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Democaracia vs Mediocracia
Manuel F.
Díaz
TeleSUR
Las democracias progresistas
que han surgido en América
Latina se ven atacadas a diario
por los medios de comunicación
privados, que ven en peligro sus
intereses hegemónicos ante la
prioridad que éstos gobiernos
otorgan a los sectores más
desfavorecidos de la sociedad.
A veces como aparatos de
hegemonía y dirigentes de la
conciencia de parte de la
sociedad civil, otras como
partidos políticos y defensores
de intereses económicos de
grupos de poder, los medios de
comunicación privados han
emergido en Latinoamérica como
entes que atentan contra las
democracias progresistas que se
han establecido en la región.
Mientras existe una permanente y
abierta campaña mediática en
países como Ecuador, Bolivia y
Venezuela contra sus gobiernos,
que en el caso venezolano
incluye el llamado al
Magnicidio, éstos son
constantemente acusados por los
medios de comunicación de violar
el derecho de sus ciudadanos a
la libertad de expresión.
Desde los sectores oficiales se
denuncia a los medios de ejercer
un papel de empresa mediática
que, lejos de cumplir la función
esencial de llevar a cabo una
acción social, defienden
intereses económicos y políticos
que se han visto afectados por
los procesos de cambios que
impulsan las democracias
progresistas.
Existe en estas naciones una
realidad y es que las famosas
banderas éticas del periodismo:
imparcialidad, objetividad,
libertad de expresión, no son
nada más que mitos encubridores
de un negocio mediático que, en
nombre de la libertad, emprende
a diario acciones contra
gobiernos democráticamente
electos.
A partir de esta situación se ha
comenzado a hablar en la región
de terrorismo mediático, figura
en la que se aglomeran todas las
acciones desestabilizadoras que
se emprenden a través de los
medios de comunicación, que
incluye, según expertos,
violaciones a la normativa del
ejercicio periodístico.
Los medios de comunicación
privados constantemente
minimizan los logros y avances
de los gobiernos de Bolivia,
Ecuador y Venezuela, pese a que
estos han emprendido procesos de
profunda transformación e
inclusión social, gracias a lo
cual gozan de un amplio respaldo
popular, como se ha observado en
procesos electorales recientes.
Vivimos en mediocracias
En entrevista concedida a
teleSUR, el profesor de Ciencias
Políticas de la Universidad
Complutense de Madrid, Juan
Carlos Monedero, sostuvo que los
medios de comunicación modernos
tienen la capacidad de poner y
quitar gobiernos
democráticamente electos, lo que
significa que los ciudadanos
viven en un sistema de
mediocracias.
Monedero argumentó que quienes
manejan los medios de
comunicación han sido capaces de
convencer a la ciudadanía de que
la libertad de expresión no es
sino la que les permite a ellos
(dueños de medios) defender
intereses particulares a través
del negocio mediático.
En ese sentido, resaltó que el
poder de los medios de
comunicación es tal que
organismos de derechos humanos
internacionales sancionan sobre
la base de informaciones de
prensa y al final toman
decisiones contra legítimos
gobiernos.
Monedero se refirió a los
informes que realizan organismos
internacionales como la Comisión
Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH), adscrita a la
Organización de Estados
Americanos (OEA), los cuales
están basados en su mayoría en
informaciones de medios de
comunicación con una clara
postura política.
Al respecto, el catedrático
indicó que es necesario recordar
que la información es un bien
público, no es una mercancía ni
algo que se pueda
particularizar.
El pasado mes de mayo, la
Comisión Interamericana de los
Derechos Humanos (CIDH), en su
informe anual, arremetió contra
Venezuela al dictaminar que ese
país "necesita mejorar la
defensa y el cumplimiento de los
derechos humanos", además de
acusar al Gobierno venezolano de
propiciar, entre otros aspectos
negativos, obstáculos a la
libertad de expresión.
Pese a su condición de organismo
garante de los derechos humanos,
la CIDH condena a Venezuela en
la materia de libertad de
expresión, mientras en ese país
se desarrolla una permanente
campaña contra el Gobierno desde
los medios de comunicación,
donde incluso se ha incitado al
magnicidio y por lo que nunca
han recibido sanción alguna.
Los medios de comunicación en
Venezuela ejercieron un papel
activo el 11 de abril de 2002 en
un golpe de Estado que sacó del
poder por 48 horas al presidente
de ese país, Hugo Chávez, y en
cuyo proceso se produjo una
serie de hechos violentos, en
los que murió más de una decena
de civiles.
