmico
tienen como un miedo, un amor
muy conservador, y no quieren
salirse de eso. Dicen que el
video filma mal, que se ve feo
cuando se amplía. Ven solo el
lado malo. Cuando el video lo
podés editar en tu casa y con
pantuflas.
FBL: Hay ciudades en las que no
hay salas de cine y donde sin
embargo gracias a Internet
pueden ver cine.
AG: Por eso no hay que negarse a
la tecnología, a que se
reproduzca en un celular, por
Internet, en un iPod, en la
tele, o en cualquier pantallita.
Las escuelas por ejemplo tienen
todas VHS, y algunas veces DVD.
— ¿Qué otros cambios provocan
las nuevas tecnologías?
BC: Yo lo que veo es que todo
este avance, esa tendencia al "youtubismo"
empieza a modificar la obra, en
el sentido de que te exige
ciertas cosas. De repente
hacemos un corto de 4 min. y
decimos: "¡Uy!, es muy largo",
porque los ritmos que te impone
YouTube y la adrenalina que
marca Internet; es todo
tatatatata.
AG: Es cierto que las nuevas
tecnologías tienen en contra que
traen alteraciones en el proceso
de postproducción. Por ejemplo
pensar: "Ah, si lo hago muy
largo no lo voy a poder subir a
Internet porque no lo va a ver
nadie". Con eso también hay que
convivir. Tampoco pensemos que
el avance tecnológico es la
panacea. Nosotros tenemos una
cámara HD, en su momento fue VHS,
después vino el Hi8, después el
digital mini DVD, cada vez
mejor, filmado en casetes más
chiquitos. El avance tecnológico
tiene sus límites porque es un
comercio preparado para eso.
Quizás ya tienen la cámara que
va a salir dentro de ocho años
pero esperan para sacar cuatro
modelos en el medio. Con la
cámara que tenemos nosotros
ahora estamos tranquilos. Para
Internet sobra, para televisión
alcanza, y para el cine también.
FBL: Estamos pensando en
videominutos y distribuirlos por
cadenas de e-mail. Yo creo que
tampoco hay que creerse lo de la
masividad de Internet. Por
supuesto que si hacemos un
videominuto con un strip tease
seguro que logra millones de
visitas, pero nosotros no
queremos hacer eso. Internet es
una herramienta que puede servir
y no tiene mucho sentido
rechazarla por purismo.
IL: Lo que muestra Internet es
que hay mucha gente con ganas de
compartir. La gente que sube una
película a Internet, lo hace por
el hecho de que le gusta y
quiere que mucha otra gente
también la vea.
AG: Pensemos la cantidad de
gente a la que le gusta una
película o alguna serie como
Lost o Friends y está en su casa
escribiendo los subtítulos para
que otros las puedan ver. La
gente mayor piensa que los
jóvenes están todo el día en la
casa, solitarios, frente a la
PC. Y solamente ven el costado
malo de los avances de la
tecnología.
BC: Los medios generan rupturas
muy importantes. Surgió la
radio, después se introdujo la
tele y la charla familiar de la
cena era un monólogo de la TV.
Hoy Internet te individualiza
entre tus pares, y también te
conecta con gente que nunca vas
a conocer, todo es más virtual.
AG: La tecnología pudo hacer más
popular el cine. También influyó
para que hoy la mayoría de los
diarios sean gratuitos.
IL: Quizás alguna vez el cine
termine siendo gratis.
AG: Radiohead distribuye su
último disco en la Web.
BC: Se están dando muchas
transformaciones. Hay una
virtualización de lo que
significa hacer una película
¿Qué parámetro tenés para saber
si te estás comunicando o no?
¡Salí de gira para ver qué pasa!
La tecnología como modo de
subsistencia revive el vivo.
Radiohead, Madonna, etc. están
haciendo giras porque la venta
de discos ya no funciona. A
nosotros estas transformaciones
nos obligaron a hacer la gira y
conectar con el público.
Entonces salimos a hacer la
gira, llevamos la película con
músicos en vivo, le buscarmos la
vuelta para que sea un
espectáculo convocante, y que se
produzca un hecho artístico, y
el arte cumpla una función
social.
