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La formación docente dentro
de la propuesta de política
cultural para la sociedad
salvadoreña del siglo XXI
Erica
Mariana Valencia-Perdomo
El Foro de Intelectuales de
El Salvador ha dado a luz su
"Propuesta de Política Cultural
para la Sociedad Salvadoreña del
siglo XXI", la cual he tenido la
oportunidad de leer por medio de
la Revista Realidad y Reflexión
de la Universidad Francisco
Gavidia; a lo largo de un viaje
de diecinueve puntos de desglosa
uno a uno los problemas que
actualmente atraviesa nuestra
sociedad, creados por la misma
apatía popular y acrecentados
por las políticas internas y
externas del gran capital, a las
que dicho sea de paso les
interesa enormemente que nuestro
pueblo se sumerja cada día más
en la miseria intelectual y
lograr de esta forma un despojo
de nuestras raíces, borrando de
nuestro cerebro la memoria
histórica para llenarlos de
falsos valores, alienando
nuestra voluntad para hacernos
creer que la educación, las
artes y las actividades propias
del intelecto son innecesarias
en un país "pujante y
trabajador".
Sin embargo, me permito hacer un
llamado a esta propuesta, y es
que salvo en el punto dos que
trata sobre la formación del
talento humano para el
desarrollo cultural, párrafo
cuatro de la página número
cincuenta, no se hace más que
una breve alusión a "la
formación y perfeccionamiento
del recurso humano para la
enseñanza, promoción y difusión
de las artes en nuestro país".
Si bien es cierto que la
sociedad tiene como base
fundamental a la familia y que
es esta la que provee las
primeras enseñanzas a los
noveles miembros de la misma
formando un triangulo equilátero
-aunque en nuestro país se le ve
como un triángulo isósceles-
junto con la escuela y el
escolar, es un hecho que la
sociedad misma no podrá jamás
enriquecerse y henchirse en
desarrollo cultural si no se
afinan los vértices del antes
mencionado triangulo, siendo
necesario para ello profundizar
en la estructura de cada uno de
los lados del mismo. Así, es
preciso internarse en el campo
de la formación actual de los
aspirantes a docentes y en la
capacitación constante de los ya
formados.
Es urgente evaluar los planes de
estudios vigentes de las
carreras docentes, es imperativo
que se mejore la calidad de
formación docente; no es posible
que nuestros niños y jóvenes
sigan yendo a la escuela y que
en ellas se encuentren bajo la
guía de profesores que no saben
de historia de El Salvador, que
no conocen las cabeceras
departamentales, que no
distingan la estructura de un
cuento a la de una anécdota y
que no sepan utilizar los signos
de puntuación apropiadamente,
esto sin mencionar la pobre
ortografía y la falta de interés
por la lectura. ¿Cómo esperamos
que se mejore la educación si el
maestro no es capaz de
incentivar al alumno al estudio,
al amor por el conocimiento y no
sepa llenar los intereses
propios de la niñez?
Es urgente diseñar una política
reestructuradora de todo el
sistema educacional en nuestro
país, que abarque desde los
programas educativos pasando por
los centros educativos, las
universidades que ofrecen los
nuevos educandos a la patria y
llegue hasta el mismo despacho
del ministro o ministra.
¿Cómo es posible que nuestros
hijos aprendan en un aula sin
techo, con paredes caídas, con
letrinas sucias y malolientes,
con piso de tierra, sin
adecuados pupitres o sin libros?
¿Cómo se hace posible cumplir
con la metas educacionales
establecidas si no hay material
didáctico en las escuelas y
sobre esto el profesor no esta
adecuadamente capacitado?
La nueva política en educación
debe hacer alianzas con
editoriales, empresa privada y
sociedad civil para que se
busque sinceramente la
construcción de un sistema de
educación basado en el amor a la
patria, a las artes y a la
identidad nacional. Para ello el
papel del maestro es de
fundamental importancia, porque
de nada sirve implementar
nuevamente un "moderno plan de
estudios" como se ha estado
haciendo en la actualidad, en
donde se capacita al personal
educativo quince días antes del
inicio del año escolar y se le
dan a conocer los objetivos que
tienen que desarrollar y
cumplir.