Ante esa conducta
antidemocrática de los medios,
que estimularon la violencia en
las calles de la ciudad capital
venezolana en abril de 2002, no
se ha producido ningún
pronunciamiento de la CIDH ni de
algún otro organismo
internacional de derechos
humanos.
Por ello, Monedero justificó la
propuesta de los presidentes de
Venezuela, Hugo Chávez, y de
Ecuador, Rafael Correa, que en
un encuentro que sostuvieron el
pasado mes de mayo en territorio
ecuatoriano propusieron la
creación de un organismo
subregional de derechos humanos,
para atender, entre otras cosas,
el papel que han jugado los
medios en la desestabilización
de gobiernos progresistas.
"Los medios de comunicación de
hoy ponen y quitan gobiernos,
vivimos en mediocracias. Es
obligatorio y es una asignatura
pendiente de todas las
democracias, por eso emociona
que por vez primera se agarre el
toro por los cuernos y
controlemos todo esto, que tiene
poder económico, político y
cultural", dijo Monedero a
teleSUR.
"La propuesta de los presidentes
Chávez y Correa va abriendo
camino en algo que debía estar
abierto hace mucho tiempo",
agregó.
Enfatizó que los medios de
comunicación han creado un
sistema impune, a través de un
blindaje que los protege de
cualquier tipo de acción que
busque regular sus ataques
contra las democracias o
sanciones por sus continuas
irresponsabilidades mediáticas.
Insisitió en que "es tan
importante que se creen
organismos supranacionales para
fiscalizar ésto que en el ámbito
nacional es muy difícil de
controlar, porque en el momento
que se tocan intereses se
comienza a decir que se viola la
libertad de expresión y se pone
en peligro la democracia".
Responsabilidad legal
Según el periodista
cubano-ecuatoriano José Ignacio
López Vigil, los medios de
comunicación en Latinoamérica se
han tomado la atribución de
evaluar, fiscalizar y sentenciar
cualquier cosa, sin que se
establezca un marco legal sobre
la responsabilidad de esas
empresas mediáticas en sus
operaciones.
"El problema es que los medios
en América Latina y en otros
continentes se han engreído
mucho, se han imaginado que son
jueces de vivos y muertos, que
pueden evaluar, fiscalizar y
sentenciar a todo el mundo y
nadie les puede toca ni con el
pétalo de una rosa", señaló
López Vigil.
Por tal motivo, aseguró que es
necesario cuestionar ese papel
de los medios, a los cuales, a
su juicio, no se les debe
permitir degradar el ejercicio
periodístico de la manera en que
lo hacen, lo cual no quiere
decir que se les censure.
Puntualizó que a los medios se
les debe exigir una información
verificada, que no esté basada
en rumores o fantasías, al
tiempo que la nueva Constitución
ecuatoriana establece ese
principio, que, según dijo, no
está cobijado en ninguna otra
Carta Magna de Latinoamérica.
"Esa arrogancia mediática hay
que cuestionarla, porque el
Estado no puede censurar a los
medios, pero tampoco los medios
pueden vivir en un fantasía o en
periodismo, que ya no es
sensacionalista, sino que cae en
chisme y verdurería barata",
sentenció López Vigil.
"En el artículo número 18 de la
Carta Magna ecuatoriana, hay una
palabra que no la he encontrado
en ninguna Constitución
latinoamericana, cuando habla de
la información dice que la misma
debe ser veraz, pero
verificada", añadió.
Expuso que el rol de los medios
ante el Estado y la sociedad
debe ser el de informar con la
utilización de una variedad de
fuentes, sin incurrir en
ocurrencias personales ni en
ocultamientos de la realidad.
"Usted no puede decir lo que se
le ocurre, que no puede inventar
lo que no pasa ni puede ocultar
lo que pasa, sino informar
tomando todas las fuentes,
verificando la información. Ese
es el rol de los medios ante el
Estado y ante toda la sociedad",
aseveró.
Valoró también que el artículo
18 del Texto Constitucional
ecuatoriano establece que el
periodismo debe ejercerse sin
censura previa, pero con
responsabilidad ulterior.
Detalló que lo establecido en la
Legislación del país andino
quiere decir que un periodista
no puede tener censura previa,
"pero tiene una responsabilidad
ulterior que lo obliga a dar
cuenta y responder, ante la
ciudadanía, de lo que dice o
publica.