— ¿Qué tipo de cine les gusta?
¿Qué directores de cine son sus
preferidos?
BC: Rumba me gustó mucho, es una
película franco-belga.
FBL: A nivel grupal nos
identificamos con algunos
directores. Nuestro faro es Juan
José Campanella –director de El
hijo de la novia, Luna de
Avellaneda–, y fuera de
Argentina Jean-Pierre Jeunet –
director de Delicatessen, Amélie,
Amor eterno–.
BC: Hacer cine que pueda ser
visto por mucha gente, permeable
a un espectador bien amplio no
necesariamente tiene que ir en
detrimento de una mínima calidad
y demás. Para el caso Amelié es
una película excelente en todos
los aspectos y la puede ver un
abanico importantísimo de gente.
FBL: Buenos Aires tiene el
peligro de hacerte creer que
vivís en una realidad cuando en
realidad te estás relacionando
tan solo con un círculo social,
con una burbuja artística o
académica, y terminás diciendo:
"Amelié le gusta a todo el
mundo", que en realidad es "tu"
mundo, no es la única realidad
que existe. Hablo de Campanella
porque me acuerdo que cuando vi
Luna de Avellaneda, en el cine
Tita Merello había gente de todo
tipo, el que pudo ir a la
universidad, el que no pudo, el
que tenía trabajo, el que no lo
tenía, el que era obrero
metalúrgico, el que era
universitario. Campanella logra
reunir a toda esa gente de una
manera envidiable.
AG: Nos gustan cuando son
películas que cuentan.
FBL: Que intentan comunicar, que
tienen una historia, no un
mensaje.
AG: Lo que da un poco de bronca,
no sé, aunque también te puede
beneficiar, es cuando a las
películas se canonizan a través
de los medios, de la crítica, y
en realidad no pasa nada, es un
plano fijo, o un plano secuencia
de una hora y media, o de cuatro
horas, porque seguro cuanto más
extenso les parece mejor, y el
director dice que quiso
transmitirle algo al espectador
para que se enoje, se levante y
se vaya de la sala. Que de eso
se haga culto, se hable y se
hagan buenas críticas no nos
gusta mucho. Un poco aleja a la
gente del cine.
De todos modos reconozco que de
ese cine de vanguardia también
nos nutrimos. Se animaron a
probar y hacer en cine cosas
raras, que ahora muchas
películas incluyen.
BC: A nosotros como cineastas ir
al BAFICI nos enriquece mucho.
FBL: No es casualidad que la
película que gana el Premio del
Público es una, y el Premio del
Jurado siempre se lo lleva otra.
¿Qué está pasando ahí? Eso es
marca registrada del BAFICI. A
nosotros nos pasa que somos de
los del voto del público. Otra
cosa para observar es que en el
BAFICI el premio material, en
dinero, el que te permite seguir
existiendo y trabajando lo da el
jurado. Para mí eso es
peligroso. Los festivales de
todo el mundo suelen ser así, y
los jurados premian la
vanguardia. Y eso está bien,
porque no quiero hacer cine
conservador, ni que se canonice
el cine conservador. Pero,
guarda...
Lo que se canoniza a través de
la crítica, la prensa y a través
de los premios de los festivales
es lo que hace ruido. Campanella
hace ruido porque la gente lo va
a ver, tiene buenas críticas y
tiene público. Faltan más
Campanellas.
— ¿Y Fabián Bielinski -director
de Nueve Reinas, El aura-?
FBL: ¡¡Bielinski es un grosso!!
IL: Campanella y Bielinski ya
son ahora la vanguardia, porque
son lo más excepcional.
BC: El cine que más se produce
es el que va para festivales
europeos.
IL: Cuna de eso es la
Universidad del Cine, por ahí
pasa mucho del cine que se ve en
el BAFICI. Van a festivales, ahí
se canonizan, y consciente o
inconscientemente los directores
hacen cine para los festivales.