El nuevo Ministerio de Educación
debe contemplar y dar el lugar
que históricamente le
corresponde al maestro de las
escuelas, pues es él quien
verdaderamente tiene en sus
manos las llaves para estimular
el intelecto del joven, fomentar
la identidad nacional y el
respeto y tolerancia hacia la
comunidad, pues en esta sociedad
en donde las familias se
encuentran resquebrajadas es el
docente el que sirve de refugio
y llega a ser parte estructural
del maná que tanto necesitan.
La reestructuración educacional
debe de llevarse a cabo
realizando un exhaustivo
diagnóstico del sistema actual y
de los recursos humanos que la
componen. Es necesario hacer una
"PAES" a todos los maestros
tanto a nivel público y privado
en donde se tomen en cuenta los
siguiente aspectos: Historia de
El Salvador, ortografía,
capacidad de análisis y de
síntesis, un perfil
psiquiátrico, ética,
conocimientos de literatura
nacional y universal, gramática,
arte ?pintura, música, teatro-,
geografía local y nacional,
valores y técnicas pedagógicas.
En respuesta a la carencia de
interés familiar por preservar,
incrementar y desarrollar en la
juventud el amor hacia las
artes, el nuevo ministro debe
cargar sobre sus hombros este
problema y plantear en el nuevo
programa de educación la
implementación de las materias
de música, educación estética,
cívica y moral, expresión
corporal, difusión del teatro a
través de formación de grupos en
el interior de los centros
educativos y con grupos
itinerantes a lo largo del
territorio nacional, sin embargo
esto no se podrá lograr si no se
inicia por la investigación de
la calidad de educación que
ofrecen los centros de educación
superior, instituciones que
deben garantizar un flujo de
profesionales en pedagogía de
extrema y alta calidad, ya no
podemos seguir tolerando la
mediocridad en nuestro amado
Cuscatlán; porque sólo con y por
medio de los maestros lograremos
que existan "nuevos públicos"
para los espectáculos de arte
que se presentan en nuestro
país, por ello como ya lo había
hecho notar José Roberto Cea en
su libro "Teatro en y de una
comarca centroamericana",
publicado en 1993, en donde
menciona que no existe un nuevo
público ni hábito de asistir a
las presentaciones. Palabras que
siguen siendo vigentes en este
2009. Y esto por supuesto puede
extrapolarse a las otras ramas
del arte. El "nuevo público"
surgirá en torno al entusiasmo,
amor e interés que logre
inculcar el orientador en cada
uno de los niños y jóvenes que
tenga a su cargo, pero para que
este amor, conocimiento,
tolerancia y respeto hacia
nuestros autores y a las artes
surja, es necesario que este
público vea y sienta todas las
sensaciones que provoca estar
sentado frente a los escenarios
y artistas, cosa en extremo
difícil hasta estos días, sobre
todo porque en lugares alejados
de la capital, Santa Ana, Santa
Tecla o San Miguel, hay mucha de
nuestra gente que nunca ha
presenciado la puesta en escena
de una obra de teatro o ha
escuchado a la Sinfónica
Nacional (es más, algunos ni
saben qué es, ni que existe en
nuestro país), por ello no
podemos esperar que los padres
inculquen a los hijos el
entusiasmo por las artes, por
eso al Estado le corresponde
"alfabetizar en artes", debe
difundirse a través del maestro
la enseñanza de éstas y debe
priorizarse en la formación de
éstos antes de echar a andar un
ambicioso plan como este, porque
Cuscatlán somos todos.
Hay que fomentar la inversión
económica en la educación de los
educadores.
Sólo con la realización de
alianzas estratégicas
interministeriales, gobiernos
municipales, con la empresa
privada, medios de comunicación,
ONG, etc., el nuevo Ministro
logrará crear en todos los
municipios y rincones de
Cuscatlán un verdadero país
amante de las artes.
Espero que a través del Foro de
Intelectuales de El Salvador, se
consiga llevar educación y
cultura a nuestra gente.
Erika
Mariana Valencia-Perdomo
operdomo_leon@yahoo.com
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Gentileza:: Canillita
[canillita_feliz@yahoo.com]
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