"El problema está en que se cree
que la libertad de expresión es
un privilegio de los
periodistas, cuando en realidad
es un derecho universal",
resaltó.
Abogó por la creación de
instancias en Latinoamérica para
la supervisión de los medios de
comunicación, observatorios
ciudadanos que le hagan frente a
la arrogancia mediática presente
en la región.
"Necesitamos observatorios de
medios, veedurías ciudadanas de
la comunicación social para que
le pongan el cascabel a gatos y
gatas arrogantes que existen en
nuestros medios de comunicación
social", expresó el comunicador
cubano-ecuatoriano.
Destacó que en Venezuela,
Ecuador y el resto de América
Latina, se está entrando en una
nueva época de la comunicación
en la que se expresa que el
derecho a la comunicación y a la
libertad de expresión debe ser
universal y bien ejercida por
todos los ciudadanos.
En Ecuador, el presidente Rafael
Correa ha calificado en
reiteradas oportunidades a los
medios de comunicación como los
principales enemigos de los
cambios que se desarrollan en su
país y de la integración
regional.
Degradación del oficio
periodístico
En cuanto al oficio
periodístico, el periodista y
analista político boliviano
Carlos Soria, sostiene que los
medios de comunicación han
abandonado la esencia de su
función social para ocupar un
vacío político que han dejado
partidos de derecha.
"Ha sido de manera categórica
que ante la declinación,
prácticamente el desbaratamiento
de las expresiones políticas de
la derecha, los medios de
comunicación han comenzado a
ocupar ese vacío, ese lugar",
dijo Soria en entrevista
concedida a teleSUR.
Es decir, según el experto
boliviano, los medios de
comunicación, especialmente las
grandes cadenas de televisión y
algunas redes de periódicos
están jugando el rol que los
partidos de derecha deberían
jugar en el ámbito democrático.
En su incursión política, según
Soria, los medios de
comunicación han degradado el
oficio periodísitco, dejando a
un lado la función de informar y
toda la normativa que el
desempeño de esas funciones
implica.
De acuerdo con el periodista
boliviano, se ha pasado a
confundir directamente opininón
e información, al difundir
comentarios maliciosos en su
afán de atacar a gobiernos
progresistas, "violando toda la
normativa, degradando el oficio
periodístico".
"Antes de hacer información,
están haciendo propaganda todo
el tiempo, disminuyendo
cualquier logro, adelanto,
iniciativa política, social o
económica del Gobierno, o
ignorando todo este tipo de
aspectos", recalcó Soria.
Recordó que, en el caso
boliviano, el pasado mes de
abril la Policía de ese país
desarticuló una banda terrorista
en el departamento de Santa Cruz
(este) que planeaba asesinar al
presidente de Bolivia, Evo
Morales, ante lo cual los medios
de comunicación social
intentaron desviar la atención
sobre el hecho.
Soria denunció que esa postura
mediática obedece a vínculos del
grupo terrorista desmantelado
con sectores empresariales de
derecha, entre ellos
propietarios de medios de
comunicación.
"En Bolivia lo hemos visto, en
los últimos meses, luego de que
en abril la policía descubrió un
grupo terrorista en Santa Cruz,
los medios han hecho todo lo
posible por desviar la atención
de los verdaderos responsables,
de los vínculos de este grupo
terrorista con núcleos
empresariales de la derecha en
Santa Cruz", detalló Soria a
teleSUR.
Este tipo de acciones las
catalogó como una especie de
terrorismo mediático al que se
enfrenta el pueblo boliviano a
diario, y recordó que algo
similar ha ocurrido otros
países, particularmente en
Venezuela cuando se produjo el
golpe de Estado contra el
presidente Chávez en 2002.
Conspiraciones, golpes de Estado
y planes injerencistas, son
maquillados informativamente
para justificar al mundo la
necesidad de frenar cualquier
visión o acción progresista en
la región.
En América Latina, los medios de
comunicación han emergido como
aparatos de hegemonía dominante
que, prioritariamente, persiguen
moldear y dirigir la conciencia
de la sociedad civil contra el
orden democrático.
Ante la realidad, se plantea un
tema de revisión no sólo para
las instancias nacionales, sino
para los organismos que a nivel
internacional les interesan los
derechos humanos y el respeto
por la democracia.
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