Hay una bajada de línea en las
escuelas de cine que no te hacen
pensar en el público. Toda una
camada de cineastas, y la que va
a venir va a seguir ese rumbo,
hacer cine para festivales.
FBL: Hay gente que no sabe que
detrás de la General Paz hay un
mundo. Lo supieron ver
Caetano–director de Pizza, birra
y fasos, Un oso rojo, etc. –,
Trapero –director de Mundo grúa,
Leonera, etc. – porque venían de
ahí. Trapero venía de La
Matanza. Hay que cruzar el AMBA
(Área Metropolitana de Buenos
Aires). Todo el cordón de
Capital Federal siempre miró
para afuera, hacia Europa. Así
como los que crecimos en el
interior crecimos mirando hacia
Buenos Aires.
—Los cortos de ustedes pasaron
por varios festivales.
AG: Sí, ganamos muchos premios.
FBL: Ganamos muchos premios en
Europa y también acá.
IL: Una vez ganamos latas de
fílmico que vendimos para
comprar casetes para seguir
filmando nuestras películas.
BC: Plastiquito creo que es la
que anduvo mejor, ganó en el
Festival de Cine Latino de París
(Francia). Mi experiencia con Al
sol en bici que tiene más
diálogos y demás, y es la que
ganó en el concurso Telefé
cortos, es que le pifiamos con
los subtítulos. Lo presentamos
en un festival que se llama
UNICA. Es como un mundial de
cine amateur. El año que yo fui
el festival se hizo en
Eslovaquia, y había gente de
todas las nacionalidades
posibles. Ahí tomé conciencia
primero de todos los códigos que
uno tiene en su cultura, segundo
de lo que uno pierde cuando ve
algo subtitulado. Se pierden un
montón de chistes. Cuando uno
lleva sus películas afuera tiene
que tener muy en cuenta los
subtítulos.
FBL: Plastiquito fue proyectada
en un festival de cine en
México, y sorprendía que siendo
una historia tan localista el
público igual se riera. El
plasquito que acá le ponen en el
centro a la pizza en México no
existe, pero está contado de
manera que se comprende. Las
señas del truco tampoco las
conocen. Cuando uno es localista
en el sentido genuino defendés
tu cultura sin pisotear a la
otra, compartís tu cultura con
la de otros. Distinto es cuando
creas una obra pensando en cómo
es visto nuestro cine en Europa.
— ¿En qué otros festivales se
proyectaron sus películas?
IL: Hace poco estuvimos en el
MARFICI, en una sección que no
es competitiva.
BC: Nosotros siempre vamos a
festivales de cortos, que son
encuentros de realizadores,
gente que está empezando, donde
conocemos a mucha gente. Muchas
veces los organizadores se te
acercan y te consultan si tenés
alguna propuesta, y siempre
sugerimos que planteen una
reunión donde se hable de lo que
hacemos, cómo lo hacemos, etc.
AG: Eso se dio muy lindo en
Tandil Cortos, el último día,
cuando ya se habían pasado todos
los cortos. Los jurados
propusieron juntarnos y charlar
entre todos sobre nuestras
películas y nuestro trabajo.
BC: Pensando siempre en
enriquecer la producción local,
que yo siento que todavía no es
una industria. El cine no es
redituable para nadie, vivís de
subsidios que se consiguen por
el INCAA y demás, o vivís al
margen.
—"Básicamente un pozo" trata
sobre un maestro de Lengua que
decide construir un pozo con la
ayuda de sus alumnos para
demostrar la existencia del
movimiento constante ¿Hay una
intencionalidad alegórica en ese
relato?
FBL: Por momentos nosotros no
podíamos parar de reírnos de lo
absurdo de la idea de hacer ese
pozo. En ningún momento mientras
escribíamos el guión o
editábamos nos pusimos a pensar:
"Esto quiere significar esto o
aquello". Sí aparecieron
interpretaciones de la película,
de parte de la crítica.
AG: Escuché a alguien decir que
la película era una crítica a la
educación, que los maestros no
daban los contenidos que se
esperaba que dieran a sus
alumnos. O una señora interpretó
que el protagonista como no
tenía hijos, el pozo tenía un
significado especial, no sé,
nada que hubiéramos pensado
nosotros al hacer la película.
—Lo que más destaca en la
historia es el absurdo, el
juego, y por supuesto la fuerza
del deseo.
AG: En realidad, en un hecho
artístico las interpretaciones
pasan mucho por el espectador
más que por el realizador. El
espectador seguramente encuentra
muchas más interpretaciones de
las que puedo hacer el artista.
A nosotros nos parecía muy
gracioso eso de que trasladen el
pozo en la camioneta, como si un
hueco hecho en un lugar siguiera
existiendo, siguiera vivo,
independientemente del lugar
donde se hizo, y que lo lleven
en la camioneta nos parecía muy
absurdo y muy gracioso. Y nos
damos cuenta de que en el
espectador no causa el mismo
efecto.
FBL: Algunos piensan que el
maestro en esa escena está
soñando. El espectador necesita
encontrar una lógica a algo que
es absurdo. Hay toda una
generación de directores que
educaron al espectador para
encontrar a todo relato sentidos
cerrados, hacia una única
dirección. Pero nosotros,
inocente o inconscientemente,
pensamos en un pozo.
BC: Ya lo dice el título:
Básicamente un pozo. Hay
multiplicidad de lecturas y de
espectadores, unos van a leer
alegorías, otros van al cine a
llorar. En la función del Centro
Cultural Rojas había gente
mayor, todos lloraban, muy pocos
se reían. Hay muchas formas de
ver una obra de arte. En el cine
hay múltiples espectadores que
lo abordan desde diferentes
lugares.
—El humor absurdo, lo lúdico se
notan como una marca fuerte no
solamente en "Básicamente un
pozo". Posiblemente eso surja
por influencias, más allá de
Juan José Campanella.
AG: Sí, nos gustan los Monty
Python, Los Simpsons.
BC: De Campanella admiramos
mucho lo que logra con el
espectador, cómo logra
comunicarse tan fuerte con tanta
gente. Es muy difícil cuando
querés generar cierta
sensibilidad lograr que no se
vea el truco. Es muy delgada la
línea, y no sabés en el momento
de editar si se logra emocionar
porque le estás poniendo una
música o qué. Con la escena en
la que Julio llora dentro del
pozo, paramos una semana de
editar y estuvimos debatiendo
cómo queríamos hacerla.
Revisamos si la música era
tendenciosa, y si eso hacía que
se notara enseguida lo que
buscábamos transmitir. Estábamos
trabajando con los límites.
FBL: Somos conscientes de que es
muy difícil ser masivos, pero al
menos queremos comunicarnos con
la mayor cantidad de gente
posible. Ber siempre dice que la
comunicación con el público está
asegurada porque en el grupo
somos cuatro. El guión de una
película nuestra tenemos que
entenderlo los cuatro. Trabajar
en grupo en ese sentido es una
garantía.
AG: Somos cuatro que tenemos que
estar conformes con la película.
FBL: Nosotros hacemos películas
para la gente.
BC: Hacer cine ahora es muy
fácil, con conocimientos
mínimos, muchas ganas, mucha
tenacidad salen cosas. Otro
compromiso distinto es
mostrarlas.
AG: ¿Buñuel era el que llevaba
piedras en los bolsillos del
saco por si su película no le
gustaba al público?
FBL: El cine a diferencia del
teatro le permite al director no
asistir a la función. Sin
embargo nosotros vamos al cine,
y no llevamos piedras porque ya
pensamos en el público antes
hacer la película. Con la
película quiero decirle a la
gente que la quiero, no que no
me importa. Todo director o
artista le quiere gustar a
alguien, aunque sea a cierta
minoría, pero gustarle a
alguien.
AG: De todos modos antes de uno
siempre hubo otro artista que
tuvo que pelearse con el público
para dar cabida a algo distinto.
FBL: En la relación con el
espectador tiene que prevalecer
el amor, no le hagas daño si se
puso las mejores galas para ir a
ver tu obra.
—Cuando el creador trabaja con
el amor, los buenos
sentimientos, se coloca quizás
en una zona también más amable y
tendría garantizada cierta
respuesta del público.
FBL: Pero también desde el amor
se pueden contar cosas duras.
Para provocar el diálogo no
puedo pegarle al otro.
AG: Una cosa es identificarte
con los sentimientos, con el
sufrimiento de lo que le pasa a
un personaje y otra es estar
sufriendo de aburrimiento y
querer matar al director de la
película.
— ¿Hicieron o hacen talleres de
cine para chicos?
BC: La Fundación Kine que
organiza el Festival
Iberoamericano de Cortos
Imágenes Jóvenes en la
Diversidad Cultural también
desarrolla unos programas en los
que se hacen talleres de cine
para chicos en zonas carenciadas.
Ellos nos llamaron para
participar como jurado, y además
para hacer talleres de cine. El
producto de estos talleres pasa
a formar parte de la sección "Un
minuto por nuestros derechos",
que tiene el apoyo de UNICEF, y
se proyecta dentro del festival.
El año pasado hicimos dos
talleres, uno fue en el un
centro cultural en Longchamps
(provincia de Buenos Aires) con
un grupo de edades muy
heterogéneas, y el otro taller
que hicimos fue con los chicos
de una escuela. La propuesta del
taller era que empezaran a
incorporar algunas herramientas
del cine, del lenguaje
audiovisual, y hacer cortos de
un minuto de duración que
tocaran ciertas temáticas
relacionadas con los derechos.
Cada taller se extendió por seis
meses, y terminaba con las
producciones de los chicos, tres
o cuatro cortometrajes en cada
taller. Y esos cortos hechos por
chicos de distintas provincias
del país se exhiben cada año en
una jornada especial dentro del
Festival.
AG: Es muy transformador ese
taller. Los chicos se sienten
muy bien de terminar un corto.
FBL: Seis meses es un período
muy acotado para aprender cine.
En Longchamps como lo hicimos en
un centro cultural, ellos se
ocuparon después de darle
continuidad a la propuesta. Los
talleres que ofrece la Fundación
Kine sirven de semilla.
Es muy nuevo el cine. Talleres
de cine recién ahora aparecen.
Sin embargo muchos pibes hoy
tienen cámaras.
AG: Cualquier celular saca
fotos.
— ¿Qué consejos le darían a los
chicos que quieren hacer cine?
FBL: Les diría que la manera que
nosotros encontramos de hacer
cine es en grupo. Es muy
movilizador lo que nos pasa,
podemos ser actores, músicos,
cineastas, guionistas. Si un
pibe tiene interés, lo que
tendría que hacer es juntarse
con otros.
AG: A mí se me hace imposible
pensar en trabajar
individualmente.
— ¿Y dónde formarse? Vos por
ejemplo egresaste de la Carrera
de Imagen y Sonido (UBA).
IL: A nivel estructural debe ser
común la formación que se recibe
en la UBA y la que ofrecen otras
escuelas de cine, donde están
segmentados todos los roles del
cine. Los trabajos son grupales,
pero cuando entregás un trabajo
práctico tenés que indicar quién
hizo cada cosa. A mí siempre me
pasó que trabajé como mínimo con
otra persona. Cuando nosotros
empezamos a trabajar juntos al
principio poníamos los créditos
por separado, uno en dirección,
otro en otra cosa, y después nos
dimos cuenta que a los cuatro
nos gustaba trabajar en los
diferentes rubros. Hay gente que
trabaja en cine a la que solo le
gusta hacer sonido, o le
interesa la fotografía y no
quieren meterse en otras tareas,
y eso también es válido.
BC: Cuando alguien quiere hacer
cine nosotros lo invitamos
primero a armar un grupo y
después desjerarquizar el rol
del director, socializar esa
figura de la dirección.
AG: No sé quién determinó que en
el cine el director es lo más
importante. Si el iluminador no
ilumina o el camarógrafo no abre
el iris de la cámara no se ve
todo lo que el director quiere
hacer. Importan todos los
rubros.
IL: En el cine independiente en
general el director es también
productor y guionista de su
proyecto. Si bien el cine es un
arte colectivo, el director o el
guionista es quien muestra el
mundo, a través de él ves una
toma de partido de lo que narra.
Eso lo da el director y el
guionista.
BC: Nosotros proponemos que la
realización sea colectiva.
FBL: Son importantes todos,
hasta los extras. En Pigüé
tuvimos una charla post
proyección y un señor al final
nos dice "Todo muy lindo lo de
la producción colectiva, pero
¿quién manda?". Y yo le conté
que la escuela le había enseñado
a nuestra generación a trabajar
en grupo.
IL: A mí me sirvió estudiar en
la universidad, por lo menos en
los primeros años.
AG: Sí, en la vida todo sirve,
pero para hacer cine o cualquier
arte hay que experimentar.
Trabajar y trabajar, y por otro
lado ver cine, televisión. Así
vas a aprender cómo hacer un
encuadre, qué es un plano medio,
por qué cuando una persona
empieza a llorar el camarógrafo
del noticiero hace un zoom a las
lágrimas para emocionar más. En
las escuelas de cine, por lo
general, los docentes no vienen
del ámbito del trabajo, sino de
la misma docencia.
IL: Muchos docentes trabajan en
cine en rubros técnicos, no
tanto en lo artístico.
AG: Las escuelas tienen más que
ver con leer, estudiar, que con
hacer.
BC: El aprendizaje depende de
cada persona.
IL: Las escuelas de cine son muy
nuevas. Hay toda una generación
de directores de cine que no se
formó en escuelas, que fueron
autodidactas.
FBL: Lo que te enseña la
universidad es a investigar.
IL: Es un rubro que se volvió un
negocio, entonces todos los días
sale una nueva escuela de cine.
Si no sabés bien qué hacer, es
una carrera ideal. La carrera
sirve como puntapié, te da un
bagaje de conceptos. En un
rodaje aprendés mucho más, pero
para arrancar está bien
estudiar.
FBL: Algunos chicos que hicieron
el taller de cine –organizado
por la Fundación Kine– no pueden
ingresar a la universidad porque
no tienen el título secundario,
ni el primario. Si a partir de
ahora empiezan a reunirse
asiduamente cuando tengan la
edad de ingresar a la
universidad van a tener mayores
conocimientos que otros.
Algunas personas necesitan que
le entrenen los ojos para ver
cosas y aprender. Eso te lo
puede dar un taller, la
universidad o una persona que se
te acerque para hablar de cine.
— ¿Y ahora qué sigue?
BC: Nosotros siempre pensamos en
la función social del arte.
Tratamos de promover un hecho
social y artístico, por ejemplo
lograr que todo un pueblo vaya a
la plaza a ver una película. No
solo nos interesa lo narrativo.
IL: No hacemos cine político,
pero es político desde otro
punto de vista.
FBL: Para algunas personas que
trabajaron en Básicamente un
pozo esa participación marcó una
transformación, sobre todo en
algunos de los chicos que
aparecen en la película.
AG: A raíz de la película que se
filmó en Claromecó, se armó un
taller de teatro en el pueblo.
FBL: Con la gente de Claromecó
quedó una relación muy sincera y
emotiva.
Ahora nuestra película va a
salir con nosotros y también va
salir sola, porque nosotros no
podemos estar todo el tiempo de
gira. Seguramente a través del
la muestra itinerante por el
interior del país que realiza el
BAFICI, en otros festivales de
cine. En Octubre va a inaugurar
el Festival Maipú Cortos En mayo
se proyectó en el MARFICI. Y
tenemos contactos para hacer
funciones sueltas de la
película. Y en Buenos Aires
solemos hacer funciones de
nuestras películas en el Teatro
El Cubo.
*Monica Klibanski para Educ-ar
El portal educativo del Estado
argentino
http://www.elarcadigital.com.ar
http://www.elarcadigital.com.ar/modules/textos/texto.php?id=188
Gentileza:: ead / El Arca
Digital
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